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El Tri consiguió su primer triunfo en la era del 'Tata' Matino
SAN DIEGO -- Presión. Posición. Posesión. Precisión... y pasión. En la doctrina de Gerardo Martino no hay secretos. El único secreto es hacerlo bien. Y hacerlo siempre. Y una sexta "P": perfeccionarlo.

Soslayando el resultado ante Chile (3-1), este viernes en San Diego, bajo la prédica de que el marcador se incubó en la probeta del ensayo, la selección mexicana pareció sentirse cómoda en el pizarrón y en la cancha... pero sólo en el segundo tiempo, tras esos primeros 45 minutos de histeria.

Noche de escarceos. De intentos. Los marcadores suelen causar confusiones. Especialmente un 3-1. Éste, incluso, es uno de ellos. Porque México, ciertamente no puede festejarlo, como, obviamente, tampoco puede lamentarlo. El primer tiempo, huele a estigma.

Sin necesidad de libretitas, ni sublimaciones en azul ni reproches en rojo, como otrora gestión, Tata Martino descubrió que el grupo intenta desarrollar lo que se le pide. No fue, obviamente, razonablemente, parejo ese rendimiento. Claroscuros.

Hay quienes, por experiencia, por oficio, porque en su club se parte de esos mismos principios, hicieron mejor la tarea en la cancha en la segunda parte, complicado además porque Chile enfrenta la transición de su equipo con más recato que temeridad.

No es nuevo que el jugador mexicano, entre dócil y noble, termine entendiendo lo que quiere Martino. Otros entrenadores ya se lo han pedido. Pero las dudas se amparan con el primer tiempo.

Por ejemplo, la presión organizada, como obligación general, le ha sido inculcada al jugador mexicano partiendo del principio de que no hay jugadores sobresalientes, sino un clan de medianía. Espíritu mosquetero: uno para todos y todos para uno.

Pero, en la disposición, Tata Martino pretende hacer énfasis en la coordinación. Abandonar posiciones para aumentar la presión en la cancha, puede complicar otro sector o el desdoble mismo cuando se recupere el balón.

Y eso, apostar por reordenarse, para desordenarse, fue una calamidad del Tri en la primera mitad ante Chile.

Por eso, para perfeccionar presión, posición, posesión y precisión, es indispensable ir formalizando una alineación tipo, para que familiarizados, los jugadores se sientan cómodos al saber quiénes y desde dónde, irán colaborando.

Pero, el proceso vivirá sus días críticos antes de la Copa Oro, cuando tenga que trabajar a marchas forzadas, para generar esa identidad de funciones y de colaboración en la cancha. Para no anegarse en otros 45 minutos como los primeros ante Chile.

Este viernes por la noche, México, a pesar de la seriedad casi constante de Chile, encontró en la segunda parte, ventajas y tiempos que evidentemente no va a encontrar cuando viva jornadas de acoso desenfrenado ante rivales del área.

Desde la tribuna, directamente, pueden adivinarse estos esfuerzos, pero a través del juicio seccionado de la televisión, hasta un refunfuño de "pero, si no jugaron a nada", puede terminar por tomarse como razonable.

Por eso, insisto, las pretensiones de Martino requieren de trabajo, ensayos, seguramente dobles entrenamientos y por supuesto partidos de futbol, y claro, cero rotaciones, porque regresar a ese oscuro recurso, sólo contamina los eventuales avances que se pudieran llegar a tener.

Incluso, más allá de la aspereza e intenciones de los chilenos, el juego ante Paraguay, por su identidad misma, y su momento de incertidumbre, y en La Casa del Terror del 7-0, será aún más prolífico en empezar a diferenciar, quién quiere, quién puede y quién sabe...

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LOS ÁNGELES -- Se le advirtió a Juan Carlos Osorio. "Profe, tenga cuidado, el futbolista mexicano es un animal distinto de los otros del futbol mundial, muy especial".

En el Salón Verde de ESPN en Los Ángeles, el técnico colombiano sonrió: "No se preocupe, el futbolista es el mismo, en todos lados".

Tarde se dio cuenta que no era así. O tal vez nunca comprendió que todos pueden vestirse de verde, pero todos son tan distintos entre sí.

Este jueves lo platicábamos con Francisco Gabriel de Anda, analista de ESPN y con un currículo de prestigio en el futbol mexicano. "Totalmente de acuerdo, y entiendo perfectamente el término animal, que no es ofensivo. El jugador mexicano es distinto a otros".

Un peritaje casi forense que en lo personal mantengo del futbolista mexicano es que no es el más veloz, ni el más fuerte, ni el más alto, ni el más habilidoso, ni el más disciplinado, ni el más inteligentemente tácticamente, ni el más astuto, ni el más mañoso, ni el más porfiado, ni el más gregario...

Pero, al final, con ese poco o mucho que tiene de todas esas habilidades, le alcanza para ser enormemente competitivo, cuando se lo propone plenamente, como si la vida le fuera en ello.

Este viernes ante Chile, es deseable, que el Tata Martino empiece a percibir y a describir ese perfil tan peculiar del futbolista mexicano, que ha terminado ahí, en la orilla inalcanzable de esa utopía llamada el Quinto Partido.

