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'El profe nos cantó la victoria'

LOS ÁNGELES -- Olvidé quién gestó esta sentencia: "Si Cristo no pudo renunciar a ser Dios, qué se puede esperar de los hombres...".

Parecería esta frase un salvoconducto a la arrogancia. Y parecería, por ejemplo, como en el futbol, que la arrogancia y la humildad viven en polos opuestos. Nada más falso.

Veámoslo así y revisémoslo a partir de ahí: para ser muy arrogante se debe haber sido muy humilde para conseguirlo.

Hay dos ejemplos poderosos de cómo la arrogancia y la humildad son pasajeros de un mismo triunfador: Hugo Sánchez y Cristiano Ronaldo, dos épocas distintas y distantes, con el Real Madrid como anfiteatro de sus momentos gloriosos.

Ambos tipos, de incuestionable heráldica en el futbol mundial, han sido, en su momento, y en su entorno, personajes que en su arrogancia casi se invisten de soberbia.

Sin embargo, es irrefutable y es condecorable, la humildad oculta detrás de sus éxitos. Evidentemente dotados de dones futbolísticas, debieron esculpir día a día, su mejor forma atlética, para ponerla al servicio de sus habilidades.

Son, ambos, sin duda, arrogantes por la magnitud de sus resultados, de sus conquistas. Pero, cuidado, son, ambos, reflejo de la humildad casi castrense de su voluntariosa dedicación de cada día a ser mejores.

En el pulimiento casi maníaco de sus posibilidades, CR7 ha estado construyendo la mejor versión posible de sí mismo. Una rutina de auto perfeccionamiento absoluto. Desde qué come hasta sesiones extras de ejercicio.

¿Hugo Sánchez? Cuando se ejemplarice esa obsesión benigna de entrenar hasta perfeccionarse, el ex delantero mexicano debe ser el punto de referencia. La perfecta acrobacia letal de sus chilenas no fue una chiripada.

José Juan Macías
Getty ImagesJosé Juan Macías acumula cuatro anotaciones en el Clausura 2019.

Hugo y Cristiano, de haber permanecido en esa zona de confort del resto de los futbolistas, serían jugadorcillos del montón, o apenas arriba de lo regular. Sin embargo, en la arrogancia por ser los mejores, eligieron recluirse en la humildad del esfuerzo genuino.

Por eso, reitero: para ser muy arrogante se debe haber sido muy humilde para saber y querer conseguirlo. Eso, potencializa los méritos, en este caso, del mexicano y del portugués.

¿Qué pasa con los otros? Simple: Pelé, Maradona, Garrincha, Messi, no llegaron a ser arrogantes porque sus excelsas y sublimes facultades naturales de futbolistas, no les obligaron a montar un mausoleo de arrogancia, como homenaje a su esfuerzo.

Ha sido un planteamiento largo para abordar el tema de un futbolista que causa admiración y escozor en el futbol mexicano. José Juan Macías, a los 19 años, ha irrumpido con sus goles en León, que terminan siendo plagas de salpullido a Chivas que decidió cederlo.

Macías ha revelado el ambiente inhóspito en el vestuario de Chivas, al ratificar, a flor de piel, que "el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano".

Es sabido que los jugadores de Chivas le increpaban. "Éste se siente Hugo Sánchez". Carlos Salcido fue a pedirle a Matías Almeyda que le dijera "al chavo (Macías) que se calle el hocico, nos tiene hartos".

Sobreponiéndose a la ley del hielo, al bullying, al ninguneo, Macías ahora en el León asegura que "ninguna camiseta me pesa", y ha dicho que trabaja para jugar en Barcelona o Real Madrid.

Con su propio nutriólogo, preparador físico y "coaching", es, hoy, a los 19 años, y toda la incertidumbre por delante, una referencia clara de lo mencionado: para ser tan arrogante es necesario trabajar igual de humilde para conseguirlo.

Un detalle inteligente en sus palabras, es que elude la comparación o la referencia directa de menosprecio en sus comentarios.

Porque, cuidado: no le ha dicho a nadie que quiere se mejor que él, sino que quiere ser la mejor versión posible de sí mismo. En su horizonte no se entretiene a denigrar a nadie. Ahí difiere el arrogante del soberbio.

La ruta que ha elegido no es fácil. Incomoda. Provoca urticaria. Y, más aún, no tiene derecho ni a flaquear ni a entretenerse, observando a los que ladran, porque él siga cabalgando, parafraseando a El Quijote.

José Juan Macías irá dándose cuenta de algo: la arrogancia y la humildad, son el perfume y el sudor del optimista. Ambos aromas desagradan entre la mediocridad.

¿Recuerda cuando Chucho Ramírez dijo que iban a ser campeones en el Mundial Sub 17 de Perú? Las carcajadas se escucharon por todos lados... especialmente en México.

