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Afición de Chivas le llora a Almeyda ¡No te vayas!
Viñeta Rafa Ramos

Ya lo hemos dicho: Salvador Dalí definió al futbol mexicano al definir al país: "Nunca regresaré a México. No puedo volver a un país que es más surrealista que mis pinturas". Y sí.

Este viernes, en esos extremos pendulares en los que la realidad desquicia la polarización de lo imaginable, el futbol mexicano desquiciaría al surrealismo de Dalí.

Por un lado, el técnico de la selección mexicana, el equipo de casi 130 millones de ilusos e ilusionados, confiesa públicamente su oficio de alcahuete. Toda una Celestina futbolera.

Por el otro, la llegada de Matías Almeyda a Guadalajara provoca que una porción mínima asuma ser la embajadora de la Nación Chiva y lo recibe en el aeropuerto, con algunos tonos de histeria, para pedirle que no se vaya de Chivas. Rosa de Guadalupe no los abandones.

Los dos equipos de los mexicanos, colapsaron el viernes, soslayando si Diego Reyes estará o no en condiciones de jugar el Mundial y de seguir siendo el acceso más fácil para cualquier adversario hacia la meta tricolor.

Diego Reyes es, en la cancha, la versión Héctor Herrera del Tri como anfitrión, por ejemplo, en una Casona de Las Lomas en la Ciudad de México.

Con todas sus deficiencias, Reyes extiende la alfombra roja a las embestidas del adversario con una docilidad que parece perversidad. Cualquier escéptico hasta lo consideraría un acto de traición, pero no: Dieguito es malo, pero no mal intencionado.

¿Y Héctor Herrera? Les abrió la puerta de esa Mansión en Las Lomas que el mismo cuerpo técnico del Tri les recomendó, a las 30 feroces atacantes que la revista TVNotas jura son "Escorts VIP". Claro, lo de Reyes es estoicismo, lo de Herrera, hedonismo.

Y así, mientras en Copenhague, Osorio dejaba atónitos al Ying y al Yang, confesando su complicidad en la caligulesca ofrenda tricolor al Dios Eros, quedaba en el aire la pregunta para los dirigentes de selecciones nacionales: aceptar y facilitar ese tipo de encerronas va acorde con la ética y la imagen de un entrenador.

Por su parte, Almeyda ya sabe su futuro, pero quiere formalizar los trámites. Especialmente, como lo contamos hace unos días en Raza Deportiva, porque su familia ha decidido avecindarse en Guadalajara de manera definitiva. Y su cuerpo técnico también.

ESPN

Ya antes lo mencionamos: Jorge Vergara accedió a que Emilio Azcárraga Jean enviara a Yon de Luisa a hablar con Almeyda sobre dirigir al Tri. El argentino está interesado, obvio.

Como complemento, Guillermo Cantú, secretario general de la FMF, cuando Usted lea esto, ya debió entrevistarse en París con Santiago Hirsing, el representante de Almeyda.

Jorge Vergara tiene una prioridad: sanar. Se ha aislado de Chivas y OmniLife. Los médicos creen que regresará hasta julio a sus actividades. El tratamiento no permite distracciones. En este momento tiene prohibido informarse de lo que pasa en su equipo.

Pero, Vergara no quiere -ni pagarle- a un Almeyda distraído con el Tri, que deberá sostener dos partidos amistosos después del Mundial: ante Estados Unidos en Nashville y otro más en Houston, ambos en septiembre.

El problema para Vergara es que las triquiñuelas del Pelagatos 2.0 (bautizole así Ricardo Peláez a José Luis Higuera) han enfadado y confrontado a Almeyda con su propio director deportivo, Francisco Gabriel de Anda, enquistando la discordia entre ambos.

Sí: el futbol mexicano es más surrealista que el mismo epítome del surrealismo. Salvador Dalí, en ninguno de sus fantásticos trances creativos, podría concebir un firmamento así.

Insisto: por un lado, un técnico como Osorio que echa por delante a sus jugadores al fuego, al decir que tenían tan organizado el bacanal, que hasta le pidieron ayuda y permiso para que todo saliera bien, desoyendo incluso a directivos, cuerpo médico y hasta al desesperado Imanol Ibarrondo.

Por el otro lado, Almeyda, quien alguna vez dijo que necesitaba trabajar tres veces más, porque trabajaba con sólo mexicanos, es hoy el objeto del deseo de Chivas y del otro equipo mexicanísimo, aunque no siempre (Caballero, Guille Franco, Sinha, Chaco), pero acosado el argentino por el desamparo de los tiempos.

Es cierto, Almeyda le dijo sí a Chivas, usurpando el espacio del entonces aún técnico Chepo de la Torre, así que seguramente tiene el estómago suficiente para decirle sí al Tri, usurpando el espacio de Osorio, con la diferencia de que una mayoría de aficionados mexicanos sí lo quieren en la selección mexicana... y si se pudiera desde hoy, mucho mejor.

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Viñeta Rafa Ramos
1.- La generación de futbolistas mexicanos con más experiencia europea, la mayoría desde la banca de suplentes, pero con experiencia...

2.- La selección con la logística mejor elaborada y la más costosa en la historia de la selección mexicana...

3.- La selección más opulenta en la historia del futbol mexicano: 30 patrocinadores entre Estados Unidos y México con facturación de 650 millones de dólares en cuatro años...

4.- La selección con más staff de apoyo de la historia; un séquito de más de 50 personas en un organigrama, en la que hay un mentalista español, una nutrióloga mexicana y asesores colombianos...

5.- La selección que mayor equipaje acarrea en la historia, desde salsa picante La Valentina, hasta incienso, yerbas aromáticas, Alka-Seltzer, y retablos religiosos como si fuera fiesta patronal de pueblo...

6.- Eso sí, la selección mexicana con el cuerpo técnico más baratón, baratero y abaratado de la historia reciente, porque el Team Osorio cobra menos de la mitad de los Javier Aguirre, los Chepo de la Torre y los Ricardo LaVolpe...

7.- La primera selección mexicana que llega a un Mundial sin haber ganado ni siquiera un torneo regional como la Copa Oro, porque Jamaica, que no va al Mundial, la eliminó...

