LOS ÁNGELES -- América aplastó despiadadamente las ilusiones de Pumas. Elocuencia pura: 6-1 (7-2 global), la noche de este domingo en el Estadio Azteca.

Pumas fue el Patiño en El Nido. Pero no fue culpa de David, técnico universitario, sino mérito del aprendizaje sufrido de Miguel Herrera ante Toluca y en el Juego de Ida ante Pumas. La letra con sangre entra.

Esta vez, con Pumas como doliente sinodal, El Piojo volvió a ser El Piojo y no la versión piojosa de los dos últimos torneos. Regresó a sus raíces. Esa consigna deliciosa de matar o morir.

Hicimos énfasis: el América del primer tiempo ante Santos, ante Toluca y en la ida ante Pumas, tenía esa estampa inconfundible de aspirante a campeón. Pero el de los segundos tiempos, desmentía brutalmente esa consideración.

Y se inscribe en La Final. Y La Final deseada: ante Cruz Azul, con todos esas sensaciones acumuladas desde aquella Final de 2013, la conspiración suprema de las maldiciones que muerden a Cruz Azul durante 21 años.

Relevante que América lavó sus culpas con lejía. Todos lo hicieron. Y públicamente. Desde Roger Martínez, hasta Guido Rodríguez, una sensible mejoría de Mateus Uribe, y la espléndida evolución de Jorge Sánchez y Diego Láinez.

Pero más relevante es que Miguel Herrera les soltara la rienda a sus jugadores. Al frente mordían para defender y para atacar. Cuando llegaban a zona de defensa la pelota estaba ya comprometida.

Esa pasión, ese compromiso de los jugadores y la bendición a la jauría, permitió al América cercenar a Pumas hinchando de euforia al americanismo conforme se hinchaba el marcador.

La semblanza, vista así, y la escandalosa tragedia del marcador de 6-1 este domingo en el Azteca, puede hacer creer que fue una tarea fácil. Y en realidad no lo fue. El mérito de las Águilas fue no menguar la devoción en ningún momento, para no permitir que la persistencia de Pumas pudiera fomentar una sublevación.

En contraste con un Cruz Azul que clasificó con el reglamento por delante, mérito sin duda de una magnífica campaña, América llega con los reflectores deslumbrando después de destazar y colocar la zalea del acérrima rival, Pumas, en el zócalo del Estadio Azteca.

Al final, en la despedida para la UNAM, el marcador es humillante, pero no termina por convertirlo en indigno participante. El marcador enloquece, sin duda, pero el mérito de convertir a Pumas en su patiño, es mérito de Miguel Herrera más que desastrosa conducción del otro Patiño, David.

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LOS ÁNGELES -- Sólo en el Cruz Azul lo saben. Es la catedral absoluta del sadomasoquismo. La dimensión del sufrimiento magnifica la sensación del placer. Hedonista del dolor. 21 años, así.

Y sólo sufriendo como sufren, equipo y afición de Cruz Azul pueden vivir lo que vivieron este sábado por la noche. La zozobra, la desesperación, la angustia... y el alivio al minuto 95'.

Regresa a una Final de la Liga Mx. Regresa, aterido, trémulo, porque la batalla despiadada e intensa, para desplazar a Monterrey se vivió al borde del colapso, al borde de ese precipicio del drama y el soponcio. El infarto acechaba.

1-0, gol de Caraglio, expiando sus culpas de un inmerecido penalti merecidamente errado. El veredicto final llegó del reglamento. De la letra pequeñita de la definición salomónica tras el 1-1 global.

No fue mejor que Monterrey en 180 minutos, pero sí en la ruta del torneo. Ese medio punto --justo sin duda--, lo pone en la Final ante el vencedor de América y Pumas. Tiempo para soñar.

El suspenso, la incertidumbre, el hambre de hazaña de Monterrey, estremecieron con micro infartos a todo el universo celeste. La angustia cementera masticaba sus entrañas. Porque Rayados se levantó en armas, como no quiso hacerlo gran parte del torneo.

Entre la persistencia de Cruz Azul, la tozudez de Monterrey, la guerra en el Estadio Azteca bordeaba la tragedia, especialmente en los momentos en que Rodolfo Pizarro estuvo en la cancha.

Tras meter el balón en la tribuna desde el manchón penal, con un cobro ilegítimo, Caraglio se redimió con un regalo producto de un espasmo de Barovero al escupir un disparo de Aldrete. El 1-0 trastocó el juego.

Cruz Azul se pertrechó. Eligió defender el 1-1 global que le invitaba a la Liguilla. Eligió dantescamente dedicarse a sufrir, porque el sufrimiento es parte del ADN de La Noria. El delirio en carne viva.

