El último egresado de esa casa sonreía alegremente este viernes en Eindhoven mientras era presentado como nuevo jugador del campeón holandés, el PSV. Erick Gutiérrez es una muestra inequívoca de que el Pachuca es la organización que mejor vela por el desarrollo del futbolista mexicano. El trabajo del modesto -y al mismo tiempo gran club- ha quedado en evidencia una vez más que ha dejando atrás a tradicionales escuelas y semilleros del futbol mexicano. Los Tuzos se han vuelto a dar el tiempo para todo: Producir, competir y exportar futbolistas.

CIUDAD DE MEXICO - Era enero, en su casa, en Medellín, Colombia, cuando le pregunté al entonces entrenador de la Selección Mexicana, Juan Carlos Osorio, a dónde pensaba enviar a su hijo para que terminará de desarrollarse como futbolista profesional.

"Al mejor lugar posible", me respondió.

No tarde demasiado en preguntarle donde era "ese mejor lugar posible" imaginando que su respuesta sería algún club europeo o una escuela en la que él alguna vez ocupó un puesto o tuvo oportunidad de seguir de cerca su trabajo. Esperaba que me dijera "Manchester City", "Liverpool" o quizá el "Barcelona".

Su respuesta me dejó anonadado... "Pachuca". Jesús Martínez seguirá generando envidias y ganándose "enemigos", pero la realidad es que ha vuelto mostrarle al resto de los dueños de clubes del futbol mexicano cómo se hacen las cosas. El Pachuca, "su" Pachuca se da tiempo para todo: Producir, competir y exportar.

El modesto -y al mismo tiempo grande y poderoso+- Pachuca ha vuelto a demostrar que es el equipo que mejor trabaja en el desarrollo del futbolista mexicano. Atrás quedó la fama de la cantera de Pumas, el Club América, la Academia del Atlas, las fuerzas básicas de Chivas o la de Cruz Azul. Es Pachuca, a través de la Universidad de Futbol, la que ha producido las mejores promesas del futbol mexicano en los últimos tiempos: Hirving Lozano, Erick Gutiérrez -ambos hoy en el PSV Eindhoven-, Rodolfo Pizarro y Jurguen Damm. Los Tuzos han puesto su marca muy en alto cuando se trata de generar jugadores mexicanos. "Había mejores ofertas en México por Gutiérrez", acepta Martínez en una entrevista con ESPN AM. "Pero era mejor para el futbolista ir a Europa y seguir creciendo futbolísticamente".

En una plaza pequeña, una ciudad sin demasiada economía, donde nadie nunca vio nada -más que los ingleses aquellos de finales y principios del siglo anterior que explotaban las minas a la búsqueda de plata- Martínez vislumbró el "vergel" que, con mucho esfuerzo y a pesar de las constantes críticas y controversias sobre su relación con los gobiernos, ha logrado construir. Junto a él, su esposa, la psicóloga Gabriela Murgía, sus hermanos, su familia, Andrés Fassi, hombres como Martín Peláez, Pedro Cedillo, Eduardo Zabalegui, Luis Baraldi y la aportación de un director deportivo como Marco Garcés que, a diferencia de otros en su posición, no parece requerir de mucha exposición mediática para producir excelentes resultados. En el Pachuca, más allá de las criticas, saben hacer futbol y saben hacer futbolistas.

En los últimos torneos, el Pachuca ha vagado como un equipo de media tabla hacia arriba. Desde que fue campeón en el Clausura 2016, la clasificación a la Liguilla ha sido complicada. El equipo ha buscado formas de mantenerse competitivo, pero sin olvidar una de las grandes funciones y esencias de la Universidad del Futbol: Producir futbolistas y producir buenos seres humanos llenos de valores. El último de ellos sonreía alegremente este viernes mientras era presentado en Eindhoven con la camiseta del campeón holandés que próximamente jugará la Champions ante el Barcelona, el Tottenham y el Internazionale de Milán.

@Faitelson_ESPN

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LOS ÁNGELES -- Cuando Jesús Martínez citó a conferencia de prensa para confrontar el sumario de acusaciones del #TuzoGate, cabían dos opciones. Ah, pero él eligió la tercera. Y eligió mal.

1.- Podía, el dueño del Pachuca, haciendo acopio de documentos, vivencias, testigos y testosterona, lanzarse en una guerra abierta, no contra Televisa, sino contra las dos hijas predilectas de la empresa: la FMF y la selección mexicana. Pudo (puede) desatar un #FMFGate.

2.- Podía, Jesús Martínez aceptar que algunas de las denuncias sobre la edificación y desarrollo del Pachuca son ciertas, ofrecer sanearlas, prometer bendiciones comunitarias, y hasta pretender desconocer la magnitud del impacto de las canonjías y prebendas recibidas, pero retribuirlas a la sociedad. Un "usted disculpe".

Pero el patriarca tuzo eligió una tercera opción. La que parecía menos inteligente. Su acto público de emancipación, de liberación, de exculpamiento, terminó en un bochornoso suicido. Todo un Humpty Dumpty.

