LOS ÁNGELES -- La delegación del Ajax de Holanda llegó al Estadio Azteca para corroborar mitos y verdades sobre Diego Láinez. Agregó al paquete a Álvarez, de nombre Edson, que significa "el hijo del guerrero" y su número cabalístico es el 13, como los títulos de Liga del El Nido.

América Campeón. Dignísimo y merecido campeón. 2-0 es el epitafio de la utopía celeste y es el referente del capítulo 13 de la leyenda de la glorificación americanista.

Edson, "el hijo del guerrero", se redimió, tras torneos inconsistentes, este domingo por la noche, hizo los dos goles del América, para que la cruz siga siendo azul sobre la maldición de La Máquina. 21 años... y contando.

Edson, "el hijo del guerrero", el padre de la 13, que convierte al América en el máximo ganador de la Liga, y que, en el inevitable oleaje funesto del desenlace coloca a Cruz Azul en el epítome de la frustración competitiva.

Cruz Azul sigue sin regresar al anden de la gloria. Descarrila... o lo descarrilan, siempre a las puertas del Paraíso. Este domingo por la noche fue superado en la cancha y en el marcador.

La buena noticia: que este lunes La Máquina puede comenzar de nuevo, con bases sólidas, la búsqueda de ese eslabón perdido desde hace 21 años.

Tras una primera mitad con más intensidad que espectáculo, los goles exudan ironía. No sólo los convierte un Edson que parecía sepultado después de la Copa del Mundo de Rusia, sino que el primero, la llave siniestra de las tragedias, se origina por una torpe entrega de Jesús Corona y una torpe maniobra del mejor contención de la Liga, Iván Marcone.

Los mejores de Cruz Azul durante 22 partidos, erran en la misma jugada, en el mismo minuto, en la misma zona, y Álvarez saca un ilustre escopetazo ilustrando con esa belleza de los obuses que entran pegaditos al ángulo.

Cruz Azul no supo ponerse de pie. No supo reordenarse. Batalló, porque corrió, mordió, intentó, pero su futbol lo mangoneaba el instinto, la desesperación.

Diría el colombiano Juan Carlos Osorio que a La Máquina lo gobernó su cerebro reptiliano, es decir, ese que reacciona ante el peligro, ante la inminencia de la propia muerte.

El segundo de Edson Álvarez fue también de trompicón celeste, pero de firmeza en su disparo. Vence así a un Corona que antes había tenido dos sublimes atajadas que al final, en recuento dramático de la desgracia, de poco sirvieron.

"El hijo del guerrero y padre de la 13", le pegó así, con esa serenidad siniestra del que sabe que con un disparo enhiesta la bandera de su estirpe, y derrumba los blasones de la otra.

América manejó siempre el partido. El desperdicio, la parodia de la final del jueves pasado, queda como un boceto obsceno, como un croquis cínico, de lo contemplado para este domingo.

Cruz Azul administraba la tribuna, pero América tenía la administración de la cancha. La taquilla se va a La Noria, la Copa a Coapa.

¿Mateus Uribe y Roger Martínez? En la cancha nadie los extraño. El equipo mantuvo un ritmo parejo de adrenalina y testosterona, sin el hipo que en ese aspecto sufre con Uribe en la cancha.

Con la 13 en la Sala de Trofeos, Láinez y posiblemente Álvarez en Holanda, Herrera ahora puede encaminarse a su sueño trunco: el Bicampeonato.

¿Cruz Azul? Reconstruir en el diván, en la fe de los jugadores, para evitar que de nuevo las arpías de ese trauma de la maldición, se aniden de nuevo en este nuevo proceso.

Etiquetas:

Fútbol, América, Cruz Azul

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Viñeta Rafa Ramos

LOS ÁNGELES -- La decepción es un acto de adulterio con la ilusión. Especialmente en el futbol. Y el jueves pasado la desilusión fue masiva. Como si tuvieras en la cabecera de Jennifer López y soñaras con La Chupitos... o algo así.

Con el 0-0 cintilando cínicamente como un embaucador de kermés, el jueves por la noche, el chasco lo protagonizaban América, Cruz Azul... y el VAR.

¿Quién más o quién menos? No importa. Fue una alianza legitimada para el fraude emocional de millones de mexicanos, indigna de las memorias frescas de aquella Final del 2013.

Este domingo no hay garantías. Habría que regalarles un abrelatas a Pedro Caixinha y a Miguel Herrera para abrir la lata del pánico del contrario. El dicho mexicano lo sostiene: "El miedo no anda en burro", ¿o sí?

¿El VAR? ¿César R. Palazuelos? Ha demostrado que puede rebasar la media del arbitraje. Ojo: no la mediocridad, pero sí la medianía de la mediocridad que abunda entre los silbantes mexicanos.

