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'Sabemos lo que realmente hemos hecho mal'
LOS ÁNGELES -- Primero, el escenario: América pasea pomadoso y de frac como escolta del líder Monterrey. Pipa y guante.

Y 14 puntos y 14 escalones debajo de El Nido, Chivas zurce los andrajos de la que alguna vez fue su gala como campeón de muy breve, de brevísimo reinado.

Vaya, tardó más el Guadalajara en coronarse que en abdicar. O en ser echado de un trono que evidentemente le quedó grande, no para poseerlo, sino para retenerlo.

Ahora, con el Clásico de Clásicos desplegando fanfarrias desde Coapa y repicando recelos desde Verde Valle, explicamos ese enigma de "¡ese, mi campeoncito de papel...!".

La frase la escupió con menosprecio una dama. Una rubia platino, de esas con el estío en la cabellera, y colgándole al cuello, hasta la inquietante llanura en el infinito escote, esa orfebrería de trigo hecho oro, según relataba el alguna vez campeón mundial mexicano y aficionado a Chivas, José Becerra.

"Parecía Marilyn Monroe", relataba el peleador, con un destello de lascivia en la mirada. Por entonces, Becerra era idolatrado después de grandes combates y victorias sobre el argelino Alphonse Halimi.

Y la recordaba con detalle, porque esa noche del 24 de octubre de 1959, José Becerra la pasaba mal en la arena tapatía ante Walter Ingram, estadounidense de West Virginia, de 24 años y sólo 134 asaltos en su cuenta. Sí: gavilán y paloma.

Pero Ingram sorprendía. José Becerra sentía lo duro y lo tupido. Pero, en ese momento, apareció la odalisca del pecado, entornando los ojos, detrás del azabache aleteo postizo de sus pestañas. Se cruzaron las miradas.

"¡Ese, mi campeoncito de papel!", le gritó aquella Afrodita, y después le soltó azufroso desprecio en una bocanada de humo. Pero, recuerda Becerra, la rubia platino se lo dijo silabeando, con ese acento de tugurio capitalino. Algo así como "e-se-mi-cam-peon-ci-to-de-pa-peeeeel...".

"Me cegué, me perdí. Me llené de rabia y me fui encima de él (Walter Ingram), ya no veía ninguna rubia, sino todo rojo, todo negro", reseñaba José Becerra.

Ingram se desplomó en su esquina. El réferi entró en histeria. Ingram no reaccionaba. No reaccionaría. Ingram agonizaba. Moriría dos días después en el Hospital Civil de Guadalajara. Becerra, católico, muy religioso, consideró el retiro. Nunca volvió a ser el mismo.

"¡Ese, mi campeoncito de papel...!". O más apegado a la memoria de Becerra: "e-se-mi-cam-peon-ci-to-de-pa-peeeeel...".

Regresemos a la Jornada 10. Clásico Nacional en lista de espera. América mira hacia arriba: Monterrey. Chivas mira hacia el fondo: el sótano está un escalón debajo, a un tropiezo...

Cualquiera apostaría por el América, especialmente tras descarrilar a La Máquina de Paco Jémez, con pocos sobresaltos. Cualquiera apostaría, siempre, porque hay 14 puntos de autoridad y 14 escalones de distancia. Cualquiera...

Pero, la única certeza que ampara a cada edición de un Clásico Nacional es que, a veces, los desfavorecidos y sentenciados, salen de sus tumbas, y se atreven como estertor de supervivencia, a darle un sopapo a la lógica, al sentido común y al magnífico favorito.

Hoy, desvencijado, eliminado, desahuciado, pero Chivas ciñe, tal vez apócrifamente, la corona de campeón. Sabe, el Guadalajara, sus jugadores, su cuerpo técnico, que pueden salvar su campaña, a pesar de ir contra un América cada vez más sólido, cada vez más compacto, cada vez más favorito y cada vez arrogante, consciente de su poderío.

La historia del deporte llena anaqueles maravillosos de casos así, como el de José Becerra.

A Chivas sólo le falta ese maniquí de cabello falso y joyas legítimas -tal vez--, que le susurre al oído, a cada uno de sus jugadores, con esa misma inquina que a Becerra: "e-se-mi-cam-peon-ci-to-de-pa-peeeeel...".

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Fútbol, México, Guadalajara

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LOS ÁNGELES -- Fue también un martes negro. Sí, dentro de un martes estremecedor, estrujante, luminoso, en que la voluble ruleta del Mundial detuvo sus giros y entregó pasaportes directos y a repescas. Drama y comedia.

Un martes, diría Diego Maradona, en que la pelota se percudió, como él mismo lo hizo ante Inglaterra con su mano atea invocando a Dios, pero después la higienizó, con tersura, hasta inmacularla, con el segundo gol en esa huracanada embestida napoleónica, tan chaparrón y regordete, sobre los alfiles de la Reina.

Una jornada mundialista en la que Islandia es la candorosa Cenicienta que adopta la humanidad con la primorosa inocencia de la que debuta en Mundiales, hasta un Lionel Messi que despierta del letargo en su iglú pectoral y hace tres goles para ganarse, en Rusia, su última oportunidad de ser exaltado a esa Basílica donde hoy sólo habitan dos divinidades: Pelé y Maradona.

Pero, el futbol también tiene esqueletos en el armario. Bochornos que se exhiben patéticamente para demostrar que los veredictos de la cancha no siempre se asientan en la red ni siempre se oficializan en el marcador.

Hay dos manifestaciones descaradas. Una que confirma que los árbitros fingen ser ineptos inocentes cuando hay perversas indicaciones. La otra, cuando el futbolista concilia con su adversario un pacto de no agresión.

Ambos descréditos del futbol, de los árbitros, los dirigentes y los futbolistas mismos, ocurren en ese hemisferio, en el que Loretta Lynch determinó que hay más corrupción en el balompié: América. Se perpetraron delitos deportivos, morales, éticos, en Concacaf y Conmebol.

Ojo: no olvidemos que en Europa se consuman atracos similares. Austria y Alemania, en pleno mundial, pactaron jugar en media cancha, para que el 0-0 eliminara a Argelia. Y Thierry Henry encaminó a Francia a su peor mundial, de un manotazo. El karma cobra caro en el futbol.

