Una animación en redes sociales muestra a Carlos Salcedo y a Marco Fabián de la Mora, dos jugadores de raigambre chiva, festejar con un baño de cerveza la conquista de la Copa Alemana con el Eintracht de Frankfurt.

Cierto: ninguno de ellos fue el orfebre absoluto de la conquista ante el Bayern Munich. Pero, tienen derecho al desfile y a la guirnalda.

Salcedo se fajó el fin de semana con los amos de la BundesLiga, salió ileso y con puntaje aprobatorio. Marco Fabián se quedó entumido en el banquillo.

Viñeta Rafa Ramos

Tienen un poderoso cordón umbilical en su aventura europea. Sin diplomacia y más con dotes de dentista que de político, lograron que Chivas les diera pasaporte futbolístico.

Marco Fabián apostó casi por vivir en una isla, como penoitente en su aventura alemana. Salcedo escaló en Italia y se consolidó en Frankfurt.

Los dos cargaron con lesiones. Fabián sucumbió por esos misteriosos enjambres de nervios y músculos en la espalda. Ni el doctor ni él, encontraron escape al martirio de meses de rehabilitación. Salcedo pasó de una luxación de hombro a una rabiosa terapia. No había tiempo y él lo sabía: el Mundial no modifica horarios, y él quería estar a punto.

Pero tal vez donde hay una hermandad especial es en cómo debieron romper con sus dogmas patriarcales para figurar, en la medida de sus capacidades, en Europa, especialmente hoy que celebran con ese duchazo dorado de la copa alemana.

Salcedo rompió lazos que le parecían cadenas. Rompió nexos que le parecían grilletes. A tal grado que su familia directa no fue invitada a su boda. El jugador eligió la ruta de sus pasiones. Debió ser doloroso romper con la casa familiar. Sus allegados hablan de un yugo, de una asfixia paterna. Carlos Salcedo eligió edificar su propia familia en su propio hábitat bajo sus propias condiciones.

Él tiempo le da la razón, y seguramente el tiempo cicatrizará heridas, y la sangre llamará a la sangre, y el afecto natural pacificará las guerras veleidosas, frívolas, lamentables, que pueden darse a veces entre familiares.

Por lo demás, Salcedo se pone a punto. Cierto, su estilo atrabancado, intenso hasta a veces ser rudo o violento, deberá irlo templando. En una Copa del Mundo, por ejemplo, no le perdonarían una roja como pudo haber cargado con ella en esa misma final de la copa alemana.

Marco Fabián fue favorecido por su éxodo. En Chivas, y en su pasaje por Cruz Azul, y en su retorno al Rebaño, nunca encontró el escenario para ponerle consistencia y continuidad a sus promesas de figura. Los amigos, así explicaban en su entorno. Las tentaciones, así lo justificaban en su entorno. Pero esos pecados veniales se convertían en culpas capitales en el balance crucial.

Porque Marco Fabián fue el jugador más importante, en sus momentos, cuando México conquistó la medalla olímpica en Londres 2012. Luis Fernando Tena, el técnico, lo definió así: "es un futbolista muy completo, si él lo quiere...".

Sin un rompimiento, sino apenas una delineación, una definición de límites, Fabián eligió sus propios molinos de viento. Y quemando naves y puentes, casi vestido de ese gris de indiferencia llegó a Alemania. Poco a poco entró en la disciplina, el orden, el trabajo, la exigencia, el rigor, y empezó a mostrar su capacidad. De la que aún, por supuesto, esperan mejores manifestaciones.

En ambos casos, subrayable la rebeldía, la osadía de ir contra corriente, contra lo inesperado, contra lo desconocido, porque ambos llegaban precisamente como desconocidos, y aparte con el alma ajada porque la familia quedaba atrás y detrás. No son, en este momento, figuras exultantes del futbol mexicano, pero son jugadores representativos sobre los desafíos para el jugador mexicano. Hoy, de momento, en su nivel, al nivel en que están, han tenido éxito.

Salcedo y Fabian
GetteyCarlos Salcedo y Marco Fabián celebran con el Eintracht Frankfurt la Copa.

El futbol mexicano está lleno de esas historias perniciosas de padres que terminan siendo enemigos del talento de sus hijos: Landín, Villaluz... y contando.

Hay una referencia tan dramática, triste, dolorosa, como ilustrativa. Referirla puede ser aleccionador, pero con un final amargo, lacerante, desgarrador...Manuel López Agredano era dueño de la estación de radio Canal 58, la referencia absoluta del futbol en Guadalajara y otras ciudades mexicanas. Futbol a todo pulmón, porque todos los clubes de Jalisco tenían su contrato ahí.

Voces como las de Enrique Bermúdez, Jaime García Elías, Roberto Guerrero, Nacho González, David Medrano y Octavio Hernández, entre otros, la convertían en una emisora de referencia. El hijo de López Agredano, José Manuel López, El Pituco, era un futbolista de más testosterona que talento. Un guerrero absoluto. Él quería ser futbolista. Su padre quería que él fuera un crack.

La familia tenía que ser rojinegra. Atlas era la segunda deidad en casa. Y claro, se veneraba el odio a Chivas. Tras varios años de rojinegro, El Pituco no lograba consolidarse. Él quería por él mismo. Él debía por su padre mismo. Pero no podía.