El mestizaje mismo, la población tan heterogénea de un país abierto a cualquier etnia y cualquier cultura, aleja, en estas generaciones, muy afortunadamente, de cualquier estereotipo, al mexicano en general.

Sígame y tal vez comparta esta peculiaridad que convierte al jugador mexicano en un animal competitivo contra cualquier especie, insisto cuando quiere, cuando cree que puede, cuando sabe que puede.

¿Recuerda México 2-0 a Brasil en la Copa América de Venezuela? ¿Y de nuevo a Brasil en los Juegos Olímpicos de Londres? ¿Ante Alemania en Rusia 2018? ¿Aquella jornada ante Argentina en Alemania 2006, hasta el golazo de Maxi Rodríguez? ¿Humillando a Croacia en el Mundial de Brasil 2014? Etc...

Todavía la víspera del juego ante Alemania, en charla confidencial con Juan Carlos Osorio, decía entusiasmado: "¿Verdad que es así de sencillo, Don Rafael? ¿El juego por el juego mismo?". Él Lo tenía claro. Pero no sabía si el grupo lo tenía claro aún.

Cuando hablamos de la heterogeneidad del futbolista mexicano vamos desde la educación, la culturización, el bagaje familia, y hasta los extremos físicos del biotipo atlético del jugador.

¿Mexicanos ambos, pero hay alguna similitud de contextura física entre Giovani dos Santos, con ese poderoso tren inferior, respecto a los cuerpos muchos menos atléticos de ChuckyLozano y Andrés Guardado?

Rafa Márquez, alguna vez, reconoció cómo su desarrollo nutricional, tan distinto del de los europeos, lo dejaba más expuesto a lesiones y a desventaja en volumen físico y potencia, pero ni él ni Claudio Suárez, por ejemplo, sufrieron para imponerse a delanteros más potentes y de mayor tonelaje.

Pero, ojo, toda esa diversidad, enriquece, a una selección nacional, cuando hay una devoción y un compromiso genuinos en el grupo. Si este se fractura, sólo quedan ruinas. Y quedó claro ante Suecia en Rusia 2018.

Por eso, este viernes, ante Chile, Gerardo Tata Martino empieza a recibir pistas, visos, huellas, de la verdadera e intrincada disparidad, pero generosa pluralidad, del futbolista que le entregan para esa Misión Imposible: llegar a Cuartos de Final de la Copa del Mundo de Catar 2022.

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LOS ÁNGELES -- Tecatito se queda sin Corona y Carlos apaga su Vela Tricolor. Cada uno a su manera, desertó de la selección mexicana en el amanecer de este proceso de Tata Martino.

Tecatito se rehusó a las recomendaciones del entrenador, quien le ofreció incluso que se rehabilitara de su presunta lesión en un tobillo, durante este #TataTour del Tri por San Diego y Santa Clara.

Martino explicó a Corona que interactuar era fundamental en este primer acercamiento. El jugador se quedó en Portugal y el técnico fue contundente al explicarle que "va a tener alguna repercusión en el futuro", reveló el Tata a Univisión.

Evidentemente Tecatito sabía de las consecuencias de este desacato. De hecho, parecería que fue el mecanismo perfecto para divorciarse del Tri, y que decidió aprovecharlo.

Jesús Manuel Corona ha sido ese jugador de destellos con la selección. Ese que parece insustituible, pero, siempre, ha encontrado una puerta de escape, una escalerilla de emergencia, para darse a la fuga. Nunca mostró compromiso absoluto y no lo hace ahora.

¿Lo volverá a llamar Martino? Seguramente no. Dar concesiones, en este caso, es debilitar su autoridad. ¿Y si revienta la Liga de Portugal? No lo ha hecho en tantos años, pese a que ha tenido jornadas majestuosas. La prueba es que sigue en el Porto. Lástima porque sólo tiene 26 años.

El otro caso es Carlos Vela. Cómodo, sobrepasando las expectativas del LAFC, recibiendo condecoraciones en la MLS, pidió no ser convocado.

A Vela no le interesa otro desgaste físico y emocional de cuatro años de proceso eliminatorio ni juegos amistosos. Está harto de los compromisos colaterales de la selección, esos que pugna Javier Hernández por administrar de otra manera.

En un momento dulce en lo familiar, satisfactorio en lo profesional, y enamorado de la NBA, Vela sólo planea, según versiones, hacer formal su despedida de la selección mexicana, y de hecho ni siquiera le interesa un partido de homenaje por tal motivo.

El delantero mexicano ha encontrado el sitio perfecto: disfruta de su trabajo, sin apasionarle, pero con una excelente remuneración. No quiere complicaciones inherentes al Tri.

¿Pierde la selección mexicana a dos talentos? Sin duda, pero, más allá de sus exuberantes demostraciones ocasionales en Portugal o la MLS, ni Tecatito Corona ni Carlos Vela mostraron ese nivel por encima de la medianía en la Copa del Mundo Rusia 2018.

Con dos negativas disfrazadas pobremente, para reportarse a sus órdenes, Gerardo Martino tiene dos problemas menos y dos problemas más.

