Get ADOBE® FLASH® PLAYER
El panorama de Tigres en el Clausura 2018
LOS ÁNGELES -- Con su escenario habitual de revanchas, de retos, de ultimátums, de ilusiones, de desesperación, de resignaciones y de sentencias de descenso, el Torneo Clausura 2018 arranca este viernes.

Monterrey lame sus heridas con la promiscua saliva del fracaso reiterado, mientras Tigres se prepara para una prolongada pretemporada en las primeras cuatro o cinco jornadas de La Liga, en tanto que Cruz Azul espera que Caixinha sea la fórmula para saciar la hambruna de dos décadas sin título de Liga.

Con el América buscando un hombre gol, solidario y cómplice de Oribe Peralta, Pumas mira espantado la amenaza del descenso, y a su vez Pachuca funda su propia ONU con emisarios de distintos países en una nómina obesa, pero anémica en resultados y hasta en Liguillas.

Monterrey vs Tigres final AP2017
Getty

Hijo bastardo del remordimiento, la decepción y los actos de contrición individual, Chivas tratará de parecerse más al del campeonato bendecido por el árbitro Santander, que a ese Guadalajara que sufrió de amnesia y que fue emasculado competitivamente en el torneo anterior.

Y mientras Querétaro parece haber dado cohesión a sus líneas con Puch y Samudio, el Profe Cruz acerca la promesa de un Atlas competitivo con el recorrido de sus futbolistas, en tanto que se espera que Lobos BUAP siga defendiendo la arriesgadísima conducta futbolística en la cancha que lo convierte en una garantía de espectáculo.

Con protagonistas diferentes, en los mismos roles de cada seis meses, lo cierto es que además se incrementa la cantidad de jugadores no nacidos en México, mientras la respuesta "más si osare" del jugador mexicano es muy tibia ante el poco apoyo de los directores técnicos de los equipos, a sabiendas que sus cabezas están más cerca de la guillotina que de una eventual compasión.

Con el Mundial en puerta, los segregados por Juan Carlos Osorio, ya sea por su estatura, por sus rasgos psicosomáticos, o simplemente, porque no encajan en su delicatesen extraño, tratarán, sin embargo, de jugar sus últimas cartas, como un Elías Hernández, quien ha sido el mejor mexicano en servicios para gol en el acumulado de los últimos cinco torneos, y determinante en los mejores momentos del León.

¿Hay plazas abiertas en el Tri mundialista? Osorio estará hurgando minuciosamente en la obediencia de tres jugadores que han elegido la MLS como su casa de retiro en el mejor momento de su carrera: Giovani y Jonathan dos Santos, además de Carlos Vela.

Seguramente si estos tres jugadores no se ajustan a la agenda de acondicionamiento físico, Osorio se verá obligado a cambiar sus parámetros de discriminación como en los casos del Erick Gutiérrez, Víctor Guzmán y el mismo Elías Hernández.

Y claro, el descenso entrega el drama apasionante que incluye, por supuesto, la posibilidad de la FMF de liberarse de una vez por todas de esos apéndices molestos de la Liga, como el caso de Fidel Kuri, o hasta el mismo Puebla, con dueños enmascarados para disimular, ante los bobalicones, la creciente multipropiedad de TV Azteca.

Por supuesto que la legión de los sentenciados, bajo ultimátum, es muy fácil identificarla. La encabeza Antonio Mohamed, quien sabe que su perdón viene dentro del título de campeones. Mientras que David Patiño deberá sobrevivir semana a semana; no se debe descartar a Hernán Cristante con el Toluca, y la presión asfixiante hacia Miguel Herrera y Matías Almeyda para que respondan a las expectativas y a las expectaciones. Y claro, las miradas de reojo se encaminan hacia la oveja negra del futbol mexicano, toda vez que los árbitros se convirtieron en los protagonistas nefastos del Apertura 2017, fieles, por supuesto, a esa vocación de equivocarse por malos o de perjudicar por malosos.

Arturo Brizio ha tratado de encontrar la fórmula para convertir en jueces a estos silbantes cuyos especímenes van desde unos disfrazados de cándidas caperucitas rojas hasta despiadados lobos feroces capaces de tragarse hasta la abuelita del cuento.

Etiquetas:

Fútbol, Mexican Liga MX

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- No basta un comunicado, por más repercusión que tenga en redes sociales. No basta la solidaridad inútil de los "me gusta" en Twitter o en FaceBook.

No basta dejar constancia por escrito. Es necesario dejar constancia con hechos. La palabra construye la idea, los actos generan los cambios.

Las palabras son tan poderosas o tan frágiles como las acciones que le siguen. La mejor arenga, el mejor sermón estimulan los cambios, pero sólo los procederes los consuman.

Sin duda, que la Asociación de Futbolistas y Rafa Márquez saltaran en defensa de Oswaldo Alanís es un reflejo puntual de una revolución gremial, al menos en actitud. El panfleto se convirtió en mensaje, pero de mensaje debe consumarse en una proclama.

Qué bueno que ambos, asociación y Márquez lanzaron la piedra viral y virtual, pero hoy deben mostrar la mano. Los responsables deben responder a alguien. Y hay que saltar de detrás del celular o la computadora para confrontar, cierto, pacíficamente, mesuradamente, coherentemente.

Alanís fue enviado a la filial de Chivas de Segunda División. No aceptó un contrato semestral porque exige un compromiso multianual con un aumento salarial. Pero, José Luis Higuera considera que nadie en el equipo puede pedir privilegios, tras "el nefasto torneo que tuvimos".