La diferencia de este domingo, es que habrá un desenlace. Ya sea en los 90 minutos de rigor, los 30 de piedad o el desfile de trémulos tiradores desde el manchón penal.

¿Entenderán ambos equipos que, deportivamente, su vida y su muerte en la cancha, se valorará estrictamente con la grandeza con que la busquen y no con la mezquindad que la negocien?

La balanza fría de las condiciones de América y Cruz Azul se queda estancada. Una moneda que cae parada. Calidad hay en ambos equipos y cacumen hay en ambas bancas.

Veamos: uno tiene un Diego Láinez y el otro tiene un Roberto Alvarado y un Elías Hernández, a quien parecen marchitársele las gónadas en los grandes desafíos. O aparece un Guido Rodríguez compitiendo con un Iván Marcone.

¿Más? Las chispas entre Pablo Aguilar y Bruno Valdez incendian la cancha. José de Jesús Corona y Agustín Marchesín, dobermans con habilidades de saltimbanquis. Mucha paridad en los planteles.

La diferencia, sin duda, se irá marcando en los imponderables. Sin embargo, no todas son definitivas. América perdió a Mateus Uribe y a Roger Martínez en el Juego de Ida y se mantuvo competitivo.

El viernes, en Raza Deportiva, una especialista en psicología deportiva, que lleva en el ADN la sabiduría sobre el tema, Claudia Rivas, hija del doctor Octavio Rivas (QEPD), nos levantaba un hilo suelto de la madeja: el liderazgo en el vestuario.

Imago 7

El mensaje determinante sobre ser campeones, no se da en el último momento, sino que se debe ir administrando cada día, cada momento, de otra manera ejerce más presión, explicaba la psicóloga Rivas.

En Cruz Azul, opinaba, la prédica de Caixinha y Ricardo Peláez parece estar en sintonía y ha comenzado desde antes del torneo, explicaba Claudia Rivas.

Alguna vez desarrollando sus servicios en el América, ella reconoce los riesgos en Coapa: "De repente Miguel (Herrera) se nos va", explicaba, en referencia al temperamento álgido de El Piojo.

Claro, en las Águilas esa obligación de ser campeón empieza a morder los tobillos del individuo, desde que ponen pro primera vez el pie en El Nido.

En ese sentido, la doctora en psicología deportiva opinaba que Cruz Azul tiene ventajas sobre América, para la homilía final, la arenga de este domingo, antes del Juego de Vuelta.

Podría tener razón la doctora. Pero, recordemos, cómo, con un hombre menos, todo en contra, América en 2013 le sacó el partido a Cruz Azul y se coronó campeón.

Recuerdo además, un amistoso entre Estados Unidos y México. Al medio tiempo, EEUU se fue con el marcador a favor, 2-0. En la segunda mitad, México emparejó 2-2 y estuvo cerca de la victoria.

"Huevos, eso les dije en el medio tiempo, que jugaba por México y que tenían que poner huevos, para ser su mejor versión de futbolistas mexicanos en la cancha", explicaría después Miguel Herrera con su habitual dureza.

Por eso, más allá de la parodia de Gran Final con que nos embaucaron el pasado jueves, tal vez este domingo, pero sólo tal vez, ambos, y hasta el VAR, decidan redimirse. Amén.

Etiquetas:

Fútbol, América, Cruz Azul

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- El silencio del VAR sólo puede ser sospechoso. Ese silencio sólo significa incompetencia o contubernio.

O calla el VAR por timorato o lo callan por timorato. Cierto: la autocensura es tan perniciosa como la censura.

Viñeta Rafa Ramos

El VAR tuvo espléndidas oportunidades de rescatar su menoscabada credibilidad en este primer torneo de aparición en el futbol mexicano.

1.- ¿No merecía revisión el rodillazo de Lichnovsky sobre Bruno Valdez? Conforme a los lineamientos del VAR, era imprescindible que desde su unidad móvil apercibieran a Fernando Guerrero.

2.- ¿No merecía revisión el reajuste del puente dental que le hizo Bruno Valdez a Iván Marcone? Por supuesto. El espíritu de existencia del VAR se debe a acciones como esta.

3.- ¿No merecía revisión la plancha de Milton Caraglio sobre Bruno Valdez? Entra en las opciones para el VAR. Haberla auscultado no habría provocado ningún reclamo. "Fiat iustitia et pereat mundus ('Hágase justicia, aunque por ello perezca el mundo')".

Cierto, los oficiales del VAR tienen la razón al explicar de manera confidencial que no lo vieron ni Miguel Ángel Chacón ni Quetzalli Alvarado, en la dinámica inmediata del partido.

Y si ellos no lo vieron en la secuencia del juego, pues seguramente escapó al árbitro y tenor fallido, Fernando Guerrero, y a sus asistentes. El único testigo, fue el cadáver, dirían.