1.- Ya no tiene que preocuparse por moldear a dos desapasionados por el futbol, para su equipo.

2.- Ahora tiene que preocuparse por encontrar dos jugadores en el anémico horizonte mexicano que le den, con otras virtudes obviamente, pero con lealtad a la camiseta, lo que eventualmente podría esperar de Corona y Vela.

¿Recuerda en aquellos años imponentes de Vela en España, aquellos en los que respondía negativas a las convocatorias al Tri? Sí, aquellos en los que parecía ser el Moisés de un futbol que se ahoga en el Mar Rojo cada cuatro años.

Su representante estimaba que el jugador dejaba de ganar entre 12 y 14 millones de dólares en patrocinios por cada ciclo mundialista, por no reclutarse con el Tri. Cantidades que ningún otro jugador en el mundo dejaría escapar, además tan sólo por jugar con su selección nacional.

Qué bueno que Carlos Vela no tiene esa obsesión por el dinero, pero que malo que no tenga esa obsesión para desarrollar, vestido de verde, esas grandísimas facultades que tiene.

Lo peor de este adiós, no es la despedida, sino, sin duda, el olvido mutuo...

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LOS ÁNGELES -- Calma. Silencio. Chivas sabe hoy que la inacción es la mejor forma de acción. El tufo de lo maloliente sólo hiede si se le remueve.

José Luis Higuera ha dicho a sus allegados que José Saturnino Cardozo se queda. Al menos hasta el final del torneo... si no clasifica a la Liguilla.

Revisaron el calendario. Sonrieron ante los próximos cuatro juegos. Las Chivas se meten al vecindario de la mendicidad en la Liga MX. Sí, su domicilio tiene el mismo código postal.

Tras Fecha FIFA, Chivas regresa visitando a Pumas, donde ya extrañan a David Patiño. Lo de Marioni fue como su apodo: Barullo puro.

Después, el Rebaño recibe a Lobos. Empaca después Cardozo sus 11 maletas y viaja a Morelia. Enseguida, hospedan al incómodo y bohemio Puebla.

Los tres primeros: Pumas, Lobos y Morelia, están debajo de Chivas en la Tabla. Los Camoteros, están un punto arriba. Cardozo y el inmortalizado por Ricardo Peláez como #Pelagatos2.0, se dieron la mano.

De esos 12 puntos, por lo menos diez, razonaron. Es decir, tres victorias y un empate. Y con eso, a la Liguilla, primera meta de este Clausura 2019. Y, como el reggaetón, felices los cuatro: Cardozo, Higuera, la afición y Amaury Vergara, quien hasta el lunes por la noche, guardaba silencio sobre el tema.

¿Y qué pasa con los otros seis puntos? Lo que caiga es bueno. Y además, todo es parte de un alborozadísimo escenario: el Plan B. Plan Kamikaze: matar y morir por los puntos que falten.

Ocurre que después Chivas recibe al León y a un J.J. Macías con sangre en los ojos y quien seguramente será ovacionado por la tribuna, además de una inevitable invasión leonesa.

Y después, el Guadalajara debe visitar a Tigres, que para entonces debe estar ya en Liguilla. Es decir, Tuca Ferretti y sus Tigres se habrán tirado a la hamaca.

Jugar al tahúr no enquista. La temeridad del malabarismo aritmético le agrega suspenso al drama vigente de El Rebaño. Simple: sólo hay que secuestrar entre 10 y 12 puntos de un total de 18 a disputarse.

Cardozo se comprometió a no acurrucarse bajo un planteamiento mezquino y roñoso como el del Clásico Nacional en la Copa MX. Por el contrario, "Chivas debe marcar la pauta de cada partido", le pidió Higuera.

¿Y si no se consuman los ufanos y exultantes pronósticos y augurios de conseguir 10 de los 12 puntos inmediatos? Entonces se revisará el funcionamiento y se recurrirá sal Plan B.

¿Y si el Plan B fracasa? El Plan C ya se conoce. "C" de cese de Cardozo, porque, para este equipo que tiene, él eligió a los que llegaron y dejó que se deshicieran del resto (Macías, Zaldívar, Gutiérrez, y contando).

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LOS ÁNGELES -- Chivas 0-2 América. Más que el sismo, un cisma de decadencia en el Guadalajara.

Más que la derrota, las repercusiones. Más que la doble humillación, las múltiples heridas. (Y las llagas de esos prolongados óles desde la tribuna de su propia casa, maldita, pero casa).

Imago 7Miguel Herrera y sus Águilas se dieron un festín con las Chivas.

Nico Castillo y Andrés Ibargüen firman el epitafio. ¿En la tumba de quién? Sí, de Chivas en la Liguilla, tras doble soplamocos moral que le receta el América en menos de 72 horas.

¿Y también el epitafio de José Saturnino Cardozo? El viernes revelamos un trascendido: aseguran en Guadalajara que Marcelo Michel Leaño ha entregado reportes técnicos, tácticos y estratégicos de los últimos cinco juegos a su directiva.

¿Es Cardozo el único culpable? Es el principal responsable, pero no el único. Aceptó que le vendieran mejores jugadores que los que llegaron. Aceptó que le impusieran a Alan Pulido. Ha vivido bajo el salario del miedo.