Alanís y su representante no aceptaron. Matías Almeyda coaliciona con Higuera y acepta que a su defensa central, quien tuvo un desatinado Apertura 2017, se le coacciona, se le amenace, bajo el riesgo de que quede fuera del Mundial de Rusia, para que acepte las condiciones.

Carlos Salcido, Jair Pereyra, Rodolfo Cota y otros más, fueron presionados y aceptaron firmar por seis meses. El remordimiento del desastroso torneo de Chivas, los hizo sentir culpables y cedieron. Alanís, no.

Hay un impasse entre ambas partes. El defensa hace pretemporada en Tlaquepaque y sus compañeros en Cancún.

Una lucha de egos. Carencia genuina de negociación por ambas partes. Las hormonas les matan las neuronas. Alanís necesita de Chivas y Chivas de Alanís. No razonan, reaccionan.

Como efecto, saltan la AMF y Márquez a la cabeza de un movimiento en redes sociales, que seguramente debe conseguir más adeptos, especialmente entre los europeos, quienes están más allá del bien y del mal, de las entrampadas y amañadas formas de asfixiar por parte de directivos.

¿Tiene Márquez ya la potestad de representar a la AMF? Estatutariamente sí.

Pero ¿tiene la autoridad reconocida ante la FMF para citar a charlar, negociar o interceder ante Chivas por Alanís? No. Puede pedir una audiencia con el Guadalajara o concretamente con quien Ricardo Peláez ha inmortalizado como "El Pelagatos de Vergara", pero éste no tiene ni obligación ni educación para atenderlo.

Es decir, no hay aún un mecanismo institucional, oficialmente reconocido para que Márquez abogue por Alanís ante Chivas.

Públicamente, ante los ojos de la afición, podrán hacerlo la Asociación y Rafa, pero no hay herramienta tangible para llevar a una mesa de negociaciones a ambas partes, y menos ante un cabildeo laboral.

La AMF, ojo, aún no ha conseguido emanciparse de la FMF. No ha conseguido cortar el cordón umbilical en la mesa de partos. Decio de María y sus fariseos aún pueden abortar el proyecto.

Y cuidado: el resto de los clubes, por más amor u odio que tengan a Jorge Vergara y a ese personaje torvo a quien llama Peláez "El Pelagatos de Vergara", son poco simpáticos y poco agradables a la mayoría de los 17 clubes restantes, estos, sus directivos, saben que solapar esta sublevación, aparentemente en gestación, sería contraproducente.

Si esta reacción hecha raíces, si es una generosa y fértil semilla, ellos, los otros 17, saben que están expuestos a una reacción similar.,

Hacen bien, la Asociación y Márquez en no confrontar como un frente beligerante, como un grupo de choque. Aunque, de hecho, ya la primera piedra fue lanzada con ese boletín cibernético.

Por eso, insisto, lo único que la AMF y Rafa Márquez, y quienes cerraron filas en torno a él, lo único que no pueden hacer es estancarse, quedarse quietos, recular.

No dar un segundo paso al frente sería perder credibilidad, de sus agremiados y posibles agremiados y de esa afición que anhela ver en los futbolistas esa poderosa sublevación de cambio, esa misma que como ciudadanos, no se atreven a consumar.

Que recule Chivas, pero no la AMF.

Si recula el Guadalajara será una victoria absoluta.

Si recula la AMF será su derrota absoluta.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- A los 28 años, Carlos Vela renuncia a los sueños ajenos para consumar y consumir los propios. Eligió el ataúd antes que el clímax para su carrera futbolística.

Este miércoles, La Hiena, como algunos cercanos le llamaban, se despide de la Real Sociedad. En San Sebastián habrá suspiros, pero no lágrimas. Lo que pudo haber sido y no fue.

Y, también, este miércoles, Carlos Vela se despide de la realeza de la sociedad futbolística del mundo. Y hoy, cabe subrayarse, es el día de su liberación: no más jugar bajo presión.

Renuncia, entonces, insisto, a ilusiones ajenas, para plegarse a las propias. ¿Egoísmo? Vela ha decidido que su felicidad no está en avivar el fuego de la felicidad ajena.

Desde su irrupción poderosa en el Mundial Sub 17 de Perú, cuando le ofrendó a México un trofeo inesperado, entregó, sin saberlo, y seguramente sin quererlo, un manojo de esperanzas a la afición mexicana. Él y Giovani dos Santos.

Los más advenedizos y jactanciosos de la época colocaron un galardón, que terminó siendo el epitafio: "La Generación Dorada", al bautizar a la prole victoriosa de Chucho Ramírez. Ninguno de sus legionarios sobrevivió a semejante condecoración. Pareció un lastre más que un combustible.

Con aquella hazaña y la medalla de oro de Londres 2012, Giovani deambula en el Galaxy de Los Ángeles, y como vecino, íntimo, tendrá ahora a Carlos Vela, con Los Ángeles FC, en la intrascendencia de la MLS que no es capaz, al menos, de ganar un torneo de clubes de Concacaf.

Al abandonar a la Real Sociedad y a la realeza de la sociedad mundial del futbol, la Liga de España, Carlos arrió su Vela antes de zarpar.