El primero de ellos se consuma en favor de Panamá que, vale decirlo, obtiene de la manera menos grata, un visado mundialista que ya merecía y llegó a coquetearle en dos anteriores procesos. El destinatario del crimen futbolístico no es indigno del premio, pero si él es la forma.

Un balón que apenas husmeó, que apenas olisqueó la línea de gol, que merodeó en el inútil ya casi, fue dictaminada como gol. Sobre esa piedra, Panamá construyó su travesía mundialista frente a una Costa Rica ya clasificada, pero indignada por el asalto.

Panamá no es culpable. Cierto: siempre quedaba al equipo canalero el camino puro, muy improbable, de la caballerosidad y el honor, de decir que la pelota no había cruzado la línea de sentencia.

Pero, seguramente aunque Panamá intentara convencer al emisario de Concacaf, Walter López, éste, seguramente por consigna habría dado por bueno el gol. Ya no importaba si la pelota cruzó o no la franja homicida, sino que ya era oficial en el marcador.

Walter López fue, ha sido, y seguramente será, mientras la indecencia de Concacaf lo permita, un instrumento de los intereses de la zona. Es el tahúr que entrega la carta correcta al jugador correcto. Su favorito en estas lides siempre ha sido México, pero no significa que no pueda cambiar de ahijado. La corrupción y los vampiros no distinguen heráldica sanguínea.

La jugada siniestra de Walter López repercutió en oros frentes. Honduras se enteró que tenía repesca, y además ayudó al lento, penoso, ominoso, descarado, pero muy devoto suicidio de Estados Unidos.

Hay que recordar que es inexplicable que el silbante guatemalteco sea árbitro con gafete de FIFA, como apóstol del Fair Play, cuando su país está exiliado por corrupción de sus dirigentes. ¿Acaso el olmo da peras? O Infantino no lo sabe, o lo sabe y lo aprueba. En cuakquier caso, es cómplice.

El otro es escenario no es menos lamentable. Uno siempre defiende que lo más purificado en la cancha, generalmente, sí, generalmente, es el futbolista. Perú y Colombia arrullaron nuevas dudas hacia el gremio.

Aceptemos que Ospina se bloqueó mental, física y futbolísticamente, y por eso no llega al cobro de Paolo Guerrero, aunque iba a su poste, y aunque ha salvado de esas, y muchas, en su carrera este arquero colombiano.

El video lo muestra. Radamel Falcao deambula, casi cínicamente, pavoneándose, como ofreciendo algo prohibido, y tapándose la boca, con los jugadores peruanos. "Tregua, que estamos vivos", el mensaje.

El goleador colombiano asegura que "sólo les actualizaba sobre otros resultados de la eliminatoria", y claro el mensaje indicaba que el empate los tenía en la zona de clasificación. Pacto de no agresión.

Los jugadores peruanos aceptaron los diálogos con Falcao y agregaron a la lista de embajadores de paz, cuando en la cancha sólo debe haber guerra leal, a Cuadrado, quien redondeó el discurso pacificador de su compatriota.

Obviamente, aficionados de Colombia y Perú, defienden el gesto de divulgación de no agresión por parte de Falcao y Cuadrado, y la forma de consensuarlo con los resignados, abnegados y felices peruanos.

Y es entendible, porque, como seres humanos, y más en algo intrascendente, relativamente, como el futbol, para muchos, insisto, importa poco el cómo, especialmente si incluye un visado mundialista.

Cierto que Chile no hizo su tarea, pero en los códigos que tanto defienden a muerte públicamente los futbolistas, si estos comportamientos de pactar resultados los ejecutan con su selección, ¿lo harán también con sus clubes?

Puntualmente, en este caso, ese espíritu pulcro de futbolista, con quimeras de infancia y adolescencia en el barrio, se gangrenó. Y lo podrido, o se amputa o contamina.

Ya alguna vez el portero mexicano Oswaldo Sánchez pidió clemencia en una desesperada e histérica mímica, cuando sus adversarios hondureños estaban en pleno abordaje. Querían la zalea del Tri extendida en San Pedro Sula.

En el Mundial de 2002, en Oita, Japón, después de que Alessandro Del Piero consigue el empate a uno al minuto 85, Franceso Totti se acerca a Rafa Márquez para decirle que ese 1-1 los ponía en la siguiente fase para el deceso de Ecuador.

Insisto, no son vicios nuevos, pero no por habituales, son saludables.

¿Qué es más lamentable: la consigna conkakafkiana para Walter López o la procesión de rendición, pacificación y tregua de Falcao y Cuadrado y la sumisión de los peruanos?

Confirmo: lamentablemente, el fin justifica los medios... y los miedos.

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LOS ÁNGELES -- Nos merecemos el Muro. Merecemos pagar el Muro. Que lo pague la FMF. Por desagradecida.

Hace cuatro años, Estados Unidos le tendió un compasivo y misericordioso puente de salvación al desahuciado y sofocado México para que fuera al repechaje ante Nueva Zelanda. Como náufrago, el Tri besó la arena de Río de Janeiro.

Este martes, México debió corresponder. Este martes debió saldar deudas de honor. Pero mandó a Estados Unidos a Siberia, sin escala en Moscú. Al cabo, los desagradecidos o los malagradecidos tienen un nicho especial en el Infierno.

Este martes, ante un Estados Unidos agonizante, prostrado, famélico, tal y como el Tri del Chepo-Tena-Vucetich hace cuatro años, México debía derrotar a Honduras para darle un vaso con vodka ruso al moribundo.

Vaya, incluso por orgullo, el Tri debió tener misericordia, para que Estados Unidos no pudiera restregarle en el rostro que le salvó la vida hace cuatro años. Las deudas de honor son deudas de horror cuando no se pagan.

ABRAHAM DIAZ/AFP/Getty Images

Estados Unidos construyó un puente hace cuatro años, y este martes México levantó un Muro para que Estados Unidos no acudiera a Rusia. Miles de estadounidenses tendrán un verano de MLS en 2018.

Y saqueado en su presupuesto millonario de turismo estadounidense, Putin reubica sus misiles: de la Casa Blanca a la casa del Tri allá en el CAR, por el predio de Alquiciras, al sur de la Ciudad de México, junto a la caseta de Tlalpan.