Cruz Azul vs América final ida Roberto Alvarado.
Imago7

La justicia es ciega. Y aún más ciegos fingen ser quienes fingen que la imparten. Y no es que no vean, sino que saben, perfectamente, que es mejor tener los ojos cerrados. No importa que la omisión sea por sí misma un acto de injusticia.

Visto así, en México, el VAR no opera como instrumento de un reglamento, sino como un instrumento para oficializar la violación del reglamento.

Es decir, el VAR es la versión James Bond del arbitraje: con todas las licencias para hacer y deshacer.

Curiosamente, los involucrados, víctimas pues, Cruz Azul y América, deciden convertirse en cómplices: ninguno de ellos apeló ante la Comisión Disciplinaria. Su silencio protege la inoperancia de los operadores del VAR.

Claro: si uno pide la inhabilitación de Bruno Valdez, el otro pedirá la inhabilitación de Caraglio. Una pérfida versión del Rey Salomón, quien habría enloquecido dirigiendo al VAR.

Descartando el "ojo por ojo, diente por diente", ahora, después de renunciar, por conveniencia, a exhibir y denunciar la negligencia del VAR, Cruz Azul y América se convierten en compinches del mismo.

Entonces, ¿con qué cara podrán ambos equipos protestar por los fallos del VAR en el Juego de Vuelto de la Final? Ambos, Cruz Azul y América, ahora, son rehenes del VAR.

Etiquetas:

Fútbol, América, Cruz Azul

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- El nerviosismo y el nervio provocaron el canibalismo en el Estadio Azteca. En la tribuna comenzaron mordiéndose las uñas y en la cancha mordiendo los tobillos y los espacios en la cancha.

Y al final, en el Juego de Ida de la Final, 0-0, que en el futbol equivale a la mueca grotesca de la decepción. La emoción llegó con las manos vacías.

Viñeta Rafa Ramos

En esta guerra, no hubo balas, y las medallas se las lleva el conformismo de los entrenadores... o enterradores. Si acaso, al final, Marchesín 1-1 Corona.

Pero en el saldo blanco y pusilánime del 0-0, el gran perdedor es el América. Se queda sin Mateus Uribe y sin Roger Martínez para el próximo domingo.

El chasco lo entretejieron los dos equipos. Incluso al minuto 80, Cruz Azul, administrativamente visitante, decidió ponerle doble candado al marcador. 0-0 que emocionaba a las bancas y hacia mugir de frustración a los ansiosos de una guerra genuina.

Y así comenzó. Guerra avisada, no mata soldado. 48 horas antes presagiaron fragor. Los primeros 45 minutos se trató de rescatar su pellejo, más que arrancarle genuinamente la zalea al juramentado enemigo.

Marchesin, volando, genuinamente, como un acróbata curtido de Cirque du Soleil, atajó un misil de Catita Domínguez que iba ahí, donde las arañas nunca tejen su nido.

El resto, una lucha sorda. Marca, choques, precipitación, rudeza y hasta el abuso de las obviedades de balonazos al área, con eventuales migrañas para los zagueros, fueron consumiendo los minutos, y en la tribuna, obviamente, los dientes apretados de angustia, se tradujeron en bostezos.

Sí, zozobra arriba, insipidez abajo. La veneración al empate sin goles desde los reclinatorios del miedo, terminaron por consagrarse a la supervivencia, bajo el amparo del 0-0.

Conocido en los bajos mundos del bolero y la bohemia como El Cantante, el silbante Fernando Guerrero se mantuvo afónico a pesar de reclamos airados a lo largo del primer tiempo por parte de ambos equipos, y, en apariencia, dirigido a control remoto desde el VAR.

De entrada, en el arranque del segundo tiempo, tras una atajada espléndida a disparo de Mateus Uribe, hay un choque en el que Bruno Valdez se queda con las muelas del juicio de Marcone en el puño, y extrañamente el VAR y su marioneta en la cancha, callaron, en inminente penalti y expulsión del goleador americanista.

Ya antes, Lichnovsky había clavado un rodillazo en el aire sobre la rodilla de Valdez, y tampoco Guerrero le cantó una oda al VAR. Un misterio muy silencioso y un silencio muy misterioso.

América debió sobreponerse a la primera baja de la Final, Mateus Uribe, con posible esguince de rodilla, y con Oribe Peralta obligado al relevo y a hacer funciones que ya venía realizando desde la época de Ricardo LaVolpe.

Cruz Azul tuvo al minuto 94 la oportunidad de asesinar a las Águilas. Cauteruccio, de manera trompicada, entrega el balón a Méndez, y solo, ante Marchesín, estrella el disparo en el larguero.