Sin duda el futbolista más completo de su generación, con esa dosis apareada por la astucia y la inteligencia, Carlos Vela vivió su mejor momento cuando los medios españoles lo colocaron en una escalinata de monstruos: Messi, Cristiano, Costa y él.

Y ahí, justo entonces, cuando el orbe volteaba a ver al tutor de esa alianza con el francés Griezmann, justo cuando era el momento de zarpar a conquistar mundos, justo entonces, Carlos decide arriar su vela.

En ese momento, Atlético de Madrid esperaba que la moneda que había lanzado al aire El Cholo Simeone cayera al piso: Vela o Griezmann. El entrenador eligió al que tenía hambre, hambre genuina, hambre de cancha, de gloria, de futbol. Vela se quedó en San Sebastián... hasta este miércoles.

Alguna vez el mismo Vela dijo que el futbol no era lo más importante de su vida y ni siquiera su deporte favorito. Puntualizó que el balompié era su modus vivendi y que lo disfrutaba como tal. Una pasión domesticada. Su taxímetro no cubría los honorarios de sus latidos.

En declaraciones a los medios, este fin de semana, Carlos Vela aseguraba que se iba contento de la Real Sociedad. Queda claro que en el museo de San Sebastián no ha hecho espacio para su llegada ni para su adiós.

En sus alocuciones, Vela dice que se lleva todo a cuestas, los buenos y los malos momentos. Sus palabras suenan, reitero, a liberación: la exigencia citadina, regional o nacional en la Liga española, se acaba.

En Los Ángeles, lo sabe Vela, será el inquilino folklórico de las primeras semanas. Vendrá camisetas, generará expectación y expectativas, y seguramente colgará balones con utopías en las redes de la MLS.

Y después, puede, como ocurrió con Giovani, desvanecerse, suavemente, imperceptiblemente, en ese indoloro, incoloro e inodoro panorama de la indiferencia y de la decepción. En las penumbras, todos visten de gris para vivir mejor.

Pero, después de escuchar las conclusiones del delantero mexicano queda decepcionantemente claro que nunca se enteró de que en esa vida maravillosa que siempre se le ofreció de manera indiscriminada, el único personaje nocturno fue el mismo.

Habló de "malos momentos". Y Carlos debe entender que en una vida generosa de buenos momentos como futbolista en Europa, él fue el único mal momento que la arruinó.

Nunca quiso ser todo lo que él podía ser. Nunca quiso ser todo lo que él debía ser.

Cierto, todos tienen derecho en algún momento de arriar sus velas, pero nadie puede hacerlo antes de zarpar.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- LOS ÁNGELES -- "Cuéntame, Musa, la historia del hombre (...) que conoció tantas tierras y sufrió sin fin por salvar su vida y la de sus compañeros, aunque todo fue en vano...", escribe Homero en el Canto I de La Odisea.

Podría ser el obituario para la carrera de Christian Giménez. El 'Chaco' es expulsado del naufragado Cruz Azul, como ocurrió con Odiseo en la épica griega, al hundir Neptuno su galeón.

El 'Chaco' quería seguir en Cruz Azul. Y que el cirio que se encendiera en el fin de su carrera futbolística fuera en sus recintos, con su camiseta. La desgracia del jugador profesional es esa: no puede elegir dónde debuta, dónde juega, ni dónde se retira. Su destino se lo van prostituyendo otros.

Pero, en esa tierra de nadie, en La Noria, donde mangonean muchos (Los Álvarez, Los Hurtado, Los Garcés, etc.), aceptaron exiliarlo. El carrusel doméstico de los santitos de feria: "santito dónde te pondré, santito, dónde te tiraré". La fe oportunista se mide con el termómetro apócrifo de los milagros.

Cruz Azul decidió ahorrarse el salario por un jugador que, ciertamente, ya en los 37 años (los cumple el 1 de febrero) debería tener en detrimento la capacidad total de sus pulmones y sus músculos. ¿Las gónadas? ¿La testosterona? ¿La dignidad profesional? Eso no cotiza en un equipo sin sangre y sin corazón en sus 20 años de celibato absoluto en la Liga.

Pedro Caixinha obedeció. No le dio oportunidad al 'Chaco'. No lo escuchó. No lo observó. No lo midió en cancha. Ni lo calibró en pruebas aeróbicas ni en pruebas anaeróbicas. Como burócrata en turno en Cruz Azul, el técnico portugués firmó a ciegas el finiquito, y por teléfono desafilió a Giménez.

"Físicamente estoy bien. Fui el primero en llegar a entrenar y el último en irme. Ustedes (los medios) resaltaron incluso cómo al minuto 93 superé en carrera a Gignac (32 años) y le arrebaté un balón en posibilidades de gol. Nunca engañaría a una institución ni robaría un lugar que pertenece a un joven, incluso que podría ser mi hijo (Santiago, jugador de Cruz Azul), si no estuviera seguro de ser competitivo", dijo el 'Chaco' en charla con Raza Deportiva de ESPNDeportes el martes pasado.

Su destino es Pachuca. Donde vivió mejores tiempos. Tiempos de títulos. Tiempos de vacas gordas. Queda su testimonio entre el gimoteo de su pesadumbre: "Me siento mal, por qué, porque he sido campeón en todos lados, menos aquí con Cruz Azul", explicaba entre sollozos.

Manuel Lapuente alguna vez hacía referencia de Cuauhtémoc Blanco: "El futbolista nunca sabe cuándo retirarse, ni sabe estar preparado para el retiro. Cuando está cerca le despierta pánico porque lo que mejor hace en su vida ya no podrá hacerlo".