Decidió reconocer que recibió las bendiciones de los gobiernos de Hidalgo, pero justificándolo con los beneficios que deja a unos cuantos, aunque él habla de más de mil familias, y cuando se le veía acorralado, endosaba a terceros la responsabilidad de dar respuestas y explicaciones.

"Construir y no destruir, y sin traicionar nuestros principios", fue la jaculatoria reiterada del dueño del Pachuca, usándola como un punto de reposo para cavilar y enmendar, con un semblante nervioso.

Seguramente entendió, demasiado tarde, que había sido un error la comparecencia y más aún el tono de la misma.

Ojo: un tipo astuto sin duda, Jesús Martínez tiene en sus manos documentos, peritajes, balances contables, auditorias, testimonios, referencias y hasta allegados, que bien podrían haber puesto a temblar a la FMF y a sus intereses supremos: el Tri.

Tan hábil y astuto es, que logró persuadir, a otro personaje, de comprobada inteligencia y agudeza, como González Ornelas, hasta convertirlo y abandonarlo, como el chivato y además chivo expiatorio de las intenciones de Decio de María de renovar a escondidos, de forma mezquina y fraudulenta, los contratos de transmisión del Tri con Televisa.

Jesús Martínez ha intentado dos veces medir fuerzas con un tipo de menos cacumen, como Decio de María, pero con un titiritero con más poder y malicia que él.

1.- El Grupo Pachuca quiso reventar a Juan Carlos Osorio con un edicto de 14 recomendaciones para el técnico de la selección mexicana. Decio, asesorado desde el Salón Oval de Televisa, no confrontó, sólo dijo: "Gracias, tomamos nota. Lo revisaremos y hablaremos con el entrenador". Y el complot de Martínez se hizo trizas.

2.- Después, con los contratos de la selección mexicana, armó una campaña con los otros dueños de clubes hasta que en una Asamblea (Yunta de Dueños, dixit Sven Goran Eriksson) le dijeron que era muy tarde, pero que hay para dentro de cuatro años, tomarían sus recomendaciones en cuenta. ¿Y saus compinches? Judas modernos.

Cuidado: más allá de la beligerancia de Martínez por tomar el control de la selección nacional y mostrar la imbecilidad y la pusilanimidad con la que se maneja la FMF por parte de algunos alcahuetes, lo cierto es que la razón amparaba al patriarca tuzo.

Los argumentos hacia Osorio eran legítimos, y la batalla para acabar con el monopolio voraz de Televisa transmitiendo al Tri, no eran sólo actos legítimos, sino además necesarios y atrevidos.

Pero, Jesús Martínez, y hoy lo sabe más que nunca, ha sido abandonado, como lo mencionábamos cuando comenzó esas revueltas imposibles de consumarse. Obvio: víctima de sus vicios, no puede implorar virtudes.

Los otros propietarios de equipos, los que estaban de acuerdo con el ultimátum a Osorio y con terminar el porfiriato televisivo, al final se acobardaron, recularon y lo entregaron como ofrenda al ridículo. Un mártir cornudo.

Y lo demás, ya lo hemos comentado: el #TuzoGate, plagado de verdades, es una advertencia inequívoca al Grupo Pachuca de quién manda en el futbol.

Y eso también va para quienes creían que la supuesta separación de Emilio Azcárraga Jean le haría perder poder a Decio. Eso sólo lo creyeron algunos bobalicones... o muchos bobalicones.

Al final, tristemente, nadie gana. Con la revelación de tantas situaciones ilícitas, a Jesús Martínez lo despojaron de credibilidad. Lo aislaron como a un paria. Es carne envenenada. Y quien en el futuro se acerque a él, también quedará maldito. Un leproso funcional.

Decía Maquiavelo que "la venganza es un platillo que se sirve caliente, pero se come frío". Televisa lo entendió y preparó el reportaje. Jesús no lo entendió y creyó que bíblicamente "resucitaría al tercer día". Él fue su propio Pilatos.

¿Y los otros dueños de equipo? En México se define con un proverbio: "El que por su gusto es buey, hasta la coyunta lame".

Entonces, ellos, los dueños de equipos, a seguir lamiendo, todos, para que no les llegue a ellos, también, su propio #TuzoGate.

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Rafa Ramos, México, Pachuca

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LOS ÁNGELES -- Tres, sí, sólo tres precisiones en torno al detallado e irrefutable #TuzoGate expuesto por Televisa Deportes.

1.- El trabajo periodístico es impecable. Incluye documentos y testimonios. Los defensores pasionales o asalariados del Pachuca no pueden refutar la verdad.

2.- La segunda intención del mismo trabajo periodístico, bajo encargo, puede y debe ser cuestionable. Hay quien urde la investigación por motivos específicos y hay quien ejecuta -supongo--, con una doctrina de imparcialidad.