Sí, cáusticamente, Cauteruccio la cruzazuleó. No debería extrañar, porque es el disparo número 11 que este torneo La Máquina estampa en los postes.

Todo queda abierto para el próximo domingo. En algún momento, en esta Final, en la que parecen dispuestos a arrojarse jitomatazos de trinchera a trinchera, en algún momento alguno saldrá vencedor, aunque, de esperarse, que sea también un digno vencedor.

Etiquetas:

Fútbol, América, Cruz Azul

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Viñeta Rafa Ramos
LOS ÁNGELES -- Para ganar la guerra será necesario ganar las pequeñas batallas en la cancha. Y en esta Final entre América y Cruz Azul pululan las zacapelas individuales y por líneas.

Sin duda organizar cada batalla requiere de la astucia del cuerpo técnico y de la concentración, disciplina y lealtad de cada jugador. Un ajedrez con piezas azules y amarillas.

1.- ¿Noche de reencuentros? ¿Bruno Valdez contra Pablo Aguilar? El americanista es el goleador de su equipo. Siete anotaciones, cazando la oportunidad en la periferia de la portería.

¿Y será el chileno Lichnovsky quien respalde a Aguilar contra Valdez? ¿O recurrirá a labores extras de Méndez o Caraglio?

Mejor será, sin duda, tratar de evitar cobros que puedan poner la pelota en las entrañas del área celeste.

2.- Las cifras dicen la verdad, pero no todas las verdades. Incluyendo goles de Liguilla y torneo, la efectividad del América es de 2.77 y la de Cruz Azul es de 2.6.

De hecho, La Máquina fue durante el torneo uno de los equipos con menos tiros a gol, pero más eficacia. Incluyendo las dos fases, regular y Liguilla, ha hecho 78 tiros a gol y suma 30 anotaciones.

Imago7

Mientras tanto, el América en las dos rondas ha disparado al arco 126 veces y marcado 45 goles. De hecho en la fase regular, sólo Tigres hizo más disparos a portería que las Águilas.

3.- Del punto anterior es necesario recalar en media cancha, piedra angular del equipo, de cualquier equipo.

Mientras Pedro Caixinha tiene estructurado y estable su armazón en torno al medio campo, Miguel Herrera ha sufrido, especialmente porque Mateus Uribe y sus problemas personales, por momentos, lo abstraen del juego, y quien sufre es Guido Rodríguez.

Sin duda el trabajo colectivo que en desplazamientos hacen Elías Hernández, Roberto Alvarado y Édgar Méndez, en apoyo de Marcone, Salas y eventualmente Baca, han mostrado mayor solidez.

Sin embargo, así como el muro cementero fue la mejor defensiva, sólo detrás apareció el América a lo largo del torneo regular.

Sin que esto sea perfectamente demostrable, a no ser por la agonía celeste ante Monterrey en el segundo tiempo del Juego de Vuelta, y la aplanadora americanista ante Pumas en el segundo encuentro, pero ambos han reformulado su presencia en la cancha.

Cruz Azul decidió administrar mejor los partidos. Pragmático, calculador, paciente, estoico, sufrió ante Monterrey, que eligió, desde su banca, morirse de nada.

Miguel Herrera, recurriendo a la misma fórmula que con Xolos, y olvidándose de sus raíces fincadas en matar o morir, buscaba el gol y administraba esfuerzos. Contra Pumas, renunció a ello: desbocó al frente a su equipo y el escándalo en el marcador, más el dominio abrumador, le enseñaron la ruta.

Todo esto, sin embargo no garantiza nada a partir de esta jueves por la noche en el Juego de Ida, en el que técnicamente, ambos equipos jugarán de locales por el conocimiento de la cancha, pero evidentemente se notará la diferencia en las tribunas.

Claro, estará siempre zopiloteando la duda, en todas direcciones, con el VAR y la actuación de Fernando Guerrero.

Y ya se sabe: todas las consideraciones, claves del juego que se enumeren, estadísticas que se mencionen, y antecedentes que se recuperen, poco tienen que ver ante los magníficos imponderables del juego: una noche sobresaliente de alguno, una noche aciaga de otro, una lesión inesperada, un momento de duda o un momento de precipitación.

Lo deseable, como siempre, es que toda esa rivalidad amamantada a lo largo de 17 fechas y dos jornadas de Liguilla, termine con ambos equipos despedazándose sin piedad, pero sólo con el balón como argumento.

Etiquetas:

Fútbol, América, Cruz Azul

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Viñeta Rafa Ramos
LOS ÁNGELES -- Son tan diametralmente diferentes que viven en extremos que sólo se conectan morbosamente a través de la rivalidad: Cruz Azul y América. Ahora, de nuevo, en una Final, la del Clausura 2018.