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LOS ÁNGELES -- Grábese esto: "El técnico es como un Robinson Crusoe: un náufrago que necesita once Viernes que le ayuden a sobrevivir y a los cuales ayudar a ser mejores. El problema es que a veces en lugar de Viernes, te aparece un Sábado, un Domingo o un Lunes, ja. Ja, ja, ja".

Esta reflexión es de Helmut Senekowitsch, técnico de Austria en Argentina '78. La dispersó en petit comité, cuando dirigió a los Tecos de la UAG, justo después de su periplo en el mundial argentino.

Viñeta Rafa Ramos

Un personaje singular. Hablaba español porque jugó cuatro años en el Betis y fue una apuesta novedosa con un técnico europeo en México, aunque ya antes había otras experiencias como los húngaros Jorge Marik y Arpad Fékete, entre otros.

Recuerdo cuando la comitiva de la familia Leaño irrumpió en el vestuario de Tecos con puros y cigarros en mano, tras una victoria. Helmut, furioso, sacó a sus patrones a empujones del recinto.

Después explicaría que "el futbolista está en reposo, con los 'pulmones abiertos'. ¿Qué quieres, envenenarlos, intoxicarlos? ¡Respeto, por favor!".

Esa reflexión sobre el Robinson Crusoe que cada técnico lleva --o llevaba-- dentro, era una de sus muchas convivencias aisladas con los medios, después de sufrir tratando de explicarles conceptos demasiado europeos, especialmente de futbol vertical, a los jugadores de Tecos.

De hecho, en su segunda etapa en Tecos, fue el técnico que más trabajo con Javier Hernández, el padre de Chicharito, y quiso llevárselo al Cádiz, pero la UAG no aceptó la oferta.

La referencia de Senekowitsch, que hoy puede sonar con tintes racistas, equivocadamente, dejaba en claro que la fantasía de Daniel Defoe en el libro, era aplicable al futbol.

Entre Robinson y Viernes se dio una lealtad, un compromiso, una afinidad Y eso espera el director técnico no de uno, sino de todos y cada uno de sus jugadores. Pero, con la volubilidad y volatilidad del ser humano, eso es imposible.

Pachuca Pako Ayestarán
Imago7Pako Ayestarán, ex entrenador de Pachuca

Todo esto, ante la siniestra maquinaria depredadora de técnicos en este Clausura 2018: Pako Ayestarán, David Patiño, Enrique Meza y ahora Rafa Puente, además de que las aves de rapiña zopilotean ya sobre Roberto Hernández del Morelia y Hernán Cristante del Toluca.

"Allá, abajo (en la cancha), uno es el hombre más solo del mundo, es más, no solo, sino el más abandonado del mundo. Te lo digo porque yo he estado ahí", reflexionaba Mario Carrillo, analista de ESPN, durante el Mundial de Rusia.

Y no sólo eran sus palabras, sino el semblante y el tono de voz de Mario Carrillo al "testamentarlo". México acababa de sucumbir ante Suecia en el cierre de la fase de grupos, y hacía referencia con marcada conmiseración, hacia el colega en desgracia, esta vez Juan Carlos Osorio.

Y los directivos prefieren jugar a Poncio Pilatos que a Herodes. Es decir, ofrendan la cabeza de una sola persona que es culpable mediáticamente, antes que decapitar a los presuntos inocentes, como equivocadamente se piensa de los jugadores.

Sólo un directivo se atrevió una vez a desafiar a la muchedumbre. Guillermo Álvarez Cuevas se fue de frente contra jugadores de Cruz Azul, al estar convencido que eran ellos y no el técnico quienes eran irresponsables. Abrió la Caja de Pandora que casi se lo devora.

Por supuesto que Ayestarán, Patiño, Meza y Puente tienen responsabilidad en el mal paso de sus equipos. Unos más que otros. Y claro, ellos mismos lo saben.

Pero, la consumación del cinismo sublime es cuando en la tarima de las conferencias de prensa, los jugadores ofrecen su vida por su técnico -"vamos a matarnos por él"--, pero en la cancha, terminan despellejándolo.

Sí, Judas besó a Cristo antes de recibir las 30 monedas. Entonces, porque los jugadores no van a besar a su entrenador, para seguir recibiendo sus 30 monedas.

Este martes llega Víctor Manuel Vucetich a Querétaro. Y lo sabe: es el primero de sus últimos días como técnico de Gallos Blancos.

Habrá que confirmarlo antes de aseverarlo, pero suelto el hilo de la madeja: ¿no es curioso que los jugadores de un mismo promotor, con el que el técnico no tenía ninguna relación, empiezan a lastimarse, enfermarse, fallar penaltis, hacerse expulsar y demás?