Es cierto: en la banca del Tri estaba alguien ajeno a este compromiso moral: Juan Carlos Osorio, quien se obsesiona con los ensayos demenciales de rotar jugadores de nómina y de posición. El honor no entra en sus "alternativas tácticas".

Y Osorio, en ese tiovivo, en ese carrusel, entretenido con sus caballitos, desoyó la historia, y organizó a su equipo para perder más que para ganar. Otro Frankenstein en la lúgubre parodia del fracaso.

Por eso, insisto, nos merecemos el Muro. Merecemos pagar el Muro. Bueno, Usted y yo no.

Que lo pague la FMF...

O que lo pague la libreta de renglones torcidos de Osorio...

O que lo pague Andrés Guardado al desperdiciar al minuto 94 ese tiro libre...

O que lo pague Guillermo Ochoa, con ese autogol al más puro estilo accidental y chusco de Chicharito, anotado en su propio marco con la mollera...

En redes sociales, entre aficionados y comunicadores, era evidente ese malestar por la derrota de México, pero no por el zapotazo de una selección endeble en futbol y en proyecto, sino porque se perdió una magnífica oportunidad de pagar una deuda de honor.

Los desagradecidos son como esos cachorros de hiena, que no sólo se alimentan de la ubre materna, sino que la arrancan y se la tragan aunque se desangre su progenitora.

Ser desagradecido es el Onceavo Mandamiento, ese que no está escrito, pero si hasta Jesús aceptó el beso de Judas para agradecerle que le mostrara a la eternidad el camino de ser Redentor.

El irlandés Richard Steele es muy claro: "Un favor bien retribuido es tan maravilloso como el honor, para el que lo confiere y el que lo recibe".

En redes sociales se proclamó hace cuatro años a "Zusi, hermano, ya eres mexicano". Ante Honduras, Zusi y EE.UU. entendieron que todo Abel tiene un hermanazo como Caín con una quijada de burro, dispuesto a traicionarlo...

Insisto, pues: nos merecemos el Muro, al fin y al cabo, los mexicanos estamos doctorados en la hábil tarea de construir túneles hasta dentro de los túneles... y hasta Rusia, si es necesario.

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LOS ÁNGELES -- El drama es una cita a ciegas: lo improbable ocurre. Y el desenlace de la Concacaf vistió a unos y desvistió a otros.

1.- México tenía una deuda con EEUU. Hace cuatro años, los estadounidenses, sin nada que ganar ni que perder, vencieron de visitantes a Panamá con gallardía extrema. Y Zusi rescató de la tumba al Tri, que ya recibía los Santos Óleos en San José.

2.- Más allá de que queda pendiente esa deuda de honor, México comparece con otro de los demenciales rompecabezas de Juan Carlos Osorio. Las rotaciones siguen armando Frankensteins.

3.- Y en una actuación indecorosa, desordenando más al equipo con cambios cocinados bajo histeria, termina con un engendro que cae, cierto, con un gol en fuera de lugar, que permite a Honduras meterse a la repesca ante Australia.

4.- El desencanto se cierne sobre EEUU y Honduras cuando Panamá consigue meterse al Mundial de Rusia de manera directa, gracias a uno de esos goles nefastos, sucios, promiscuos, corruptos, cuando se da por bueno un balón que jamás rebasa la línea de meta.

5.- El fracaso de EEUU, que será colgado como pecado a Bruce Arena, es sin duda culpa directa de la tolerancia dictatorial de Sunil Gulatti a las ruinas que dejó Jurgen Klinsmann de los procesos previos de Bob Bradley, del mismo Arena, Steve Sampson y hasta el fundador de todo, Bora Milutinovic.

6.- Honduras sufrirá. Australia, en un proceso distinto, será su rival, y sin la fortaleza de otros tiempos, pero los catrachos deberán ser cuidadosos e inteligentes desde la logística de los viajes, hasta la devoción de sus jugadores, que esta noche de martes, saldaron pecados previos, pero por eso, la repesca es un premio, pero también un castigo.

7.- El proceso de Juan Carlos Osorio, que pretendía imponer nuevas cifras, es decir, seguir vistiendo de oropel engañoso, titilante para los embaucados, un paso que sigue dejando dudas sobre su capacidad para desafiar a potencias en el Mundial. Honduras sólo le hizo tres, gracias a que entre una noche aciaga, Guillermo Ochoa salvó al menos tres fusilamientos.

Esta jornada, debe ser un parteaguas para muchos.

1.- En cualquier otro balompié, un fracaso como el de EEUU, le costaría el pescuezo a su dirigente, pero Gulatti es intocable para los medios estadounidenses. ¿Ahora con quién experimentará?

2.- México debe dejar de revolcarse en los buscapiés de pirotecnia de sus números en la eliminatoria, y portarse seriamente para conformar un equipo y dejar fuera las rotaciones. Pero Osorio, amparado por Decio de María, no lo hará.

3.- Panamá debe plantearse una preparación genuina para un Mundial. Afortunadamente, un tipo avezado en ello, experto en torneos así, puede organizar correctamente la estrategia.

4.- Mal querido por la afición, cuestionado por clubes y dirigentes, pero Jorge Luis Pinto intentará montar en nueve meses un ente capaz de imitar el maravilloso milagro tico en 2014.

5.- Para Costa Rica, con una generación confiada, sólida, se abre otra puerta que no debe descuidar: preparar las siguientes generaciones, con dos Hexagonales respetables consecutivos.

Y al final, así como hace cuatro años, se convirtió en tendencia en Twitter #ZusiHermanoEresMexicano, hoy a Zusi, sus hermanos de profesión, le fueron desleales en la cancha, parte culpa de los jugadores y gran parte culpa de la tómbola, o ruleta o cubilete, al que recurre Osorio para hacer sus alineaciones.

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Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- Esos puños recios, sólidos, firmes, erguidos, amenazando al cielo y a los Cielos: Dios, nunca más. Ese estandarte cromático de tanta vida, entre tanta muerte. Ese gesto poderoso de fe enarbolando la esperanza. La victoria absoluta sobre la iracunda naturaleza.

El Himno estremece, más que nunca, más que siempre. Cada acorde, un microsismo, en cada uno de los más de 30 mil presentes, esos, esos mismos, que murieron de muerte ajena, un poquito, ese holocausto del 19 de septiembre, y resucitaron con la fortaleza desafiante de los diminutos colosos que hurgaban en las fauces de la tragedia, en busca de un latido, un quejido, un suspiro. Homenaje a los héroes genuinos, esos de rostro bruñido.