Entre todo lo bueno, lo malo, lo extravagante, lo exótico, lo caprichoso, lo aristocrático, lo puntilloso, lo remilgoso, México desfilaba pomadoso con la sonrisa de una eliminatoria enriquecida en resultados, pero entre la más pobretona época de la Concacaf, tan paupérrima que EEUU se quedó fuera del Mundial...

Y de repente, el maquillaje se le escurrió a La Cenicienta. Una encerrona caligulesca de cerca de una docena de seleccionados mexicanos, ha puesto al equipo en el ombligo del tsunami mediático, y me imagino que debe pasar las de Caín el señor Imanol Ibarrondo.

El mentalista locuaz del Tri, acuñador de frases de galletitas chinas, adaptador de otras, y que hace copy/paste de otras más, deberá, porque para eso lo contrataron, levantar de las cenizas inescrupulosas a esas bellotas parranderas y traviesas, que él prometió convertir en robles poderosos, frondosos, vamos, en ahuehuetes milenarios en la historia histérica del futbol mexicano histórico por su histeria cuatrienal...

Las horas pasan y muchas dudas se aclaran pero muchos horizontes se oscurecen tras la Sodoma y Gomorra montada en una mansión de Las Lomas, luego de esa fiesta que las memorias de Barbazul envidiarían.

1.- Ahora se sabe que el pitazo a TVNotas vino o de un jugador que se fue de la reunión justo antes de que el paparazzi llegara, o de un miembro de seguridad que es un infiltrado de Decio de María y tiene broncas que futbolistas.

2.- El jugador que tenía el mejor momento futbolístico de todos, por su cierre con el campeón de Portugal, fue obligado por su familia a abandonar la concentración, para viajar a Porto a rendir cuentas, porque en las fotografías Héctor Herrera aparece como el anfitrión del bacanal tendiendo la alfombra roja de sus suspiros concupiscentes a las 30 militantes de la academia no reconocida de "Escorts VIP".

3.- Más allá de la "tocata y fuga" de Herrera, otros jugadores que alegaban a sus familias ir a un retiro espiritual monástico, también han debido confrontar cuestionamientos maritales, más los reclamos de un técnico que puede ser todo un guía en estos percances, aunque no todo ni todas se arreglan con 36 rosas rojas o multicolores a la semana...

4.- Encima, varias de las señoritas que afanosamente se dedicaron a fortalecer la autoconfianza de los jugadores mexicanos, mejor que el mismísimo Ibarrondo, han empezado a presumir lo exitosa de su faena y lo exitoso de sus afanes, en redes sociales. Vaya en WhatsApp quien no tiene ya el contacto de las 37 ninfas, es porque es un antisocial o un ermitaño.

5.- Exponiendo su desenfreno, las nereidas en cuestión, también dan detalles de sus anhelos cumplidos, y hasta presumen haber guardado caireles de más de alguno de los comensales tricolores.

6.- Aunque a las 30 sílfides les exigieron dejar sus celulares a la entrada, ya hay un video clandestino al mejor postor. El video fue ofrecido a los 11 jugadores que aparecen en él. Y si no, terminará en manos de la misma revista que destapó los vicios privados de los hombres con supuestas virtudes públicas.

7.-Confiables periodistas colombianos han revelado que parte del cuerpo técnico sabía de una reunión confidencial de los jugadores en ese su día libre, y que quien autorizó la salida, también se autorizó a sí mismo su día libre.

¿Y ahora? El primer reclamo llegó de quien debía llegar, de la punta de la pirámide del futbol mexicano. Emilio Azcárraga Jean fustigó a los responsables y les advirtió que al irse Osorio, se irán con él.

¿Y ahora? La primera razón para llevar a Rafa Márquez era el control del grupo, el manejo de disciplina, de coherencia y de compromiso. ¿Saldrá el pentacapitán mundialista a asumir la responsabilidad o no es en verdad tanto el peso de su personalidad en el vestuario?

¿Y ahora? ¿Al no recibir sanción, los juerguistas se convierten en dictadores sanguijuelas de la disciplina de la misma selección?

En otros tiempos, estos desmanes habrían provocado una revuelta. El grupo opositor al poder en la FMF habría limpiado el chiquero y tomado el mando. Hoy, todos ellos están sometidos. Ninguno se ha atrevido a exigir castigos drásticos o ejemplares.

El último que quiso imponer orden, ya lo sabe Usted, murió -figurativamente hablando-en la emboscada mafiosa de Decio de María y Justino Compeán, con la cartita de Márquez como anzuelo: Néstor de la Torre.

Sí: cuando México parecía tener la mejor generación de futbolistas, que se cumplían todas las exigencias, y no se dejaba nada al azar, la docena de sementales sucumbió ante las 30 amazonas.

Insisto: tétrico y patético el momento del Tri.

O mejor: té-TRI-co y paté-TRI-co el entorno de la selección mexicana.

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Discursos baratija. El abecedario de la farsa. La doctrina de la doble moral. "Estamos enfocados en el Mundial". "Estamos concentrados en cumplirle a la afición sus sueños". "Entregados en cuerpo y alma a que esta selección trascienda".

Acto de perjurio de casi cualquier seleccionado nacional. A cualquier hora. En cualquier lugar. En cualquier competencia. Escribió el poeta inglés William Blake que "la verdad mal intencionada es peor que la mentira".

Ocho seleccionados mexicanos decidieron cumplir la tercera promesa: se entregaron en cuerpo y alma para que la selección mexicana trascienda. Y hoy es hazmerreir mundial.

Viñeta Rafa Ramos

En su día libre, después de salir vituperados, abucheados, tras misérrima victoria sobre Escocia, estos ocho deciden darse una ligera dosis de hedonismo. El placer antes que el deber.

Tras enfrentar a un equipo con faldas escocesas, una indumentaria casi masculinamente sagrada para una nación guerrera, estos ocho futbolistas mexicanos deciden ir a otra cancha a enfrascarse en una zacapela con otras faldas. Paladines incansables.