En los tiempos de bonanza -esos espejismos de resultados--, el inmortalizado por Ricardo Peláez como #ElPelagatos2.0, se jactaba de su astucia para comprar, prestar y vender. ¿Hoy? Silencio.

¿Amaury Vergara? Tal vez sigue extasiado, embelesado, hechizado por el tráiler de Avengers, más que decepcionado por el equipo en decadencia. Reitero el enunciado del anterior Blog: Jorge Vergara, de poder, el Jorge Vergara de otros tiempos, hoy, los echaría a todos.

Chivas, este sábado, recibió los Santos Óleos en 50 minutos. Con el 2-0, incluso, el América empezaba a prepararse para unos días de asueto.

1.- En el primer tiempo, le marcó Castillo ante la artritis reumatoide de Jair Pereyra.

2.- Sale expulsado Jesús Molina. Llega tarde con plancha y raspón sobre el tobillo de Guido Rodríguez. El silbante le despacha roja.

3.- Sale, quejumbroso, en ese lapso, Alan Pulido, pero es cuestión de interpretaciones si clasifica como desgracia o bendición. ¿Desertó de la batalla o se lesionó? Sólo él lo sabe.

4.- Arranca el segundo tiempo. América se decide a embalsamar el cadáver. Ibarguen, así como Ibarra, encuentra el corredor disponible y dispara cruzado. 2-0.

América fue superior, siempre. Contra once, controlaba las embestidas de Chivas. Contra diez, el Guadalajara estaba desconcentrado, desconcertado. Lo salvó la campana el silbatazo del árbitro.

¿Chivas? En actitud, en dignidad, en responsabilidad, en honradez, los jugadores fueron más que en la zarandeada de la Copa MX. Pero, de haber estado comprometidos plenamente, habrían sido inteligentes, en la marca y en las tarjetas.

Miguel Herrera se dio un festín. Asfixió a Conejito Brizuela, organizó maratones por las bandas, anticipó en la marca, y supo administrar la ventaja de un hombre más, hasta que en los últimos 20 minutos, sus jugadores empezaban a untarse el bronceador.

En esos momentos, Van Rankin, Madrigal y Cisneros, aprovechaban que los americanistas ordenaban cocos con ginebra, para poner a sufrir a Marchesín, pero sin suerte.

Pero, perder menos feo, no hace menos horrendo el calvario del Rebaño en dos suplicios consecutivos ante El Nido.

Un sismo y un cisma. Eso provoca Miguel Herrera con la doble humillación sobre Chivas. Las víctimas, además del equipo, aparecerán pronto.

Además, El Piojo iguala a un histórico del América, como José Antonio Roca, al sumar 21 triunfos ante sus principales rivales: Guadalajara, Pumas y Cruz Azul.

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LOS ÁNGELES -- Francisco Chacón hizo un Francisco Chacón, como siempre. Esta vez, la cámara lo atrapó. Inmortalizado. "Me vale madre", les dijo a jugadores de Chivas y América. "A mí me la pel... todos", agregó, todavía, en el Clásico Nacional de la Copa MX.

Además, en una grotesca mímica, se burló de Miguel Herrera. Ridiculizó al técnico del América simulando el paso de rumba de El Pingüino de Batman. Y se carcajeó. El Piojo rabió en su iglú.

Herrera no lo denunció. "No diré nada. De eso se encarga (Santiago) Baños (director deportivo)". Y América se inconformó.

La Comisión Disciplinaria abrió expediente sobre los comportamientos de Chacón. Se revisarán pruebas, videos y se tomará una decisión. Si proceden de acuerdo al código, Chacón terminará sus días caminando como pingüino. ¡Santa Comisión Disciplinaria, Batman!

Muchas veces, los árbitros, los jugadores y los técnicos enarbolan el código de vestuario y de cancha. ¿Discreción o complicidad? "Lo que pasa en el campo de juego, se queda en el campo de juego".

Pero a Chacón lo sorprendieron con el ojo infalible de la televisión, el que seguramente, si tuviera vida, le respondería de igual manera al silbante: "Me vale madre", y: "A mí me la pe... todos".

Este silbante mexicano, que en repetidas ocasiones reprobó las pruebas físicas de la Comisión, tenía el antecedente de un video clandestino en el que aseguraba que "conmigo siempre les va bien a los equipos de Monterrey", y además injurió a autoridades de la FMF por arrebatarle, según él, la Final del Apertura 2011 entre Santos y Tigres.

De acuerdo al violado, violentado, ignorado e inútil Código de Ética de la FMF, Chacón debe ser castigado, pero, ¿debe ser satanizado? ¿Estarán limpios de culpa quienes hoy lo lapidan?

Porque, súbitamente, los Sepulcros Blanqueados, como en el Día del Juicio Final, se abrieron en cacería descarnada y encarnizada sobre Chacón. Tiran la piedra y esconden la mano.

Ahora resulta que todos los miembros de La Famiglia del futbol mexicano son castos, puros y profesan ciegamente los mandamientos de Las Damas de la Vela Perpetua y el Cirio Chorreado. La hipocresía está de fiesta.

