LOS ÁNGELES - Hace seis años, Omar Fares lo publicó en ESPN, y este martes lo rescató Pedro Antonio Flores en su programa De la Patada: los seleccionados olímpicos mexicanos de 1968 entregaron la semifinal y el juego por el tercer lugar, según denunció Javier Vargas, histórico portero del Atlas y del Tri.

Los jugadores, comandados por Nacho Trelles, exigieron premios y tratos especiales a los dirigentes. A cambio, les mandaron psicólogo, al cual, según Vargas, "emborrachamos en el vagón bar" del ferrocarril.

Por entonces, el presidente de la FMF era Guillermo Cañedo, y la columna vertebral del seleccionado la formaban jugadores leyenda del Cruz Azul: Pulido, Sánchez Galindo, Alejándrez, Bustos y Victorino, cracks de la época.

Valiente la postura del Gato Vargas. Lo había dicho hace seis años a ESPN y lo reiteró el martes. ¿Tardía la denuncia? Sin duda, pero, en estos casos, más vale tarde que nunca.

Han salido a desacreditar las aseveraciones del ex arquero del Atlas, un ex atlantista y ex cruzazulino, como Juan Ignacio Basaguren y Héctor Pulido.

Acusan a Javier Vargas de portero de pobres condiciones, lo cual no es necesariamente cierto, y Basaguren aseguró a TDN que les tundiría a golpes de faltarle al respeto a Nacho Trelles, delante suyo. Algo es cierto: nadie miente dos veces con la misma precisión. Y menos aún con seis años de diferencia. La mentira se corrompe por falta de memoria o por exceso de fantasías.

Y la versión de Javier Vargas no se ha modificado entre lo que dijo en su momento a Omar Fares y lo que reveló a Pedro Antonio Flores. Su relación de hechos goza de lucidez y de similitud absoluta. ¿Vergonzoso? Más aún: ignominioso, abyecto, inmoral. Esa generación tuvo todo a favor. De haber vencido a Bulgaria, se habría metido a la Final. Los que alinearon, asegura Vargas, incluido él mismo, jugaron sin honor, sin responsabilidad.

Después, ante Japón, la misma actitud. El video, localizable en YouTube, demuestra la asombrosa libertad de los japoneses para fulminar a Vargas, y también la deplorable incapacidad de los mexicanos para poder marcar tres veces, solos ante el portero.

Cierto: Basaguren y Pulido, como los que sigan saliendo al redondel a tratar de descalificar al Gato, tienen todo el derecho de ser escuchados y su defensa debe ser tomada con la misma delicadeza que las brutales aseveraciones de Javier Vargas.

El problema, sin embargo, es la memoria infalible del video que parece amparar la sorpresiva e impactante reiteración de Vargas a lo declarado hace seis años a ESPN. Debe ser el momento más bochornoso del futbol mexicano, más incluso que el pasaje de los cachirules.

1.- El de México 68 fue un acto de sabotaje desfachatado. Decidir perder por unos centavos y unas comodidades, es un acto de trampa y de traición. Renunciar a una medalla olímpica y al juramento íntimo, de vestuario y de vida, de ser profesionales, es una falacia suprema.

2.- Los cachirules fueron una argucia de Rafael del Castillo y Rafael Lebrija, presidente y vicepresidente de la FMF. La trampa burocrática, con la complicidad del técnico y de los jugadores, sin duda, para sacar ventaja. Fue una declaración de deshonestidad y de pillaje.

La diferencia es que el atropello de México 68 ya no será castigado. En tanto, el CachirulGate le costó a México la marginación del Mundial de Italia 1990.

Más allá de que ha sido uno de los hombres más importantes en la historia del futbol mexicano, consiguiendo la sede de dos copas del mundo, ambos hechos ocurrieron bajo la cronología de mandatario absoluto de Guillermo Cañedo.

Y seguramente no fue ni ha sido, ni será la única situación oculta bajo el estiércol de la complicidad y el encubrimiento.

Y lo peor, abre las sospechas hacia muchos otros escenarios. Hacia momentos de resultados inesperados o actuaciones sorpresivamente lamentables de selecciones mexicanas.

Recordemos como Ricardo LaVolpe confesó que, para visitar a Trinidad y Tobago, en el último partido de la eliminatoria para Alemania 2006, la FMF le recomendó que no tratara de ganar ese juego para de esa manera permitir la clasificación de los isleños y congraciarse con Jack Warner, entonces presidente de Concacaf, hoy vetado por FIFA de participar en cualquier actividad vinculada al futbol.

Retomando a Salvador Dalí, el futbol mexicano es más surrealista que sus propias obras...

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Fútbol, México

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