El mejor asistidor de la Liga Mx, Pabón, metió 13 centros al área, buscando una cabeza, una sola, que fuera capaz de vencer a Corona. No fue así. La zaga celeste abandonó con migraña la cancha rechazando la cicuta que lanzaba el colombiano.

Como si los estertores del drama no fueran suficientes, con La Máquina defendiendo el último andén, el árbitro asigna cinco minutos de alargue, y encima Cauteruccio, suplente de Caraglio, se pierde dos bendiciones de gol que le entregan en el área.

¡Vaya manera de disfrutar esa manera de sufrir! Pero en la Catedral del Sadomasoquismo, Cruz Azul ha dejado en claro que sus brindis deben ir a partes iguales con miel y con hiel.

La mejor descripción de Cruz Azul tal vez la hizo, sin saberlo, un médico francés, Alexis Carrel: "El ser humano no puede rehacerse a sí mismo sin sufrimiento, porque es a la vez el mármol y el escultor".

Cruz azul es eso: mármol y escultor de sus propios sufrimientos. 21 años así.

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LOS ÁNGELES -- "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

Así fue la noche del jueves en Ciudad Universitaria. Pumas 1-1 América. Diego Láinez, el mocoso irreverente de 18 años le endosó medio boleto a quien lo tiene -generalmente- a medio tiempo: Miguel Herrera.

Diego Láinez, lo deslumbrante de la noche. Fugaz, incluso. Vida y muerte en Semifinales en seis segundos. En el umbral del minuto 21.

Diego Lainez
Getty

Pegadito a la raya -alguna vez- de cal, como los extremos bohemios de otros tiempos. Paralela a la línea, la ruta del balón. Diego Láinez recibe de Paul Aguilar. Y la magia empieza.

El pequeñín recibe. Y mal corre Malcorra. Las piernas y las neuronas de Láinez carburan con vértigo. Malcorra forcejea, jalonea, trata de atenazarlo. Bip, bip, le susurra el Correcaminos Láinez al Coyote de Pumas.

Tres segundos y Láinez le manda una postal al acalambrado Malcorra desde el área de Pumas. Pespuntea la pelota como abuela zurciendo calcetines: cortito y firme. Cabeza levantada y el cuerpecillo sacando ventaja de su bajísimo centro de gravedad.

Amaga una milésima de segunda de la eternidad con meter el pase. "Diagonal matona", nos cantaría El Perro Bermúdez. Y no. Láinez recompone y descompone a la defensa de Pumas. Quintana se queda un segundo en la artritis del titubeo.

A pradera limpia, Láinez ya resolvió el crucigrama en su cabeza mientras Quintana aún no encuentra ni el periódico. El americanista ya revisó el horizonte y contempló a Saldívar, quien musita mil padrenuestros y mil avemarías para que ese desgraciado mozalbete centre y no dispare.

Algo hace mal Láinez que le resulta perfecto. Su cuerpo rebasa al balón, por eso la puñalada a Pumas es aún más vistosa. Su pierna izquierda pierde el vuelo del impacto y entonces la cucharea lo suficiente para que Saldívar aún se pregunte cómo aquel enigma locomotriz nunca se lo enseñaron en secundaria. 0-1.

Seis segundos habían pasado entre el pie de Paul Aguilar, la red de Pumas, el brinco en el marcador y el alarido en la tribuna.

No lo encontré en el Larousse, pero seguro busqué mal, porque seguro en algún diccionario del universo debe decir claramente: "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

¿El resto? Lucha, esfuerzo, empate de Pumas, y el bochorno absoluto, que hasta llega a ser sospechoso, del colombiano Roger Martínez, al cobrar el penalti con una enésima porción de la testosterona de Láinez en la jugada del gol. Desde el manchón de lo imperdonable, el cafetero perdona a Pumas.

América sale de Ciudad Universitaria ganando 1-1, con las cláusulas letales de la burocracia del reglamento. El gol de visitante abre puertas insospechadas.

¿Será Diego Láinez titular en la vuelta? Sólo Miguel Herrera lo sabe. Tiene a medio tiempo -generalmente- al que le da el medio boleto.

¿Seguirá Malcorra, aunque mal corra, como marcador de punta? Sólo David Patiño sabe si a su talentoso lo mantendrá de patiño de Láinez.

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LOS ÁNGELES -- Un Cruz Azul inesperado. Un Monterrey inesperado. Un desenlace inesperado.