López Agredano además intervenía, presionaba, se inmiscuía en el Atlas, como accionista incluso, para velar por su vástago. El perjudicado era obviamente el hijo. Pero, el destino le abre un contrato con Chivas. Herejía. Sacrilegio. Afrenta. Y El Pituco lo toma. Ahí, el padre, no tenía ningún resquicio para presionarlo.

Y El Pituco fue campeón con Chivas en 1987. Un jugador clave. Después, una penosa enfermedad lo fue consumiendo. Y Don Manuel, como todos le llamaban, se fue olvidando del futbol.

Se lo advertí: una historia desgarradora. Cruel, absolutamente. Por eso, este escenario de desencuentros y seguras reconciliaciones a futuro, explican decisiones fuertes de Salcedo y Fabián. Para bien, para mal. Dolorosas, pero plausibles. Porque ambos jugadores saben que el futbol terminará un día, pero ellos, la familia, siempre estará ahí...

Etiquetas:

Futbol Mexico, Fútbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Santos Campeón. Exorcizó los pronósticos. Mató a todos los matones: Tigres, América y Toluca. Y el trofeo Clausura 2018 le pertenece con todos los destellos del merecimiento.

Santos ascendió de entre los Infiernos del Toluca: 1-1 en el veredicto y 3-2 en el Global. De nuevo Robert Dante Siboldi demostró esa habilidad para manejar el tablero e improvisar sobre las exigencias de los momentos del juego.

Con el 0-1 en la mano, al minuto 55, Siboldi quisó ahorcar la mula de seises. Y lo logró. Sacó a dos de sus todo terreno: Javier Cortés y Oswaldo Martínez, para meter a Diego de Buen y a Jorge Villafaña.

Con 35 minutos por delante y el asedio desesperado de Toluca, parecía un acto suicida. Pero, de nuevo, Siboldi eligió en qué terreno y con qué condiciones debía jugarse el partido.

Parecía con esos movimientos, en la juventud del segundo tiempo, que el técnico de Santos entregaba el partido. No era así: en realidad empezó a recuperarlo conforme a sus necesidades.

Ciertamente Jonathan Orozco fue la figura santista después del Gallito Vázquez, y es reflejo del abordaje constante, pero desordenado de los Diablos Rojo, heridos por ese gol marcado por Furch apenas a los diez minutos de juego.

Pero con dos goles de amparo ante el tribunal del marcador global. Siboldi demostró tener un manejo claro y bien trabajado de las condiciones del juego.

De hecho, el agónico y dramático gol de Toluca, obra de Hauche, es una de las pocas distracciones y atribuible a un error de asistencia en la zona del otro Jonathan, el turista Rodríguez.

Aparte, el capítulo del Gallito Vázquez: cinco balones cortados dentro del área, anticipaciones, elección serena de la salida del equipo, que lo convierten en jugador determinante, como lo fue en el Bicampeonato de León y en el título de Chivas.

Ah, pero su estatura, no le permite estar en la selección nacional, pese a demostrar que es mejor que cualquier de los convocados por Juan Carlos Osorio, para ese tipo de funciones.

Toluca tuvo poca respuesta. Hernán Cristante sigue desperdiciando su fe en un Ángel Reyna que sólo da chispazos para mantener engatusados a sus bobalicones. Lo peor es que elige enviarlo en lugar de Leo López.

Además, sigue sin entender que hay un momento del juego en que los compromisos rebasan espiritual y emocionalmente a Rubens Sambueza.

Y en esa pléyade de desahuciados por otros equipos, Robert Dante Siboldi los inviste de nueva gloria como multicampeones: Jonathan, Oswaldito, el mismo Gallito y Javier Cortés.

Irónico pues que estos cuatros, los supuestos desechos tóxicos de otros planteles, enaltezcan la vigencia competitiva de sus respectivas carreras.

Y, bueno, el árbitro César Ramos Porlossuelos, perdón Palazuelos, tuvo una de las menos erráticas actuaciones de su equivocada carrera. Mientras que Toluca estudiará una nueva oportunidad para Hernán Cristante, ahora se consolida Siboldi, con la esperanza de que no ocurra, como otras veces, que las chequeras de otros, desvalijen un proyecto. La palabra la tendrá, cuando estallen las últimas burbujas de champaña, Alejandro Irarragorri.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Viñeta Rafa Ramos

Cruz Azul siempre reposó en media de simpatías, abiertas u ocultas. Rivalidades había, pero era un club de casta noble. Temible y temido.

Tiempos aquellos de Marín, Flores, Quintano, Kalimán, Sánchez Galindo, Mendizábal, Jara Saguier, Bustos, Horacio, Muciño, Vera, El Hijitus. Sí: respetable y respetado.

Habida cuenta que el "Ódiame Más" del América era un virus poderoso, necesario, contradictorio, polémico, controversial y sin aún bautizarse, en el futbol mexicano, era la única facción de genuino desprecio, correspondido, bilateral, con los Cementeros.