Frida, serena: la hecatombe recula y se esconde en el pasado, intimidada por ese muro de puños en alto. Miguel Layún se convulsiona. Pero, llora Miguel, que la sangre se ha secado, y entérate: los nobles sepulcros, son los cimientos de un nuevo México.

El estadio Alfonso Lastras de San Luis Potosí es uno más de los epicentros del renacimiento. Tal vez casi profano, de tan festivo; tal vez casi insolente porque el futbol obliga a agitar banderas, cuando una Nación entera aún conserva solemnemente su bandera a media asta, como señal de alas inquietas de alerta.

Fue, ese momento, con una suntuosidad doliente, respetuosa, cauterizadora, lo apasionante de la jornada.

Después de ello, una selección mexicana patética en el primer tiempo, ante un seleccionado de Trinidad & Tobago formado al vapor, una versión B, improvisada, toda vez que vendavales ajenos le apagaron y le apaciguaron sus ilusiones mundialistas.

Mejora el Tri en el segundo tiempo, con una losa a cuestas, tras el 0-1 de Winchester en la primera mitad. Oportunismo de Chucky Lozano empata, mientras que el que aseguró que "anoto más que los que fallo", Javier Hernández, hace el 2-1, después de desperdiciar tres nítidas.

Cierra Héctor Herrera. Golazo. Cobro a segundo poste, en ese limbo ilocalizable, donde muere el resuello del arquero y se yergue el poste izquierdo. 3-1.

Y claro, festejo desmesurado. En todas partes. En la tribuna, que tiene el derecho supremo de fantasear según sea el caso. Y en las redes sociales, donde unos se consuelan hasta con el hedor que despide esta victoria, mientras otros alertan que detrás de la pirotecnia del marcador, hay un lúgubre comportamiento futbolístico. Y hasta en micrófonos cabalgan estrepitosos aunque famélicos de justificaciones, los cantos de sirenas.

Chucky, Chicharito, Herrera... levantaron el puño por el triunfo sobre la versión B de los trinitarios.

En realidad, los únicos puños que este viernes por la noche se llenaron de gloria, fueron esos heraldos que homenajearon el tesón, la rabia, el humanismo, la fe, de esos, de todos, de los titanes que aún hoy escuchan, porque escuchan, entre las silenciosas entrañas del siniestro, esos latidos que son una celebración de vida... Esos puños, los que fueron astas huérfanas de banderas y de vidas ausentes, antes de que el árbitro diera el silbatazo inicial, esos, esos sí son México...

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Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- En estos tiempos en los que el universo cabe en un iWatch, La Sultana Aixa habría espetado a Jesús Martínez Patiño con una derivación de su sermón a su hijo Boabdil: "no llores como hombre lo que no supiste defender como directivo de futbol".

El reproche original de Doña Aixa fue "no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre", después de que su junior se dio el lujo de perder el Reino de Granada.

En Futbol Picante, ante José Ramón Fernández y Héctor Huerta, el dueño del León y del Pachuca recreó, con un delicioso dramatismo, la opereta desarrollada truculentamente por Decio de María y sus secuaces para dejar en claro quién manda en el futbol mexicano, aunque ese zar balompédico se preocupe más por los grupitos de jilgueros afónicos formados al vapor, y por la confección de lacrimógenas teleseries cada vez más pobres en argumento y más ricas en ajetreos de alcoba.

1.- Jesús Martínez denuncia que los contratos con Televisa que estuvieron vigentes ocho años, nunca les fueron mostrados a los dueños de clubes, y que en estos últimos y caóticos días de asignación de los derechos de transmisión, simplemente estuvieron más escondidos que Decio de María el 19 de septiembre y semanas subsiguientes.

Martínez se jacta de que él reclamó hace 10 meses que se analizara colocar en subasta los derechos de transmisión de la selección mexicana, y desde entonces el contrato vigente se convirtió en algo más sagrado y oculto que el acta de nacimiento de Chabelo.

Si hubiera tenido a La Sultana Aixa, Jesús Martínez habría sido azuzado para que con cimitarra verbal en mano impugnara la decisión del Comité de Comercialización y la posterior votación en la Asamblea.

Faltaron pues gónadas al dueño del Pachuca y León y por supuesto al resto de votantes, que ahora más que nunca certificaron que no fue accidente el bautizo de "Yunta de Dueños" de Sven-Goran Eriksson, que fue lo único exquisito que dejó a más de llevarse su millonaria pensión vitalicia y su consorte eventual nativa de Colombia.

Así quedaron, Jesús y sus apóstoles de la revuelta: como una "Yunta de Dueños" al aceptar votar sobre un supuesto contrato, una supuesta cláusula de renovación automática, que apareció de la nada, tras ocho años de desconocerse. Houdini sacó un elefante de la chistera.

"Chucho Pachuco", como le llaman algunos atrevidos, careció de esa viril autoridad para tomar el caudillaje, aunque es cierto, estaba rodeado de ovejas, trémulas todas, de ser llevadas al matadero. El lobo estaba chimuelo.

Insisto, durante ocho años, Jorge Vergara cobró mucho mejor que el Tri a Televisa, y queda claro que los sufridos, cautivos y desilusionados aficionados del Tri cuadruplican por lo menos a los Chivahermanos.

2.- En esta charla exclusiva con ESPN, Jesús Martínez gimotea además que quienes se oponían eventualmente a que se entregaran las transmisiones envueltas para regalo con la dignidad hecha jirones de los dueños de clubes eran amenazados.

Dice el multipropietario de equipos que González Ornelas --por quien dice meter las manos al fuego-- le aseguró que él estaba siendo presionado a respaldar, contra su voluntad, el apoyo a Televisa.

Si Martínez habla de amenazas, si fuera Boabdil, La Sultana Aixa le habría conminado a que desenmascarara a los truhanes que lo intimidaban y coaccionaban, y que especificaran que tipo de ultimátum le habrían lanzado.

Porque es muy distinto que el interino en la FMF y la marioneta del Salón Oval de Televisa, Decio de María, le dijera que a lo mejor los árbitros se equivocaban accidentalmente contra Pachuca y León, y otra muy distinta que le dijera, a la vieja usanza, a la vieja escuela, que casualmente en algún noticiero se revelarían todos los orígenes de los terrenos, los socios, los dineros y las alianzas con políticos hidalguenses para consolidar y consumar lo que es Grupo Pachuca.