3.- ¿Es la primera investigación de otras más? ¿Esa acuciosa devoción periodística seguirá después con Xolos, León, Puebla, Veracruz, Cruz Azul, Chivas, patronato de Pumas... y contando? ¿Y... América? ¿Y... las cesiones de Atlante, Necaxa y San Luis por parte de Televisa?

La sociedad o complicidad o alianza entre Jesús Martínez y gobiernos priístas, con las denuncias de donaciones de terrenos de una cotización multimillonaria, hasta las licenciosas licencias en la condonación de impuestos, no es nueva, pero alguien ya le puso rostros, edictos, firmas y testimonios.

Decir que lo sabíamos y que lo exponíamos en diversas plataformas desde hace ocho años, cede ante la irrefutable información en poder de Televisa Deportes, manejada además con el tacto de un comunicador, del que histórica y amistosamente, sólo puedo citar elogios y respeto, como Francisco Javier González.

El segundo punto es también irrefutable. Cuando el Grupo Pachuca salta contra la FMF exigiendo públicamente la licitación de los derechos de transmisión de la selección nacional, y lo lleva ante una "Yunta de Dueños (dixit Sven Goran Eriksson)" para que el resto de las televisoras tengan, al menos, el derecho a aspirar a la subasta de las transmisiones, fuimos claros, vendrían represalias. Y no deportivas necesariamente.

Insisto: la pulcritud del trabajo periodístico no exime al sospechoso ideario de una empresa de una eventual intención colateral. La mejor manera de demostrar que no es una retaliación, sería que el grupo de reportajes de Televisa siguiera con otros clubes. Esos que mencioné antes y otros más. Y que caiga quien caiga.

El reportaje enarbola una gran verdad: presuntamente el Grupo Pachuca ha recibido beneficios que deberían recibir estrictamente los habitantes de uno de los estados más necesitados de abatir sus déficits en educación, vacunas, atención médica, etc.

Los lujosos platillos en cada suntuosísima sesión del Salón de la Fama, serían bienvenidas en tortilla y frijol en las mesas de precaria alimentación de los hidalguenses. No sólo de pastes vive el nombre...

El reportaje habla de la posibilidad de que de acuerdo al reglamento de la FMF, Jesús Martínez y/o el Pachuca, podrían ser desafiliados de la Liga MX, por "incurrir en actos delictivos o de dudosa reputación".

Entonces, después debería seguir la FMF con el resto de los clubes mencionados, y otros más, incluyendo claro, al mismo León, propiedad de la familia Martínez, y que está demostrado, recibe algunas bendiciones similares del gobierno de Guanajuato.

¿Y Xolos? ¿Y Cruz Azul? ¿Y Puebla? ¿Y Veracruz? ¿Y la venta del Atlas?

¿Quedaría en el mejor de los casos una Liga MX con seis equipos? ¿O tal vez un par más? ¿O tal vez un par menos?

Aprovechando la inercia de esta investigación, sería fascinante ver la conducción de una similar, por parte de esta audaz voz de denuncia, hacia los promotores y las transferencias de jugadores. Se me ocurre, por ejemplo, la de aquel arquero Sebastián Sajá al América, o la de Oswaldo Sánchez al mismo Nido... o la de Óscar Ruggeri.

Lo cierto es que, insisto, desde el Salón Oval de Televisa, se está lanzando apenas una advertencia. Todos entendemos que Jesús Martínez podrá ser desafiliado, pero el Pachuca no.

Comentaba en Raza Deportiva de ESPNDeportes esta mañana de lunes que este pasaje suena un poco a un escena legendaria de la cinematografía mundial...

¿Recuerda Usted cuando el productor de cine Jack Woltz se niega a darle un papel al ahijado (Johnny Fontane) de Don Corleone y le enfatiza al brazo derecho de El Padrino, Tom Hagen: "dile que ese cerdo de Johnny Fontane nunca trabajará conmigo y que yo no me bajo los pantalones por muchos italianos que vengan"?

Al día siguiente, Woltz despierta y sobre su cama aparecen cabeza y pescuezo de su pura sangre favorito: Khartoum. Fontane tiene el papel.

Bien, Jesús Martínez y el Grupo Pachuca encontraron la cabeza de su Khartoum sobre el tálamo de su historia oculta...

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Rafa Ramos, México, Pachuca

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LOS ÁNGELES -- Lo peor es la retórica del autoconsuelo. Esa, la palabrería para curarse las heridas de la incompetencia. Lengüetazos en las heridas como resabio abnegado de la hipocresía.

Pachuca oficia la catarsis de su propio indulto con frases sobadas, tras caer ante un Gremio con descompensación de horario y la carga competitiva.

Pachuca refriega la percudida imagen, mientras Gremio dobla las camisetas que ni siquiera necesitan lavarse. El adversario no mereció sudarlas.

"Dominamos el juego". "No merecíamos perder". "El arbitraje". "Terminamos metiéndolos en su cancha". Y más, claro. Los estribillos del fracaso. No sólo, otra vez, del Pachuca, sino de la incapacidad del futbol mexicano para hacer más respetable la irrespetada zona de Concacaf.