El futbol mexicano ha tenido personajes folklóricos. Uno de ellos, un árbitro y un ser humano excepcional, Bonifacio Núñez, un día pintó una estampa que la tribuna entera le aplaudió generosamente.

Juego del Atlas en el Estadio Jalisco. Noche de sábado. Vestidas con leotardos blancos entalladísimos, las modelos de una cervecería, mostrando su disciplina por el gimnasio o las habilidades del bisturí, entraban a la cancha.

Bonifacio Núñez les cede el paso caballerosamente. Las damas le sonríen y le agradecen. Acto seguido, Don Boni se lleva a la boca los dedos de la mano derecha, unidos por las yemas y, sonriendo a la tribuna, lanza tremendo beso apuntando a las caderas.

Obviamente, entonces, la tribuna de la Zona A del Jalisco rugió festiva y le aplaudió carcajeándose. Boni hizo una caravana agradeciendo la ovación. Las mismas edecanes que percibieron el gesto del árbitro, compartieron la broma.

¿Se imaginan en estos tiempos el escándalo que desataría un video en redes sociales sobre esa acción? Bonifacio sería despellejado vivo. Sin embargo, era un silbante con relaciones cercanas y respetuosas con todos los jugadores y entrenadores.

Pero, hay de todo y de todos en esta jungla del futbol mexicano. Edgardo Codesal llama a Chacón "gordo e irrespetuoso". Se atreve con él, aunque no se atrevió a denunciar el coscorrón que le propinó Fidel Kuri, por temor a represalias.

¿Tiene estatura moral Codesal para discriminar de esa manera a Chacón simplemente porque fue su opositor cuando dirigió, y mal, a la Comisión de Arbitraje?

¿Olvidará Codesal que aún esperan en la FMF desde el año 2000 las pruebas para que demuestre que no facturó ropa deportiva que le fue entregada gratuitamente para todos los árbitros mexicanos?

¿O cuando en 2003, la Concacaf lo acusó de difamación y le bloqueó su candidatura a presidente del organismo mientras no presentara pruebas de malos manejos?

En enero de 2017, Codesal fue echado de la Comisión de Arbitraje por José Luis Camargo, Roberto García, Paúl Delgadillo y Francisco Chacón, quienes aceptaron no denunciar lo que sabían si simplemente entregaba el puesto

¿Recuerdan cuando Cuauhtémoc Blanco se burló del prognatismo (mandíbula sobredesarrollada) del árbitro Jorge Adán Tónix Vázquez? El silbante fue invitado a no reportarlo en la cédula y no recibió sanción.

Vamos, simplemente, el Código de Ética del Futbol Mexicano, tan cacareado, según su conveniencia, por Decio de María, era aplicado con reservas. Según era el sapo, era la pedrada.

El mismo Decio le pintó un saludo con el dedo del corazón a toda la tribuna de los estadounidenses en Columbus en un juego contra México, y ni la Concacaf, ni la FMF lo sancionaron.

Lo que en el rico es alegría, en el pobre es borrachera...

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LOS ÁNGELES -- La grandeza sólo tiene un termómetro: la historia. Y la historia sólo tiene un parámetro: los hechos, y en el futbol, los resultados. Y ese América 2-0 Chivas es el epitafio de las discusiones. Aún en la Copa MX.

Aún siendo atlista, pero siempre siendo empresario, hoy, si pudiera, Jorge Vergara, el Jorge Vergara de otros tiempos, hubiera echado del equipo a José Cardozo y a sus 11 patéticos que mandó a la cancha. Pero, se sabe, el hubiera, es el Limbo de los ociosos... y de los impotentes.

América asumió el reto en la justa dimensión del entorno que se generó. Porque en el Clásico Nacional, la sangre borbotea. Chivas, no, nunca se sintió cómodo ante el drama. Se montó la hoguera en la plaza pública. Sólo faltaba saber quién era la víctima.

Y donde ya había fuego, Miguel Herrera y sus jugadores arrojaron un buche de gasolina, o dos: los piromaníacos fueron Bruno Valdez y Nico Benedetti, en graves errores de la defensa. Y la conflagración dejó cenizas de Chivas.

Un escenario maravilloso: 56 mil en la tribuna. Ardor puro. Y era la Copa MX. Y en su Nido, en el Estadio Azteca, América sólo se preocupó por unos pocos estertores del Guadalajara. ¿El resto? Sobrellevó el partido.

Escenarios distintos y distantes. Por esta vez, por esta noche de miércoles, la camiseta de Chivas le quedó enorme al batallón de Cardozo. Por esta vez, por esta noche, la camiseta del América entalló perfecto en sus Águilas.

Jorge Vergara, si pudiera, aquel Jorge Vergara, el de otros tiempos... Porque, aún siendo atlista, él lo sabe: los equipos grandes no pueden tener el corazón chico.

Y en la banca se marcó la diferencia: Cardozo no entiende de Clásicos. Miguel Herrera ha hecho de ellos el postre delicatesen de su carrera: ante Chivas, ante Pumas, ante Cruz Azul.