Hay diferencia abismal de oratoria y capacidad de convencimiento entre un pellizco y un taladro de dentista cerca de la encía sana.

Alguien allegado a la disputa de Chivas por los derechos de transmisión, asegura, audazmente, que para presionar a Vergara se le habló de algunas situaciones fiscales sensibles en su entorno, y de algún eventual, súbito y extraño respaldo a su ex esposa Angélica Fuentes, en caso de que no aceptara negociar de nuevo y con intenciones de ceder.

Pero, hasta en eso, Martínez navegó en la superficialidad donde habitan los timoratos, y es solo apto para varones.

3.- Entre su listado, Jesús Martínez denuncia que Decio de María escondió, como las marchantas de los tianguis, en el seno, la carta en la que previamente Carlos Slim y Telemundo habían enviado su intención de disputar los derechos de transmisión cuando llegara el momento de la revisión de contratos.

Decio ocultó la epístola disidente, y solo hasta que por decisiones de Slim se hizo pública la propuesta, entonces fue que ya el talentosísimo, honestísimo y vivaracho De María no pudo tapar la tormenta ante La Famiglia del futbol mexicano.

¿Esconder esa misiva fue decisión de Decio? De ser así, es grave. ¿O alguien le ordenó que la mantuviera oculta? Aún más grave, pero a final de cuentas es la ratificación de que él, y todos los dueños de equipos, conforman un teatro guiñol para diversión de Emilio Azcárraga Jean.

4.- 'DESAMIGA' DE SU FACEBOOK A IRARRAGORRI. Cierra su capítulo diciendo que Alejandro Irarragorri, quien terminó mal parado en este jaloneo, casi en un papel coincidente con el segundo apellido del mismo Jesús Martínez, es decir Patiño, ya no es más su amigo, sino sólo un compañero en la Liga MX.

Me imagino que tras romper en llanto, desplomarse en histeria, y buscar algún tipo de consuelo, quejumbroso, Irarragorri debió repetir ese dicho mexicano: "Estando bien con Dios que vaya y (...) a su madre el Diablo".

De cualquier manera, es relevante, útil, atrevido, rescatable y destacable, que al menos haya una oveja negra en ese rebaño de federativos serviles y sumisos con el atrevimiento glandular de exhibir el manoseo absoluto del futbol mexicano, especialmente el de la selección mexicana, esa que es de todos, pero, insisto, es el hobby de uno solo.

La pregunta obligadamente es: ¿si así se manipula la mesa de una asamblea de dueños del futbol mexicano, se manipulará de la misma manera lo que ocurre en las canchas del futbol mexicano...?

Contéstame Jesús, mientras te quitan los clavos...

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Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- Cicerón fue brutal: "La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio".

La FMF distribuyó una autoexpiación, una declaración de culpa, para indultarse de sus propios pecados, en la orfandad de un boletín sin firma para explicar la cesión de derechos de transmisión de la selección mexicana. El anonimato es un discurso culposo.

Y lo hizo un domingo por la mañana: 48 horas después, como si la conciencia dormida de la FMF tuviera pesadillas, y necesitara confirmar su mal proceder exponiendo sus motivos. La conciencia es el Judas de los mal portados.

En su pasquín de seis puntos, la FMF cae en deliciosas contradicciones. La idiotez y la mentira cojean de distintos pies, y caen sin tropezarse.

1.- La FMF explica que hubo un informe tras exhaustivo análisis durante ocho meses, por parte del Comité de Comercialización, que lo forman cuatro clubes elegidos por no tener compromisos con televisoras: Monterrey, Pumas, Santos y Xolos. ¿Y Cruz Azul, Tigres, Toluca, etc? ¿Y a Chivas lo descarta ChivasTV? De risa.

2.- Explica el panfleto que tomó 48 horas de cacumen y neuronas a Decio de María elaborar que se triplicó el beneficio económico del acuerdo. ¿Cuántos años estuvo cotizado el Tri por ejemplo, por debajo de Chivas? Ocho años.

¿Por qué la FMF cotizaba al Tri ante Adidas como una selección de impacto sobre 130 millones de habitantes y ante Televisa como mercancía de segunda? ¿Recolecta más beneficios Adidas vendiendo camisetas que las televisoras comercializando al Tri?

Las ganancias, antes del Mundial de Brasil, eran de 3 millones de dólares libres por cada transmisión de cada juego de México, molero u oficial, con una alcancía especial en Copas del Mundo.

¡Ah, pero la gran mentira! Esa delicia de tropezarse con las agujetas desatadas de la estulticia. Habla pomposamente en este punto la FMF que anuló la cláusula de renovación automática de contrato.

Y, entonces, ¿para qué formar un Comité de Comercialización que debió trabajar hasta el desmayo, hasta quedar exánimes sus cuatro miembros, si de acuerdo a un estatuto estaba obligada la FMF a endosarle automáticamente los derechos a Televisa?

3.- En pocas palabras, cuando la FMF, con la histeria reflejada en el rostro de Decio, fue a desahogarse con Emilio Azcárraga Jean, de que Carlos Slim/Telemundo ofrecían mucho más de lo que ofrecía Televisa.

Si Decio, la FMF y los cuatro títeres de la Comisión permitieron la contraoferta a Televisa, porqué no permitieron también una contraoferta a Carlos Slim/Telemundo. Cierto: habría sido un detalle de lealtad, ética, responsabilidad e inteligencia, cuatro valores que están vetados en la FMF.

4.- Los cuatro componentes de la Comisión, explica el comunicado, eligieron por tres votos a uno (Monterrey), a Televisa y TV Azteca. Una mentira: Televisa compra los derechos y los subarrienda. La otra ¿son más 231 millones de dólares que 260, para cuatro personas a cargo de empresas?

5.- Y, en la FMF todos están convencidos de que este nuevo acuerdo de cesión de transmisiones, "favorecerá el desarrollo y competitividad de la Selección Nacional". Una joya del futurismo. No más 7-0 ni ridículos en Copa Confederaciones y Copa Oro.