Hoy, entonces, además de aprender de sus errores, ratifican ciegamente Ayestarán, Patiño, Meza y Puente el proverbio chino: "Se puede esquivar la lanza del rival, más no el puñal oculto del traidor".

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LOS ÁNGELES -- Los hijos del miedo, son reclutas del suicidio. Aclaro: los kamikazes son suicidas por una lealtad hecha fuego en la sangre. Para ellos, el miedo es una fascinación por la muerte.

Pero este domingo, los americanistas fueron hijos del miedo, con atole y no trueno en la sangre. Suicidas, de esos, que rezuman lástima en su epístola final.

Pumas fue distinto. Fueron kamikazes del #ÓdioteMuchoMás. Y claro: Pumas 1-0 América. En futbol y en testosterona, pero, con fortuna para El Nido, Agustín Marchesín contuvo una hemorragia de escándalo en el marcador.

Pero Miguel Herrera contuvo a su alter ego. Ese, El Piojo voraz, combativo, temerario, apóstol de matar y morir en 90 minutos, sigue jugando al ajedrez, pero con algunas piezas de bisutería de damas chinas: Ibarra, Ibargüen, Roger, Benedetti, etc.

¿Nico Castillo? Lo más representativo de su reencuentro con la Cueva, fue cuando por segundos anduvo a gatas por la cancha del Olímpico Universitario. Sí, como se fue, a gatas, regresó al que alguna vez fue su santuario.

¿Pumas? Con sangre genuina de la cantera, todos entendían que para responder a ese #ÓdiameMás -obscenamente ofensivo en la pusilanimidad americanista--, había que jugar al #ÓdioteMuchoMás y bajarle dos rayitas a las pedanterías de las rachas de Herrera y del América.

Ciertamente no es la venganza que la tribuna universitaria reclama, pero vaya como un abonito de que sí se puede, más allá del discurso de Bruno Marioni, con fe depositada en una nueva voz de mando, hasta que quede afónica.

El remate de Carlos González sobre la estatua de sal, con credencial del IFE a nombre de Edson Álvarez, significó el 1-0, y América no fue capaz de responder. Su reacción fue entre jadeos y estertores, epilepsia de la impotencia.

Benedetti quiso entrar y poner orden, pero el caos se reflejaba en el enceguecimiento de Ibarguen, caracolerito corriente sin capacidad de definir o de entregar una exhortación clara al gol.

E insistir: Nico Castillo parecía llevar más la camiseta de Pumas que la de América. Un viejo amor... Era su examen de fuego, y murió incinerado.

Segundo revés de América al hilo. Y no hay secretos ni en la victoria del León ni de Pumas. Cuando los adversarios juramentan temeridad y valentía, América es festín para los chacales de ese válido rencor deportivo.

Reitero: no sólo se trata de si Miguel Herrera se atreve o no, sino también de que El Piojo redescubre el piojoso temperamento de algunos miembros de su tropa pueblerina.

La buena noticia para el América es que sigue Lobos BUAP. La mala es que saldrán, como León y Pumas, dispuestos a dar el partido de su vida...

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LOS ÁNGELES -- Ya no hay trucos en la Caixinha del mago portugués. Ni en la cancha por parte de Cruz Azul. 1-2 ante Santos. 21 años y del cielo baja la mortaja de los 22 sin título.

¿Qué hace Cauteruccio ya no en la cancha, sino en el Cruz Azul, es más, vamos en el futbol mexicano? Ya no se trata de su calidad futbolística, sino que deambula, torpe, indeciso, aterrado, como una momia viviente del fracaso celeste.

Claro, "Caute", como lo llegó a vitorear ilusa y abnegada la fanaticada, no es el único ni el principal responsable, pero es, nuevamente, el manso mancebo para protagonizar el chivo expiatorio de la crisis.

¿Quién secuestró a Cruz Azul? ¿Sigue La Máquina aún enclaustrada, embalsamada de frustración y resignación, en el sarcófago gigante que ha sido el Estadio Azteca en las dos recientes finales ante América?

¿Quién secuestró a Cruz Azul? Aberración puntual es hoy, de aquel conquistador celeste del torneo regular anterior. Hoy, a La Máquina le duele su pasado porque hace más dantesco su presente.

En este caso, la Orquesta del Titanic dejó de tocar antes del naufragio. Todas las virtudes de Cruz Azul desaparecieron. Claro, hablamos de las virtudes de la fase regular del torneo anterior, la Liguilla fue otra historia.

Hoy, La Máquina perfectible de Pedro Caixinha ha perdido su solidez, su solidaridad, su orden, su vehemencia, su fe, su astucia para manejar partidos, su versatilidad, su despliegue, su descaro y la gallardía de sentirse campeón... sin serlo.