Precisamente los puntos de divorcio los hacen vivir en ese concubinato perverso para hacer de cada confrontación una lucha de ideas y de ideales. Entre su amor y su odio no hay ningún paso.

1.- PERVERSIDAD Y CANDOR...

América faculta a sus enemigos para que ejerzan la doctrina del aborrecimiento. El Ódiame Más es un acto de provocación, de incitación, a sabiendas, claro, de su inmortalidad como equipo. Levanta la mano antes de lanzar la primera piedra.

Cruz Azul, en cambio, se maneja con intenciones inmaculadas. El escándalo le aterra más que la derrota. Claro, en ese vía crucis acumulado por ya 21 años, el fracaso ha fomentado el abuso del escarnio. Y duele más en el nicho de la burla.

Y como consecuencia de ello, entre esa conmiseración casi maternalista, la mitad más muchos otros, prefieren que Cruz Azul redima modestamente sus blasones y remodele la anquilosada y herrumbrada sala de trofeos.

Una victoria celeste sería, irrefutablemente, hecha suya por las aficiones del resto de los equipos de la Liga Mx. Prefieren, sin duda un modosito arrogante celeste, que soportar seis meses de dictadura pedante en redes sociales.

La grandeza del América no se mide por sus éxitos sino por la dimensión de las agruras que provoca su solo nombre entre la muchedumbre de enfrente. Sus enemigos escupen bilis. Es una forma de veneración.

2.- DE TABLETAS A TABLONES

Pedro Caixinha se alió con la tecnología. El jugador de Cruz Azul debe saber desde las virtudes hasta las caries de su adversario en turno. Hay un gigabyte sobre Diego Láinez y otro más sobre el desaparecido Insaurralde. No hay lagunas de información.

Miguel Herrera es más capataz de la construcción. Prefiere embarrarse de cemento, pero que cada torre de combate quede documentada y enterada de qué y porqué deben hacerse las cosas en la cancha.

De la computadora, El Piojo sólo usa el "mouse" para masajearlos cuando lo necesitan y el cable de corriente, para atizarles en el lomo si es necesario.

Son estilos. Caixinha prefiere ese diálogo constante de su jugador con la mirada clavada en una tableta que le desnuda misterios del rival. Herrera prefiere mirar fijamente al futbolista y descubrir si duda, si entiende, si está comprometido o si está pensando en sus redes sociales.

Cruz Azul América Pedro Caixinha Miguel Herrera.
Imago7

Dos escuelas distintas, no opuestas, pero que, aparentemente, llevan al mismo sitio de privilegio: la Final del futbol mexicano.

3.- LA MANO QUE MECE LA CUNA

Ricardo Peláez es un Caballo de Troya moderno, en este caso. Conoce al América, conoce a la mayoría de los jugadores, y conoce a Miguel Herrera porque compartieron desvelos en Coapa y con la selección mexicana. Compartieron la almohada de triunfos y sinsabores.

Peláez conoce sus límites e incursiona en terrenos de Caixinha. Ha sido moldeado por éxitos y fracasos. Conoce el método para fortalecer a su técnico ante cada jugador y a cada jugador ante su técnico. El patriarca de La Noria no manda, sólo ordena.

Santiago Baños opera de manera distinta. Sabe que no puede controlar a El Piojo, pero sabe cómo puede colaborar con él. Lo conoció en detalle como su auxiliar, y en las carambolas de la vida, ahora, presuntamente, es su jefe. Socio, sería, sin ser denigrante, más exacto.

Además, inteligente, Baños lima, si las hay, asperezas en el recoveco más complicado de un equipo de futbol: la banca.

4.- NEGENDRADOS, NO CREADOS...

Las raíces mismas de las instituciones se nutren de savia muy diferente. De cuna opulenta, América, formalmente, nace como parte de un imperio que, mediáticamente, aunque no financieramente, trasciende más que la matriz misma.

Lejos de ser un juguete de un millonario ocioso, América nace, crece, se reproduce y se eterniza como un elemento de poderosa penetración social y civil. Televisa, en cada americanista un hijo te dio.

Cruz Azul en cambio es una respuesta casi comunal y hasta comunitaria. Reflejo de una clase obrera, trabajadora, consumada bajo el modelo económico de La Cooperativa, encuentra en la aventura del futbol, un vehículo de promoción de su sello comercial.

Ciertamente, también, queriendo o no, le agregó un elemento de solidaridad gremial y de distracción a los miembros de una nación laboral que encontraba beneficios económicos, sociales, y, además -porque así fue por un tiempo--, un equipo poderoso, campeón, ganador, ejemplar.

Y mientras el América se maneja como empresa y propone, dispone, descompone y recompone, como sea necesario -echando a Peláez incluso--, además mantiene el rigor de competencia interna. No hay más indispensables que el dueño.