Rayados 1-0 sobre La Máquina. 1-0 de Pizarro que destrozó la pizarra de Caixinha. Y eso, es una bendición. Porque el Juego de Vuelta lo dirigiría Tarantino con el sable de Kill Bill: a matar y morir, con el marcador, y sólo el marcador, ensangrentado.

Un Cruz Azul impensable. Un Monterrey impensado. Y un final, con dos finales, para pensar.

Viñeta Rafa Ramos

Porque La Máquina no esperaba la horda regiomontana que le asaltó apenas el árbitro graznó. Porque Monterrey decidió dejar de lado la abulia, el oportunismo, y asumió de manera espléndida el compromiso.

Un Cruz Azul desafiado. Un Monterrey desafiante. Y un desafío final para ambos.

Ahora Rayados queda emplazado a repetir o mejorar incluso sus 90 minutos de este miércoles, porque demostró que debe.

Y La Máquina tiene citatorio ante el patíbulo: debe superar todas las actuaciones de la fase regular, porque sabe que puede y que debe... demasiadas ilusiones constipadas durante 21 años.

1-0, con una sonrisa incompleta de Rayados. Afortunadamente. Porque, seguramente, sin recovecos, coloquialmente, a todos nos espera un juegazo, con un Cruz Azul desesperado y esperanzado, y un Monterrey que esperará embestir sobre los pecados capitales del rival.

La responsabilidad en La Máquina recae en todos. Las miradas en Rayados se centran en dos jugadores: Funes Mori y un exuberante Rodolfo Pizarro, que volvió a ser el de las jornadas épicas de Chivas campeón, y que se reclamaba para el Tri de Rusia.

Bajo la obviedad insultante de que el 1-0 es más frágil que corazón de quinceañera, Rayados podrá juguetear con el reloj, con la desazón y con el vértigo de sus contrataques, después de que este miércoles pudo engordar el marcador y el epitafio celeste.

Y bajo esa misma obviedad insultante, Cruz Azul ya conoce las reglas del juego, aunque le toca la edición más peligrosa, al no marcar gol de visitante. Y porque la tragedia tiene esa perversidad inmoral de ensañarse con los más necesitados.

Por eso, si el juego de este miércoles por la noche vivió momentos extremos de drama, desde el remate fulminante de Rodolfo Pizarro --más abandonado, ignorado y desatendido que un ciudadano en oficina de gobierno--, hasta el último centro pateado con más angustia que intención al área de Rayados, si fue así, el juego de este sábado, se vivirá con los pucheros exasperados del suspenso.

Columpiándose en ese gol, en ese 1-0, Monterrey tuvo capacidad de respuesta absoluta en la sublevación celeste. Incluso, en instantes de desesperación, se vio otra cara oculta de Cruz Azul, sí, esa, la de entender qué tan endeble puede ser, en un descuido, el castillo de fantasías construido durante 17 jornadas y la ronda de Cuartos de Final.

Conforme el reloj se desangraba, Cruz Azul iba renunciando a la elaboración para abusar de centros al área, e incluso mostró esos síntomas inequívocos de la desesperación: faltas innecesarias, disparos desesperados, caprichos de gloria individual, balones mal entregados, detalles que permitieron incluso a Rayados posibilidades de hacer un segundo gol.

Y ciertamente el diagnóstico de Pedro Caixinha no rezuma hipocresía. El técnico celeste cuestiona la actitud de algunos jugadores. Si el compromiso cojea, se paralizan la atención, la concentración, la devoción y el orden.

Eso le preocupa de su Máquina a Caixinha. El poderoso acorazado de los anteriores 19 partidos tuvo en Monterrey espectros de Titanic. ¿Espejismo sobre espejismo?

Por eso, un Cruz Azul sorprendido, un Monterrey sorprendente y una sorpresa generosa para el Juego de Vuelta. Amén.

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LOS ÁNGELES -- Dos calamidades en una. El problema no es sólo que Dennis te Kloese abandone a la selección mexicana. El otro problema es poder y saber elegir al sustituto correcto.

No será fácil. Te Kloese se lleva una agenda exquisita con valiosos contactos en Europa. Y se lleva un conocimiento claro de organización de estructuras de futbol.

Apóstol del Ajax de Holanda, domina siete idiomas y es un especialista en exprimir a sus interlocutores en temas de futbol, y así como había pactado a Dinamarca para el debut de Tata Martino en marzo de 2019, había apalabrado juegos ante Holanda y Alemania para noviembre de 2019.