¿Qué los jugadores están cansados del discurso de Pedro Caixinha? ¿Qué el jugador ha perdido la confianza de sus dirigidos? ¿Qué el técnico en lugar de aligerar la presión ha terminado por aumentarla en las endebles cabecitas de los jugadores?

Seguramente el portugués es responsable. A final de cuentas es el líder que encabezó aquella grata versión del Apertura 2018, entonces debe cargar con los diagnósticos de esta pesadilla del Clausura 2019.

No se trata de puntuaciones. Con ocho unidades, aún quedan 30 por disputarse. Con el 60 por ciento de los puntos pendientes, estará de nuevo en Liguilla.

Pero, insisto, no se trata de caer en la trampa de las estadísticas que como tahúr de Las Vegas maneja Caixinha en las conferencias de prensa. Esta vez se trata también de rendimiento, de funcionamiento, de autoridad futbolística.

Pocos caminos quedan. Asados, psicólogos, encerronas en el vestuario, convivencias de jugadores por separado, hasta llegar a diálogos de sanación mental por parte de Ricardo Peláez.

Ciertamente, los jugadores se ponen la mano en el corazón, engolan la voz y juran lealtad a Caixinha. Pero cuando llega la cita en la cancha, todos se visten, voluntaria o accidentalmente, de Judas de sus propios de sus propios juramentos.

¿Quién, de verdad, quién secuestró a Cruz Azul?

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LOS ÁNGELES -- América tendrá que ser más fiera que ante La Fiera, para sobrevivir ante otra fiera.

Bendita rivalidad contra Pumas. No hubo tiempo para duelo en El Nido. Porque motivos hubo. León le pasó por encima al América en la cancha y en la banca.

Insisto: sólo es de desearse que, ante las Águilas, lo de La Fiera leonesa, no haya sido ese momento de sublimación ocasional por ser el América. Lo veremos este sábado ante Toluca.

Viñeta Rafa Ramos

Pero, la inmediatez de enfrentar a Pumas y la comparecencia de Nico Castillo a ese horno crematorio de insultos que suele ser C.U., ahuyentó los mastines de la autocrítica del América, obviamente, al menos del cadalso público.

Sería fácil establecer que León le dio una magistral clase a Pumas, sobre cómo vencer al América. Sería muy simplista: ni Bruno Marioni sabe lo que sabe Nacho Ambriz, ni Pumas tiene la calidad de plantel que el León.

Tienen -o ya deberían tenerlo-en Pumas, eso sí, un encono natural hacia el club que arenga la repulsa colectiva bajo el festivo y arrogante desafío de Ódiame Más. En El Nido, por San Valentín, se reparten chocolates rellenos de cicuta.

¿Ha sido Nico Castillo un emblema de Pumas? Ni remotamente. Por el contrario, le recuerdan como un especialista en dinamitar el santuario que debe ser un vestidor.

Pero, las circunstancias, se acomodan para que la tradicional Quema de Judas se adelante a la Cuaresma misma, y el delantero chileno se convierta en el magnético polo de mentadas de madres, cánticos de la pobre ralea y rica imaginación.

Pero a estas alturas, Castillo debe saber que las mentadas de madre, especialmente en el futbol, y más aún en Pumas, son como las llamadas a misa... va el que quiere.

Imago7

El chileno tiene algo muy claro: nadie le hará daño físico, más allá de los epítomes de Neandertales y Cromañones que pululan en la tribuna de los Pumas, aunque cierto, nadie puede salvaguardarlo de un criminal que le arroje monedas.

Porque, recordemos, uno de los hombres mejor tratados en Pumas, Ricardo Ferretti, ha salido dos veces descalabrado de ese estadio, dirigiendo una vez a Chivas y en su primer ciclo con Tigres. Y si así tratan al que miman, cómo tratarán al que odian.

Veremos pues, ante ese San Quintín voraz, de qué está hecho Nico Castillo y si está a la altura de las exigencias de testosterona que necesita en el América, no sólo en este juego, sino el resto del torneo, si quiere ese Bicampeonato.

Por supuesto que el impacto de lo que ocurra con el chileno este domingo en Ciudad Universitaria, tendrá un impacto directo en el vestuario. Lo verán con respeto o como un objeto decorativo sobre pagado.

Por lo pronto, según reportaba Katia Sofía Castorena en Raza Deportiva de ESPN, Miguel Herrera ya realizó una jugada maestra para atemperar, controlar y tener sujeto con la rienda a este delantero con fama de conflictivo.

El Piojo le ha puesto un ángel de la guarda de lujo. Agustín Marchesín, uno de sus más leales jugadores, y de sus hombres de confianza, se ha convertido en compañeros de concentraciones, y fuera de ellas, de Nico Castillo.