Luego ha llegado esta sequía. 20 años sin título de Liga. Y ha profesionalizado, le ha dado un nefasto linaje al concepto cataclísmico de "morirse en la orilla", de "perder en el último minuto". Todo eso cabe bajo la conjugación del verbo cruzazulear.

Cruz Azul pasó de ser visto, en general, con simpatía, a la hilaridad. Pasó a ser el hazmerreír de cada torneo mexicano en los últimos 20 años.

Sí, histeria de un histrionismo involuntario, amargo. Demasiada comicidad hecha desgracia. Demasiada desgracia hecha comicidad. La Casa Azul exudaba humor negro.

Hoy, parece haber una promesa distinta. 16 directores deportivos después, parece, eligió bien: Ricardo Peláez. Así parece, pero no hay garantías.

Podría ser que, de ser el hazmerreír de la Liga, Cruz Azul ahora pueda ser el que se ría de todos en la Liga. En el reclutamiento de refuerzos, hay coherencia absoluta.

De entrada, Peláez despedazó despiadada y humillantemente muchos mitos y farsantes en la periferia de Cruz Azul. Las gárgolas de corrupción, aparentemente, huyeron de La Noria.

1.- "No podemos comprar lo que nos interesa". Falso.

2.- "Es más barato buscar buenos jugadores en el extranjero". Falso.

3.- "Carlos Hurtado es una Leyenda Urbana". Falso.

4.- "Buscamos sólo jugadores de primer nivel". Falso.

5.- Etcétera, etcétera, etcétera... Falso.

Maduro, forjado, por sus errores y aciertos en América, Ricardo Peláez ganó la primera batalla: la selección de refuerzos para Cruz Azul. ¿Son acertadas o serán acertadas sus elecciones? Sólo la cancha y la tabla de posiciones tienen el veredicto.

La Liguilla, por supuesto, será el Juicio Final de todo los Juicios Finales para el proyecto de Ricardo Peláez.

Repasemos: uno de los mejores generadores de futbol y de ocasiones de gol: Elías Hernández. Un defensa que se revaluó en Xolos: Pablo Aguilar; Iván Marcone, considerado uno de los mejores contenciones de América.

No para ahí. Peláez hurgó en el equipo de sus amores, el Necaxa. Reclutó al chileno Igor Lichnovsky y como parece encariñarse con el mote de El Piojo, incluyó en el paquete a Roberto Alvarado, jugador de 19 años que desde el ascenso llamaba la atención en los Rayos.

¿Hay más? Seguramente. Lo más relevante es que en Cruz Azul no sólo hay dinero, sino que hoy, ese dinero está bien invertido. Hoy no se despilfarra, se invierte.

Recordemos que Cruz Azul se distinguía por hurgar en el extranjero en busca de refuerzos. El pretexto era que eran más baratos que los jugadores nacionales.

La realidad es que en compras al extranjero era más fácil la fuga de recursos, con el juego de agentes y promotores que representaban al jugador y a Cruz Azul. ¿Fraude perfecto? Suponerlo, sospecharlo, intuirlo, es fácil. Probarlo, es imposible.

Un ejemplo de la muñeca de hierro de Peláez, según los rumores que serpentean en La Noria es el caso del ecuatoriano Darío Aimar. Alguien lo recomendó a La Máquina y no pasó el filtro del nuevo director deportivo.

¿Hay más de fondo? No es un jugador representado por el promotor Greg Taylor, quien también administra a Pedro Caixinha. ¿Quién lo bloquea? Peláez decide que no quiere conflictos de intereses. Ni cosas buenas que parezcan malas ni cosas malas que parezcan buenas.

Pedro Caixinha ha demostrado ser competitivo. Y con un equipo competitivo, el entrenador debe pasar de ser competitivo a ser ganador.

Y ahí, parece que Peláez montó una sociedad. ¿Más exitosa que con El Piojo Herrera? ¿Más exitosa que las que terminaron fracturadas como con Gustavo Matosas, El Turco Mohamed y Nacho Ambriz? Insisto el Juicio Final es la Liguilla. Y el podio.

Evidentemente la figura de Peláez significa un valor agregado que antes ni siquiera existía: el jugador se siente seguro y respaldado. Igual el técnico. Y la directiva, sabiamente, ha elegido el mejor pararrayos posible en México, junto con Néstor de la Torre.

Por aquellos tiempos, esos en los que era un placer ver a Cruz Azul sin vestirse de celeste, es deseable que éste mismo que ha sido el hazmerreír por 20 años, pueda, finalmente, reírse de todos.

Por aquellos tiempos, y por un par de personas determinantes en la historia de Cruz Azul: in memoriam de Guillermo Álvarez Macías y para que Nacho Tréllez, rozando la frontera de los 102 años, pueda ver de nuevo a este equipo con el mérito ya, de no ser el "ya merito".

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Ganando, pero Santos aún deberá vender su alma al Diablo. El veredicto sigue en suspenso. Pero el Toluca arrastra su propia alma en pena a su Infierno: el 2-1 en la Ida desatará todos los diantres en la Vuelta.

Con hechuras talentosas en los goles, desde el diseño hasta la definición, el juego se debatió en momentos agradables aunque con algunos lapsos de cautela por ambos equipos, pero con un encendido ambiente de una afición (cerca de 30 mil en el TSM) hecha devoción hacia el exorcismo.