Más allá de que el América fue menos indigno contendiente en la edición pasada, ante un "Real de Madrid (dixit LaVolpe)", esta vez Pachuca contaba con escenarios favorables, porque más allá de adaptado al hábitat, había absorbido los estragos del jet-lag.

Gremio, pareció que estaba haciendo la siesta, y le entregó el gasto y el desgasto a Pachuca, quien ratificó que su paupérrimo nivel en la Liga no era porque estuviera secretamente administrando sus esfuerzos para convertirse en el Strategos (el caballo negro de Aníbal) del torneo.

Con Edson Puch marginado por conflictos con su entrenador, y Urretavizcaya transferido y distraído con Monterrey, Pachuca fue todo esfuerzo, pulmones, músculo, y un poquito de cacumen, pero a Everton le bastó un segundo de lucidez en su modorra, para resolver con un balazo cruzado sobre El Conejo Pérez, y Gremio finalista.

A excepción del América, y que igual terminó cuarto, la historia no miente, los anteriores enviados al matadero del Mundial de Clubes por parte del futbol mexicano, curiosa, irónica y absurdamente, terminan teniendo pésimos rendimientos en los torneos de Apertura, y por lo tanto llegan desvencijados moral, futbolística, física y competitivamente al reto.

Encima, en un acto doloso, turbio y vergonzoso, el futbol mexicano decide renunciar a la Copa Libertadores de América, por que "no se compaginan los calendarios", según una de las mayores --no la más grande de todas--, mentira de Decio de María, y su escudero Enrique Bonilla.

Ya hemos analizado la farsa que representa ese argumento, pero cuánto habría significado, por ejemplo, para Pachuca, haber competido ante equipos sudamericanos, o concretamente brasileños, antes de medirse al Gremio.

Ah, pero tanto Jesús Martínez como Andrés Fassi defendieron a muerte esa decisión de Decio de María, que, lo henmos reiterado, se ordenó desde el Salón Oval de Televisa, porque fue la manera más brutal, descarada y alevosa de sacarse la competencia de la transmisión de los juegos de la Libertadores por Fox.

No decidió, lo dijimos entonces, el futbol mexicano, sino Televisa para sacarse de encima la realidad de que Fox atraía la atención cuando los equipos mexicanos competían en la Libertadores.

Bueno, hasta Chivas que ya tenía el boleto asegurado vía Copa Mx, estuvo de acuerdo en que se cancelara la participación en la Libertadores.

Pero, insisto, tanta culpa tiene Decio, Bonilla y su patrón en el autoexilio, como los dueños de equipos que agachan los cuernos y sumisos, serviles, asienten ante las decisiones absurdas, malolientes o torpes, de sus dirigentes.

Entonces, ahora, como dicen los colombianos "que chupen de su cocinado" o "se quedaron como el becerro, mamando", que cualquier referencia es tan sana, popular e inocente, pero cierta para ejemplificar la situación.

¡Ah! Pero, no olviden falta la Final de la Copa Mx, en la que el aporreado Pachuca regresará a enfrentar al desgastado y desilusionado Monterrey.

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LOS ÁNGELES -- Con descaro y cinismo, en el autoengaño de su falacia, Enrique Bonilla y Decio de María aseguran que la Liga MX está entre las cinco mejores del mundo. Una farsa, como ver a la mujer barbuda depilarse las cejas.

En este 2017, semana a semana, se han perpetrado barbaries que desmienten la ufana y temeraria aseveración de los socios del caos semanal. Cierto, ninguno de ellos incita directamente la violencia, pero ambos, por su carencia de autoridad, personalidad y astucia, la prohíjan. No matan la vaca, pero le levantan la pata.

Anarquía es el sello del futbol mexicano. El hombre de rostro duro, es de muñeca blanda. El hombre que fue impuesto en el trono ha sido incapaz de imponer autoridad, y ni siquiera el sello de autoritarismo que caracterizaba a la FMF. Hoy es una piltrafa de su miedo e inseguridad.

1.- Se rebelan los árbitros y el revela su incompetencia haciendo el ridículo. Pierde la batalla ante el sector más frágil, más errático, más falible del futbol mexicano. El todopoderoso reculó ante la perfecta imperfección de los silbantes.

2.- El viernes pasado Fidel Kuri irrumpió en el Luis Pirata Fuente. Besó la cancha porque el Tiburón vive. Dijo que era agradecimiento puro a Dios, y al escucharlo, Dios, decidió volverse ateo.

Fidel Kuri ha desnudado la incapacidad dirigencial de Decio. Se ha burlado de sus sanciones, desde que a mansalva y traición el político de hipócritas convicciones partidistas, despeinó violentamente al siempre envaselinado Edgardo Codesal, y le sorrajó un zape que habría envidiado Ron Damón sobre la mollera del Chavo del Ocho.

3.- Y además de aquel zafarrancho macabro entre Veracruz y Tigres, el sábado, los jefes vándalos de porras y porros chiapanecos, se meten a la cancha, intimidan a jugadores, y confiesan que sólo deseaban la suspensión del juego.