Herrera ahí movió mejor sus piezas que ante el León. Si Castillo empieza a crear situaciones incómodas, Marchesín será un buen catalizador para neutralizarlas.

Por lo pronto, esa será una de las grandes revelaciones: ¿está Castillo a la altura de una camiseta como la del América?

Porque el chileno ya se vistió con una camiseta con la bravata del Ódiame Más. Pero, ataviarse, lo hace cualquiera. Resistirlo, sentirlo y defenderlo con fervor, no cualquiera.

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LOS ÁNGELES -- Úsase el término "Tata" en América Latina para identificar al abuelo, al padre, al patriarca, al tutor. A ello obedece el sobrenombre de Gerardo Martino.

Sin embargo, el miércoles dejó en claro que no le interesa ser el Tata de nadie en el Tri, si se tratase de convencer a algún remilgoso o encaprichado para que sea reclutado por la selección mexicana.

Viñeta Rafa Ramos

Hace bien. No es su papel. Durante el Mundial de Rusia se hizo evidente la rebelión de jugadores que buscaban mejores condiciones en el Tri.

Después del sopapo ante Suecia y la eliminación ante Brasil, las fracturas empezaron a brotar como hiedra. Javier Hernández ha sido el más activo en embestir en redes sociales y en un par de entrevistas con ex futbolistas.

Pero Tata Martino no quiere ser mediador ni interceder entre los vestigios de malas voluntades entre directivos y algunos futbolistas. ¿Para qué desgastarse en el fuego cruzado de repartir culpas?

En la FMF hay inquietud. Hace meses, un directivo del Tri habló con Javier Hernández. Una charla prolongada, que aparentemente había concluido en buenos términos. ¿Qué ocurrió? Apenas una hora después, un mensaje cifrado -según él--, contra los dirigentes.

"¿De qué se trata si habíamos platicado y llegado a una armonía, y de repente ¡zas!, la publicación?", confió gente de la FMF a este reportero.

Getty Images

Chicharito ha entrado al pelotón de prescindibles del Tri. Debe reconocérsele que más allá de los cientos que siembra para cosechar tormentas al interior de la selección, él, se mata en la cancha vestido de verde. Pero, ya no basta.

Por eso, Martino dejará que las heridas abiertas las laman entre sí los jugadores inconformes y los directivos que defienden una forma de manejar al Tri por décadas. La sumisión es un requisito, y hoy no hay un Rafa Márquez capaz de estabilizar situaciones fuera de control.

Y en este momento, en la banca, con actuaciones disparejas, distraído en la cancha, Javier se ha convertido en un candidato a una cómoda exclusión del Tri sin grandes explicaciones.

Ido Dennis Te Kloese, ahora queda en manos de Guillermo Cantú y Gerardo Torrado, auxiliados tal vez por Gilberto Hernández y Mauricio Culebro, para establecer un peligroso "borrón y cuenta nueva".

Pero, para cualquiera de las pretensiones de Gerardo Martino, lo más saludable es que el futbolista llegue libre de prejuicios al trabajo de cancha.

Porque, debe quedar claro, de la mala experiencia que dejó el manejo de grupo del Tri en el Mundial de Rusia, deben aprender ambas partes, el jugador para defender sus sueños y el directivo para defender su chamba.

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LOS ÁNGELES -- Los micro ciclos son como sentarse ante una cartomanciana. Una vende ilusiones, los otros las compran.

Y son como una cita a ciegas: las dos partes dispuestas a engañar y a ser engañadas. Cupido rompió las flechas.

Sin embargo, hay una evidente utilidad. Gerardo Martino aprenderá a leer actitudes, disposición, puntualidad, temperamentos. Tipos con el oficio del técnico argentino, deducen más observando que dialogando.

Viñeta Rafa Ramos

Pero, a final de cuentas, en una convivencia informal, los jugadores reflejan poco de lo que pueden dar en una contienda genuina.

Las relaciones entre jugadores y cuerpo técnico terminan formalizándose con el tiempo. Algunas se irán identificando y otras repeliendo. Y algunas se irán fortaleciendo y otras se irán deteriorando.

Advertido ya por la FMF de la casi absoluta prohibición de convocar naturalizados -"sólo que sea totalmente imprescindible"-, Tata Martino sabe que deberá sacar agua de las piedras en algunos casos.

A sabiendas de que hay un nicho en Europa de jugadores sólidos y otros en proceso de jubilación, el entrenador argentino sabe que tiene menos de cuatro años para encontrar una generación de recambio.

Javier Hernández, Miguel Layún, Héctor Moreno, los refugiados en la MLS, tal vez -y sólo tal vez--, podrán ayudar a la clasificación a la Copa del Mundo, a la espera del momento cronológico y físico de Guillermo Ochoa y Andrés Guardado, quien podría ofrecer para Catar 2022 una versión remasterizada de Rafa Márquez en Rusia 2018.