Lo valioso es que el Juego de Vuelta, la Final genuina, ya no permitiría escarceos en las bancas con la prudencia excesiva. Es a matar y morir.

Viñeta Rafa Ramos

Toluca pone espeluznante la piel albiverde con el primer gol con la fraternidad colombiana: Uribe sorprende con servicio a fondo a Quiñones, quien fusila a Jonathan Orozco por la angosta rendija de su propio poste. ¿Se equivocó el arquero? Difícilmente, porque Quiñones le pegó con todos los diablos en metidos en el alma.

Las respuestas de Santos son genialidades del jugador alguna vez apestado por el América: Brian Lozano entrega primero a Djaniny, quien le dibuja un sombrero de copa a Talavera, escurre la marca y le quita la angustia al marcador y a la afición santista. Primero el resoplo, el resuello, y luego el estallido del festejo.

Y cuando Diablos Rojos empacaba el tridente, conforme con salir vivo de Tierra Santa, de la Casa del Dolor, pues, apareció de nuevo Lozano. Esta vez de manera forzada, desde la banda izquierda se cita con Furch, quien sentencia una victoria de 2-1, que es apenas la pausa del suspenso.

El misterio tiene aún 90 páginas en blanco. Los Diablos saben que en la tierra toluqueña de Luzbel, sus números intimidan.

En medio de la intensidad, de las compactas formaciones, con un orden similar, en un empuje belicoso compartido, eventualmente los desplantes talentosos eran contados, pero Santos sufría porque lo temido ocurrió: Jonathan Rodríguez dio el partido de su refichaje ante el América, pero este jueves deambuló.

El Cabecita pasó de ser protagonista ante América, a un insulso jugador de reparto. Y Siboldi fue compasivo y complaciente con el paisano, hasta que al '64 entra Isijara a poner cabeza, velocidad, intensidad e intención.

Y fue entonces, cuando empezó a sufrir Toluca. El Diablo Rojo decidió proteger el gol de Quiñones, y esperanzarse en la velocidad letal de sus atacantes, aunque Sambueza se fue haciendo un lado, como tantas veces en su carrera.

El mensaje final es para ambos: Siboldi, como lo hizo ante América, supo cómo recuperar el manejo del encuentro al entrar Isijara; Cristante dudó: ni supo proteger correctamente el 1-0, ni quiso aprovechar la holganza defensiva del Santos.

¿El árbitro? Fernando Guerrero parecía meterse en problemas. Un penalti en cada área que no marcó, reticentes con las tarjetas amarillas, pero al final salió con vida, a pesar de la zacapela intrascendente al final del juego.

Y así, para la vuelta, los Diablos serán, de momento, un alma en pena en su propio Infierno.

Etiquetas:

Futbol Mexico, Fútbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Diablos Rojos es superior en todo, pero el camino al cielo está empedrado de las buenas intenciones.

Santos es esa apuesta extravagante: ese inesperado pero anhelado Caballo Negro que venga a trastocar los vaticinios y las estadísticas.

Cierto, es una Final que se juega en susurro, casi en silencio. Una Final casi desapercibida, indebidamente, por cierto.

Como si el recelo, la amargura y la envidia desde el sarcófago de los que criaron y crearon fama y se echaron a dormir en el torneo o la Liguilla, le lanzaran, a esta Final, el maleficio de la indiferencia, del anonimato.

Viñeta Rafa Ramos
Pero, lo cierto es que los fanáticos, los empedernidos de sus colores, que hacen del futbol una catarsis y no una pasión, se podrán mantener ajenos: la Final, en este caso, es algo que les ocurre a otros. El desdén de la envidia.

Sin embargo, quien de verdad se planta ante el televisor, con la neutralidad puesta en la camiseta y en el alma, puede disfrutar de un buen partido de futbol.

Hubo, otros tiempos, en que éste era el Clásico de la Cervecería, porque la malta era un cordón umbilical que convertía a Santos y Toluca en mellizos accidentales del futbol.

Era algo así como Caín y Abel a muerte con la quijada... del árbitro, en partidos que generalmente han sido transpirados, nerviosos, intensos, pero, insisto, con cierto dominio de las fuerzas del mal que irónicamente dirige un Cristante por el camino del bien.

Ambos técnicos fueron porteros, ambos de gran impacto en el futbol mexicano, con más condecoraciones Hernán Cristante, quien además, pese a la forma violenta en que pretende descogotar como guajolote navideño a Miguel Herrera, vale la pena decirlo, es un tipo con un matiz filantrópico muy conmovedor.

Por el otro lado, una grata sorpresa: Robert Dante Siboldi. En lo personal, frustra no poder ver sus juegos en el estadio, porque, ya lo he dicho, la televisión nos miente con retazos de persecución en la ruta de Doña Blanca, la pelota.

Aunque algunos dicen que es una exageración, me he atrevido a decir que en elección de futbol es la versión --con las disculpas del caso para ambos-de Ferretti evolucionado.

Siboldi, desde lo que alcanzo a arañar a través de la TV, parece ser la versión #Tuca2.0, es decir ese siguiente paso en manejo de ofensivas, pero rascando con lo que hay, que el brasileño no se atrevió a dar.