Uno, Cardozo, deseaba llegar a los penaltis. El otro, El Piojo, deseaba cenar calientito. Uno se quedó en ayunas, el otro le recorrió un agujerito al cinturón de su vanidad.

Dos penaltis no marcados, uno por bando, enlodaron el juego. No podía exigirse más ni lamentar menos cuando Francisco Chacón era el asignado. "Me vale madre", se le leyó en los labios a Chacón. Y era evidente.

Miguel Herrera entendió a El Pípila: llevaba a cuestas la losa de la responsabilidad. La asumió bien: mandó el arsenal mejor pagado y fue evidente que en el vestuario, leyó el edicto: matar o morir, o matar y morir en la cancha.

¿Chivas? El hombre más temible en el área del Guadalajara, cuando jugador, este mismo Cardozo, mostró el temor, seguramente desde el vestuario. Y cuando quiso reaccionar, después de que entre Emanuel Aguilera y Bruno Valdez se confabularon con el ridículo del portero Jiménez, cuando quiso despertar, era muy tarde.

Sus cambios, incluso fueron maquinados por la desesperación: Brizuela por Villalpando y Pulido por Vega. Los dos que salen, los dos que habían sido los menos inútiles de la noche, protagonizan reacciones inútiles del técnico, porque el Conejito estaba asustado y el Bruce Willis Pulido tocaba más su copete que la pelota.

Ah, si Jorge Vergara pudiera, ese Jorge Vergara de otros tiempos...

Pero hoy, Chivas está en manos de un americanista de cuna, como José Luis Higuera, y de un americanista reprimido, porque Amaury Vergara anhela dirigir su primera telenovela para el patrón de las Águilas.

Se viene una revancha. En La Liga. Las condiciones para ambos siguen siendo extremas. América ya demostró que puede porque quiere y porque sabe y porque debe. ¿Chivas? Dejó pistas gigantes este miércoles por la noche: estos de hoy, Cardozo y su Rebaño, no pueden, no saben, no quieren, aunque deben.

Insisto: Jorge Vergara, si pudiera, el Jorge Vergara de otros tiempos, este jueves sanearía al equipo...

"En Chivas no se juega para cobrar, se juega para pagar estar en Chivas", testamentaba alguna vez Jaime El Tubo Gómez.

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LOS ÁNGELES -- Javier Hernández regresa al Tri. Aquí, estrictamente, aplica la parábola del Hijo Pródigo, en éste que por un tiempo fue el hijo prodigio del futbol mexicano.

Para este reencuentro, todos callan la realidad sobre Chicharito y su exclusión de los juegos amistosos de 2018. Mentir de buena fe, en este caso, según ellos, es una forma de sinceridad. Verdad adulterada.

Javier Hernández quiere regresar al Tri. Y la FMF, es decir, más bien, los patrocinadores de la selección mexicana, urgen a que regrese. Es su Rey Midas.

Para los 27 patrocinadores de la selección, en México y EEUU, el carisma de Chicharito y esa estudiada y telenovelesca caída de ojos verdes, no han caducado, ni han, aún, sido superados por Chucky Lozano ni Raúl Jiménez, quienes hoy, futbolísticamente, lo rebasan en Europa.

Es un retorno negociado. Javier Hernández no baja su bayoneta: quiere mejores condiciones para las convocatorias del Tri. Menos comerciales y promocionales, y más reparto de utilidades que ellos generan. Los patos negocian con las escopetas.

Las horas que pasan en los sets de grabación, Chicharito y otros jugadores, prefieren pasarlas con sus familias, en lugar de llenarle el buche el pelícano insaciable de la FMF. Punto a favor.

Al desaparecer la figura de Comisión de Selecciones Nacionales, como un ente rector del Tri, ahora Yon de Luisa reclutó a Mauricio Culebro para acabar con los culebrones en el vestuario del Tri. Antes de De Luisa, era necesario pasar el alcoholímetro por el trono de la FMF.

Javier aceptó, primero, negociar, después regresar. La FMF aceptó, primero que regrese, después negociar. En este ajedrez, Hernández juega con las piezas blancas, pero ya le dieron jaque a su rey.

Durante el Mundial, Chicharito y su grupo se equivocaron en la forma y en el momento. "Los cambios no los necesito yo, sino los que después vendrán (a selección mexicana)", dijo Javier Hernández en su momento a Guillermo Cantú y Denis Te Kloese.

Ciertamente, la personalidad, la autoridad para negociar por parte de los jugadores, había sido demacrada, deteriorada, ante todos, después de la famosa encerrona en la Mansión que albergó a 30 señoritas de escasa vestimenta y abundante maquillaje. Ese día se prostituyó su credibilidad.

La FMF (Cantú y Te Kloese) aceptó negociar acuerdos, contratos, condiciones, convocatorias, pero después de que México terminara su participación en el Mundial y no, por entonces, con Suecia en el camino del Tri. Waterloo en Yekaterimburgo.

El tiempo dirá si es la directriz correcta, pero hoy han cambiado ciertas políticas. Es decir, la FMF ha abierto la puerta de par en par para negociar, pero, ojo, no quita la mano del picaporte. Dictatorialmente advierte que tiene la sartén por el mango... y el mango también.