México, Dennis Te Kloese
ESPNDennis Te Kloese, en entrevista con ESPN, destacó que se siente más mexicano que holandés
Delineó fuerzas básicas en Chivas, Pachuca y León, y en la Comisión de Selecciones Nacionales dejó cimientos con apego a un mestizaje del futbol que domina el mexicano por su biotipo e idiosincrasia, con principios básicos del futbol holandés.

Y la calamidad no es sólo que abandone México, sino que se muda a Estados Unidos para formalizar en el Galaxy una genuina búsqueda de talento y de formación de jugadores.

Algunos de los futbolistas con formación en EE.UU. fueron amarrados para clubes mexicanos, y en especial supo persuadir a Jonathan González de afiliarse con México, en momentos en que la USSoccer apretaba sobre el mediocampista de Monterrey.

La red de supervisores de futbolistas en Estados Unidos, con la que se codea Dennis Te Kloese, le permitía saber qué jugador de talento, con sangre mexicana, debía ser buscado y reclutado.

Hoy, el futbol mexicano pierde todo eso. Si ya es complicado encontrar talentos, por la burocracia futbolística y la corrupción en los clubes mexicanos, ahora, además, el Galaxy tendrá la prioridad absoluta.

Y, lo peor, parece aún más problemático encontrar a un verdadero sustituto de Te Kloese. Especialmente por alguien que, casado con una mexicana, se enroló absolutamente con la querencia del futbol mexicano.

Y el segundo desafío es ese precisamente: saber elegir. En el horizonte hay dos prospectos genuinos que ya estuvieron en ese puesto y en su momento trataron de darle orden y una línea de conducta al organigrama.

Uno de ellos es Ricardo Peláez, pero recordemos que su salida del América se precipitó por desacuerdos y confrontaciones con Yon de Luisa, hoy mandamás designado por dedazo, del futbol mexicano.

El otro es Néstor de la Torre. Saboteado por futbolistas coludidos con Decio de María y Justino Compeán, después de imponer sanciones severas por aquella parranda en Monterrey, llamada al interior del Tri como el #YamiléGate.

Y así como ambos han probado capacidad en ese puesto, tienen en común que saben conciliar situaciones, pero no se someten a caprichos o a chantajes o a órdenes viscerales, especialmente si van en contra de sus convicciones futbolísticas.

¿Por qué se fue Te Kloese? Lo hemos señalado en Raza Deportiva de ESPNDeportes, y vale la pena dar cuenta de la diversidad de motivos.

1.- Tiene ideas distintas de las de Guillermo Cantú, quien sigue siendo muy cercano a De Luisa.

2.- Le ha disgustado el allanamiento de funciones de la jefa de prensa, Beatriz Ramos, quien cita a conferencias de prensa sin estar bien informada sobre el trabajo de selecciones nacionales.

3.- Se ha visto desgastado por las confrontaciones con algunos jugadores europeos, a los que ha recomendado, coincidiendo con el mismo Cantú, que no deben ser llamados de nuevo.

4.- Su familia vive un estado de preocupación por la inseguridad que se vive en México, y convencieron a Te Kloese de buscar un mejor nivel de vida.

5.- Galaxy le hizo un ofrecimiento irrechazable. Llegó a doblar casi la oferta inicial. En la FMF ni siquiera hicieron un esfuerzo por retenerlo, cuando Te Kloese les hizo saber de la posibilidad de salir.

6.- La propuesta en Los Ángeles es de absoluta autonomía en toma de decisiones, y con un proyecto que se apega a lo que Te Kloese pretendía desarrollar sin condiciones ni intromisiones en México.

¿Candidatos? Como siempre, en México se buscan soluciones fáciles. Se habla de promover a Gerardo Torrado o de que Cantú dé la estafeta a su gran amigo en el Atlante, Luis Miguel Salvador. O incluso, reubicar en ese puesto al mismo Cantú.

Por otro lado, aparece en el borrador de opciones el nombre del ingeniero Alejandro Rodríguez, a quien se había citado a tomar el relevo de Enrique Bonilla, pero éste ha peleado su permanencia palmo a palmo.

Te Kloese les recomendó hacer un nuevo intento con Hans Westerhof, aunque el holandés ya no quiere salir de Holanda.

Si bien es cierto lo que dice el político francés, Georges Clemenceau, que "todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraba imprescindible", en el caso de la salida de Te Kloese, pasa a ser imprescindible que se sepa elegir al sustituto.

Pero si pasaron cuatro meses y casi 40 entrevistas "presenciales o telefónicas", para encontrar al técnico de la selección mexicana, parece una utopía que en la FMF sepan elegir correctamente.

Claro, siempre puede ejercerse libremente el derecho a la "dedocracia", practicado eficientemente en México para disimular compadrazgos o nepotismos.