Hoy el 'Chaco' ya sabe que Cruz Azul ha dejado de ser su aliado para convertirse en su enemigo futbolístico. "Ya sabes 'Gordo', esta siempre será tu casa", fue la forma en que le firmó Jesús Martínez por teléfono para el Pachuca.

Irónicamente podría ser, en este verano, un adiós compartido, una ceremonia de retiro, en Pachuca, de dos jugadores referentes de Cruz Azul, uno, incluso cargando títulos, como Óscar 'Conejo' Pérez y, por otro lado, coleccionando pesares celestes, el 'Chaco' Giménez.

El mismo jugador argentino, naturalizado mexicano, sabe que el destino podría emperrarse en una cita de ardor familiar. Su hijo Santiago está cada vez más cerca de merecer presencia en el campo por Cruz Azul, y el sábado 10 de marzo enfrentaría a su padre cuando le visite el Pachuca.

"Sería algo tremendo, pero algo maravilloso, estar ahí en la cancha ante mi hijo", comenta el 'Chaco'.

Que fue desleal, cruel e irrespetuosa la forma en que Cruz Azul se desvinculó del 'Chaco', sin duda. Un telefonazo del recién llegado y el desdén de los directivos. Al menos, el club no se lo notificó publicando una esquela en la página de obituarios de algún diario capitalino.

Pero, el futbolista sabe su posición en esa pirámide del consumo del futbol: cuando abandona el pináculo, todo es cuesta abajo.

Pachuca le ofrece al 'Chaco' más que una ceremonia de jubilación digna, la oportunidad de una revancha. Christian Giménez, sin duda, hoy ya entrena con la misma rabia y devoción de cada día para esa cita del 10 de marzo, en la aldea celeste.

"El Circo es el alambique donde se destilan los sueños", escribió Benito Taibo. Para el futbolista, la cancha, el juego mismo, es ese mismo alambique donde purifica sus propios sueños.

Y como en el Circo, también ocurre en el Futbol: cuando las luces se apagan las alegrías son más ajenas, más del público, que del jugador mismo.

Sin embargo, el futbolista es una luciérnaga: siempre podrá encender a voluntad las candilejas de sus buenas memorias para encandilar las penumbras de los malos recuerdos.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Lo peor es la retórica del autoconsuelo. Esa, la palabrería para curarse las heridas de la incompetencia. Lengüetazos en las heridas como resabio abnegado de la hipocresía.

Pachuca oficia la catarsis de su propio indulto con frases sobadas, tras caer ante un Gremio con descompensación de horario y la carga competitiva.

Pachuca refriega la percudida imagen, mientras Gremio dobla las camisetas que ni siquiera necesitan lavarse. El adversario no mereció sudarlas.

"Dominamos el juego". "No merecíamos perder". "El arbitraje". "Terminamos metiéndolos en su cancha". Y más, claro. Los estribillos del fracaso. No sólo, otra vez, del Pachuca, sino de la incapacidad del futbol mexicano para hacer más respetable la irrespetada zona de Concacaf.

Más allá de que el América fue menos indigno contendiente en la edición pasada, ante un "Real de Madrid (dixit LaVolpe)", esta vez Pachuca contaba con escenarios favorables, porque más allá de adaptado al hábitat, había absorbido los estragos del jet-lag.

Gremio, pareció que estaba haciendo la siesta, y le entregó el gasto y el desgasto a Pachuca, quien ratificó que su paupérrimo nivel en la Liga no era porque estuviera secretamente administrando sus esfuerzos para convertirse en el Strategos (el caballo negro de Aníbal) del torneo.

Con Edson Puch marginado por conflictos con su entrenador, y Urretavizcaya transferido y distraído con Monterrey, Pachuca fue todo esfuerzo, pulmones, músculo, y un poquito de cacumen, pero a Everton le bastó un segundo de lucidez en su modorra, para resolver con un balazo cruzado sobre El Conejo Pérez, y Gremio finalista.

A excepción del América, y que igual terminó cuarto, la historia no miente, los anteriores enviados al matadero del Mundial de Clubes por parte del futbol mexicano, curiosa, irónica y absurdamente, terminan teniendo pésimos rendimientos en los torneos de Apertura, y por lo tanto llegan desvencijados moral, futbolística, física y competitivamente al reto.

Encima, en un acto doloso, turbio y vergonzoso, el futbol mexicano decide renunciar a la Copa Libertadores de América, por que "no se compaginan los calendarios", según una de las mayores --no la más grande de todas--, mentira de Decio de María, y su escudero Enrique Bonilla.

Ya hemos analizado la farsa que representa ese argumento, pero cuánto habría significado, por ejemplo, para Pachuca, haber competido ante equipos sudamericanos, o concretamente brasileños, antes de medirse al Gremio.

Ah, pero tanto Jesús Martínez como Andrés Fassi defendieron a muerte esa decisión de Decio de María, que, lo henmos reiterado, se ordenó desde el Salón Oval de Televisa, porque fue la manera más brutal, descarada y alevosa de sacarse la competencia de la transmisión de los juegos de la Libertadores por Fox.

No decidió, lo dijimos entonces, el futbol mexicano, sino Televisa para sacarse de encima la realidad de que Fox atraía la atención cuando los equipos mexicanos competían en la Libertadores.