Cruz Azul, es una empresa familiar. Todos son, han sido o serán hijos pródigos de los resultados. Y a veces, erróneamente, la manejan así.

Tras casi 21 años, hasta atreverse a la llegada de Peláez, con absoluta libertad, La Noria se deshace de lastres y rémoras que carcomían al equipo y originaban fracasos. Abandonó el camino de la autodestrucción.

Mientras América compite con Chivas por esa supremacía popular en México y Estados Unidos, Cruz Azul es sin duda el tercer equipo con más seguidores, al que, incluso, en Guadalajara, conforme a sondeos, aparece por encima del Atlas.

Estos son apenas algunos detalles que se suman a los ingredientes que poderosamente nutren esta Final del futbol mexicano, especialmente con una misión y comisión por parte de aquellos ajenos a los colores de ambos equipos: que el desenlace, si se puede, sea aún más dramático, impactante, memorable, como el de la Final del 2013, esa misma que es considerada la mejor de todas en la historia del futbol mexicano. La estampa de Moisés Muñoz se eternizó como la silueta de Hugo Sánchez marcándole de chilena al Logroñés, o la de Manuel Negrete en espectacular media tijera a Bulgaria.

Etiquetas:

Fútbol, América, Cruz Azul

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- América aplastó despiadadamente las ilusiones de Pumas. Elocuencia pura: 6-1 (7-2 global), la noche de este domingo en el Estadio Azteca.

Pumas fue el Patiño en El Nido. Pero no fue culpa de David, técnico universitario, sino mérito del aprendizaje sufrido de Miguel Herrera ante Toluca y en el Juego de Ida ante Pumas. La letra con sangre entra.

Esta vez, con Pumas como doliente sinodal, El Piojo volvió a ser El Piojo y no la versión piojosa de los dos últimos torneos. Regresó a sus raíces. Esa consigna deliciosa de matar o morir.

Hicimos énfasis: el América del primer tiempo ante Santos, ante Toluca y en la ida ante Pumas, tenía esa estampa inconfundible de aspirante a campeón. Pero el de los segundos tiempos, desmentía brutalmente esa consideración.

Y se inscribe en La Final. Y La Final deseada: ante Cruz Azul, con todos esas sensaciones acumuladas desde aquella Final de 2013, la conspiración suprema de las maldiciones que muerden a Cruz Azul durante 21 años.

Relevante que América lavó sus culpas con lejía. Todos lo hicieron. Y públicamente. Desde Roger Martínez, hasta Guido Rodríguez, una sensible mejoría de Mateus Uribe, y la espléndida evolución de Jorge Sánchez y Diego Láinez.

Pero más relevante es que Miguel Herrera les soltara la rienda a sus jugadores. Al frente mordían para defender y para atacar. Cuando llegaban a zona de defensa la pelota estaba ya comprometida.

Esa pasión, ese compromiso de los jugadores y la bendición a la jauría, permitió al América cercenar a Pumas hinchando de euforia al americanismo conforme se hinchaba el marcador.

La semblanza, vista así, y la escandalosa tragedia del marcador de 6-1 este domingo en el Azteca, puede hacer creer que fue una tarea fácil. Y en realidad no lo fue. El mérito de las Águilas fue no menguar la devoción en ningún momento, para no permitir que la persistencia de Pumas pudiera fomentar una sublevación.

En contraste con un Cruz Azul que clasificó con el reglamento por delante, mérito sin duda de una magnífica campaña, América llega con los reflectores deslumbrando después de destazar y colocar la zalea del acérrima rival, Pumas, en el zócalo del Estadio Azteca.

Al final, en la despedida para la UNAM, el marcador es humillante, pero no termina por convertirlo en indigno participante. El marcador enloquece, sin duda, pero el mérito de convertir a Pumas en su patiño, es mérito de Miguel Herrera más que desastrosa conducción del otro Patiño, David.

Etiquetas:

Fútbol, Pumas UNAM, América

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

Así fue la noche del jueves en Ciudad Universitaria. Pumas 1-1 América. Diego Láinez, el mocoso irreverente de 18 años le endosó medio boleto a quien lo tiene -generalmente- a medio tiempo: Miguel Herrera.

Diego Láinez, lo deslumbrante de la noche. Fugaz, incluso. Vida y muerte en Semifinales en seis segundos. En el umbral del minuto 21.

Diego Lainez
Getty

Pegadito a la raya -alguna vez- de cal, como los extremos bohemios de otros tiempos. Paralela a la línea, la ruta del balón. Diego Láinez recibe de Paul Aguilar. Y la magia empieza.

El pequeñín recibe. Y mal corre Malcorra. Las piernas y las neuronas de Láinez carburan con vértigo. Malcorra forcejea, jalonea, trata de atenazarlo. Bip, bip, le susurra el Correcaminos Láinez al Coyote de Pumas.