El marcador se desconoce por lo desproporcionado y ventajista del agarrón: ocho seleccionados ante 30 señoritas, según las fotografías e investigaciones de la revista TVNotas y su filial el diario Récord. Tampoco se sabe si hubo lesionados.

En la lista hay un común denominador: reincidencia. Algunos estuvieron en la pachanga en plena concentración en Monterrey, y otros en Quito, Ecuador, antes de la Copa América, pero otros más estuvieron en ambas.

Es decir algunos jugaron su tercer partido, y seguramente en el futuro buscarán llegar al cuarto y hasta el quinto, lo que con el Tri no han conseguido en mundiales.

Sí, ya sé, ¿Quiénes son los ocho? Según TVNotas la formación era con Guillermo Ochoa, Héctor Herrera, Jonathan y Gio dos Santos, Raúl Jiménez, Carlos Salcedo, Jesús Gallardo y Marco Fabián. Su pretemporada mundialista comenzó a la medianoche y terminó en la mañana del domingo.

De momento, los dirigentes del Tri no se han apretado el cinturón, al contrario. Lejos de confrontar el problema, al violarse el código de conducta de la selección mexicana, los primeros reportes son que manejarán todo de manera interna. Síndrome de armadillo. O de avestruz.

Un hábito frecuente del futbol mexicano ha sido arrojar basura debajo de la alfombra. El problema es que cada día necesitan una alfombra más grande. Demasiado estiércol que esconder.

Cierto: era día libre para los seleccionados. Pero, mientras otros eligieron la prudencia o la discreción, estos ocho decidieron hacer un juego de solteros y casados contra estas 30 ninfas que los medios mencionados etiquetan como "escorts VIP".

Recuerde Usted que tras la caligulesca sesión en Monterrey, con la señorita Yamilé como protagonista de la jornada, Néstor de la Torre no dudó. Como dirigente de selecciones nacionales, impuso sanciones drásticas.

Cierto: de ahí se vino la coalición entre Rafa Márquez, Justino Compeán y Decio de María, más el tinterillo analfabeta que redactó la carta, para echar a Néstor de selecciones nacionales.

¿Habrá nueva carta de Rafa Márquez, la volverá a intentar redactar su tunde máquinas y la volverá a balbucear Héctor Moreno? Debería ocurrir. Costumbres perniciosas.

Aquí hay más en entredicho: ¿Cómo actuarán Guillermo Cantú, Denise Te Klose y Gerardo Torrado? ¿Se atreverán o se volverán cómplices? ¿Alcahuetes? ¿Y Juan Carlos Osorio y Pompi (AKA Pompilio Páez)? Gallinero sin gallos.

¿Cuál será el discurso de Imanol Ibarrondo? ¿Acaso el científico mental que transforma bellotas en poderosos robles les hablará de las flores y las abejas como cadena reproductiva de la humanidad?

Recordemos que ya a Giovani dos Santos lo removieron de la escolta tricolor en el abanderamiento oficial de México por cuestiones de disciplina.

Más allá de que Cantú, Dennis, Torrado, Decio, Yon de Luisa, Osorio y Pompi pretendan lavar la ropa -interior-sucia en casa, la farandulera situación ya dio la vuelta al mundo.

En una sociedad como la mexicana, en la que el machismo domado venera como divinidad a Juan Charrasqueado (borracho, mujeriego, parrandero y jugador), los aficionados, en su mayoría, justifican al futbolista, y por eso bien escribió el alemán Heinrich Heine: "Todo delito que no se convierte en escándalo no existe para la sociedad". El vodevil de la hipocresía.

Tal vez ese sector de la afición tenga razón. Tal vez ellos se persignan bajo la imagen de Simone de Beauvoir: "Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra". Amén. O, "fuchi qué rico...".

Getty ImagesJonathan y Gio dos Santos fueron parte de la nueva "pachanga".

Y no deja de ser fascinante, que entre el tonelaje que transporta la selección mexicana rumbo al Mundial, según información de Reforma, cargan con imágenes y utensilios para montar retablos de adoración y recogimiento espiritual en honor a Jesucristo, la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo y el Santo Niño de Atocha. Sólo faltó San Cucufato, y si quiere saber quién es, búsquelo. Sepulcros blanqueados.

Lo cierto es que todos los involucrados profesarán el momento más puro de hipocresía. México no va a castigar a estos ocho don juanes de alquiler, porque no se lo permitirán sus patrocinadores, ni sus amos (las televisoras), ni los promotores de los jugadores, ni el miedo al ridículo en el Mundial.

¿Se imaginan actuando recta, correcta, honesta, enérgica y masculinamente a Cantú, Decio. Dennis, Torrado, Osorio, Pompi y demás? Imposible. Visten una hoja de parra.

Recordemos, la selección mexicana es la ubre que amamanta principalmente con 625 millones de dólares a la FMF en este ciclo mundialista. Un ridículo en el Mundial, obligará a la deserción de muchos de los patrocinadores.

Pero, por ello, por ese terror, ese pavor a ser rectos, es que cada año se repiten estos pasajes totalmente chuecos.

¿Habrá sanciones del Galaxy, Porto, Standard, Benfica, Eintracht y Monterrey o al menos un reclamo a selecciones nacionales de México por su permisividad? Difícilmente.

Bajo este escenario de impunidad e inmunidad, algo queda claro: para el próximo mundial las televisoras podrán hacer un reality show de estas encerronas, para legitimarlas. ¿Quién será el Big Brother?

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"¿Quién mató al Comendador?".

"Fuenteovejuna, señor".

La magnífica obra de Lope de Vega disecciona el momento vigente del Guadalajara. Traidores, justicieros, dictadores, víctimas.

"¿Quién mató al Comendador...? Fuenteovejuna, señor".

Afectado de salud, a Jorge Vergara, diría José Alfredo, se le acabó la fuerza de la mano izquierda... y de la derecha también.

Viñeta Rafa Ramos

Más allá de las revelaciones del Diario Mural de haber sido víctima de que le fueron suministradas pequeñas dosis de la letal Brugmansia Arbórea, el dueño de Chivas tiene problemas de salud.