6.- Y en este apartado del folleto, garantizan que la selección mexicana siga siendo de todos, aunque en realidad seguirá siendo de uno solo, el juguetito de Emilio.

Aquí es urgente recordar que la propuesta de Carlos Slim/Telemundo se enfocaba a los derechos sólo para EEUU y plataformas digitales a nivel mundial, pero los derechos para transmisión por TV abierta en México, seguirían a disposición de la FMF para comercializarlos para que en México nadie se quedara sin ver el Mundial.

Es decir, nada habría impedido, incluso, que la FMF aceptara las dos ofertas, y en lugar de sumar 231 mdd, embolsarse 491 millones de dólares.

Queda claro que este sexto punto es una farsa de una FMF que súbitamente se transforma en la Madre Teresa de Calcuta del aficionado en México, en una labor beatificadora, benefactora, de altruismo, de filantropía.

Y podría creerse, de no ser porque en este ciclo mundialista facturará 650 millones de dólares, pero es tan abnegadamente generoso que a para los damnificados por el sismo del 19 de septiembre, sólo aportó 7 millones de pesos (unos 365 mil dólares), que se convertirán en 14 millones de pesos con el apoyo de un banco.

Sí, muy dadivosa la FMF, con un espíritu quijotesco de humanismo.

Y si Usted coincide con Cicerón, encontrará empatía en Aristóteles: "No basta decir solamente la verdad, es más conveniente mostrar la causa de la falsedad".

Amén...

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Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- Chivas abdica. El campeón vigente es ya sólo un holograma anecdótico en este Apertura 2017. El epitafio es simplista: Guadalajara 1-2 Lobos BUAP.

Cierto, las matemáticas aún rezongan, aún suplican, aún gimen en favor de Chivas. Quedan 21 puntos disponibles y necesita ganar al menos 16 de ellos, es decir, un 76 por ciento de efectividad. La Liguilla no es imposible, pero es improbable...

A Rey muerto, rey puesto...

Ciertamente, la sentencia de las anémicas ilusiones rojiblanca tuvo un finiquito preciosista, exquisito. Un pasaje plagiado al exuberante repertorio de arlequines de Cirque du Soleil. Ser destronado así es hasta un homenaje para el campeón saliente...

Minuto 85. Trazo por derecha. Escoltado por cuatro, Amaury Escoto, hurga en el catálogo de las hazañas. Veleidoso, elige ungirse de inmortalidad.

De espaldas al marco, en esa cita a ciegas donde confluyen lo sublime y lo ridículo, Escoto se transforma en el acróbata de los milagros. Para un Lobos BUAP urgidos de milagros.

Porque la estampa es perfecta. Trapecista en el vacío, desafiando la gravedad, ridiculizando a Newton, su manzana y las teorías, Escoto se suspende en el aire, estiliza una chilena que debió de provocar una hemorragia de memorias en Hugo Sánchez.

En la vertiginosa acuarela, Escoto se desploma en el césped aún con la incertidumbre. El balón, catapultado con más bendiciones que certezas, entra al ángulo izquierdo. Rodolfo Cota se lanzó como patiño, solo para pedir una limosna de historia con su rictus de histeria.

Las redes ondearon arropando de gloria a la gordita de piel lustrosa. 1-2. Silencio, ese silencio estupefacto, sofocado, pasmado, ese silencio del azoro. Y después el orfeón fue de unos pocos, un coro de aullidos, ante el gemido doloroso de los anfitriones, pocos por cierto en ese Estadio Chivas. Los Lobos habían devorado al Rebaño.

Así, en esa cadencia eternizada en dos segundos, Escoto gana el Premio Puskas por adelantado. Irónico: el universo se embelesó con ese gol, y el artista que colgó la obra en el museo eterno de la memoria, tendría que recurrir después al consuelo del video, casi como para narrarlo en tercera persona, como si fuera ajeno.

Y de la mano de ese golazo de Escoto, se inhumaron en la pira del fracaso, las últimas esperanzas de Chivas de llegar a la Liguilla para intentar tener derecho, al menos, a los escarceos de querer ser bicampeón.

Antes, en los 85 minutos previo al majestuoso funeral del Guadalajara oficiado por el ballet de un segundo de Escoto, Lobos BUAP había tomado ventaja en el manejo del partido y el marcador. Advíncula lo había certificado en la red en el primer tiempo.

Chivas reaccionó en el segundo tiempo. Igualó Rodolfo Pizarro con un escopetazo cruzado a la derecha de Villalpando. Tendría el Guadalajara otras tres. El desperdicio tiene lágrimas inútiles de lamento.

Insisto: hasta la aritmética simple le da aún respiración de boca a boca a Chivas. Pero tiene un problema: el fin de semana lo emboscará Tigres, ese mismo que tiene las obsesiones negras abotagadas en el buche, rencores, odios, rabia y ansias, desde la revancha de la final, hasta ese penalti que se tragó Luis Enrique Santander.

Al menos, Chivas podrá decir que en el sepelio de sus pretensiones de bicampeonato, fue oficiado por uno de esos bailarines exóticos de Cirque du Soleil: un tal Amaury Escoto, quien por cierto, alguna vez, les ofreció Tigres... y lo desairaron.

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LOS ÁNGELES -- Pero dime... ¿De qué estás hecho, samaritano? Mientras amorosa y fervorosamente, levantas muros, hurgas en los infiernos de la muerte, restituyes vidas y ahuyentas mortajas, das de beber, sanas, reconfortas, das de comer, das cobijo, das consuelo, y enciendes veladoras, para apagar los cirios... mientras transpiras y resoplas con los músculos de la fe.

¿De qué estás hecho...? Dime, mexicano entre las galas luctuosas de este onomástico lúgubre y doliente del 19 de septiembre...

¿De qué estás hecho...? ¿Acaso de un acero más vigoroso y de un concreto más poderoso que el de los colosos colapsados en las entrañas de tu urbe, de tu ubre y tu palacio de espejos hechos rompecabezas? Sin duda...

¿De qué estás hecho...? ¿De una conciencia diametralmente distinta a tus gobernantes de sangre negra agazapados en el escondrijo al final de ese torcido laberinto de sus corrupciones, impotencias e incapacidades? Sin duda...

¿De qué estás hecho...? Dime, mexicano, ¿de qué estás hecho...? ¿Acaso de esa estirpe maciza de raza de tus propios héroes deportivos? De eso, sin duda, De eso y mucho más...