Tres segundos y Láinez le manda una postal al acalambrado Malcorra desde el área de Pumas. Pespuntea la pelota como abuela zurciendo calcetines: cortito y firme. Cabeza levantada y el cuerpecillo sacando ventaja de su bajísimo centro de gravedad.

Amaga una milésima de segunda de la eternidad con meter el pase. "Diagonal matona", nos cantaría El Perro Bermúdez. Y no. Láinez recompone y descompone a la defensa de Pumas. Quintana se queda un segundo en la artritis del titubeo.

A pradera limpia, Láinez ya resolvió el crucigrama en su cabeza mientras Quintana aún no encuentra ni el periódico. El americanista ya revisó el horizonte y contempló a Saldívar, quien musita mil padrenuestros y mil avemarías para que ese desgraciado mozalbete centre y no dispare.

Algo hace mal Láinez que le resulta perfecto. Su cuerpo rebasa al balón, por eso la puñalada a Pumas es aún más vistosa. Su pierna izquierda pierde el vuelo del impacto y entonces la cucharea lo suficiente para que Saldívar aún se pregunte cómo aquel enigma locomotriz nunca se lo enseñaron en secundaria. 0-1.

Seis segundos habían pasado entre el pie de Paul Aguilar, la red de Pumas, el brinco en el marcador y el alarido en la tribuna.

No lo encontré en el Larousse, pero seguro busqué mal, porque seguro en algún diccionario del universo debe decir claramente: "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

¿El resto? Lucha, esfuerzo, empate de Pumas, y el bochorno absoluto, que hasta llega a ser sospechoso, del colombiano Roger Martínez, al cobrar el penalti con una enésima porción de la testosterona de Láinez en la jugada del gol. Desde el manchón de lo imperdonable, el cafetero perdona a Pumas.

América sale de Ciudad Universitaria ganando 1-1, con las cláusulas letales de la burocracia del reglamento. El gol de visitante abre puertas insospechadas.

¿Será Diego Láinez titular en la vuelta? Sólo Miguel Herrera lo sabe. Tiene a medio tiempo -generalmente- al que le da el medio boleto.

¿Seguirá Malcorra, aunque mal corra, como marcador de punta? Sólo David Patiño sabe si a su talentoso lo mantendrá de patiño de Láinez.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- El rostro enrojecido. La mueca, un puchero de rabia. Esa mirada de suegra insatisfecha. Todo ello en un contraste impecable con el impecable peinado y el impecable traje. Y el ademán, eso, el ademán, lo explica todo...

Era una mímica de imprecación, de ira, de reclamo. Miguel Herrera se ponía el puño con violencia sobre el costado izquierdo. Y miraba a Cecilio Domínguez... y a Henry Martin... y a todos.

Viñeta Rafa Ramos
Ahí, justo ahí, en el costado izquierdo, ahí, donde están los dos corazones de un equipo de futbol, ahí, donde late el escudo del América, y debajo, donde repica, más que palpita el corazón desbocado.

Miguel Herrera sabe la pregunta que borbotea en su cabeza y en las entrañas de El Nido. Pero él sólo sabe que aún no sabe la respuesta.

¿Está la pasión (profesional, humana, deportiva, futbolística) de estos jugadores a la altura de la misión que tienen como americanistas? La misión es sabida: ser campeones.

¿Está su pasión a la altura de semejante cruzada? El primer tiempo ante Toluca, este domingo, deja en claro que sí. El segundo tiempo, sufrido, agónico, estoico, ante el Toluca, deja en claro que no.

Por eso, el aspaviento de Miguel Herrera al terminar rumiando el encuentro ante Toluca, con todo y boleto a Semifinales en la mano. Es un reflejo de su frustración, esa que no hará pública, esa que masticará sin tragar, en la intimidad del vestuario.

En conferencia de prensa, El Piojo explicó que hablaba de pasión, de poner corazón en la cancha. Al final, él lo sabe, en la cancha, el escudo bordado o impreso, es el brote externo del corazón. En el deporte, el emblema en el pecho y el músculo bajo el pecho, son mellizos.

En el coloquial y puntual lenguaje del vestidor, Miguel Herrera les habrá dicho lo mismo que les dijo a seleccionados nacionales cuando perdían 2-0 un amistoso ante EEUU y que terminaría 2-2. "Les dije que tenían que poner güevos, esa es la única forma de jugar al futbol", explicó aquella vez.

Y en su América parece que las gónadas sólo generan hormonas de furia competitiva durante 45 minutos, aunque él dice que fueron 75. La testosterona es la nomenclatura química de la pasión.

Lo mismo ocurrió ante Santos en la temporada regular. América dio un concierto como para escriturarle el título, durante el primer tiempo. En el complemento, como este domingo ante Toluca, le pasaron por encima. Terminó, como alguna vez lo describiría Hugo Sánchez, con las anginas en la garganta. El que entendió, entendió.