Hoy, Vergara es médico de su propia terapia intensiva -figurativamente-, sin tiempo para ejercer de veterinario en la recaída de sus Chivas.

La afición, desde ese púlpito inofensivo, donde las redes sociales son un anecdotario funesto, efímero e inocuo, ejerce su derecho de muchedumbre, entre la congregación y la manada. Insisto: "¿Quién mató al Comendador...? Fuenteovejuna, señor".

Chivas, el todo que es Chivas, se orilla al precipicio. Tan frágil, tan soluble y tan disolvente es hoy la integridad del Guadalajara, que se desmiente a sí mismo.

Lamentable, pero los rumores tienen más credibilidad que los propios actores de esta desternillantemente lamentable tragicomedia de Chivas.

Matías Almeyda se despide en redes sociales, con un matiz de despido más que de renuncia, y los jugadores se solidarizan con él. Hasta un experto en auto estercolarse, como Alan Pulido, estercola a sus directivos.

Vergara calla y el Pelagatos 2.0 (según Ricardo Peláez y AKA José Luis Higuera) intriga. Paco Gabriel de Anda da palos de ciego en una aventura en la que es el villano favorito de todos.

Se atreve el director deportivo a lanzarse al vacío: "Si Almeyda no está en el inicio del torneo, tampoco estaré yo", dijo a FoxSports.

Y agrega: "Almeyda me dijo que 'mejor fuera buscando otro entrenador'".

A espaldas, las sospechas conducen a Higuera, se filtra el documento de acuerdo de finiquito entre Chivas y El Pelado.

Paco Gabriel jura sobre la biblia de su propia trayectoria desconocer el documento. El problema es que hoy tiene menos credibilidad cualquier voz rojiblanca que cualquiera de los debates presidenciales de Quinto Patio.

Imago 7Jorge Vergara camina junto con José Luis Higuera

¿Quién manda en Chivas? Nadie. El dueño es Vergara, el Richelieu versión totonaca es Higuera, y Paco Gabriel termina siendo el cornudo en este adulterio de deshonestidad empresarial de sus dirigentes. Y aquí sí, parodiando a Maluma, "infelices los cuatro".

Y en la perturbadora maquinación de errores se construye el caos. Chivas se destruye construyendo su propia Torre de Babel. Nadie habla con nadie, pero todos hablan de todos. La esquizofrenia del teléfono descompuesto.

"¿Quién mató al Comendador...? Fuenteovejuna, señor".

Chivas es un menesteroso absoluto, aunque tiene la mayor de las riquezas: su historia. Entre su indigencia deportiva, financiera, moral y de credibilidad, el futuro aterroriza.

Necesita de golpes mediáticos. En redes sociales, los tsunamis se tragan a otros tsunamis. El escándalo del Guadalajara se soluciona en el tendedero y en el tentadero. Una aspirina mediática es el Draft de Futbolistas.

Pero... ¿qué jugador quiere llegar a un equipo con los jugadores en rebeldía al negarse a presentarse este lunes a exámenes médicos? Hasta podrían verlo como esquirol.

¿Quién quiere llegar a este Chivas donde no hay cabeza de mando y muchas lenguas audaces y sueltas con la mira telescópica puesta en la anarquía que vive el club?

¿Quién quiere firmar con Chivas si hay crisis económica, bancarrota deportiva y desahucio moral?

"¿Quién mató al Comendador...? Fuenteovejuna, señor".

Y agrego: Usted, ¿es también Fuenteovejuna?

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En tiempos distintos, en territorios distintos, con destinos distintos, el futbolista mexicano consumó este miércoles una doble conquista.

1.- El Pacto de Caballeros ha sido exorcizado por los bandoleros que lo crearon. Ha sido roto uno de los eslabones del grillete -de oro, cierto-- del futbolista en México.

2.- Chivas se corona campeón de la Concacaf, en ese reducto rebelde que es el último zócalo de reivindicación del futbolista mexicano.

Y el Guadalajara se corona, precisamente, en ese hoyo negro de rostro blanco que se tragaba vivos a los jugadores mexicanos: el manchón de penalti, ese fascinante Salomón donde la justicia encuentra un santuario inapelable.

Primero, en Toluca, en una mesa de negociaciones agreste, en la boca apestosa del lobo que regentea contratos y pactos esclavizantes, los futbolistas mexicanos obligaron a que el fantasmagórico Pacto de Caballeros, sin rostro ni forma, quedara, finalmente, sepultado en ese cementerio torvo y abusivo de la FMF.

Y después, en la cancha, con sólo jugadores mexicanos, esos que los otros 17 Herodes del futbol mexicano, se empeñan en extirpar, en segregar de sus nóminas, así, con sólo nativos, Chivas se corona campeón de la Concacaf venciendo en penaltis a Toronto.

A su estilo bajo la doctrina de Matías Almeyda, bajo los espesos humos de la angustia, de los microsismos en los corazones desfallecientes, y hasta evidentes errores arbitrales, el Guadalajara consuma un triunfo en el escenario dramático de la definición desde el manchón de las sentencias.

Hay similitudes en los dos escenarios. Parecía que los dueños de equipos lograrían revocar las apelaciones de los futbolistas en la mesa de negociaciones, pero, al final, la solidaridad del gremio hizo temblar a los dirigentes: la Fecha 17 se paraba, y con ella la Liguilla.

Los propietarios del futbol mexicano pueden poner en riesgo sus reglamentos, pero no sus ganancias. Salvaron los dineros, aunque perdieran a sus esclavos.

Y Chivas vivió bajo el estupor, la ansiedad, el drama, esa angustia veleidosa, pendulante, entre la gloria y el riesgo de la derrota, por la apuesta suicida por la victoria. Incluso en los estertores del juego, Jonathan Osorio dejó vivir al Guadalajara, cuando tuvo el gol para aniquilar el juego, pero perdonó.

En una exhibición generosa por parte de ambos equipos, llevando el trámite hasta el desfallecimiento físico, pero en la algidez moral y espiritual, en el cobro de los penaltis, irónico, erró de nuevo Osorio, tal vez arrastrando el trauma de minutos antes.