¿De qué estás hecho...? Dime, mexicano, que sobrevives con esa médula de mármol, tan inquebrantablemente guadalupana bajo la oración de la tragedia...

CortesíaJesús Corona puso su 'granito de arena' para los damnificados.

¿...Acaso estás hecho de esa temeridad de un Julio César Chávez, cuando entre los Santos Óleos de la derrota, sacó ese puñetazo de varón sobre Meldrick Taylor, y que por su sangre y por su etnia aceptó el post mortem como boxeador, pero para sobrevivir como mexicano, leyenda y padre, en aquel suicidio ante De la Hoya?

De eso, de todo eso, sin duda, y mucho más...

¿De qué estás hecho...? Dime, mexicano, que levantas vuelo en esa vocación inalterable para juguetear al Ave Fénix, y que de entre el polvo frágil de las cenizas, reconstruyes, parece, cada 32 años, nuevas maravillas de caridad para tus herederos...

¿...Acaso de la misma progenie de conquista que un regordete, casi analfabeta, que salió de Etchohuaquila para tirar trabalenguas con el brazo izquierdo, y poner de rodillas, con el cañón al hombro a los trogloditas hormonalmente emperifollados de las Grandes Ligas...?

De eso, de todo eso, sin duda, y mucho más...

¿De qué estás hecho...? Dime, mexicano, que con músculo y rabia, laboras como topo mientras invocas el Santoral de todos tus atrios, para evocar a la musa casi sensualmente virginal de la esperanza, para que la muerte te dé un momentito de respiro, con la misma piedad que Macario en el cuento de Bruno Traven...

¿...Acaso de la misma rabia rebelde, de esa desentrañable incertidumbre entre el rezo y la blasfemia pagana, como la de ese saltimbanqui asesino a quien el Vicente Calderón le vomitaba "indio, indio", para burlarse de sus genes de Netzahualcóyotl, aunque al final Hugo Sánchez puso su heráldica en los museos de cada portería de España?

De eso, de todo eso, sin duda, y mucho más...

¿De qué estás hecho...? Dime, mexicano, debajo de esa epidermis hojaldrada, debajo de escamas de paciente titanio, para resistir los apocalipsis de los jinetes despiadados de la naturaleza, y con las alas cinceladas de devoción, cobijar a tus caídos...

¿...Acaso de los genes de tu propia mitología, para hacer del viento tu escolta, devorar los 400 metros y entonar el himno nacional ante los castillos negros del machismo, como Ana Gabriela Guevara, para corroborar que desde la historia oculta de la injustamente condenada Malinche, deja la huella de la mujer como precursora de épicas irrepetibles...?

De eso, de todo eso, sin duda, y mucho más...

¿De qué estás hecho...? Dime, mexicano, hoy cuando en el caos de la desesperación haces de tus lenguas y tus dialectos, el esperanto mismo de la solidaridad...

Tendrás, sin duda, todo eso de tus héroes deportivos. Y mucho más...

Porque hoy, ellos como tú, enaltecen la integridad y la entereza, especialmente en la ingobernabilidad oficial de sus respectivas hazañas...

Ni tú ni ellos necesitan líderes. Porque el líder, en tiempos de duria y cólera divinas, de nuevo, eres tú...

Por eso, dime, mexicano, ¿de qué estás hecho...?

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LOS ÁNGELES -- Las estadísticas enriquecen los análisis, pero no empobrecen las pasiones. Especialmente en torno al Clásico Nacional.

En semana impredecible de predecibles rivalidades, bajo el auspicio de la Copa MX, América enfrentando a Cruz Azul, y Chivas al Atlas, el Clásico entre Guadalajara y Águilas se convierte en el epicentro emocional de la Jornada 10.

Tiempos hubo en que la aversión a 'El Nido', provocaba una solidaridad impulsiva hacia el Rebaño. Tiempos hubo en que hasta aficionados de Pumas y Cruz Azul guiñaban simpatía a los rojiblancos. Justicia en mano ajena.

Hoy, sin embargo, desde el arribo salvador de Jorge Vergara, y sus tiempos circensemente lúdicos de desplegados y bravatas, convirtieron a Chivas en súbito pararrayos del desprecio general.

Entre la animosidad generada por Vergara y el lema incitador del "Ódiame Más", el resto de la muchedumbre futbolera lanza un pronóstico imposible desde los sótanos azufrosos de sus entrañas: "Que pierdan los dos". Ni el Rey Salomón.

Pero, sin duda, con descaro unos, con esencia futbolera otros, y los demás con la ansia hipócrita de mirar de reojo, estarán en ascuas y como ascuas, revisando los 90 minutos en el Estadio Azteca. El odio es más poderoso que la indiferencia.

Getty Images

Llega el América ante Chivas dañado por estigmas escarlatas. La Cruz Roja inhabilita a Edson Álvarez para este juego y una tarjeta roja margina a Miguel Samudio. Dos bastiones defensivos.

Pero, las Águilas habitan intranquilas, aunque solitarias, en la suite presidencial de la Tabla de Posiciones, debajo del dueño del Penthouse, ese Monterrey que con Antonio Mohamed tiene arranque de caballo fino y cierre de jamelgo lechero.

A ocho puntos y diez escalones, Guadalajara ve en el América el fin o el principio de su ansiedad de Liguilla. Necesita 16 unidades de las 24 en disputa. Necesita la magia de 67 por ciento del botín en disputa.

Para Chivas, el Azteca puede ser el Mausoleo gigantesco y majestuoso donde se consuma y se consume el funeral de sus ilusiones de Liguilla. Una derrota sería la abdicación del campeón vigente, digan lo que digan las desesperaciones matemáticas de sus seguidores.

Pero, por el contrario, si el Rebaño consigue una victoria, en un escenario que le sienta bien en los tiempos de crisis, en los tiempos de desesperanza, como lo es el Azteca, no sólo la aritmética será generosa con ellos, sino ese trago largo de nutrientes espirituales de vencer al más odiado de los adversarios.

Este sábado pues, para Chivas puede caer el Maná de un marcador favorable, o pueden bañarse con las primeras cenizas de su título en el crematorio monumental del Azteca.