Los propietarios de Chiapas, de la misma caterva de Kuri, saltan hablando de un complot, porque su equipo parece empinarse al precipicio de la Liga de Ascenso.

4.- Los mismos López Chargoy se han burlado de los jugadores, y desafiado o desoído las advertencias, tibias, timoratas de la FMF. No pagan salarios y encima en un fraude evidente, giran cheques sin fondos o postfechados, prohibido esto, para pago de salarios.

Asegurando que el Gobierno de Chiapas rompió su promesa de subsidiarlo, Jaguares denuncia además, en una paranoia persecutoria, que son azuzados y acosados fiscalmente, y que están en la ruina financiera.

5.- En el descaro de manipular cédulas arbitrales, el último reducto de dignidad de cualquier árbitro, Decio y Bonilla estercolan los casos de Pablo Aguilar, Rubens Sambueza y Enrique Triverio, primero con sanciones blandengues, el estilo de la casa, para después verse obligados a bajarse los pantalones y apegarse a reglamento.

El político español Antonio Cánovas, cita que "la libertad sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía".

Eso ha ocurrido en el manejo de la Liga MX, y de esa manera, Bonilla y Decio, queriendo ser tolerantes con sus favoritos, consolidan abusos puntuales.

Ambos han fallado en el momento clave para imponer sanciones ejemplares. Y quien no sabe hacer uso de la autoridad, apegada a reglamento, termina siendo extorsionado por su propia pusilanimidad.

De repente, en un escenario farandulero, carnavalesco, han saltado lidercillos del cambio. Charlatanes, al final, de ocasión, que filosofan lo que se debe hacer, pero que nunca se atreven a hacerlo.

Los Martínez y los Fassi despotrican en las tertulias mediáticas, pero en las reuniones de dueños traicionan su discursos advenedizos. El que estén amparados por uno de los tres más poderosos millonarios del mundo, como Carlos Slim, les permite seguir con el teatro guiñol del engaño.

¿El resto? Igual de sometidos. Jorge Vergara ya entró al redil del conformismo. Billy Álvarez vive bajo la esclavitud de 20 años de bochorno, y los representantes de Toluca, Tigres y Monterrey, eligen la inercia marchita y pacifista de encogerse de hombros.

¿El resto? Más de los mismos. O peor que los otros. Con el temor de pervivir en la quietud servil de las sombras.

Con la cantidad de torpezas de Decio, el último año futbolístico parecía ideal para que los trovadores de la revolución, pasaran de sus cantaletas de "generar un cambio" al ejercicio puntual de consumarlo. Pero ninguno se ha atrevido.

Camaleónicos, adaptándose por la mutación de sus miedos y escalofríos ante las amenazas, los dueños de equipos del futbol mexicano eligen vivir con el yugo, lujos sin duda, pero yugo, en sus ateridos pescuezos.

Por eso, más allá de las sanciones a Kuri y a Chiapas por el desplante divino de uno, o por el desplante de amedrentar de los otros, lo cierto es que esta Liga MX, una de las cinco mejores del mundo, según Bonilla y Decio, seguirá siendo un vodevil con 17 eunucos que ya claudicaron.

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LOS ÁNGELES -- Tragedias y comedias. Jornada 16. Un sábado de fantasías. Oscuras unas, luminosas otras. El futbol en claroscuro.

Si el viernes, aludiendo a Juan Gabriel, el desesperado Veracruz demostró al pasmarote de Monterrey que le falta lo que él tiene de más --un par de saquitos de testosterona--, el sábado se llenó de esos episodios que demuestran que incluso en el tercermundismo, el futbol recompensa con agonías y éxtasis.

Ah, sí, y ese mismo viernes, en la cancha Fidel Kuri Grajales, violando su condena, desafiando a la Liga, burlándose de la FMF, demostrando que a Decio de María también le hace falta lo que él tiene más.

Un peregrinar que arranca con una más de las floridas torpezas arbitrales del epítome de las torpezas, César Ramos, al no suspender el juego cuando los chiapanecos invaden la cancha, en un 2-2 que incluye la merecida sentencia de descenso a las actitudes de hampones de los dueños de Jaguares. Y su valet en el vestuario, el Bueno para nada.

Y después, este mismo sábado fue desplegando, con la algidez de lo inesperado, un menú para gourmets de paladar bizarramente exigente.

A la UNAM terminó por caérsele la máscara y a Paco Palencia la credibilidad, cuando, más sorpresiva que sospechosamente, el Morelia encontró en Ruizdiaz al redentor perfecto con tres tiros en un 4-0 a una versión gato bodeguero de los algunos vez altivos Pumas. Hasta Hello Kitty siembra más terror que los micifuces.

Enseguida Tigres dio un dedazo de atole amargo, consolador, a una afición abnegada conformista y masoquista, que tras la humillación ante Pachuca, con el 3-0 a los descastados Xolos, les frotó las heridas con el bálsamo fraudulento del "aún podemos clasificar". El síndrome esclavizante del abusador doméstico le sienta bien a sus seguidores.