Y el suicidio para Toronto se consumó cuando el que algunos bobalicones consideraban el nuevo Landon Donovan, pero Michael Bradley ratificó como con la selección de EEUU, que los grandes retos le empequeñecen el alma. Y la voló...

Una jornada llena de brillo nuevamente para Rodolfo Pizarro, galardonado como el mariscal del torneo, pero que por traumas arraigados, el seleccionador mexicano, Juan Carlos Osorio, lo sigue viendo lejos del Mundial de Rusia. La miopía del colombiano la envenena aún más por el hecho de negarse a reconocer que él y su auxiliar Pompi (AKA Luis Pompilio Páez) se han equivocado.

Doble jornada histórica para el futbolista mexicano. De esas que suelen ser, que deben ser, un punto de quiebra, un punto de rompimiento. Un revulsivo.

Despedazó, en la mesa, en Toluca, apenas una de las cadenas -de oro, cierto--, de su esclavitud, pero abrió un campo de batalla para forzar las otras.

Y por otro lado, en la pureza de la cancha, Chivas dejó el mensaje a una Federación Mexicana de Futbol, y a los engendros de sus engendros, Decio de María y Enrique Bonilla, que el futbolista mexicano debe ser el protagonista legítimo de su propio torneo, y no víctima de la voracidad y corrupción entre dirigentes y promotores.

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LOS ÁNGELES -- Chivas quiso, supo y pudo. América quiso, pero ni supo ni pudo.

La batalla concluyente es entre México y Canadá. EE.UU. no va al Mundial y ni siquiera a la Final de la Concachampions: Guadalajara contra Toronto. Un plantel sólo con mexicanos, contra un combinado de ocho nacionalidades.

Chivas vivió un calvario. Rodolfo Cota fue la figura. Él y una jornada en la que todos los sortilegios y chamanes se acurrucaron de su lado.

Jugando con diez, porque el Bruce Willis de copete hitleriano (AKA Alan Pulido), fue el mejor recuperador de balones para RedBulls, Chivas montó su trinchera, resistió el vendaval de los neoyorquinos, que por instinto embestían con su sello, como toros enloquecidos, y no les alcanzó.

En un frontón humano, los rojiblancos terminaron con migraña y cita para urgentes encefalogramas: 27 cabezazos en el área para alejar el peligro, a sabiendas incluso que Cota era el hombre clave para evitar el naufragio.

RedBulls ensayó con el ordinario y primitivo repertorio del pelotazo al área. Una frase de Jesús Bracamontes es digna del epitafio neoyorquino: "Van tanto al pelotazo que se olvidan de jugar al futbol". Impecable síntesis.

Y en esa resistencia extrema, Chivas mantuvo de pie su Muro de Jericó, resistiendo nueve remates a la portería y un buscapiés que se arrastró paralelo a la línea de gol, sin que dos atacantes emeleseros llegaran a la cita por la eternidad de una milésima de segundo.

Cierto: Chivas deberá mejorar muchísimo para poder confrontar a Toronto. Sufrir enconchado nuevamente en la Final, ante un adversario más poderoso, sería un suicidio.

Por lo pronto pierde a dos jugadores para el Juego de Ida en Toronto: un Jair Pereira, a quien no se extrañará, pero sí a un heroico Rodolfo Cota.

¿América? Quiso. Quiso siempre. Pero más allá de que Alex Bono tuvo también su noche afortunada, jugó con ansiedad, con nervios, con desesperación.

Pero, encima se encuentra con una descolgada, desatención en el fondo y Jonathan Osorio desplumó las ilusiones en El Nido. El 0-1 se convertía en un escandaloso 4-1 que tranquilizaba a Toronto, que sufría desde el minuto cinco la ausencia por lesión de Jozzy Altidore.

Con Michael Bradley como genuino líder, clavado en ocasiones como otro defensa central, resistieron el oleaje desordenado de las Águilas.

Y así, Oribe Peralta, Andrés Ibargüen, Mateus Uribe, Renato Ibarra y Paul Aguilar, entre otros, terminaron reverenciando a Bono, mientras que Henry Martin confirmó que tuvo su noche de Cenicienta ante unos Lobos BUAP con diez hombres, y luego volvió a la calabaza del Nunca Jamás.

Un regalo arbitral hace más patética la eliminación americanista, con el cobro de Uribe. 1-1 en el Azteca. Inútil... el resultado.

¿Fracasotototote americanista, según la elocuencia de Manuel Lapuente? Sin duda. Ahora, Miguel Herrera lo sabe: ganar el título de la Liga MX es absoluta obligación.

Ahora Chivas, concretamente con Paco Gabriel De Anda como responsable, deberá tomar la chequera del patrón, Jorge Vergara, para saldar las cuentas millonarias que adeuda a los futbolistas, que, necesario decirlo, demostraron que no los consume ni los agobia el adeudo.

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Chivas... RIP

FECHA
08/04
2018
por Rafael Ramos Villagrana
LOS ÁNGELES -- Una de las últimas imágenes del funeral de Chivas ante Veracruz (0-1), escaneó de manera perfecta al Guadalajara.

Con el perfil enfilado hacia la puerta de salida, Jorge Vergara, de pie, es captado por unos segundos. Se detiene. El rostro es una máscara de decepción. Pero se le ilumina cuando el reloj se colapsaba. Tiro libre para Chivas.

Sí: la esperanza es una arpía de puro sadismo cuando ya estás en la plancha de autopsia y no te han avisado.

Eso fue el Rebaño en este torneo. Un rostro preocupado, frustrado, pero ilusionado. Un equipo que sabía que podía, Y que sabía que debía. Pero que sólo empezó a querer hasta que recibió el bautizo de fuego ante el América.

Ahora es difícil precisar si ante las Águilas comenzó para el Guadalajara la epifanía de sus propias posibilidades, o el principio de su extremaunción.

Lo cierto es que Chivas, viviendo, tras ese postergado y tardío acto de arrepentimiento, en el frágil dintel de la ilusión, terminó su viaje ficticio a la Liguilla este sábado por la noche.