O, si no, ¿cómo llegó Yon de Luisa a la FMF?

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LOS ÁNGELES -- El rostro enrojecido. La mueca, un puchero de rabia. Esa mirada de suegra insatisfecha. Todo ello en un contraste impecable con el impecable peinado y el impecable traje. Y el ademán, eso, el ademán, lo explica todo...

Era una mímica de imprecación, de ira, de reclamo. Miguel Herrera se ponía el puño con violencia sobre el costado izquierdo. Y miraba a Cecilio Domínguez... y a Henry Martin... y a todos.

Viñeta Rafa Ramos
Ahí, justo ahí, en el costado izquierdo, ahí, donde están los dos corazones de un equipo de futbol, ahí, donde late el escudo del América, y debajo, donde repica, más que palpita el corazón desbocado.

Miguel Herrera sabe la pregunta que borbotea en su cabeza y en las entrañas de El Nido. Pero él sólo sabe que aún no sabe la respuesta.

¿Está la pasión (profesional, humana, deportiva, futbolística) de estos jugadores a la altura de la misión que tienen como americanistas? La misión es sabida: ser campeones.

¿Está su pasión a la altura de semejante cruzada? El primer tiempo ante Toluca, este domingo, deja en claro que sí. El segundo tiempo, sufrido, agónico, estoico, ante el Toluca, deja en claro que no.

Por eso, el aspaviento de Miguel Herrera al terminar rumiando el encuentro ante Toluca, con todo y boleto a Semifinales en la mano. Es un reflejo de su frustración, esa que no hará pública, esa que masticará sin tragar, en la intimidad del vestuario.

En conferencia de prensa, El Piojo explicó que hablaba de pasión, de poner corazón en la cancha. Al final, él lo sabe, en la cancha, el escudo bordado o impreso, es el brote externo del corazón. En el deporte, el emblema en el pecho y el músculo bajo el pecho, son mellizos.

En el coloquial y puntual lenguaje del vestidor, Miguel Herrera les habrá dicho lo mismo que les dijo a seleccionados nacionales cuando perdían 2-0 un amistoso ante EEUU y que terminaría 2-2. "Les dije que tenían que poner güevos, esa es la única forma de jugar al futbol", explicó aquella vez.

Y en su América parece que las gónadas sólo generan hormonas de furia competitiva durante 45 minutos, aunque él dice que fueron 75. La testosterona es la nomenclatura química de la pasión.

Lo mismo ocurrió ante Santos en la temporada regular. América dio un concierto como para escriturarle el título, durante el primer tiempo. En el complemento, como este domingo ante Toluca, le pasaron por encima. Terminó, como alguna vez lo describiría Hugo Sánchez, con las anginas en la garganta. El que entendió, entendió.

Es irónico, porque tradicionalmente, Miguel Herrera demostraba que era capaz de enderezar jorobados en el medio tiempo. Hoy, se le joroban los jugadores y el rendimiento del equipo.

Y El Piojo sabe que es responsabilidad suya. Todo el trabajo de la semana se sublima con lapsos como el del domingo en el primer tiempo, pero rendimientos como los del segundo tiempo son los que originan explicaciones bobaliconas como "es que no juega a nada".

El primer tiempo ante Toluca, preocupará a su rival en turno, Pumas. El segundo tiempo ante el mismo Toluca, relajará a Pumas, que, por el contrario, supo resistir y contrarrestar el aluvión de Tigres.

Es tiempo pues, de que Miguel Herrera, de cara al juego ante Pumas, y con la exigencia total de su patrón, Emilio Azcárraga Jean responda la pregunta planteada al inicio de este texto...

¿Está la pasión (profesional, humana, deportiva, futbolística) de estos jugadores a la altura de la misión que tienen como americanistas?

Es tiempo para El Piojo Herrera de identificar quién sí y quién no... y separar las manzanas podridas de las sanas.

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Fútbol, América, Toluca

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Viñeta Rafa Ramos
LOS ÁNGELES -- Se agradece la rebeldía, el dramatismo, el arrepentimiento, la sublevación, la obstinación. Se agradece que los muertos quisieran salirse de sus tumbas.

Pasadas por ese fino y esplendoroso filtro del teatro supremo de las emociones del futbol, están definidas las Semifinales del Apertura 2018: Cruz Azul frente a Monterrey, y América contra Pumas.

Y por momentos, algunos eternos, algunos breves, los vivos estuvieron muertos de miedo. América tuvo un nudo en la garganta ante diez jugadores del Toluca, en un desenlace de partido con las Águilas empequeñecidas en su Nido.