Había más en la cartelera sabatina. Chivas y León demostrarían que, si quieren, especialmente los deshonestos vestidos de verde, los futbolistas pueden prescindir de sus entrenadores y ser dignos asalariados.

Al Guadalajara le regalan, vamos, le ofrendan un penalti, que escrito en braille cualquier invidente habría desechado. Y si antes el juego había sido emotivo, a partir de ese minuto 80 (1-0) el futbol en su versión más preciosistamente primitiva, en su manifestación más burdamente embelesadora, deleitó hasta el desenlace del 1-1.

Ah, pero había más. Porque en el futbol mexicano hay historias que nunca terminan de contarse. Scherezada y Las Mil y Una Noches en la versión trágicamente ridícula de Cruz Azul. Las reglas del futbol agregan otra connotación a su anecdotario. En el Real Madrid hablan del minuto "noventayramos", en La Noria, del minuto "noventaycruz".

La Máquina, que hace 20 años dejó de serlo, llegó al 92', con un 2-1 de autoengaño en el marcador. Tiro de esquina. El milagro llegó en un envase inesperado. Perfume en frasco pequeño.

El tipo más chaparro y más viejo de la cancha (44 años), cruzó los 90 metros de una área a otra. Y ese malditamente bendito Conejo Pérez retozón, que hace 10 años prometió retirarse, saltó en el área, más que todos, más que nadie, y remató como poseído por CR7. 2-2, al '93. El único sobreviviente del Cruz Azul campeón, les da un empujoncito al despeñadero del descenso. Astilla del mismo palo.

Cruz Azul es la historia de un Lázaro desahuciado, que nunca termina por morir, pero tampoco por ponerse de pie. El amén, no llega nunca. Cruz Azul es el autobiógrafo de su propia Scherezada.

¿Suficiente? No. América no podía escapar a la épica sabatina. Que se pudran la Liga, la Premier, y el Calcio. En México, a veces, los sábados comienzan con parrilladas y terminan con recalentados. En el tercermundismo del futbol -según FIFA-hay días, poco, de estrenos.

El Atlas, este de TV Azteca, le tiene tomada la medida al América de Televisa. Y el Profe Cruz le despojó de la academia a su profe LaVolpe. Los Zorros le tunden a LaZorra (LaVolpe en italiano).

Un primer tiempo de dominio atlista enmarcado en el 2-0, hasta que en el segundo lapso los rojinegros, apegados a sus colores, se pusieron en huelga neuronal y hormonal, y las Águilas se fueron al asalto. Lainez aparece de nuevo como cafeína de Coapa, y entre aproximaciones, sustos, y acrobacias del arquero, nau-Fraga, la flota americanista.

Ese 2-1 final, deja al América con el Jesús de los Martínez en la boca, porque deberán enfrentar a la mejor coalición enemiga de su patrón, al Pachuca. Será el Apocalipsis para uno de los dos. Las Águilas clasifican si empatan o pierden por un gol de diferencia.

Sin embargo, el América sólo ha perdido un juego de sus últimas seis visitas a Pachuca. ¿Serán los Tuzos capaces de posibilitar los imposible como en la Final ante Tigres?

Fue pues un sábado muy al estilo de la Liga MX, en las que un Conejo se viste de superhéroe, una Cruz es más roja que Azul, y el América alarga el suspenso, mientras Chivas y su relación con el arbitraje ya se convierte en misterio.

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LOS ÁNGELES -- En una zona tercermundista, según las consideraciones cuestionables de la FIFA, tener un plantel con jugadores pertenecientes a selecciones nacionales campeonas de América, campeonas de Concacaf, subcampeonas de Europa, futbolistas de roce europeo, perder una Final no puede considerarse de otra forma más que fracaso, un bochornoso fracaso.

Y el Tigres de Gignac, de Vargas, de Aquino, de Damm, de Pizarro, de Nahuel, de Advíncula, de Sosa, de Dueñas, fracasó en la urgencia, en la necesidad, en la obligación de ir a un Mundial de Clubes y de ganar su primer torneo internacional, aunque fuera de la rascuache -según FIFA- zona de Concacaf.

Pachuca se coronó. Nuevamente. ¿Alguna garantía de que no continúe con su propia secuela de decepciones y fracasos en un Mundial de Clubes, y con la propia secuela de vergüenzas de equipos mexicanos en esa competencia? Tal vez la organización de los pachucos haya aprendido algo.

Pero, sin duda, quien aún no demuestra estatura para ganar este tipo de torneos es Ricardo Ferretti. Parecía que el ridículo en la Copa Libertadores lo debía haber amaestrado sobre su incompetencia en momentos críticos. Pero, en su omnipotencia, en sus egomaniacos comportamientos, él está convencido que no tiene nada que aprender.