Y lo peor, ante el Veracruz. Y en términos de barriada "lo más pior", en su estadio, donde la victoria es casi una leyenda urbana. Y "lo mucho más pior", sin tener aún tomado del pescuezo el boleto a la Final de la Concachampions.

¿Se equivocó Matías Almeyda? Hoy, sometido a juicio, el Pelado, tendrá que ser sojuzgado bajo el escrutinio de tres cabezas. Una: que tiene voz, Paco Gabriel de Anda. Otra que tiene voto: Jorge Vergara. Y la otra que tiene, pues cabeza nomás, como El Pelagatos 2.0 de Vergara (AKA José Luis Higuera), según Ricardo Peláez.

Y claro, la hidra de millones de cabezas: la afición. Aquí, permítaseme un acápite: ¿Por qué los seguidores de Chivas que han sido intolerantes, despiadados, brutales, con otros técnicos de mejores números que Almeyda, hoy son hasta abogados parlanchines del argentino?

Más allá de que ya fue lamentable que Benjamín Galindo fuera crucificado inmisericorde e injustamente por el error mental y técnico que causa la derrota ante Veracruz, volvió a ser deplorable, y ahí no hay defensa, que el delantero más caro que ha llegado al futbol mexicano, el Bruce Willis Tenocha (AKA Alan Pulido), tuviera de nueva una noche de arrogancia.

Ese hombre, capaz de someter secuestradores, y aspirante a copiloto de Vin Diesel en Fast and Furious, con esos aires de sentirse el ombligo del universo, no pudo enjaretar la pelotita en el ombligo de Melitón.

Ciertamente Chivas tuvo otra jornada paladeable. Eso exculpa a Matías Almeyda sin duda: la calidad y vistosidad de juego. Dominó a Veracruz de manera absoluta y Melitón eligió ser sublime esta vez, porque el ridículo le espera a la vuelta del calendario.

Y además esa parvada de mozalbetes, con cara de rufianes de kindergarten, que disfrutan en la cancha a pesar del sufrimiento a cuestas de apagar la última antorcha de la ruta agreste a la Liguilla. Y eso también exculpa a Matías Almeyda.

Para los amantes de las estadísticas: en la era de Jorge Vergara, ningún técnico había dado la oportunidad a tan genuinas promesas del Rebaño, pese incluso a que el cunero rojiblanco ha sido saqueado los últimos años con los exilios de Efraín Flores y José Luis Real, y con el caos temporal con la llegada de Albert Benaiges, y hasta la actual "reconstrucción" de los amigos de El Pelado.

Ante Veracruz, más allá de la hegemonía absoluta en balón y cancha, a Chivas le faltó la cicatriz en el marcador: el gol, ese salomónico juez.

Mientras Red Bulls, al igual que Toronto, reposa en la MLS, y entrena cómodamente en el glaciar neoyorquino, Chivas decide salir a la cancha sin Rodolfo Pizarro. Eso implicaba más sudor, para que el músculo subvencionara el talento.

No hubiera parecido necesario Pizarro, si el delantero más costoso en la historia del futbol mexicano hubiera hecho uno de esos goles, que alguien, uno solo, ya sabía que iba a fallarlos siempre: Tuca Ferretti.

Pero Pulido, y la transmisión lo demuestra, acicaló más su copete hitleriano, este sábado por la noche, que lo que sobó la pelotita.

Aaaaaahhhh, pero si tuviera con el pie esa misma puntería que tiene con el gel, Pulido se habría quedado en Europa... O Chivas estaría en la Liguilla.

Hay una respuesta que pertenece a la afición: ¿indemniza, los anhelos rojiblancos, ganar, si ocurre, la Concachampions, ante otro fracaso al quedarse sin Liguilla al menos?

Recordemos que la afición de Chivas se burló de la americanista porque en el Año del Inde-Centenario azulcrema, sólo pudieron ofrendar ser los mejores de Concacaf. Amargo es el merengue de la despiadada revancha.

En el círculo íntimo de Matías Almeyda se insiste que si no va a la Copa Mundial de Clubes, empaca maletas. Paco Gabriel de Anda ya tiene al sucesor: Víctor Manuel Vucetich, aunque la afición se seduce con Rafael Puente.

Como sea, es deseable que Chivas gane al menos el torneo de vecindario que es la Concachampions, porque, lejos de cualquier filiación rojiblanca en este espacio, como lo saben los tres o cuatro asiduos, insisto en que el Guadalajara es el único bastión --y casi desfalleciente--, de reivindicación del tan vapuleado futbolista mexicano.

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LOS ÁNGELES -- En la cima del oficio. En la sima de la ansiedad. Así deberán ejercer Chivas y América en el cierre de Semifinales de la Concacaf.

Malherido, con tres heridas en el pecho, América tiene la ventaja de emboscar en El Nido a un Toronto reposado y con una médula espinal de oficio, sin Mundial, cierto, pero con oficio, y un bajito con los focos encendidos como Giovinco.

El 3-1 oscila en esa fascinación anunciada, innegable, entre la tragedia y la hazaña. El águila obligada al rol enigmático del Ave Fénix.

Getty Images

Chivas, en tanto, consiguió un reintegro apenas del pase a la Final. El 1-0 del miércoles por la noche tiene ese saborcito de insuficiencia. Matías Almeyda fue inteligente: "Estamos 0-0". Ni más ni menos.

Como sea, la victoria contrasta. En Guadalajara hay una sonrisa nerviosa, pero en El Nido hay un falleciente y desfallecido en terapia intensiva.

Con la única ganzúa que tiene, Rodolfo Pizarro, Chivas colapsó la caja de caudales que le montó Red Bulls en su estadio, que lejos del trapío de su mote, parecían los Toros Rojos más lívidos, pálidos, mojigatos prófugos del arado, sembrando surcos en la cancha del Akron.

Mientras Rodolfo Cota sólo una vez desquitó el sueldo, ante la paranoia vacuna por no perder, Pizarro se convirtió de nuevo en la figura de Chivas. Le sentó bien la Fecha FIFA porque le quedó claro que tiene que ser más y hacer más que el convaleciente Giovani y el resucitado Marco Fabián, si quiere ir a comprar matrioskas.