Mientras tanto, Santos se negaba a ser mártir ante Rayados, pero de nuevo el poder de su ataque amenazante en la temporada regular menguó tanto como lo hizo su presuntamente impenetrable defensa, ante la única rescatable actuación de Monterrey en el año.

Pumas sufrió por las convulsiones desesperadas de Tigres, que se lanzaron como hienas en su oficio de rapiña, pero la trampa angustiosa de David Patiño, terminó devorándolo.

Mientras tanto, por un brevísimo momento, por unos instantes, Cruz Azul estremeció a sus propios fantasmas, haciendo pensar que todo lo que parecía imposible, dejaba de serlo, aunque sipo sofocar la reacción de Querétaro.

Y entre los sofocones de la cancha, el arbitraje ha dado un paso al frente. Se trasladó del ridículo al hazmerreír.

Ya bastante tenían los jueces con sus propias boberías, para que encima, ahora se convierten en el hazmerreír de la competencia, víctimas de las equivocaciones de criterio o de juicio o de resolución o de autoridad, de sus amigos, que más bien parecen enemigos, ubicados manejando el VAR.

El VAR mismo se ha convertido en un remedo del principio de asesoría y de criterio. Incluso algunas transmisiones de los juegos corroboraban hasta defectos técnicos en las imágenes y las repeticiones.

Y, en el paso de los años, en esa duda existencial y generacional de si el arbitraje es malo o mal intencionado, las sospechas se inclinan por lo segundo.

Al final, queda, sin embargo, agradecerles a los ochos equipos, los cuatro del ataúd y los cuatro en terapia que están también en Semifinales, que la Liguilla se ha visto ornamentada de compromiso, de intensidad y de ese dramatismo épico en los desenlaces.

Cruz Azul ratifica su condición de favorito. Acaso reclamarle ese lapso en el cual pensó que los Gallos Blancos estaban en la rosticería, pero llegaron a intimidarlo.

Imago 7
¿América? Confirma lo dicho: ofrece a veces unos primeros tiempos subyugantes, pero en los complementos se desorienta, se conforma, se distrae y termina sufriendo innecesariamente, al grado que con uno menos, Toluca lo metió en el embudo del pánico.

Monterrey amenaza, porque sus jugadores, después de vagabundear 17 fechas, en la Liguilla asumen el compromiso y se meten a Semifinales, dejando sin vida al campeón Santos.

Cierra la lista Pumas. En los primeros juegos del torneo, la pregunta es porqué no se ha ido David Patiño, pero este equipo, especialmente ante Tigres, demostró un sello que había caducado en la institución: combatividad extrema.

Los cuatro semifinalistas sólo pueden mejorar, pero, lamentablemente, hoy sólo queda pensar que el arbitraje y el VAR, sólo pueden empeorar.

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LOS ÁNGELES -- El mejor castigo fue el peor de los castigos. A River Plate, Boca Juniors -fanáticos incluidos-y Conmebol les saquean su Final histórica. El mejor platillo posible para Sudamérica, será para comensales ajenos: la Copa Libertadores la degustarán en Madrid.

Pero, cuidado, lo más grave y peligroso para el futbol argentino aún acecha: el clima será más álgido cuando llegue, porque inevitablemente llegará, bajo cualquier escenario, otro River contra Boca, otro Boca contra River.

Viñeta Rafa Ramos

Vergüenza absoluta. La penitencia a la incompetencia de Conmebol y la AFA, a la intransigencia de Boca Juniors y River Plate, es la confiscación de su gran banquete. Recibirán las migajas del banquete futbolístico, aunque, eso sí, migajas, pero revestidas en dólares.

Los estadios de luto en Argentina, pero los fariseos y mercenarios del deporte desfilan en el carnaval suntuoso del cinismo. La dignidad de Conmebol, AFA, River y Boca tiene su precio en euros.

En Sudamérica pierden todos. Conmebol y AFA quedan desautorizadas, su jerarquía es un alfeñique ante el vandalismo. River Plate y Boca Juniors quieren jugar, en el colmo del descaro, a ser mártires de sus propios pecados.

Ojo: no es FIFA la que expropia la Final de la Libertadores a Argentina y a la Conmebol. Los grupúsculos que prohíjan River y Boca en las entrañas delictivas de sus barras, y la tozudez de sus dirigentes, obligan al despojo.

Irónico, pues. Bendecida por dos de los mejores futbolistas de la historia, Maradona y Messi, Argentina termina siendo maldecida por el hampa que ha engendrado a lo largo de los años.