Agrega interés por este partido, el proceso. Siboldi se dedicó a pepenar jugadores que eran desechos de otros clubes. Lo que te sobre, te lo compro.

Y así el arquero uruguayo armó un buen equipo, donde hemos vuelto a ver la mejor versión de Gallito Vázquez, a un irreconocible Brian Lozano, hasta sacar lo mejor de Djaniny y de Furch.

No, Siboldi no es Guardiola, pero hoy su trabajo es agradable, tanto que debería llevarse, pase lo que pase, el reconocimiento del mejor técnico de este torneo.

Vaya, mire usted: mientras Juan Carlos Osorio aún sigue penando porque no tendrá a Néstor Araujo en el Mundial, Siboldi reorganizó su equipo, con penas y pesares, cierto, para que todos extrañaran, pero para que nadie resintiera la ausencia de Araujo.

Esto que relato, es reflejo de un manejo excepcional de vestidor y de plantel. Y eso, no cualquiera.

Y ojo, fue un consenso genuino: Siboldi fue mejor estratega que Miguel Herrera en los dos juegos de Semifinales. Se anticipó a veces, y reaccionó en otras de manera impecable. El Piojo movía peones, Siboldi respondió con alfiles.

Con Toluca hay detalles fascinantes de Hernán Cristante. ¿Después de su salida del América, alguien tenía fe en el maltrecho Sambueza? ¿Alguien tenía una pizca de fe en los vestigios de Ángel Reyna? ¿Alguien esperaba hambre del desahuciado Borja? ¿Y qué tal Quiñones, con las cruces humeantes echado de Lobos?

Aguardo inquieto el desenlace de 180 minutos entre Santos Laguna y Toluca. Y lo invito a que lo haga. Si no le gusta el saldo final, yo le pago el recibo de la electricidad.

Etiquetas:

Futbol Mexico, Fútbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


¿Qué quiso decir? Sólo él lo sabe. Juan Carlos Osorio apela a que sus seleccionados mexicanos utilicen el "cerebro reptiliano" ante los desafíos de la Copa del Mundo.

Sin duda, el técnico de México quiso usar ese término: "reptiliano". Al principio parecería un desliz idiomático, y que pretendió usar el término resiliano o resiliente para describir la capacidad plena para reaccionar valerosa y correctamente ante la presión o la adversidad.

No hay duda: "cerebro reptiliano" es una referencia a los réptiles, y bajo la teoría controvertida de McLean en los ochentas, de que el humano no dispone de uno, sino de tres cerebros, uno de ellos el reptiliano.

Los reptiles son los seres con el cerebro menos desarrollado y reacciona estrictamente para atacar o huir, sin discernir.

De acuerdo a quienes proclaman como genuina esta teoría de "los tres cerebros", el "cerebro reptiliano" dicta reacciones inmediatas, instintivas, directas, en las que atacar o huir es determinado por las circunstancias y no por el razonamiento.

Habida cuenta entonces de que Osorio no implora un cerebro resiliente o "resiliano", sino estrictamente "reptiliano", no deja de generar muchas dudas sobre la claridad y el impacto de su mensaje a sus futbolistas.

MARK RALSTON/AFP/Getty Images
Y, genuinamente, exhortarlos de esa manera, apelando a su "cerebro reptiliano", deja también en dudas la pretensión de disponer de un grupo de jugadores pensantes, aunque también intuitivos e instintivos.

Porque, en el futbol, la respuesta, el comportamiento en la cancha es una elección del futbolista, en esa mezcla poderosa de talento (no necesariamente inteligencia), intuición e instinto.

Remitir, concesionar, a que el futbolista mexicano reaccione estrictamente en apego a una teoría que es considerada como un mito por la mayoría de los neurólogos, es decir, conforme al momento, para determinar si huye o si ataca y contrataca, lleva un riesgo: condiciona y preconcibe al futbolista mexicano como una víctima.

Cuando Osorio se hizo cargo de la selección mexicana se comprometió a fortalecer un equipo con un futbol propositivo, dominante, y no un náufrago desesperado entre la marea del adversario.

Hay una enorme diferencia entre prometer una selección mexicana proactiva y terminar en la auto-indulgencia de que sea reactiva.

"Toda mi estrategia (para enfrentar a Alemania) se fue al traste", explicó Osorio al lamentarse de las lesiones de Guardado, Reyes, Araujo y los hermanos Dos Santos.

Utilizando sus propios términos: ¿cómo, entonces, debe reaccionar el "cerebro reptiliano" de Juan Carlos Osorio si siente que su organigrama futbolero ante Alemania se le desmoronó? ¿Atacar o huir?

Hasta este momento en que yo elucubro y Usted religiosa y estoicamente lee, a los jugadores de futbol había que fortalecerlos en la cancha, con futbol y con trabajo que desarrolle credibilidad plena a su entrenador.

Claro, la visita al diván es indispensable, pero, el mismo Osorio lo reconoció "debo mejorar mucho en liderazgo de grupo", y por eso le llevaron a Imanol Ibarrondo, el profeta de los abedules, y a Gerardo Torrado, al cual le permiten acercarse muy poco al grupo.