Es irónico, porque tradicionalmente, Miguel Herrera demostraba que era capaz de enderezar jorobados en el medio tiempo. Hoy, se le joroban los jugadores y el rendimiento del equipo.

Y El Piojo sabe que es responsabilidad suya. Todo el trabajo de la semana se sublima con lapsos como el del domingo en el primer tiempo, pero rendimientos como los del segundo tiempo son los que originan explicaciones bobaliconas como "es que no juega a nada".

El primer tiempo ante Toluca, preocupará a su rival en turno, Pumas. El segundo tiempo ante el mismo Toluca, relajará a Pumas, que, por el contrario, supo resistir y contrarrestar el aluvión de Tigres.

Es tiempo pues, de que Miguel Herrera, de cara al juego ante Pumas, y con la exigencia total de su patrón, Emilio Azcárraga Jean responda la pregunta planteada al inicio de este texto...

¿Está la pasión (profesional, humana, deportiva, futbolística) de estos jugadores a la altura de la misión que tienen como americanistas?

Es tiempo para El Piojo Herrera de identificar quién sí y quién no... y separar las manzanas podridas de las sanas.

Etiquetas:

Fútbol, América, Toluca

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Viñeta Rafa Ramos
LOS ÁNGELES -- Se agradece la rebeldía, el dramatismo, el arrepentimiento, la sublevación, la obstinación. Se agradece que los muertos quisieran salirse de sus tumbas.

Pasadas por ese fino y esplendoroso filtro del teatro supremo de las emociones del futbol, están definidas las Semifinales del Apertura 2018: Cruz Azul frente a Monterrey, y América contra Pumas.

Y por momentos, algunos eternos, algunos breves, los vivos estuvieron muertos de miedo. América tuvo un nudo en la garganta ante diez jugadores del Toluca, en un desenlace de partido con las Águilas empequeñecidas en su Nido.

Mientras tanto, Santos se negaba a ser mártir ante Rayados, pero de nuevo el poder de su ataque amenazante en la temporada regular menguó tanto como lo hizo su presuntamente impenetrable defensa, ante la única rescatable actuación de Monterrey en el año.

Pumas sufrió por las convulsiones desesperadas de Tigres, que se lanzaron como hienas en su oficio de rapiña, pero la trampa angustiosa de David Patiño, terminó devorándolo.

Mientras tanto, por un brevísimo momento, por unos instantes, Cruz Azul estremeció a sus propios fantasmas, haciendo pensar que todo lo que parecía imposible, dejaba de serlo, aunque sipo sofocar la reacción de Querétaro.

Y entre los sofocones de la cancha, el arbitraje ha dado un paso al frente. Se trasladó del ridículo al hazmerreír.

Ya bastante tenían los jueces con sus propias boberías, para que encima, ahora se convierten en el hazmerreír de la competencia, víctimas de las equivocaciones de criterio o de juicio o de resolución o de autoridad, de sus amigos, que más bien parecen enemigos, ubicados manejando el VAR.

El VAR mismo se ha convertido en un remedo del principio de asesoría y de criterio. Incluso algunas transmisiones de los juegos corroboraban hasta defectos técnicos en las imágenes y las repeticiones.

Y, en el paso de los años, en esa duda existencial y generacional de si el arbitraje es malo o mal intencionado, las sospechas se inclinan por lo segundo.

Al final, queda, sin embargo, agradecerles a los ochos equipos, los cuatro del ataúd y los cuatro en terapia que están también en Semifinales, que la Liguilla se ha visto ornamentada de compromiso, de intensidad y de ese dramatismo épico en los desenlaces.

Cruz Azul ratifica su condición de favorito. Acaso reclamarle ese lapso en el cual pensó que los Gallos Blancos estaban en la rosticería, pero llegaron a intimidarlo.

Imago 7
¿América? Confirma lo dicho: ofrece a veces unos primeros tiempos subyugantes, pero en los complementos se desorienta, se conforma, se distrae y termina sufriendo innecesariamente, al grado que con uno menos, Toluca lo metió en el embudo del pánico.

Monterrey amenaza, porque sus jugadores, después de vagabundear 17 fechas, en la Liguilla asumen el compromiso y se meten a Semifinales, dejando sin vida al campeón Santos.

Cierra la lista Pumas. En los primeros juegos del torneo, la pregunta es porqué no se ha ido David Patiño, pero este equipo, especialmente ante Tigres, demostró un sello que había caducado en la institución: combatividad extrema.

Los cuatro semifinalistas sólo pueden mejorar, pero, lamentablemente, hoy sólo queda pensar que el arbitraje y el VAR, sólo pueden empeorar.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.