¿Qué puede aportar hoy Javier Hernández a la selección mexicana? Juega en el West Ham porque se debe justificar uno de los cinco mejores salarios del equipo. Pellegrini lo elogia, pero igual lo recluye a la banca.

Chicharito ha perdido el tiempo. Ha emprendido una batalla estéril en redes sociales. Alucina dragones donde sólo hay molinos de viento. Hace rounds de sombra donde no aparece ni su propia sombra.

Es una situación irónica. Llegó a Europa y se acercó a su madurez futbolística gracias a la madurez que mostraba como persona. Hoy su inmadurez como ser humano le impide explotar su madurez competitiva.

Afortunadamente vive un momento dulce en lo personal. Está a punto de ser padre. Y el prisma con el que mira su oscuridad ahora se volverá luminoso mañana. Eso puede y debe, si el quiere, cambiar radicalmente su horizonte.

Por años, fue el jugador mimado. Contra lo que piensan los patrocinadores, la tribuna ahora canta "eeeelChuuuuckyLozaaaano". Pero Javier puede revertir la situación en cuanto quiera. La selección mexicana es el hábitat perfecto para esa cruzada.

A pesar de su precaria condición futbolística en la Liga Premier, el fantástico mundo SUM de partidos amistosos y el nivel de competencia de Concacaf -que esta eliminatoria será aún más pobre que el de la anterior-, le pueden permitir su reinstalación en ese podio tan deseado por su egolatría.

Chicharito debe entender que para ser el líder de ese movimiento al interior del Tri, para liberarse de grilletes indeseables en las concentraciones, debe recuperar una espectacular plataforma futbolística.

Primero debe gritar en la cancha, para después alzar la voz en el vestidor y ante los dirigentes de la FMF. Aquí sí, el orden de los factores es innegociable.

Tiene una ventaja: ante Tata Martino comienza de cero. El técnico argentino ya sabe todo lo que debía saber, pero ha decidido comprobarlo. Ningún entrenador renuncia a ese delirio de redentor. Por eso les entregan con el contrato una cachucha, un silbato... y una cruz.

Pero, si algo seduce a un técnico, a cualquiera, más allá de un jugador habilidoso, es uno de esos, de los que se pinta el alma de cadáver para salir a morirse en la cancha. Javier Hernández es de esos, de esos pocos. Solidaridad kamikaze.

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LOS ÁNGELES -- Dicen, quienes conocen en detalle las cláusulas leoninas, entre el Real Madrid y Florentino Pérez, que la separación es imposible porque hay de por medio 600 millones de euros.

Más allá de ese exorbitante capital que tiene incautada la silla presidencial de La Casa Blanca en beneficio absoluto de Florentino, lo cierto es que no aparece ningún otro miembro de la tribu de oligarcas madridistas, capaz de combatirle por ese puesto.

Este lunes, Florentino debió masticar su propio hígado para reubicar a Zinedine Zidane al frente del Real Madrid.

Viñeta Rafa Ramos

Y no hablemos del costo moral y emocional, ni del costo financiero que representará la llegada de Zidane, sino las exigencias impuestas para tratar de reconstruir un equipo en ruinas deportivas, morales y financieras, tras los millones de euros que dejó escapar en Champions.

Zidane comenzará de cero. La Liga ya fue al sastre en busca de una túnica azulgrana y no hay nada que rescatar, acaso, un desenlace digno en el torneo y mantenerse entre los escaños de la Champions.

Ciertamente, no cabe el conformismo. El francés sabe que hoy empieza a construir su proyecto, más propio que nunca, por ello más riesgoso que nunca. Real Madrid deberá llevar su sello y por ello negoció una autonomía absoluta ante el capataz del Madrid.

Claro, los clubes de Europa se frotan las manos. Y los representantes de los jugadores también. Los vampiros afilan los colmillos ante la yugular expuesta por la urgencia del madridismo. Hemoglobina gourmet.

Zidane ha dejado claro a Florentino que necesita un defensa central, un medio ofensivo y un hombre gol. No abundan, especialmente ante las exigencias que se le vienen encima a la Casa Blanca a partir de la segunda mitad de este año.

Y Zidane necesitará muñeca firme, de cirujano y de líder, para evitar que entre quienes no pretenda retener del actual grupo surja un incómodo amotinamiento, a sabiendas que su futuro será, seguramente en clubes de inferior categoría.

Circulan nombres. Unos con cierta lógica. Otros con demencia. Desde Mbappé hasta Griezmann, incluyendo a Hazard, Militao y Mané, por la aparente ascendencia que tiene Zizou sobre ellos.

Además, su solo nombre y los antecedentes exitosos, ya allanan los caminos. 285 días después de su salida, el misticismo aumenta en torno a Zidane.

Al final, queda claro para todos, Zizou se fue como y cuando quiso irse y regresa como y cuando deseaba regresar. Ido por la puerta grande, retorna por una puerta aún más ensanchada por las circunstancias y una afición que espera casi un milagro.

Y claro, la UEFA estará atenta, acechando, contando hasta los centavitos que pudieran fugarse, en la fiscalización implacable que hace sobre los clubes, aunque, claro, es evidente que suele cerrar los ojos cuando los grandes se exceden.