Bueno, hasta Chivas que ya tenía el boleto asegurado vía Copa Mx, estuvo de acuerdo en que se cancelara la participación en la Libertadores.

Pero, insisto, tanta culpa tiene Decio, Bonilla y su patrón en el autoexilio, como los dueños de equipos que agachan los cuernos y sumisos, serviles, asienten ante las decisiones absurdas, malolientes o torpes, de sus dirigentes.

Entonces, ahora, como dicen los colombianos "que chupen de su cocinado" o "se quedaron como el becerro, mamando", que cualquier referencia es tan sana, popular e inocente, pero cierta para ejemplificar la situación.

¡Ah! Pero, no olviden falta la Final de la Copa Mx, en la que el aporreado Pachuca regresará a enfrentar al desgastado y desilusionado Monterrey.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Cruz Azul cumple 20 años ensayando. Y fallando. 20 años sin descendientes en una sala de trofeos con herrumbre de mitología. El fracaso no preña ilusiones.

Pedro Caixinha es la nueva apuesta. En La Noria lo habían apalabrado cuando Paco Jémez aún vociferaba ante la prensa. En Cruz Azul tienen lista la llanta de refacción antes de que termine de desinflarse la original. En ese quirófano celeste operan sin diagnóstico.

20 años. Para el tango, no son nada. Para la febril ansiedad de la afición cruzazulina, huelen a eternidad. La matriz se volvió anciana y estéril.

Aquella postal está fresca. Aquella de hace 20 años y días. Aquella escena en la que, en Ángel David Comizzo se engendró Chuck Norris y le desacomodó de una patada artera, la quijada a Carlos Hermosillo y le reventó el labio. Penalti.

Era gol, era título, era sentencia, era venganza, desde antes de que lo cobrara Hermosillo. El hilo de sangre en su rostro tenía ese perfume fresco y escarlata de la vendetta.

La mirada de Hermosillo aterraba. Comizzo no veía la pelota. Estaba hipnotizado por la mirada de la cobra parada ante el balón. El odio era el cordón umbilical entre verdugo y víctima. La lividez del portero argentino era síndrome de rendición.

Ese día, ante ese Hermosillo, ni dos Comizzos habrían detenido el balón.

Tal vez a La Máquina que presume ser de sangre azul, a pesar de ser manufactura de gente obrera, de gente de overol sin etiquetas, de artesanos del cemento, tal vez le urge sentir el sabor de la sangre, de la roja, de la genuina. Tal y como ese 7 de diciembre de hace dos decenios, Hermosillo la paladeaba, manando, mamando, caliente.

Cruz Azul espera que Pedro y su Caixinha (cajita, en portugués) de herramientas espirituales, amputen ese aburguesamiento del jugador celeste. Cobra bien y a tiempo. Y si fracasa, el maldito y ruin rufián es el técnico. Ellos, como Dimas y Gestas.

Porque la sangre azul es una metáfora del elitismo, de la nobleza. En la vida real, sólo algunas alimañas, crustáceos y moluscos tienen sangre azul. Aunque, a veces, sí, parece, que algunos de ellos se visten de celeste.

Caixinha se ha guardado el discurso triunfalista. "Vamos a trabajar para darle a la afición lo que tanto desea", dijo a su llegada a la Ciudad de México.

Tarde o temprano deberá montar sus bastiones. Porque su misión está clara. Nadie lo engañó. Está obligado a ser campeón. Menos que eso, sería agregarlo al camposanto celeste, donde yacen los cadáveres de las buenas intenciones.

El portugués tiene una ventaja: un mejor presupuesto del que dispuso en Santos y una población cautiva en el vestidor, de jugadores compungidos, contritos y ansiosos de reivindicarse.

La plantilla de Cruz Azul es competitiva en el archivo muerto de los currículos. Necesita, sin embargo, volverse competitiva en el juzgado inapelable de la cancha. Sin duda, Paco Jémez lo habría conseguido si no fuera por sus desesperadas e histéricas ansias de fuga, para volver al confortable vientre de su patria.

Cierto que las pretensiones de Caixinha, respecto a refuerzos, serán reguladas desde Miami. Aunque Cruz Azul sostiene que Carlos Hurtado es "una leyenda urbana", como el Chupacabras. Lo cierto es que cada torneo, como el Chupacabras, devasta el gallinero azul.

La turbulencia será en diferentes frentes. No sólo en el vestuario, sino en la relación banca y tribuna, conforme a los designios de los resultados, y habrá que ver qué tan divertidas, viscerales y tormentosas se vuelven las conferencias de prensa.

Con Caixinha llega la modernidad. Los jugadores deberán ampliar sus horizontes. Los dispositivos ya no serán para redes sociales, juegos y videos morbosos, sino para que carguen con tarea a casa.

Recordemos que el técnico, que se ampara como discípulo de José Mourinho, gusta de desmenuzar en tabletas el destino inmediato de sus jugadores. Les nutre pormenorizadamente de información de sus rivales y de su entorno.

Los futbolistas de Cruz Azul sabrán hasta el signo del zodiaco de sus contrarios y hasta el número del "pollo" (dícese de ese celular confidencial que muchos jugadores tienen a escondidas de su club, su promotor, sus directivos, su técnico... y sus familias) de sus colegas y adversarios.