Ante River Plate la lección fue brutal. Un equipo argentino desvencijado, desarmado por lesiones y traspasos, en una de las más pobres ediciones de la Copa Libertadores, Tigres no pudo porque, nuevamente, Tuca no supo.

Pavonearse, menearse con el plumaje artificioso del finalista ya no le sienta bien al plantel más caro y de mayor roce internacional del futbol mexicano y, evidentemente, de la Concacaf y de muchos países de América.

Es, sin duda, de mediocres frotarse ungüentos de resignación y consuelo porque se es finalista. La reincidencia en el fracaso no debe ser un aliciente, sino un castigo, y no debe ser una exaltación, sino una deshonra, excepto, claro, para directivos simpaticones y pizpiretos como el Inge Rodríguez, quien asevera complaciente y en complicidad que "no quiero un técnico que gane, sino que trabaje duro".

Debería saber que hay obreros clandestinos en Siberia que trabajan más y cobran mucho menos que el Tuca.

¿Pachuca? Deberá apurarse a decidir, sin altanería, sin soberbia, sin menosprecio, a dedicarse de lleno a la Liga MX o a comprometerse con el Mundial de Clubes.

Eso de que "podemos competir en las dos", se ha convertido en un agobiante, hipócrita, altivo y suicida epitafio de los clubes mexicanos que creen que pueden cargar con el peso de dos torneos.

Pachuca aún puede incluso rescatar este torneo y meterse a la Liguilla, pero el siguiente, el Apertura 2017, deberá manejarlo con la mayor inteligencia, si la tienen, y si les es posible.

Tigres, tras el fracaso redundante y aplastante, se perfila para quedar fuera de la Liguilla, especialmente después del fracaso de este miércoles por la noche ante Pachuca. Fue el tiro de gracia.

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LOS ÁNGELES -- Ejemplos extremos. Porque calibrando situaciones drásticas, puede encontrarse el punto medio. El equilibrio es el arte del celibato en el radicalismo.

1.- En el derby regiomontano, participaron 18 no nacidos en México. ¿Emotividad? Pobre. ¿Espectacularidad? Paupérrima. ¿Nivel de futbol? Bajo.

2.- Chivas-Pachuca. 18 jugadores mexicanos participaron. Uno de los encuentros más intensos, emotivos, espectaculares y bien jugados del actual torneo.

3.- Pachuca-Atlas. 16 jugadores nacidos en México. Sin el nivel del Chivas contra Tuzos, el encuentro fue al final agradable, intenso y con momentos de buen futbol.

Las tres referencias ridiculizan puntualmente las declaraciones de directores deportivos o presidentes de equipos, que se originaron puntual, y aborrecida y aberrantemente, tras la proclamación de la Regla 10/8.

Recordemos que como común denominador, Luis Miguel Salvador (Monterrey), López Chargoy (Puebla), Alejandro Rodríguez (Tigres) y Alejandro Irarragorri (Santos), palabras más, palabras menos, coincidieron en el concepto, en Raza Deportiva de ESPN Deportes, aduciendo que "los jugadores mexicanos no tenían la capacidad para mantener el nivel deseado ni la espectacularidad que necesita la Liga".

De hecho, irónicamente, termina siendo también un brutal desmentido hasta para el mismo Pachuca, pues aunque sus verborreicos Jesús Martínez y Andrés Fassi juraban defender al futbolista de la tierra, pero, al final, perjuros, terminaron por ser quienes propusieron y defendieron la mismísima Regla 10/8.

Partidos como los referidos establecen contrastes. Las exacerbadas y dilapidadoras nóminas de los burgueses clubes millonarios, a pesar de rodearse de la parafernalia de un derby regiomontano, no alcanzaron a rozar los niveles de expectación, con lo que hicieron en la cancha, a no ser desnudar al extraviado Gignac, quien no aparece desde la Final de la Libertadores que perdieron los Tigres, y tal vez aún traumatizado por esa opción inmejorable de gol que desperdicia con Francia ante Portugal en la Final de la Eurocopa.

Cierto: en el juego entre Pachuca y Chivas, lo resuelve un extranjero, Urretaviscaya, en una jugada en la que deja como pasmados y pasmarotes a los zagueros de tibios de Chivas.

Apostaba yo que con Héctor Reynoso, o hasta el Pikolín de Pumas, lo hubieran detenido antes de pisar el área, pero Salcido... sólo contempló, solaz y solapadamente, a Urretavizcaya como dicen lo hizo con Yamilé en aquel nefasto bacanal en Monterrey con el Tri.

Pero, al final, el sustento del juego agradable y de buen nivel con Pachuca, Chivas y Atlas de contendientes, fue el futbolista mexicano, ese que, públicamente despreciaron Luis Miguel Salvador (Monterrey), López Chargoy (Puebla), Alejandro Rodríguez (Tigres) y Alejandro Irarragorri (Santos) en ESPN Deportes.