Insisto: los antecedentes, las estadísticas, lustran e ilustran. En torneos regulares, Matías Almeyda ha sido cetrero y certero cazando aves de rapiña, aunque en Liguilla, se convirtió en presa fácil.

Por otro lado, Miguel Herrera entiende la trascendencia de estos enconados antagonismos. "Uno sabe que cuando firma como técnico del América, aunque no venga en el contrato, está incluido que debe ganar todos los Clásicos (ante Chivas)", explicó alguna vez en Raza Deportiva de ESPNDeportes.

Ojo: a media semana, insistamos en ello, América enfrenta a Cruz Azul, y Chivas al Atlas, en duelos a muerte. La supervivencia en la Copa MX está en juego. Al América puede no importarle, al ser una competencia que ofrece mucho menos que la Liga, pero Chivas, campeón defensor, no puede arriesgar el pellejo, pero ha quedado claro que sus jugadores no están para un par de zafarranchos de tanta intensidad en tan corto tiempo.

Escenario más dramático para Chivas, no puede ser: resurrección o muerte, en terreno inhóspito, y ante un América más rabiosamente predispuesto a la inclemencia que a la indulgencia.

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LOS ÁNGELES -- El futbol nació, creció y se desarrolló, universalmente, bajo la figura autoritaria del Patriarcado. Mecenazgo absoluto.

Pero, al paso de los siglos, esa figura, esa, la del dueño totalitario del balón, se va quedando sin balón. Y en México ocurre casi de manera dramática.

Ese Patriarcado se sensibiliza en dos equipos a los que la popularidad, y una época boyante, colocó en el atalaya de la veneración en el futbol mexicano: Pumas y Cruz Azul.

Y hay, tal vez una excepción, que lo único que hace es confirmar la regla: el América. Al morir Guillermo Cañedo de la Bárcena y Emilio Azcárraga Milmo la transición fue penosa, pero las Águilas siguieron el camino del Áve Fénix.

¿Chivas? En la época de decadencia histérica, de agonía, surgió Salvador Martínez Garza para rescatarlo financieramente, cuando zopiloteaba Televisa para agregarlo a su clan (Necaxa, Atlante y San Luis).

Después, cuando MexLub vivía una hemorragia fatal por causa de Chivas, llegó Jorge Vergara a rescatar a Martínez Garza y a su empresa, con todos los asegunes que se quiera. Llega a rescatar a un Rebaño en riesgo de extinción. Hoy el consorcio de OmniLIfe y otras empresas, mantienen al Guadalajara con resuello de campeón.

Hoy América, bajo un nuevo régimen económico, y Chivas, como parte, no cómo apéndice de un consorcio, mantienen el protagonismo.

Guillermo Aguilar Álvarez fue el responsable de esa época esplendorosa de Pumas. Un club con la escuela de Renato Cesarini en su incubadora, y las acertadas contrataciones de refuerzos (Cabinho, Muñante, Spencer).

De fuerzas básicas saltaban el Pentapichichi Hugo Sánchez, Chucho Ramírez, Félix Cruz, Manuel Negrete, Luis García, Claudio Suárez, García Aspe, Luis Flores, entre muchos otros.

Cierto, el dinero no era sólo de Aguilar Álvarez, sino de la UNAM, pero su autoridad sobre el equipo estaba por encima, diplomacia de por medio, de las ansias de protagonismo de rectores. En el club él mandaba y los rectores asentían.

El liderazgo de este personaje histórico para la UNAM se extendía hasta la selección mexicana. Hacía creer a Cañedo y a Azcárraga que la selección era de ellos en las finanzas, pero él tenía el control absoluto, al grado que en el Mundial de 1994, desde el palco, fue él quien prohibió a Miguel Mejía Barón el ingreso, por cambio, de Hugo Sánchez ante Bulgaria.

Nunca dejó de tener un peso de autoridad en Pumas, aún cuando se alejó del organigrama formal de la directiva.

Y después del Patriarca, como efecto de una estructura perfectamente montada, aún Pumas pudo mantener la solidez para sumar títulos. Hoy, es un caos. Empobrecido, abandonado por sus nuevos mecenas, y, sobre todo con la matriz seca, infértil.

Hoy, lamentablemente, para los Pumas, su mejor futuro, es lamerse las heridas con las páginas gloriosas de su pasado.

Algo similar ocurre con Cruz Azul. Cerca de 20 años sin conseguir un título y víctima o cómplice de un saqueo multimillonario anualmente, por parte de promotores que engatusan a la directiva.

Guillermo Álvarez Macías no sólo se convirtió en el Patriarca que consolidó con la figura generosa de cooperativa a Cementos Cruz Azul, sino que además hizo del club lo que ya no es: una genuina Máquina de hacer buen futbol y de títulos.

Además, era capaz de exigir la formación de jugadores, de comprometerlos, y de que los futbolistas extranjeros se convirtieran devotamente en parte de una familia. Fueron épocas del mejor Cruz Azul.

El futbol mexicano no ha tenido a otro Fernando Bustos, un extremo neto y nato, de fantasías caracoleras. Debe tener en su recuento tantas caderas reventadas como pases para gol. Y ni a un Horacio López Salgado, implacable delantero. La mejor de sus joyas recientes, fue Javier Aquino, y su mejor historia la firma con Tigres.

Sin Álvarez Macías, la cooperativa no perdió su impulso como empresa. Financieramente, sus hijos Guillermo y Alfredo le dieron solidez al cemento, pero no han sabido dotar de cimientos a su equipo. 20 años sin títulos es un insulto ala historia de Cruz Azul.

Ninguna de las dos instituciones, Pumas y Cruz Azul, ha sabido sobrevivir a la ida de sus Patriarcas. Sin esos personajes de absoluta personalidad y dirección, algunos mandos han fallado en el ejercicio del liderazgo. No son, incluso, algunos capaces de mantenerse en el puesto, en el caso de Pumas, y en Cruz Azul es utópico para cualquiera arrebatar el control a Álvarez Cuevas.

Escribió Gabriel García Márquez en "El Otoño del Patriarca" que "...si yo hubiera sabido que mi hijo iba a ser presidente (de la república) lo hubiera mandado a la escuela...".

Tal vez no sea este el caso tan dramático. En ambos clubes hay dirigentes de notable inteligencia profesional, pero lejos, sin duda de ser los nuevos Patriarcas de viejos clubes urgidos de nuevas proezas.

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