Habrá pues que esperar que Pedro saque del fondo de su Caixinha de Pandora, como en la mitología griega, la esperanza, para contrarrestar todos los males del planeta azul.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Monterrey 2017. La metrópoli de la gloria. La metrópoli de la frustración. Y es la urbe con esas facciones mixtas de la comedia y el drama. Medio corazón de euforia y medio corazón de luto. Cada paso de baile del carnaval pisa un alma en pena del funeral. Vecinos más distantes que nunca.

Tras esta Guerra Civil, futbolísticamente, Monterrey, la ciudad, la macrópoli, ya no volverá a ser la misma. La supremacía ya tiene un rostro.

Tigres, campeón. Rayados, subcampeón, es decir, el primero de los 17 súbditos de este Clausura 2017.

Pero, lo más importante para Tigres es ser el omnipotente señor feudal de Monterrey, San Nicolás de los Garza y anexas.

Qué profundo debe ser el placer de Tigres y sus feligreses. Que profundo debe ser el desconsuelo de Rayados y sus dolientes.

Este domingo por la noche era más que un título, era más que un trofeo, era más que una medalla, era, es y será, el bastón absoluto de mando del territorio.

Se jugaron 115 Clásicos Regios para que, finalmente, tuvieran una cita en una Final. Era la Madre de todas las Guerras Civiles. La ganó Tigres, a su modo. La perdió Monterrey, a su modo.

Con el 1-1 de herencia en la Final de Ida, con la fastuosa, explosiva, generosa, multidecibélica, trinchera del estadio de Rayados, los Tigres se emanciparon de temores y de maleficios, de sentencias anticipadas y de velorios prometidos.

Cuando Pabón pavoneó la ventaja en el marcador, un 2-1 global que al minuto 2 de juego se erguía como epitafio de un mausoleo magnífico para Tigres, Rayados tendió la trampa en la que sucumbiría.

Pareció, por momentos, que la desventaja, los malos augurios, el escenario mismo, asfixiaban a Tigres. Sufrió para enderezarse, para creer que debía creer, mientras Monterrey se paseaba cómodamente en su cancha, como vistiendo de galas y oropeles el recinto de su coronación.

Pero, llega primero un zapatazo de Edu Vargas en el que tal vez a Hugo González se le debilitaron las muñecas. El 1-1 (2-2 global), dejaba el suspenso, y en la tribuna indecisa, festiva a veces, sofocada otras, las dudas y los demonios de la era Mohamed, se convertían en incómodos recuerdos.

A los 34 minutos, cuatro después de que Vargas resucitara a los felinos, remata cómodamente entre los distraídos rascacielos albiazules. El cabezazo es seco, brutal: 1-2 (2-3 global).

Las voces en la tribuna eran apenas estertores, lamentos, convulsiones sonoras de una fe menguada aún con los 56 minutos, más los seis de compensación que vendrían.

Monterrey hizo lo suyo. Tigres lo hizo mejor. Pareció equivocarse Ricardo Ferretti en la entrada de Acosta, pero tras perder balones en media cancha, rescata uno, dramático, cuando ya Funes Mori, en el área, martillaba la escopeta contra Nahuel Guzmán.

Tigres montó su guarnición, levantó un muro. Y resistió. Porque Rayados sacó su mejor repertorio. Jugadas a velocidad, paredes, desbordes por los extremos, centros envenenados, jugadas de doble cabeceo. Y al fondo, estaba Nahuel.

Y La Pandilla tendría la mejor oportunidad de salvar el pellejo. Ahí, en ese manchón voluble, donde se levantan monumentos o se cavan tumbas. Desde el punto penal.

Irónico, el futbol, unge de gloria en el torneo, pero después embarra de estiércol al elegido: Avilés Hurtado, goleador, futbolista completo, ídolo de Rayados, se muerde los labios, los ojos bailotean, ante la danza de Nahuel desde la raya. El balón no golpeó la red, sino que colando metros encima del arco, impactaría el centro neurálgico de la desgracia y la rendición.

Desde los once pasos, el fracaso es más tétrico, más patético, menos consolable. El hubiera sólo entrega medallas en el Limbo.

Las bancas elucubraban. Mohamed montaba una bayoneta y Ferretti enviaba un escudo más. El Muro de Jericó del Tuca no caería y las trompetas rayadas guardarían silencio hasta el autohomenaje luctuoso con la cadenciosa marcha fúnebre de Chopin.

¿Fracasa Mohamed? Sí, sin duda, porque pierde de nuevo una Final. Pero, no puede soslayarse la magnífica temporada de 22 jornadas en el torneo... excepto en el más importante, el juego 23, la Final de Vuelta.

¿Debe seguir? ¿En qué se equivocó? ¿Podrá rescatar a Avilés Hurtado? ¿La afición perdonará dos veces quedarse vestida y alborotada, enviudando antes de la luna de miel?

¿Ferretti? Está inventariado ya entre los bienes de Tigres. Si decide irse en el 2020, ya sabe que será presidente honorario de Zuazua.

Porque este domingo, a Tigres no le importa si se corona amo y señor del futbol mexicano. Le importa, le viste, le engalana, le interesa, haber sellado la inmortalidad de ganar la Gran Final a su rival de vecindario.

Tigres gana la omnipotencia de Nuevo León... ¿a perpetuidad?

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- En hábitat de esquimales, con coloquial aguanieve y despiadado granizo, para flagelar aún más a los jugadores, quienes, todos, demostraron la raza genuina de futbolistas profesionales, en una batalla implacable que terminó con saldo de tregua: 1-1, en un veredicto salomónico.