Tata Martino, por citar sólo un ejemplo, deberá localizar, educar y orientar a un par de zagueros centrales. Candidatos hay, pero será necesario curtirlos en ámbitos, por supuesto, muchísimo más exigentes que la Liga MX.

El nivel de la competencia mexicana alcanzará para ponerlos a punto a esos prospectos en la inmediatez de la Concacaf, que presentará, un nivel futbolístico aún más paupérrimo -si algo así es posible--, que el de la eliminatoria mundialista anterior, por la transición generacional que enfrentan.

Jam Media/Getty ImagesGerardo Martino, entrenador de la selección mexicana, tiene menos de cuatro años para encontrar una generación de recambio.

Sin embargo, para alimentar -dolosa y perversamente-a la afición con la utopía del Quinto Partido, México deberá consolidar un equipo rejuvenecido, para evitar que sea lo menos doloroso posible, el cambio de piel de la serpiente tricolor que tiene entre las manos.

¿Está capacitado Gerardo Martino para semejante tarea? Experiencia tiene, y hago énfasis de nuevo en ello, como hace meses: México tiene la mejor versión posible del Tata, porque sus cicatrices son más profundas que sus blasones.

Planteábamos en Raza Deportiva, a manera de aprendizaje brutal, qué experiencia puede ser más aterradora para un técnico...

1.- Sufrir un 7-0 ante Chile, jugando de local, en Santa Clara, en Copa América Centenario, con la mejor generación de futbolistas mexicanos como le ocurrió a Juan Carlos Osorio.

2.- O: haber dispuesto de Lionel Messi con la mejor generación de futbolistas en el Barcelona, y con una pléyade de notables en la Selección de Argentina y no haber ganado absolutamente nada en ambos casos.

El primer caso, algunos técnicos lo llaman "un accidente del futbol", y Juan Carlos Osorio reconoció que lo carga como una pesadilla traumática.

En el segundo caso, Martino dispuso de dos batallones de exquisita calidad futbolística. Son fracasos históricos.

Fue la única temporada en la que Barcelona debió resignarse a una copita de cobre de segunda mano. Y Argentina sabe que el subcampeonato es la vuelta olímpica de los timoratos.

Por eso, la versión de El Tata que se hará cargo de México, está moldeada a sangre y fuego. Tiene menos rango de equivocación, habiendo perdido tanto dirigiendo a grandes, y habiendo ganado tanto, dirigiendo a nivel suburbano -como ahora--: Paraguay, clubes guaraníes y la MLS.

Por eso, el desafío para Gerardo Martino es de dos filos: México le ofrece lo mejor que tiene, que no es mucho; pero también le entrega el mejor sueldo de su vida, que si es mucho, y la mejor oportunidad de redimirse, que si es mucha.

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LOS ÁNGELES -- La noche de los desechados. La noche de los desdeñados. La noche de los despreciados. Tus enemigos son mis enemigos. Las firmas de los exiliados J. J. Macías y Ángel Mena. América 0-3 León.

Cuando el Estadio Azteca y la clientela del oportunismo esperaban la noche de exaltación de los refuerzos del América, los costosísimos Nico Benedetti y Nico Castillo, los titulares se los hurtaron dos jugadores menospreciados en Chivas y Cruz Azul.

No fueron sólo ellos. Si bien fue su firma indeleble en la red desconsolada del americanismo, el resto del plantel avasalló. La soldadera verde sitió el Azteca.

EFELeón fue claramente superior al conjunto de Coapa.

León superó al América, en cada rincón de la cancha, y en el pizarrón del entrenador, aunque el cuerpo técnico de El Nido pueda y quiera especular con que el marcador escandaloso no refleja plenamente las señales de humo de la contienda.

América perdió esa virginidad de 23 juegos invicto y de dominio en el Estadio Azteca. La noche de este sábado, el León no fue como lo pintan, fue perversamente peor aún.

Sin duda exacerbados por la trascendencia del rival, los jugadores del León eligieron el paraninfo mediático del Azteca para tasajearlo. Mordieron como es deseable que lo sigan haciendo en el torneo.

J. J. Macías y Ángel Mena, mandaron a sus heraldos de la venganza con fanfarrias directas a Chivas y Cruz Azul, quienes los malbarataron sin haberles dado, en la cancha, un genuino, honesto y leal derecho a réplica.

A Macías lo quisieron enviar a Zacatepec, equipo en el ascenso del director deportivo de Chivas. El jugador no quiso y en León demuestra de qué está hecho. Deberá dar explicaciones ése, al que Ricardo Peláez inmortalizó como #ElPelagatos2.0.