Y claro, para reforzar la elocuencia en el vestuario y en la cancha, la presencia de Rafa Márquez fue reclutada por el mismo técnico colombiano.

Deseable es que las charlas en el búnker del CAR, sean más de futbol, y de orientaciones más puntuales y claras que desviarse para tratar de explicar las complejidades del "cerebro triúnico", que de poco, pero muy poco le servirá al Chucky Lozano la teoría del "cerebro reptiliano" cuando tenga que enfrentar el 17 de junio al fantástico Kimmich.

Etiquetas:

Futbol Mexico, Fútbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


A ciegas, así dio Juan Carlos Osorio su nómina para Rusia 2018. A ciegas porque se perdió el desenlace de la temporada regular y 10 encuentros de la Liguilla. A ciegas...

Bajo el dogma, irrefutable, de que ni están todos los que son ni son todos los que están, Osorio, ciertamente llama lo rescatable y no necesariamente lo destacable.

Cierto, también, que las opciones no abundan. El proceso de eliminación lo inició la FMF, y no Osorio, con la aberración de favorecer la importación indiscriminada, insana, insalubre, de extranjeros de medio pelo la mayoría.

En el momento en que la FMF y los dueños de equipos, bajo las licencias de la corrupción, entregaron, para su prostitución inmediata, la Liga MX a promotores con manos libres en el libre bandidaje, cerrando caminos al jugador joven mexicano, en ese momento, a Osorio se le redujeron las opciones.

Ciertamente fue un error mayúsculo que Osorio se dedicara al turismo baratero de visitar amigos en Sudamérica, en lugar de observar, por ejemplo, el notable cierre de torneo de Rodolfo Pizarro, y al mejor contención de México: El Gallito Vázquez, que evidentemente está muy por encima del mimado Diego Reyes, quien además, presenta una lesión de cuidado.

En la portería, Osorio no tuvo que quebrarse la cabeza. Las estadísticas, que él mismo define triste y sexistament1 como una minifalda con misterios ocultos, le indican que Guillermo Ochoa, Alfredo Talavera y Jesús Corona, son, en ese orden, los enviados al matadero.

Omar Vega/Getty Images
En la trinchera, donde Osorio coloca a Diego Reyes y a Rafa Márquez lo recorre a la flotilla de mediocampistas, con una veladora en la mano espera que Néstor Araujo se recupere, y que Oswaldo Alanís, aprenda, en una evolución de Pokemón, a ser un Marcelo por la pradera izquierda.

Y aunque aquí no hay para más, la presencia de Edson Álvarez llama la atención especialmente porque en el cierre del torneo y en la Liguilla, mientras Osorio vacacionaba, fue evidente que el americanista tiene problemas artrítico-reumatoides en las coberturas, los cierres, los mano a mano y los anticipos. Pecata minuta, pues.

En media cancha, aunque habría que extrañar a Rodolfo Pizarro, en mejor nivel y ritmo que varios de los enlistados, sorprende, gratamente, Erick Gutiérrez, aunque es evidente que se le contempla en la lista de emergentes.

La hermandad Dos Santos está sólida, más en las ilusiones de Osorio, que en las realidades del Galaxy, y la esperanza es que Andrés Guardado ha tenido un torneo exultante con el Betis y Héctor Herrera condujo al Porto al título.

Al ataque, aparece el Tecatito Corona con la esperanza de que no surjan, de nuevo, motivos extrafutbol que lo alejen, mientras que Hirving Lozano es el único jugador regular de los atacantes, más allá del excelente cierre de Raúl Jiménez con Benfica.

Y si afortunadamente Carlos Vela se divierte responsablemente con el LAFC, en el WestHam están hartos de Javier Hernández, quien deberá visitar la báscula al reportarse al Tri, y un Oribe Peralta que carga con la cruz de responsable número uno del fracasotototote americanista.

¿Esto le suena a obituario? ¿Le parece este texto una necrología anticipada de México en Rusia 2018? No sea pesimista, para eso este espacio ya es suficiente.

Ciertamente, reitero: así como Osorio no es el principal responsable del 7-0 ante Chile, tampoco lo es de romper la hegemonía en Columbus ante EEUU.

Y así como los futbolistas sí tienen un alto grado de responsabilidad en el 7-0, tienen el mérito casi absoluto de esa gesta en Columbus.

La presencia de Rafa Márquez en el vestuario, será el catalizador definitivo. Más allá de que él mismo está consiguiendo su mejor forma física, mental y futbolística, su liderazgo es inobjetable.

Ojo... y que quede claro: el quinto mundial de Rafa Márquez como capitán le coloca en una tesitura y en un sitio de liderazgo muy por encima del mismo Osorio, sin que esto signifique un conflicto entre ambos.

De hecho, lo relevante en la encerrona que tuvieron en Guadalajara en semana pasada, el técnico se enteró que su capitán está a muerte, primero con el Tri, con el grupo, y después con él. Firmaron una alianza.

Un pacto, insisto, que ciertamente, Rafa no traicionará, mientras que Osorio ya anda tocando puertas en todos los continentes, cuando aún tiene enfrente la responsabilidad con México.