Al marcador le ensuciaron la cara. Nahuel Guzmán opta por el harakiri clavando la pelota en el vientre de su arco, en su incapacidad para reaccionar a un balón desviado con la mollera por 'El Pato' Sánchez. Nahuel en su versión cómica: 0-1.

El empate llega con un aparatoso clavado, con un penalti que Isaac Rojas ve, en un arremolinamiento donde nada se puede precisar. Trata de maquillar la pifia Enner Valencia, al cobrar con esa temeraria imprudencia a lo Panenka, mientras que Hugo González abrazaba a su izquierda su frustración sofocada. 1-1.

Después del 1-1, hubo más. Hubo mucho, pero lejos de la red. Lejos del marcador. Lejos de insinuar un veredicto en La Final del Apertura 2017. En El Volcán, la tribuna vomitaba lava, mientras cadenciosamente bailaba en su funeral el plumaje del aguanieve.

Una fiesta de futbol, generosa, sin ser absoluta en la pizarra, con la nación felina viviendo silencios, ese mutis de angustia, de desesperación, de rictus cardiacos, mientras los ataques de Monterrey se sumaban a la incertidumbre en torno al Patón Guzmán.

Habría que someter a revisión algunos esfuerzos, pero podría ser engañoso a través del escueto paisaje de la televisión. En la pasarela de las culpas, con la clemencia ante las circunstancias del juego y de la misma acción del tiro de esquina, sólo el arquero de Tigres queda sentenciado.

Insisto, bastante inclemente era ya el escenario, porque más allá del clima, la sofocante presión de que esta Final había que jugarla al límite de todos los límites, los futbolistas respondieron.

Una prueba fehaciente de la gran responsabilidad asumida por todos, es que más allá del despliegue físico, de la intensidad anímica y pasional, el único amague de calambres en el juego, queda claro que fue una argucia más que una realidad.

Esto habla de que cada futbolista fue profesional 24/7 para este encuentro, y que ninguna banca dejó nada a la deriva. Cierto es su obligación, pero no siempre la cumplen.

Por eso, sin que el 1-1 sea el más suculento de los desenlaces, en un juego de tan álgido compromiso y lucha, lo cierto es que la demostración de sus alcances, escaló cerca de la perfección.

La Final de Vuelta tiene 90 páginas de suspenso e incertidumbre. Este viernes se hará el recuento de los estropicios. Tigres pierde a Hugo Ayala y Monterrey a Leonel Vangioni. La roja del felino es un castigo a la torpeza. La roja al rayado, es una tibia reprimenda a sus desvíos de carnicero.

Los médicos pesarán en las alineaciones del juego dominical: ¿Avilés Hurtado estará recuperado? ¿Bastarán una sobada con linimento mágico para Enner Valencia?

Esperar pues. Y desear que la integridad de jugadores y profesionales, la respeten, nuevamente, finalmente, en el desenlace para conocer la nuevo campeón.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Una Final nuclear. Seis de los mejores 19 goleadores de la Liga estarán en el Juicio Sumario del Apertura 2017. Alrededor de 33 por ciento de los mejores romperredes del torneo.

Un desenlace de la Liga MX con jugadores explosivos. Sí, todos extranjeros: Avilés Hurtado (Monterrey, 14), Rogelio Funes Mori (Monterrey, 12), Enner Valencia (Tigres, 11), Eduardo Vargas (Tigres, 6), André Pierre Gignac (Tigres, 6), Dorlán Pabón (Monterrey, 5).

Sin duda, La Final misma exalta esa brutal competencia: ¿cuál delantera es más demoledora? Aquí, no necesariamente, lo más costoso es lo más valioso.

Liga MX

Marcan, las estadísticas, la diferencia entre valor y precio. Y la balanza se inclina a favor de Monterrey en esta comparativa entre estos seis jugadores que han sido seleccionados nacionales de sus países.

La trinca infernal es la de Rayados, según el análisis de Carlos Zafra, de ESPNDeportes. Cuidado porque no necesariamente todos los goles son determinantes en el marcador, pero la regla de FIFA para determinarlo, a veces, peca de subjetiva.

Las cifras explican que el trinche de Monterrey marcó 31 goles y el costo de las transferencias es de 15.4 millones de dólares por los colombianos Avilés Hurtado y Pabón, y el argentino Funes Mori.

¿Qué ha recibido Tigres en el Apertura 2017 a cambio de una inversión de 25.5 millones de dólares? La producción de 23 goles.

En una comparativa fácil, superficial, pero útil, cada gol de los tres felinos ha costado cerca de 1.1 millones de dólares.

En el caso de La Pandilla, cada gol de estos tres artilleros le ha costado 490 mil dólares, es decir menos de la mitad de la inversión hecha por los universitarios con la compra de las cartas de sus futbolistas.

¿Significa algo este comparativo? Una referencia ociosamente genuina y anecdótica para agregar condimentos a La Final.

Porque, por ejemplo, con Tigres, sólo Gignac suma dos títulos de Liga, mientras que el triunvirato de Rayados no suma ningún campeonato en su carrera. Y el francés, queda claro, en medio de esa parsimonia con la que parece comportarse en la cancha es el detonante felino, especialmente -casi siempre- en fases finales.

En la cancha, además, son futbolistas muy diferentes. La explosividad vertiginosa de Rayados le permite improvisar ataques con una armonía desquiciante para el adversario, especialmente si cuenta con espacios, esos que seguramente Tigres no le dará.