Los hechos corroboran: los criminales de la tribuna, empollados y protegidos por los mismos clubes, están por encima de la ley y por encima de las juntas directivas de ambos equipos.

Por eso, insistíamos ya en que cargar con el circo de esta Final de la Copa Libertadores a cualquier otra sede, enquista aún más el problema, acelera aún más una bomba de tiempo, porque tarde o temprano deberán rozarse de nuevo Boca y River.

AFP PHOTO / TELAM / JOSE ROMERO/GETTY

Si ya es temible que las bayonetas de la barbarie queden caladas para cuando concluya en el Santiago Bernabéu esta bendita Final maldita de la Copa Libertadores, en las calles inocentes de Buenos Aires, puede alguien imaginarse cuando se dé el desfile del aeropuerto al respectivo estadio del campeón, el clima revanchista de linchamiento.

Y si los odios deportivos quedan superados por los odios genéticos en su más pura versión de salvajismo impuro, ¿quién podrá controlar el próximo choque entre Boca Juniors y River Plate? El rencor ya tiene raíces demasiado profundas.

Lamentablemente, ayudan poco, quienes deben ayudar más. D'Onofrio y Angelici se han visto rebasados. Irreflexivos, intransigentes, ambos terminaron sobredimensionando el drama. Y hasta algunos jugadores han sido incitadores más de violencia que de paz en sus declaraciones.

Por eso, el despojo de la Final de la Copa Libertadores a Conmebol, a la AFA, a River, a Boca y a sus aficiones, ha sido el mejor castigo posible, siendo el peor castigo posible.

¿Aprenderán todos? Prudente es que recuerden que la decadencia de la barbarie sólo tiene un fin: el exterminio.

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LOS ÁNGELES -- Imponente. Así, Cruz Azul, los 90 minutos. Rozó la perfección. Y además la victoria se ornamenta por la gallardía de la víctima. Semifinales, señala la brújula celeste.

Así, el 0-2 parece más epitafio de Querétaro que una rendija para la sorpresa o para esa alquimia de lo inesperado que escolta sombríamente a La Máquina, y que en la jerga burlona de la tribuna se conjuga en el infinitivo de cruazulear.

Viñeta Rafa Ramos

No fue fácil. Cruz Azul debió ser consistente y obsesivo, minuto a minuto. Porque el adversario, aún con esa cicatriz dolorosa en el marcador, nunca bufó con ese aliento a difunto, a resignación, a abnegación.

Sólo desentonó con la hidalguía de Gallos Blancos, la detestable actitud de algunos aficionados, que a falta de artillería de su equipo sobre José de Jesús Corona, terminaron hasta por arrojar celulares tratando de herir al guardameta celeste.

El duelo respondió a la expectación. Más sólido y feroz en la recuperación del balón, con aliento fétido de fiera en ayunas, La Máquina no dio respiro a ninguna pelota, a ningún espacio y a ningún adversario.

Toma ventaja el hambriento celeste con el golpe de mazo justiciero desde el escritorio del VAR, al legalizar un gol anulado por supuesto fuera de lugar de Pablo Aguilar. El video legitima el lance y Cruz Azul toma el mando del balón y del espectro anímico de la cancha.

Obligado, Querétaro eligió matar y morir como enseña de su desesperación, y el encuentro mantuvo la intensidad, obligando, además a que Cruz Azul tuviera que jugar al borde de cero tolerancia.

Y si como dicen algunos entrenadores, a veces gana el que quiere más, ser mejor en la cancha lo amparó con eso La Máquina: por momentos quiso más en batallas individuales, que sus adversarios queretanos.

Mientras Corona manoteaba y se quejaba del tsunami despiadado de monedas, encendedores y hasta un zapato de niño, el resto del equipo aprovechaba la desconcentración eventual de los Gallos, que debían lidiar con su adversario y con las inoportunas e imprudentes ganas de ayudar de sus aficionados.

¿Sobresalientes? Complicado colocar blasones y elaborar podios. Lo de Cruz Azul fue parejo. Incluso, ante la decisión suicida de Rafa Puente de lanzarse al abordaje (Britos, Stum, Trejoi), Pedro Caixinha encontró serenidad para saber elegir los cambios (Lichnovsky por el mejor del equipo, Elías).

Imago 7Pedro Caixinha, entrenador de Cruz Azul.

Porque precisamente cuando Rafa Puente empezaba a reacomodar al todo o nada, partiendo casi el equipo, llega el gol de Édgar Méndez, en una jugada que él mismo bautiza desde el inicio hasta la red.

Dañada y todo, pero la cancha del Estadio Azteca ha sido fortaleza para Cruz Azul. Además, goza de prioridad para evitar que el América le deje dañada la cancha.