No le extrañe que ya piense en irse, porque aquí le advertimos, y revise su trayectoria: ha tirado siete veces chambas anteriores. De hecho, la FMF lo pirateó al Sao Paulo y él. Sin menoscabo, ni arrepentimiento ni remordimiento decidió emigrar al Rey Tuerto de la Tierra de Ciegos que es Concacaf...

La chamba con México la tiró hace seis meses, cuando dijo que no pensaba renovar contrato, pasara lo que pasara en el Mundial, aunque después le aconsejaron que maquillara, que reconviniera, que se retractara.

Por eso, Osorio fue cabildear en Sudamérica, con los dineros de la FMF...

Etiquetas:

Futbol Mexico, Fútbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Devastando El Nido, Santos cree en sus propios milagros ante los Diablos Rojos en la Final del Clausura 2018.

¿América? Se conjuga bajo el verbo fracasar. Perdió todo a lo que tuvo acceso. Sus corifeos agregaron himnos de victoria precipitadamente.

Este domingo, había una alianza para resucitarlo. Pero el América renunció a ella. El árbitro Pérez Durán no defraudó: por torpeza o dolo, regala un penalti que sentencia Cecilio.

Y a lo largo del juego, tres balones torcieron la brújula. En lugar de enredarse en el velo luctuoso de Marchesín, se estrellaron en la portería.

Todos querían salvar al América, menos el América mismo. Y Santos no perdonó. Acaso más decepcionó que la feligresía del Ódiame Más no fuera capaz de abarrotar el Estadio Azteca.

Con un Gallito Vázquez monumental, Santos reaccionó a los titubeos que lo colocaron bocabajo 2-0 en 23 minutos, y no sólo contuvo al rival, sino que se adueñó del balón, ungiendo además a Marchesín como el penitente de sus errores en el Juego de Ida.

Hasta en un desplante piadoso, Robert Dante Siboldi reposó a Djaniny. Y cuando se sacudió el estupor del 2-0 (4-3 en el global) reacomodó las fichas, ordenó a Lozano y a Jonathan Rodríguez a alargar los recorridos, mientras que Javier Cortés mostró lo que había quedado en deuda con Pumas.

Al América le faltó el gran líder. En la cancha... y en la banca. El gol de Jonathan a los '41 envió no a un América ambicioso al medio tiempo, sino un cortejo fúnebre. El América estaba muerto por dentro y no lo sabía.

Y en esos medios tiempos, donde suele aparecer el tipo vehemente, con voz de mando, como Miguel Herrera, debió estar afónico: Mateus Uribe y Jeremy Menéz deben ser boletinados al 911, y Henry Martín es futbolista de un solo juego: ante Lobos y sólo si expulsan al Maza Rodríguez.

Siboldi no sólo tenía tomadas las riendas del juego, también jugaba con las fichas blancas en el ajedrez. Siempre tenía al borde del Jaque Mate a Miguel Herrera.

Con la llama del 2-1 feneciendo, pero con el América insistiendo a pura transpiración y cero inspiración, como lo ha sido recientemente, llega Isijara a sofocar cualquier intento de rebelión, más allá de que su ingreso y el De Buen, aumentaron el desconcierto americanista.

El mayor lamento de Miguel Herrera fue guardar a Diego Láinez hasta el minuto 75. "El Niño", como erróneamente lo llama El Piojo, entró con 75 minutos de retraso.

¿Y ahora América? A comprar sin urgencias y sin precipitaciones. Y a no comprar por catálogo. La incorporación casi cerrada del Gallito Vázquez, le dará el jugador que no pudo ser Guido Rodríguez en la Liguilla.

Pero necesita un goleador. Oribe Peralta perdió la magia con esa camiseta, e irónicamente, insisto, ante la camiseta que justamente lo hizo hombre como goleador: la de Santos.

¿Habrá reducido este penoso descalabro las posibilidades de Miguel Herrera de hacerse cargo del Tri al arrancar el 2019? Tiene seis meses para enderezarlo.

Y si no, sigue la propuesta más fantasiosa que fantástica, del Grupo Pachuca, de ir por Vicente del Bosque... para terminar con Matías Almeyda.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Decíamos que el 4-1 es una cicatriz en fuego para el aparente epitafio del América. Vaticinio de Santos Óleos.

La ilusión beligerante del América es que este domingo tiene una diócesis para el exorcismo: la catedral de los milagros, el Estadio Azteca. Porque cada Caja de Pandora tiene su esperanza.

Futbolistas, tiene. Queda en entredicho, sin embargo, si esos mismos jugadores, castrados de espíritu ante el Santos en Torreón, pueden recuperar las gónadas, porque, al final, sus salarios millonarios también las incluyen en el contrato.

Pocos aventureros o aventurados se atreven a decir que el 4-1 es un veredicto que podrá ser modificado en sus números, pero no en su sentencia. América tiene eso: sus Pájaros Dodó de Torreón pueden reconvertirse en Águilas.

Tienen en el vestuario al hombre correcto para ello. Ciertamente, Miguel Herrera reprobó ante el sinodal táctico del jueves. Robert Dante Siboldi le disfrazó torres como alfiles, y le quitó la pelota.