Podría revisarse el perfil de los entrenadores: el uruguayo Diego Alonso, el argentino Matías Almeyda y el mexicano José Guadalupe Cruz, pero no podemos olvidar cómo, luego de la derrota ante Xolos, el entrenador de Chivas esgrimió -y por segunda vez,-- un lamentable "es que yo dirijo un equipo sólo con mexicanos".

Debe agradecerse, sin embargo a Cruz, Alonso y Almeyda, que han elegido propuestas ofensivas para sus equipos, y que en esas necesidades de jugar con dinámica, velocidad y vistosidad, consolidan un grupo de jugadores mexicanos, mientras que los otros dos, del otro ejemplo, Mohamed y Ferretti, Turco y Tuca, eligen conciencias ratoneras.

Cierto, el trasfondo de la Regla 10/8 no es la mejoría del futbol mexicano, es el pacto delictivo entre "criminales de cuello blanco". Algo así como "tú te quedas con el 10 % y yo me quedo con el 8 %".

Y directivos y promotores oligárquicamente felices en el cuerno de la abundancia.

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LOS ÁNGELES -- 1-1. Chivas se estaba graduando para el Clásico de este miércoles. Azotaba feroz y furiosamente la choza trémula del 'Conejo' Pérez. Tsunami en el estadio. Y con la angustia del Pachuca unía plegarias el América... hasta el minuto 88.

En ese instante, la tormenta cambió de rumbo. Jonathan Urretaviscaya, casi un náufrago de su indolencia en 87 minutos, elige diez segundos y se convierte en una tosca réplica de Usaín Bolt y Cristiano Ronaldo o Messi o Neymar.

La tromba uruguaya de tristes tumbos en su país, y en España y Portugal, se consagra. Casi 70 metros desbocado, pero sin desbocarse. Como torton trotón sin frenos entre inocuos conos anaranjados, deja atrás a Michael Pérez, Jesús Sánchez y Carlos Salcido, para al final, ya sin aire, inventarse un arco iris entre la tormenta sobre los aspavientos histéricos de Rodolfo Cota. Golazo. 1-2.

Sí: 1-2. Y Pachuca resopla y festeja. Y el América resopla y festeja ajeno. Después de todo, el vendaval rojiblanco moja, pero no empapa en la red. Pachuca está en la Liguilla. América, durmió sin pesadillas.

Chivas, notable, superior cuando el drama era 11 contra 11 y encarnizado cuando era 11 contra 10, hasta que pasó lo que le ha pasado con el peludo de 'El Pelado' Almeyda: en la voracidad de ganar, ha terminado empatando o perdiendo, cuando tiene un hombre más en la cancha.

El cazador sin paciencia, siempre es cazado. Ya debería haberlo aprendido el técnico de Chivas. Le refrescan la lección con un fuete amargo, brutal, por el momento: podría haber terminado la jornada de sublíder y atragantarse, abotagarse, de los esteroides magníficos de la victoria, de cara al juego ante América.

Y claro: trepar al altar de leña verde, al embajador nefasto de una torpeza absoluta, como el árbitro Yair Miranda. Habrá que decir a su favor, que la estulticia es pareja... aunque diría Cuauhtémoc Blanco, más pareja para Chivas.

Miranda se tragó un penal sobre Urretaviscaya y echó al pechito frío del 'Chucky' Lozano, por una segunda amarilla, cuando la primera fue originada por una torpeza arbitral.

Matías Almeyda vuelve a caer en la confusión. Carlos Salcido reclamaba su cambio. Su cuerpo entero reclamaba un relevo. El técnico de Chivas elige la artillería, dejando el zaguán abierto.

Y necesario insistir en un viejo tema. Ojo, no es apología de la violencia ni del juego sucio, pero a cuántos defensas extranjeros les hubiera desbordado tan cerca Urretaviscaya sin que, en las condiciones fehacientes de gol, lo hubieran empujado, zancadilleado.

Es evidente que en Chivas, como en el jugador mexicano en general, falta ese oficio, ese instinto de supervivencia canchero y marrullero, que podrá ser entendible en Sánchez y Pérez, pero en el veteranazo Salcido, con recorrido europeo, es imperdonable.

Una victoria totalmente encomiable para el Pachuca. Una derrota totalmente lastimosa y lastimera para Chivas, que tuvo un rendimiento que parecía atemorizador para el América su rival de este miércoles.

Pero, Guadalajara demostró, nuevamente, que en la obsesión de ganar, se debilita. Y seguramente Ricardo La Volpe reitera su reflexión hecha a Univisión: "Chivas, de qué hablan, me río".

Y Almeyda deberá reflexionar, porque su gigante que despertó, se le quedó dormido de nuevo, en el dintel de la victoria.

Porque el Dinosaurio, "de esos, de los antiguos", se enfermó de nuevo de los riñones.

Y porque, como pidió después de aquel juego ante Atlas, "este partido debería de repetirse" por el arbitraje, sólo que la noche de este domingo, estuvo vestido de rojiblanco.

Chivas espantó, pues, a Pachuca y América durante 88 minutos. Y después, confirmó que en la gula, está el mayor de sus pecados en la banca.

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