Cierto: Macías no tenía buen ambiente en el vestidor del Rebaño. Claro, no bebía, no se trasnochaba, no acudía a salones de masajes especiales, ni se iba de parranda lesionado y además chocaba, y encima regañaba a los parranderos.

Además de todo eso, Macías estudia idiomas, domina el inglés, tiene preparador físico, nutricionista y coaching, todo pagado de su bolsillo. Le llamaban en Chivas: "El Hugo Sánchez".

Es entendible lo de Chivas... ¿Por qué iban a permitir que semejante manzana sana contagiara a sus manzanas podridas? Especialmente a sus principales detractores: La Chofis López y El Avenger Pulido.

¿Ángel Macías? Pedro Caixinha lo relegó desde el principio. "No le gustaba la forma en que lo veía", explicó en su momento un jugador celeste.

El portugués lo echó de La Noria. Ya Mena le recetó cariñitos en el marcador a Caixinha y ahora al equipo que no lo quiso como refuerzo: América.

¿Las Águilas? Tuvieron una loable y generosa dignidad: encararon la batalla sin recato y con temeridad. Pero León fue superior, los mató en las respuestas verticales, y pudieron hacerle dos más a Marchesín.

Cuando los dos Nicolases estuvieron en la cancha, la tribuna del Estadio Azteca los vitoreó como si fueran los salvadores. No ocurrió. León rezumaba un rencor, una rabia y una fe que les permitía ganar casi cada pelota comprometida.

Y en el podio de las heroicidades, necesario agregar a Rodolfo Cota. Cabalmente por instinto, por reflejos o por esa fortuna ocasional de los arqueros, con la solidaridad de sus zagueros, abortó los numerosos intentos por conseguir anotar.

¿El arbitraje? Parecería que se tragó un penalti para cada equipo. Su trabajo fue errático para ambos lados.

Y claro, una estampa generosa: ese rostro consternado, contraído, mixto, de Nacho Ambriz, después del 0-3. Tenía ese semblante de quien frunce el ceño de preocupación para contener, respetuosamente tal vez, una carcajada estruendosa, revanchista, vindicativa, prolongada, largamente almacenada... porque, sí, era el América.

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LOS ÁNGELES -- ¿El Efecto Chelís? ¿El advenimiento del remordimiento? ¿La última daga de la traición de los Judas poblanos contra Juan Reynoso y Enrique Meza? ¿O simplemente el Atlas siendo Atlas?

Retomemos el ejemplo del Sermón de la Montaña: los ciegos poblanos vieron, los sordos oyeron, los mudos hablaron, los paralíticos corrieron... y los zanganos del Puebla se decidieron a devengar su salario.

Con Octavio Becerril en la banca -jugada maestra de El Chelís--, Puebla sufrió el acoso y los embates del Atlas parte del primer tiempo.

Incluso, el Puebla estuvo abajo 1-0. El gol tenía apellido de samurái: Isijara. La desgracia parecía seguir siendo el sastre del destino camotero.

Persistencia es una actitud hecha parábola en el discurso de José Luis Sánchez Solá, el técnico más pintoresco en la historia del futbol mexicano. Y Puebla al menos mostró eso: vergüenza y pujanza.

Los milagros, esos que los holgazanes piden al Cielo, para no hacerse cargo ellos mismos, toman un poquito más de 48 horas. Pero El Chelís parece conocer atajos.

La distancia más corta entre la abulia y la prestancia de un futbolista, es a veces una sola palabra o un solo gesto. El Chelís tiene un Larousse en su discurso.

Hay futbolistas que reaccionan ante una mentada de madre y otros que se "suliveyan", cuando les susurran al oído "hazlo por tu mamacita que te va a estar viendo". Y Chelís es un psicólogo ad-hoc para los psicópatas ininteligibles de la cancha.

Claro, no basta tener en el léxico el látigo o la flor para el momento adecuado. Hay que trabajar, ahí, en la cancha, pero en 48 horas no se purifican conciencias, si en más de 2000 años el Evangelio aún no lo consigue con la humanidad.

Y llegaría el empate con Christian Tabó, un muchachito correlón que ayer sacó el turbo de entre los trebejos de su negligencia, y aprovecha que Omar González sigue con disfunciones entre las piernas, el cerebro y el sentido común. Fue el 1-1.

El Atlas no puede negar su heráldica. Rojo sangre, negro luto. ADN del desastre. Cuna de campeones, pero de campeones con camisetas ajenas. Y sus ex, le saludan con rencor.

Agonizaba el juego. Ascuas, porque es la medianoche de la Cenicienta Rojinegra. Y el hombre que se entretiene disparando balines a inocentes en las calles, junto con su mosquetero Campestrini, emerge. Matías Alustiza, a los 88 minutos, la hora del Halloween atlista.