Pero Miguel Herrera ha enderezado a muchos Lázaros en su carrera. El jueves le entregaron a su equipo en estado de coma. Y la terapia intensiva para resucitarlo no estaba sólo en la cancha, sino en el diván.

Antes de meterlos en el vestuario y en el Armagedón del juego, El Piojo debe meterse en la cabecita frágil y trémula de los sentenciados a muerte. Al fin y al cabo, ya son los Once del Patíbulo.

Ciertamente, Marchesín no volverá a equivocarse tanto y tantas veces. Ciertamente, Mateus Uribe se bajará del pedestal de soberbia de sentirse el MVP del Nido, ajustarse el overol y alejarse del tóxico incienso de los elogios.

Y tal vez Peralta recuerde que Oribe significa "el orfebre de oro", y salga de esa miseria de cobre en que ha caído. Es tiempo para El Hermoso, es su tiempo, y es ante la camiseta que lo hizo hombre en el futbol mexicano, la de Santos...

Y tal vez El Piojo entienda que el corazón cándido de "El Niño", cómo él llama a Láinez, no tiene actitudes piojosas, como algunos jugadores, porque él ha mamado de la leche de cuna de El Nido. Los otros, están bajo alquiler, al mejor postor.

Cuidado, sin embargo, porque Santos ya probó ese elíxir de gloria. Sus futbolistas dieron un juego casi perfecto, rebosando a veces, y rebasando otras, esa exigencia suprema de jugar al futbol, por amor al juego, a la victoria, y por desamor absoluto al rival, ese que se desgarra la camiseta y grita "Ódiame Más".

Ciertamente, Osmaldito (como le crucifica el americanismo) Martínez y Brian Lozano, quieren terminar de comerse el corazón caliente del Águila que los echó de El Nido.

Y el amo del Santoral, el Gallito Vázquez, aunque despreciado por la miopía del cuerpo técnico de la selección mexicana, ya sabe que su carta está en los planes de Miguel Herrera y Santiago Baños para el Draft de junio. El tiro de gracia al América, terminaría por convencerlos.

Como sea, seguramente quienes podamos vivir este partido desde la comodidad anhelante de que se maten a goles, podremos disfrutar de la versión tenocha y futbolera de una Infinity War.

Y no, ni lo piense: Jorge Pérez Durán es el árbitro, y aunque desde su misérrima capacidad no le alcanza para el papel de Thanos... pues, uno ya no sabe.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


4-1. Parece la cicatriz de un epitafio. Pero, cierto, el América aún no está embalsamado. Pero, cierto, también, están ahí, ese oficio de Santos y esa madurez precoz de Robert Dante Siboldi.

América obligado, por lo menos a un óptimo 3-0 en el Estadio Azteca. Deberá jugar bajo cero tolerancia. Urgido El Nido a 90 minutos perfectos ante los 90 minutos de imperfecciones de este jueves.

Especialmente con la anemia defensiva exhibida por el dique débil y flagelado de su cuadro bajo la noche de este jueves en Torreón. Encima, Marchesín tuvo una jornada negra, con los titubeos sobre sus titubeos en tres de los goles.

Bajo esa consigna dramática, extrema, drástica, de salir a matar o morir en la vuelta, Miguel Herrera necesita jugadores comprometidos. Este jueves, Jeremy Menéz (errando incluso un penalti), y Mateus Uribe se escondieron de nuevo bajo el anonimato de la intrascendencia.

En contraste con la jornada oscura de Marchesín, luego de andar cazando Pókemons en su propia cancha, y tragarse así el gol del América, Jonathan Orozco se concentró nuevamente y resolvió el asedio. La ventaja de ser dirigido por quien fue un gran arquero.

No será fácil para Santos el Juego de Vuelta. Pero, y lo sabe el cuadro guerrero, con la soberbia disposición de este jueves, le alcanzaría de nuevo para cortarle las alas a unas Águilas que lejos de volar, retozaban apenas como Pájaros Dodós.

América parecía una flotilla de Uber. Parecían recorrer kilómetros bajo contrato. Era de esperarse que Menéz y Uribe improvisaran, inventaran, imaginaran la forma de salirse de la perfecta envoltura que a media cancha les impuso Santos.

Notable el aislamiento que iban urdiendo el Gallito Vázquez, Javier Cortés, Oswaldito y hasta un irreconocible Brian Lozano, quien, ante el equipo que lo llevó a México, dio su mejor encuentro. De haber mostrado eso en El Nido, seguiría en Coapa.

Con esa solidaria y combativa seriedad de Santos Laguna, iban contrastando, otra vez la exposición del América a través de aventuras individuales, muchas de las cuales abortaron, increíblemente, en el sopor mental de Oribe Peralta.

Y mientras Herrera iba reaccionando por impulso, por amontonamiento, con Ibargüen y Martín, Siboldi fue más puntilloso y preciso: Isijara se convirtió en un maratonista con espada y escudo, mientras que Cetré entró a acomodar la lápida, y De Buen, comió minutos y comió terreno al América.

¿Está resuelto? No: es el América, el epítome del Ódiame Más. Pero, claro, Siboldi seguirá teniendo Guerreros, mientras que Miguel Herrera aún no sabe si recuperará a sus Águilas, o regresarán sus Pájaros Dodó.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


AL INICIO