El 0-2 condiciona en extremo a Querétaro. Y queda condicionado para el Juego de Vuelta. Ir pleno al abordaje sería ir al "abortaje" de sus esperanzas de Semifinales en este Apertura 2018.

Por eso, cuidadosa debe ser la lectura de Rafa Puente, como cuidadosa debe ser la homilía de Pedro Caixinha y Ricardo Peláez para exorcizar cualquier exceso de confianza en La Noria, a conciencia de que el esfuerzo del sábado debe, hasta donde se pueda, ser superior al de este miércoles por la noche.

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LOS ÁNGELES -- Más allá de un escenario perverso de Cuento de Hadas (La Cenicienta de Querétaro queriendo desvalijar al Príncipe Azul de La Noria), el enfrentamiento entre Gallos Blancos y Cruz Azul irrumpe en territorios más allá de la cancha.

Con dos de los mejores arqueros de la Liga MX (Tiago Volpi y José de Jesús Corona), ambos equipos presentan pelotones competitivos y combativos, acaso Querétaro sin Samudio (castigo) y sin Britos (lesión).

Incluso bajo esa posibilidad improbable de que los jugadores de ambos equipos encuentren su punto óptimo de rendimiento, sería difícil establecer, por nombres y recorridos, un favorito indiscutible.

Viñeta Rafa Ramos

Conseguir ese 100 por ciento que todos los futbolistas prometen y muy pocos cumplen, no pasa necesariamente por el desayuno de ese día, su horóscopo, la particular superstición, o porque simplemente el jugador se determine a que, citando a la Tribu Sioux, "sea un buen día para morir".

Ahí, en conseguir el rendimiento álgido durante 90 minutos (concentración, disciplina, devoción, compromiso, solidaridad, etc.), coalicionan y colisionan dos aspectos: el temperamento del jugador y el temperamento del entrenador.

El punto final a esta serie de Cuartos de Final lo pondrá el equipo que consiga esa comunión desde el vestuario, y, como lo intentan ambos equipos, desde el mismo hogar de cada futbolista.

Sí, tengo claro que todo se define en futbol. Pero, seguramente, el impacto absoluto del líder de cada equipo, comienza desde la credibilidad y convicción que despierta el técnico.

El futbolista debe estar cierto, persuadido, reclutado, decidido, de que la estrategia personal y colectiva resuelta por el entrenador es la vía genuina para la victoria. Sin fe en el mensaje y en el técnico, no hay plan de batalla útil.

Plutarco lo explicó alguna vez de esta manera: "Es más temible una manada de ciervos dirigida por un león, que una manada de leones dirigida por un ciervo".

Por eso, en lo personal tengo cierta fascinación por esta confrontación directa, y profundizo más en ello, situando situaciones distintas.

Por un lado, Rafa Puente y por el otro, un binomio que demuestra ser exitoso: Ricardo Peláez y Pedro Caixinha, y sí, en ese orden.

¿Será más portentosa la arenga final y en el día a día de un solo hombre que además ha corroborado su capacidad como entrenador o la de dos personajes, con muchísimas horas de vuelo, por lo tanto de fracasos y éxitos, como Caixinha y Peláez?

¿O acaso las cicatrices personales y el desafío de todo que ganar, pero también todo que perder, que ornamentan a Caixinha y a Peláez conseguirán un discurso más impactante que un Rafa Puente que tiene poco que perder, pero mucho que ganar?

Rafa Puente involucró ya a la familia. Levantó hologramas de heroicidad de cada uno de sus jugadores en esa charla directa con los familiares. Los hizo partícipes del desenlace final.

Caixinha y Peláez han exorcizado las gárgolas del fracaso en La Noria. Cruzazulear parece un verbo en decadencia. Ganaron la Copa Mx y el equipo se nutre optimista de esa doctrina de El Doblete.

En el enfrentamiento entre ambos equipos en la temporada regular fue una esplendorosa demostración de ambos arqueros, en especial de Volpi, más hostigado que Corona, y que gana Gallos Blancos con goles de último minuto de Sanvezzo y Marcel Ruiz.

Cruz Azul debe tener mejores conclusiones de ese descalabro, porque fue, sin duda, una reminiscencia del odioso hábito de cruzazulearla, es decir, de elegir el suicidio en los minutos finales.

Ralph Nader, activista estadounidense, aseguraba que "la función del líder es producir más líderes, no más seguidores".

Veremos, afortunadamente, a partir de este miércoles, en referencia a Plutarco, en cuál equipo el león transformó más ciervos en leones.

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