Tiro de esquina, Alustiza remata de cabeza, tan mal como venadeaba a gente inocente en calles de Puebla, el balón se desvía en un cuerpo atlista y el balón reposa en las redes, el alma se escapa de la afición rojinegra, y el marcador guiña la desgracia local: Atlas 1-2 Puebla.

¿El efecto Chelís o el desafecto a Enrique Meza? Si es lo primero, José Luis Sánchez Solá sabrá que es pasajero... y si es lo segundo, también.

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LOS ÁNGELES -- Gerardo Tata Martino sigue recorriendo tierras mexicanas -futbolísticamente hablando--. Si le quedaba alguna, debió sorprenderse al ver que el Tri tiene 14 patrocinadores en Estados Unidos, distintos de los 15 que tiene en México.

La Gallina de los Huevos de Oro es una estéril pollita culeca ante el Rey Midas del futbol mundial. Y el Tata debió relajarse al confirmar que los millones de dólares de su contrato hasta Catar 2022 -o los de su eventual finiquito-están garantizados.

Viñeta Rafa Ramos

Con un despliegue populachero de videos sobre la pasión de la afición mexicana, en la bienvenida y en la despedida de la Conferencia de Prensa, Gerardo Martino puso especial énfasis en los amistosos de marzo, en San Diego y Santa Bárbara, ante Chile y Paraguay.

Está al tanto de las maquiavélicas citas concertadas por SUM. Recordó que él tiene un herida en el pecho infligida por Chile en la Final de la Copa América Centenario, y que en esa misma gesta, los chilenos masacraron 7-0 al Tri.

Aguas, amargas ambas, que ya pasaron bajo el puente, sin que signifique el escozor agridulce de una revancha, ni para él, ni para el Tri. Sabe que no es cierto: él y los mexicanos aún supuran por esas heridas. "Las heridas se van superando", dice él.

Y sobre el cara a cara con Juan Carlos Osorio, recluido resignadamente en una Paraguay que toma como consuelo, porque Colombia eligió a Carlos Queiroz, Martino reconoce que es inevitable la morbosidad en la balanza de ambos entrenadores.

Sin perder la paciencia ni ante el confeti del absurdo, ni ante afiladas dagas en los cuestionamientos, Tata Martino dio la impresión de sentirse cómodo en este peregrinar.

Lo relevante es que no vende su autonomía por 30 monedas. Interrogado sobre si aceptará que le metan mano a sus convocatorias, aseveró que no, que se conducirá ejerciendo la libertad que le da la autoridad de ser el responsable del Tri.

Tata Martino con cara de sorpresa
GettyAseguró Tata Martino que primero pretende hurgar en canchas mexicanas para saber de qué dispone.

Juramenta pues, que no habrá imposiciones como en su momento lo denunció el Tuca Ferretti en su interinato, o como lo dejó entrever Juan Carlos Osorio a medios en Colombia, o como lo aseveró Justino Compeán cuando era presidente de la FMF: "Ninguna convocatoria de la selección es oficial si no la autorizo yo, eso lo aprendí de Julio Grondona. Así debe ser siempre".

Interesante la forma en la que escurrió el tema de los naturalizados. Aclaró que cuando invitó a Iván Marcone a jugar por México, lo hizo como una broma, como un chascarrillo a la pasada, que después generó otras interpretaciones.

Quedó claro que Marcone no entendió la broma, sino que se lo tomó plenamente en serio. "Intenté ser gracioso", dijo el técnico de la selección mexicana.

Aseguró Tata Martino que primero pretende hurgar en canchas mexicanas para saber de qué dispone. "Sería una falta de respeto pensar primero en naturalizados y después en ver lo que produce México".

Sí: Usted tiene razón nunca dijo que no convocará naturalizados, sólo que de momento, de aquí a las Fechas FIFA de Marzo, no lo hará.

Por lo pronto, Tata Martino contempla viajar a Europa para charlar con algunos de los mexicanos que juegan regularmente y también con quienes sobreviven en la banca de sus clubes, antes de definir las listas para los amistosos de marzo.

Un escenario conocido. Llega un técnico con las alforjas cargadas de desventuras y de felicidades. Llega un Tata Martino con jornadas victoriosas con Paraguay y dentro del futbol guaraní, así como su coronación en la MLS.

Y claro, en la balanza de las pesadumbres, haber dirigido a la mejor generación del Barcelona y a la Argentina de Messi, e irse de ambos equipos, con las manos vacías.

Lo cierto es que México tiene la mejor versión de Tata Martino, cincelado a golpes del fracaso y caricias de victorias. ¿Alcanza eso para cruzar el dintel utópico del Quinto Partido en Catar 2022?

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