LOS ÁNGELES -- Cierto, Toronto es el sexto peor equipo en la MLS, pero Jesús Dueñas tuvo la noche de su vida, con dos estupendos goles y Tigres se adueñó de la Campeones Cup de manera implacable y contundente.

Un torneo sacado como carta promiscua de la manga de la ambición, pero valedera totalmente para la vanidad del vencedor. Una Copa más en esa región que la FIFA ha registrado como el Tercer Mundo del futbol, la Concacaf.

A pesar de la decadencia que vive su rival en la MLS, Tigres sufrió para canonizar en el marcador sus esfuerzos, en la mezcla de errores de la defensa canadiense.

Jesús Dueñas en penetración por izquierda a servicio de Juninho, consuma con velocidad y un zurdazo el primer gol de Tigres, aprovechando la tardía cobertura a su diagonal.

Y el segundo se lo sirve Dueñas con un disparo potente desde fuera del área, para ratificar que se convertía en el elemento sorpresa del Tuca Ferretti como un tercer jugador de ataque en zona de despistados.

El 0-3 se ensucia con la torpeza de un autogol de Zavaleta a centro de Enner Valencia, y ya bajo esa densidad de la derrota, Toronto intentó con la partitura de la desesperación y estertores de agonía, tratar de al menos dignificar la derrota.

Sin duda, agravó la situación la salida de Giovinco ('40) por lesión, el único jugador que en ímpetu y claridad trataba de rescatar a un equipo de balbuceos futbolísticos, muy lejos, sin duda, de aquel que eliminó en Concachampions al mismo Tigres y al América.

Entre el decidido Dueñas, habilitado de emergente por Quiñones, y la calma plena para manipular el juego, el balón y el reloj, los Tigres terminaron arrullando el partido, marcando la pauta y tendiendo la emboscada a los zombis canadienses.

Una jugada intrascendente, en servicio al área, desencadena un penalti inesperado para un Toronto que jugaba por inercia. Desde el manchón, Lucas Janson a los 86 minutos, sentencia el 1-3 definitivo.

Tigres terminó así el periplo de media semana con un gana-gana absoluto. Un trofeo de poca monta, pero de estilizado diseño, esculpida en plata y con un bolo extra de 600 mil dólares que terminan en las cuentas bancarias de los jugadores.

Con ese par de inyecciones anímicas, aunque con Guido Pizarro y Juergen Damm con dudas, los felinos de Ricardo Ferretti cierran así la preparación para enfrentar el domingo por la noche a los Rayados de Monterrey.

Todos estos escenarios alejan de momento los zarandeos mediáticos en torno a cuándo y cómo se resolverá la relación entre Tuca Ferretti, Tigres y Selección Mexicana.

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Fútbol, México, Futbol EEUU

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