Permítaseme este acto de escapismo. Ordenar al menos 500 palabras en un Blog enfocado en unos Tigres y unos Santos rehuyendo la obligación sagrada de jugar al futbol, no es fácil.

Y menos aún con la insinuación de bulimia y anorexia en la cancha y en el marcador: 2-0. Y Tigres encendió las veladoras al nicho blasfemo de tan precario trámite y alemtador desenlace.

Con la herida abierta por el remate --imagínese Usted-de Hugo Ayala entre dos torres bobaliconas, Tigres se sintió más cómodo, y lo poco que generó Santos murió en pretensiones narcisistas de sus delanteros, como el desperdicio de Djaniny a los '70.

Y ante la batalla sin guerreros en El Volcán que no se llenó y que sólo expulsó cenizas, me dediqué a escrutar con un filósofo de la guerra, el general chino Sun Tzu.

Phil Jackson y José Mourinho tienen el compendio en su mesa de noche. Porque Sun Tzu suena descabelladamente simple aún cerca de 2,500 años después.

A ver si Usted me concede un poco de empatía y de simpatía. Tal vez entendamos mejor lo que ocurre en la banca para que no ocurra lo que debe ocurrir en la cancha. "La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia", escribió el estratega chino, y la nómina de Tigres me recordó que es la nómina con más seleccionados nacionales y mundialistas de diferentes países de toda América.

Pero, otra aseveración de Sun Tzu regocija hasta relamerse los encanecidos bigotes al Tuca Ferretti: "Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar".

Porque cuando Santos se declaró la guerra, ya Gignac, fusilando desde el manchón, con el 2-0 los tenía vencidos bajo la asfixia del marcador, amparándose en otra reflexión del general chino: "Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar".

Para entonces, ya Santos era un pez con asma. Había caído burdamente en la clandestina pero legitima emboscada del general Ferretti: "Aparenta inferioridad y estimula su arrogancia". Arenas movedizas.

Si Tuca Ferretti dispone de este volumen milenario, seguramente tiene destacada en amarillo, la siguiente sentencia del general chino Sun Tzu: "La oportunidad de asegurarnos contra la derrota esta en nuestras propias manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo la provee él mismo".

Porque a final de cuentas eso ocurrió: dos torpezas de marca, de atención y de compromiso, generaron el gol de Ayala y el fusilamiento de Gignac. La víctima proveyó al victimario. Suicidio disfrazado

Por eso, guste o no, seduzca o no, fascine o no, enamore o no, facilite o no la elaboración de Blogs, el Tuca debe sentir que, a pesar de algunos de sus berrinches muy de patán, en los que carga contra quien sea, con toda la inmunidad e impunidad, es, debe creerlo, una alusión personal de Sun Tzu: "El general abarca las virtudes de sabiduría, sinceridad, humanidad, coraje y ser estricto".

Rematemos así, de Sun Tzu para Ferretti: "La invencibilidad radica en la defensa; la posibilidad de la victoria en el ataque". Amén.

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