Pizarro repitió la faena del viernes ante Morelia: robó, enfiló, pero esta vez sirvió a Brizuela, que dejó de ser un patético conejito de Pascua, y evolucionó en Roger Rabbit, para definir de manera compleja, pero eficiente, a la salida del arquero.

A sabiendas que Pompi (por Luis Pompílio Päez, auxiliar del Tri), entregó notas reprobatorias en la Copa Oro, Pizarro ha decidido conseguir lo que nadie ha podido: que Juan Carlos Osorio esté en sus cabales, y lo convoque. No será fácil.

Sin embargo, cabe la pregunta: ¿Si Osorio tan impacientemente paciente, tan intolerablemente tolerable para tratar de encontrar ese Sergio Busquets que Diego Reyes no lleva dentro, no podría dedicar un poco de terquedad a Pizarro?

Porque si Osorio dijo en Nación ESPN que "Diego Reyes es el jugador con mejor salida" en la selección mexicana, podría tal vez, total, ya en esa doctrina del autoengaño, de la alucinación, ver en Pizarro dotes de Mbappé. Digo, si de alucinar se trata.

Por lo pronto, Pizarro tiene en sus manos su visado a Rusia. Si el tándem colombiano, que fue capaz de forzar las salidas de Santiago Baños y Raúl Gutiérrez, no lo quiere, ahí estarán, en ese estricto orden, Dennis Te Kloese, Gerardo Torrado y Memo Cantú, para abogar por él.

Reasumiendo y resumiendo del tema original, Chivas y América tienen ese oficio en situaciones de alta tensión que no tienen Red Bulls ni Toronto, aunque éste último tiene cartas ocultas.

En la vuelta, Toronto jugará con la desesperación americanista y seguramente levantará ese muro fronterizo, deportivamente hablando, ante las embestidas americanistas.

Con Red Bulls será distinto. Incluso no sería extraño que el estadio se poblara de rojo y blanco, pero no tanto por la pasión local, sino por la migración mexicana con pasión por Chivas.

Claro, al final, todo se resuelve con futbol. Y, por supuesto, por las debilidades de los árbitros y las debilidades avariciosas de la Concacaf, porque recordemos que en sus entrañas, se piensa, se habla y se elucubra, no en inglés, sino en estadounidense.

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Chivas/America
GettyMatías Almeyda y Miguel Herrera se saludan previo a un partido en el Estadio Akron.

LOS ÁNGELES -- Algunos técnicos se refugian dicharacheramente: "el resultado depende de los jugadores un 80 por ciento y un 20 por ciento del entrenador", dicen mientras se santiguan hipócritamente. "Si pierden, son ellos; si gano, soy yo", piensan en realidad. Algunos.

En los Clásicos, los porcentajes se invierten. Es hora de que los patos les tiren a las escopetas.

Y especialmente en el Clásico Nacional. Ya se sabe: las circunstancias de los equipos se quedan en el cuarto de los trebejos. La lógica y el sentido común viven su concubinato en el destierro, en el exilio.

En ese circo magnífico, en el Clásico Nacional, el peor, en el peor de sus momentos, le puede pegar al mejor en el mejor de sus momentos. ¿O no...? O no...

Y ya no pasan este tipo de confrontaciones, estrictamente, por la nómina, por la calidad de los jugadores o por los títulos y cicatrices acumulados por cada uno de ellos. Llegan desnudos a la arena.

El Clásico Nacional ya no es un juego de nombres, es un desafío entre hombres. Ahí, en el ojo de ese huracán mediático y deportivo, ya no es lo mismo guapura que guapeza.

Porque coludidos todos los imprevistos, el jugador más rudimentario y Neanderthal de la cancha tiene su jornada de revelación y epifanía, y termina abochornando al más exquisito futbolista de los rivales convocados. Los gañanes destrozan maniquíes.

Esta vez, en esta cita del fin de semana, la Legión Extranjera del América se presenta con jugadores de ocho nacionalidades, y en una corte donde los mexicanos son animadores más que protagonistas.

En tanto, Chivas, defendiendo su historia, su tradición, su raigambre escolta lo más rescatable de la cosecha mexicana, habida cuenta que los que son mejores que ellos, pululan en Europa, la mayoría de esos exportados, más guardaditos en la despensa que onerosos en la mesa de los banquetes. Y claro, algunos viven su jornada de retiro en la MLS.

Al final, tendrían ventaja, con evidentes diferencias en potencia física por parte de los americanistas, y con técnica de escuelas más depuradas que la mexicana, de la que egresan con honores algunos "rara avis in terris", diría Juvenal, el escritor satírico, que en este caso podría ser también sátiro.

Mientras la fauna del futbol mexicano desea que pierdan los dos, aunque, cierto, con algún rencor acumulado hacia el Ódiame Más del americanismo, Chivas presenta dificultades en una zona defensiva, cuyos componentes se convierten en socios de los adversarios, aunque, de media cancha hacia el frente, dispone de recursos para preocupar a las Águilas.

En ese escenario, de una eventual igualdad de planteles y de disparidad en la propuesta en la cancha, la palabra queda, absolutamente, en manos de los entrenadores: Miguel Herrera y Matías Almeyda. ¿Quién será el mejor Leónidas?

El Piojo tiene un respaldo generoso: es el mejor chantajista de emociones hacia sus jugadores con una camiseta en la mano. Al Piojo no le importa que a la cancha no salga ningún americanista de cuna. No los hay, son especie en extinción.

Miguel Herrera les recuerda a sus jugadores que por el salario que reciben le han vendido su alma y su pellejo al diablo, a él, como técnico, y al club.

El mismo Piojo vende actas de nacimiento a cada uno de sus jugadores notariadas en el Registro Civil de El Nido de Coapa. Ser americanista ha dejado de ser una herencia para ser un código de barras.

Y hemos visto transformaciones asombrosas: Carlos Darwin, Cecilio Domínguez, Mateus Uribe y Guido Rodríguez. Todos fueron puestos transferibles en diciembre. Hoy, a excepción de Quintero, son, los otros tres, indispensables.