El regreso de Zidane, por supuesto, baja en este momento de la picota mediática a Florentino Pérez. Es una medida desesperada pero aparentemente acertada para salvar su devaluado pellejo, que ya era colocado en carteles con recompensa.

Y hasta en el Barcelona deben haber recibido con placer el retorno de Zizou. La dignidad de la competencia exige el desafío monumental de confrontar a un poderoso gladiador, no a una indefensa y pueril piñata.

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LOS ÁNGELES -- El odio (incluso el deportivo) es selectivo. Se rige por pedigrís. Dicho está que al león no lo inquietan los chillidos de las hienas. Y se viene el Clásico Nacional del futbol mexicano.

Deducir que por una victoria escabrosa de América y un empate con hiel por parte de Chivas, ambos quedan demacrados de cara al Clásico Nacional, es de inocentes o de ignorantes. O ambos.

Heraldos ambos de ese linaje elitista del futbol mexicano, porque hasta entre la alcurnia hay clases sociales, América y Chivas codician el Clásico: usualmente, de sus cenizas, resurgen.

De la mano de Córdova, el más humilde entre la corte de falaces y adinerados extranjeros, de nuevo se salva a El Piojo del peine, como ante Morelia. La victoria sobre Puebla, con un hombre más, es una limosna de la oportunidad, del oportunismo y del oportunista.

Chivas, por su parte, traga amargo consuelo. Vuelve a ser el protagonista, pero sus visitas al área son tan improductivas como las visitas de Adán al manzano antes de Eva. 252 minutos sin anotar. Nicolás Navarro fue el único gallo en el planteamiento gallina de Querétaro: atajó tres de gol.

Vecinos en la inestabilidad de la Tabla de Posiciones, al vaivén de la mediocridad del torneo mismo, América (16 puntos) y Chivas (15) mastican claramente los dos extremos de este doble enfrentamiento de la semana, en Copa MX y en Liga MX.

Ciertamente, el Clásico Nacional se vuelve explosivo por los detonantes del entorno. Mediáticamente, con los aficionados arrimando leña a la hoguera, estos encuentros sangran tradición, hoy, lamentablemente, hacia adentro y no desde dentro.

Mire Usted: América tiene sólo un titular: Jorge Sánchez, porque Francisco Córdova, buque de primeros auxilios de El Piojo, aún es tratado con aquel mismo desdén que a Láinez. Ingratitud.

¿Y Chivas? Normalmente presenta tres canteranos. Sólo tres: Beltrán, Gudiño y Ponce. El resto llega con el poder de una cartera limitada, pese a tener una cantera ilimitada, que dejó ir, este año, a Macías, Zaldívar y Gutiérrez, entre otros.

Sin embargo, ironías, quien como jugador y entrenador fustigaba al América, Miguel Herrera, ha terminado por ser uno de los más poderosos arengadores en un vestuario donde la burguesía hace bostezar a sus oligarcas. Otra muestra de que el odio se rige por pedigrís.

Y para retorcer el paladar maquiavélico de las ironías, en Chivas tratará de encender y de incendiar las pasiones, el delantero que históricamente más castigo al Guadalajara: José Saturnino Cardozo.

Incluso, en el Clásico Tapatío, logró estremecer fibras adormecidas de sus jugadores, que han tenido su mejor exhibición ante el Atlas, producto, sin duda, de la vehemencia en la cancha que después se decidieron a guardar nuevamente.

Y tal vez ese es uno de los encantos más poderosos de este Clásico Nacional: a pesar de que la sangre no corre de origen en las venas de los jugadores, la mayoría, tal vez desafiados, temerosos, recriminados, por ese juez supremo que es la tribuna, sacan las hormonas en reposo y las llevan a la cancha.

Históricamente, este tipo de encuentros suele impactar el futuro inmediato de los equipos. El vencedor se nutre y el vencido se debilita. Pero, esta vez, la cita se ha duplicado. El veredicto del marcador puede amortiguar o multiplicar las calamidades o los exitismos.

Lo mejor de esta doble jornada de Clásico Nacional es que ofrece de manera inmediata la revancha o el cataclismo absoluto. El miércoles se juegan la vida, en la Copa, y el sábado en la Liga.

Cabe preguntar: ¿qué victoria es más importante? En estos casos, no hay concesiones. Las aficiones y las circunstancias de ambos equipos, dejan en claro que es todo o nada. Las tibiezas no son permitidas.

Porque América, como campeón vigente --y que como tal es aún azuzado--, ha jurado recuperar la hegemonía en la Copa, esa que alguna vez fue suya, sin que entibie la obligación y promesa de un bicampeonato.

Para Chivas, en esta penosa metamorfosis, las tolerancias no son permitidas. Cardozo sabe que su futuro en el Guadalajara depende de llegar a la Liguilla, pelear la Final de la Copa MX, pero, sobre todo, como para Miguel Herrera, no puede perder ningún Clásico.

Verá, pues, que, en efecto, el odio (incluso el deportivo) es selectivo. Se rige por pedigrís.

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