Los felinos elaboran más, hasta que en los últimos metros, a pura inspiración, le permite generar las jugadas de gol.

¿Quién es más implacable en la antesala del gol? Avilés Hurtado tiene más recursos, aunque Enner Valencia perdona muy poco.

¿Hay más semejanza entre Funes Mori y Eduardo Vargas? En eventuales funciones en la cancha, sin duda, pero el primero es indispensable, mientras que el chileno, a veces, al igual que Enner, debe chupar banca.

Gignac con esa frialdad astuta, se acomoda en la cancha, a veces lejos del gol, pero cerca de ser la catapulta final del equipo, mientras que Dorlán Pabón, con ocho asistencias, ha asumido, sumisamente, ceder el protagonismo del gol a Funes Mori y a su paisano Hurtado.

Al final, más allá de esa intrincada ecuación de costos, goles, partidos jugados y remuneración en puntos de cada gol, queda la implacable presencia de área de todos ellos. Por eso, insisto, la atención se centra en ellos.

Una Final Nuclear, sin duda, en la que, por supuesto, impactan en ese rendimiento el resto de la plantilla, porque Tigres tiene a Jürgen Damm y Javier Aquino, mientras que Monterrey se respalda en Neri Cardozo y Jonathan González.

Sin duda, por su recorrido como entrenadores, tanto Tuca Ferretti como el Turco Mohamed deben estar más preocupados por depurar sus comando antiexplosivos, que por refinar sus recursos ofensivos.

Veremos...

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- La Final del desdén, del menosprecio, del ninguneo. O, tal vez, La Final de la envidia, del egoísmo, del rencor, del resentimiento.

Eso parece ser el desenlace del torneo entre Monterrey y Tigres. Un acto segregacionista por parte de las aficiones de los otros 16 equipos de la Liga que, desde la inclemencia apática del sofá, pueden, o no, arrimarse al festín regiomontano.

"Clásico de pueblo". "Clásico regional". "Clásico de rancho". Algunos de los estigmas más generosos o menos ingratos en las redes sociales hacia La Final entre Monterrey y Tigres.

Lo cierto es que, más allá de fanatismos enceguecidos y enceguecedores, seduce a cualquier aficionado al futbol, especialmente por la investidura de ser La Final del Apertura 2017.

Liga MX

Despojados de vestimentas y pasiones elitistas, como los feligreses de Tigres y Rayados, el juego se sostiene del clímax del juicio sumario a una campaña que en la Tabla de Clasificaciones fue controlada por estos equipos y que merecen la oportunidad de coronarse.

El regionalismo es una sulfurosa sustancia genética del mexicano. Hay una sensación de que ser tapatío, capitalino, chilango (porque no todos los capitalinos son chilangos, ni todos los chilangos son capitalinos), regiomontano, veracruzano, yucateco, colimote o culichi, es un título nobiliario que supera al destino de ser puntualmente mexicano.

En un país que es capaz de discurrir once tipos de moles y 13 tipos de pozoles, según los condimentos y creatividad de la región de donde provenga el platillo, es entendible que la denominación de origen para un equipo de futbol sea más radical.

El mole y el pozole se sirven en cualquier plato, cualquiera que sea la etnia de su recetario, pero no cualquier camiseta se ajusta a cualquier cuerpecito ni a cualquier ideología futbolística.

Lo cierto es que en medio de los resabios regionalistas, especialmente hacia el estado, Nuevo León --pulso financiero e industrial del país--, la expectación nacional, por vehemencia al futbol mismo, se mantendrá vigente.

Con una sobrepoblación de jugadores extranjeros, prohijada por la estulticia de la FMF, pero Monterrey y Tigres confirman tener los mejores planteles con 13 futbolistas seleccionables de diferentes países, y 21 que han sido o son seleccionados nacionales.

Más allá de los cuestionamientos acerca de la exquisitez futbolística de ambos entrenadores, lo cierto es que Monterrey es la mejor versión del Turco Mohamed como técnico, en todos sentidos, incluyendo el delicatessen futbolístico.

Por su parte, Tigres debe ser el equipo más maduro del Tuca Ferretti, más allá de que no pudo encontrar una versión para el futbol de transición que llegó a ser Rafael Sobis, o el aporte mixto de Guido Pizarro.

Entendiendo que los 16 clubes ausentes de La Final conjugarán el término fracaso o no, según las dimensiones de su importancia y de sus metas, la distancia que marcaron felinos y regios del resto de los equipos no puede ser cuestionada.

Por eso, más allá de esos regionalismos que supuran de manera lastimera epítetos como "clásico de rancho grande", lo cierto es que La Final tiene el encanto de la riña entre los más poderosos futbolísticamente del Norte, y financieramente, los más pudientes de la Liga MX.

Ojo, no reculo a la opinión que tengo de que muchos de estos clásicos regios, en temporada regular, e incluso en Liguilla, se juegan bajo el precepto escabroso del "miedo a no perder", especialmente con Mohamed y Ferretti, y quedan a deber en espectacularidad, que seguramente, por el apasionamiento de sus fanáticos, por los estremecimientos naturales de la pugna, para ellos, pasa desapercibido este punto.

Lo cierto es que, seguramente, de esta versión regional de mole y pozole -aunque en realidad será puro cabrito-, que se servirán en Monterrey, el resto de las 16 pasiones regionales del país quisieran haber alcanzado una probadita.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


AL INICIO