¿Matías Almeyda? De las cenizas del torneo anterior, algunas secuestradas y malversadas por un ex americanista, como José Luis Higuera (Pelagatos 2.0, según Ricardo Peláez), trata de resanar y parchar un émulo de su equipo campeón. Ya sabe que ya no puede contar con el asustadizo Santander.

Más allá de darle un futbol generoso, seductor, paladeable, del cual su equipo ya sólo ofrece retazos y especialmente en casos de angustia en el marcador, El Pelado apeló al discurso para tratar de convertir en héroes a, irónicamente, esos engendros de los que se quejaba públicamente hasta en Argentina: "Tengo que trabajar el triple para que me entiendan los jugadores mexicanos".

El Guadalajara ha tenido momentos de dominio, de futbol activo y atractivo, y ese ritmo veloz, a su máximo vértigo puede complicar al América, pero necesita Almeyda meterse en la cabecita huidiza de los jugadores y hacerles entender de la trascendencia múltiple de una victoria.

Necesita, El Pelado, tomarlos de las orejas y plantarlos ante el espejo resplandeciente de la gloria, si es que queda alguno en el Guadalajara.

La frase de Plutarco retumba en este momento: "Una manada de ciervos liderada por un león, es más peligrosa que una manada de leones liderada por un ciervo".

¿Pesan más las amenazas veladas de Emilio Azcárraga Jean: "quiero al América campeón, como sea"?

¿O pesará más el arrumaco paternalista de Jorge Vergara: "No creo en premios ni en castigos, creo en responsabilidad y compromiso"?

Miguel Herrera y Matías Almeyda. El Piojos versus El Pelado ¿Quién será el león y quién será el ciervo?

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LOS ÁNGELES -- Matías Almeyda es una efigie a la impotencia, a la frustración. Ese rostro de compunción, de constipación crónica...

El mismo Pelado se autodiagnóstico hace tiempo de manera chusca. A Chivas lo sigue empapando "el dinosaurio, aquel, de los antiguos (no de los modernos)".

Y cómo desmentirlo. Este domingo, el Guadalajara borró a Pumas. El marcador es un suplicio en la equívoca equidad del 1-1.

Es un enigma para Almeyda. Chivas tenía todo para ganar. Y Chivas hizo todo lo posible para perder. Al final, empatan... con resabio a derrota.

Oswaldo Alanís se pierde en el 1-0. Se redime en el 1-1. Pero, se recondena al errar el penalti en los estertores del juego, cuando Chivas agobiaba a Pumas en la segunda parte (79% de posesión).

Y encima, el Guadalajara carga el lastre viscosamente deshonroso de las dádivas arbitrales. Esta vez, peor aún, con un silbante que aún es indefinible. Imposible saber si es tan malo o es tan promiscuo. César Ramos Palazuelos ejerce pluralmente la estulticia y la perversidad.

Palazuelos juzga penalti en un jaloneo entre Godínez y Arribas. De esos zipizapes que hay más en el área que en un vagón del Metro en horas pico. Ese sí lo marca Alanís de manera impecable: fuerte, raso y colocado.

No serían los únicos engendros de esa simbiosis contaminada de torpeza y dolo de Palazuelos. Él fusiona, sin arrobarse, sus vicios y sus defectos.

Pero Chivas no puede obsesionarse con el arbitraje. Sus jugadores son jueces y parte de sus veredictos. Los fracasos son suyos...

Este domingo el ataque del Rebaño agobió la portería de Pumas. Estuvo en posición de fusilamiento, en jugadas magníficamente creadas, y también en la impunidad asesina del penalti. Pero a Alanís se le había exprimido el resto de testosterona en el primero. Y lo voló.

Pumas tomó el control del juego a los tres minutos. A la reumática, mental y físicamente, defensa de Chivas, la toma --como tantos otros tantas veces--, desorganizada, mal parada y en ese lugar no identificado donde los bobalicones viajan de polizontes. Pumas no perdona, y Nico Castillo hasta parece figura europea. 1-0.

Después Pumas pudo crear otras más. Pero, ya con una banderilla en el lomo, la defensa rojiblanca y su portero, las entorpecieron, hasta con un balazo al poste izquierdo de Cota, quien desvía apenas el balón con el último trébol de cuatro hojas.

El segundo tiempo se resume simple: Chivas acosó, sometió, acometió sobre la portería de Pumas, pero desperdició al menos seis con perfil inequívoco de gol, mientras Pumas, ya con Alustiza fuera, por esos estertores hormonales que se traducen en pánico en David Patiño, se arrejuntaba al fondo.

La televisión recreaba casi de manera cruel, como en filme de suspenso, sus tomas entre el despilfarro en el arco de Pumas y el catálogo inagotable de esa mímica de desesperación, abnegación y resignación por parte de Matías Almeyda. El dinosaurio "ése, de los antiguos", volvió a enfermarse del riñón.

Ciertamente Chivas sigue siendo uno de los equipos que mejor juega al futbol bajo este estilo Kamikaze, además del fervor por el ataque. Necesita un goleador nato y no un aspirante a ninja de bisutería como Alan Pulido.

Pero, el problema más grave es en el embudo de su zaga central, ya sea con el Pereyra de porcelana, el Salcido de la tercera edad, el Marín de generosa cintura, el Basulto en pañales, o el trémulo Alanís, con cualquiera de ellos, o todos junto, la defensa rojiblanca es más fácil de asaltar que una casilla electoral en México.

El Bruce Willis Pulido abandonó, literalmente, la refriega ante Pumas, tal vez porque ahora sí, en el Clásico espera desquitar esos 16 millones de dólares que le costó al Guadalajara poder contratarlo.

Ya es tiempo de que las heroicidades ficticias y ñoñas, del atacante de hitleriano copete, en secuestros o al volante, las consume como realidades donde a la afición le interesa: en la cancha, sin aspavientos y sin tantos videos en ropa interior...

Porque sí, se viene el Clásico ante el América, con esa investidura mediática de ser el todopoderoso.

Pero, curiosamente, a veces, para Chivas, ese tipo de emboscadas, son las que suelen resucitarlo. Veremos...

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