Los dos clubes llamados "grandes" por el "viejo testamento" del futbol mexicano están eliminados a tres fechas del final, lo cual resulta realmente vergonzoso para su rica y pasional historia. El fracaso de ambos también supone una debacle de las fuerzas básicas del futbol mexicano, Dos equipos que tradicionalmente se alimentan de ellas. Chivas por una necesidad propia y Pumas por un tema de escuela y de raíces. Los dos no tienen derecho a hacer cuentas, cruzar los dedos y a esperar una combinación milagrosa. Están eliminados, por malos, por mediocres. Punto.

 

CIUDAD DE MÉXICO - Nadie le ha avisado a Chivas y a Pumas que sus malogradas campañas se han terminado, con mucha más pena que gloria y que, ambos, alguna vez protagonistas del futbol mexicano, observarán la Liguilla por televisión.

El "viejo testamento" del futbol mexicano reconoce a Chivas y a Pumas como "grandes", pero evidentemente han sufrido más de lo necesario en esa transformación que el futbol de México propuso y estableció sobre la mayor presencia de jugadores extranjeros en las nóminas de los equipos. Chivas, porque depende únicamente del talento mexicano y Pumas, porque siempre tiene problemas económicos, pretextos, siempre sobrarán. La realidad es que han llegado a la recta final del torneo con un paso que supone más que vergonzoso: no pelean por nada. Están lejos de una clasificación y dependen de una combinación matemática extraordinaria, atípica, irreal para alcanzar un sitio en la Liguilla, cosa que, definitivamente, no merecen.

La debacle de Chivas y Pumas también es un "golpe" directo al "corazón" del futbol mexicano. Son dos organizaciones que generalmente dependen en gran medida de su trabajo en la cantera, en las fuerzas básicas. Es ahí donde se fortalecen o debilitan sus sueños competitivos. Algo no están haciendo bien en ese rubro y obviamente en otros, que al final dan como resultado un escenario desastroso.

Chivas se ausentará por cuarta ocasión consecutiva de una Liguilla, algo impensable, terrible, dantesco para su maravillosa historia de prosapia y gloria en el futbol mexicano. Y el problema es que la ausencia de una faceta competitiva del Guadalajara empieza a verse con cierta resignación como si fuese algo natural -y no sobrenatural-. Una pena.

Pumas hizo un cambio de entrenador que al final no le ha resultado. Este mismo equipo, terminó tercero de la general y fue semifinalista en el semestre anterior. Bruno Marioni y sus Pumas fueron eliminados en las semifinales de la Copa por un equipo del ascenso como Ciudad Juárez y está lejos de los ocho mejores del campeonato. Fracaso indudable.

Que Chivas y Pumas no vendan falsas ilusiones. Están fuera de la Liguilla. Han llegado a la recta final, a los últimos tres partidos, nueve puntos en disputa, con una miserable producción en la temporada. No merecen ni tendrán la Liguilla.

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Saludos, Gaspar, no tengo el gusto de conocerte. Jamás he cruzado una sola palabra contigo. Me aseguran quienes te conocen que eres un gran líder dentro del campo de juego. Quizá ni siquiera lo tendría que preguntar, se nota en los diferentes partidos de Dorados esa gran fuerza interior la impregnas en tus compañeros.

Bravo. Aplausos. Ese tipo de liderazgo me atrae, lo aplaudo, contagia, impulsa y motiva a quienes se ven reflejados en el mismo. Lo has imbuido seguramente en varios de tus compañeros, sin embargo, hay algo dentro de ese huracán interior que nos hace -lo digo en plural, porque confieso que me ha pasado ¿a quién no? - equivocarnos y cometer fallos, poseídos por la ira, cuya fuerza nubla cualquier objetividad sobre ciertas cosas que suceden en derredor.

Te escribo porque fue el último recurso (agotamos el del diálogo y conciliación con la directiva, la cual entiendo, pues debe andar preocupada por otras cosas) que me queda como periodista, mi propia trinchera otorgada por la confianza de esta gran empresa, no para reclamarte -no soy nadie-, sino para pedirte amablemente un alto respeto a este oficio del periodismo, pero muy en especial a mi compañero Iván Elenes, corresponsal de este portal en Sinaloa que cubre el día a día de tus amados Dorados.

Mira, Gaspar, entiendo que cuando uno se siente calumniado y difamado hay un volcán de ira al interior que explota, pero la calma y el saber quién es uno, sus raíces y los valores inculcados desde la cuna apagan cualquier explosión interna, porque el pasado y el presente te respalda, las buenas acciones, la honestidad, el respeto y el profesionalismo a la verdad con la que hay que manejarse a diario en este mundo plagado de falsedades.

Esa es la baza que quema una montaña de mentiras y rompe la injusta losa de la calumnia y la difamación. Por eso puedes ver de frente, caminar hacia adelante sin tropiezo alguno, porque tus valores y comportamiento te mantienen a flote. Simple: porque sabes quién eres, ratifico.

Gaspar, bajo ese concepto a la verdad, honestidad y profesionalismo con el que diariamente nos manejamos y presumo en ESPN ¿tú consideraría que dejaríamos pasar una nota que te calumnie? Imposible. La información sobre tu situación en el equipo está cotejada con varias fuentes -la menor ética que se debe pedir en una persona que se diga periodista- por lo que se decidió la publicación de la noticia que por cierto ni siquiera fue encabezada por la animadversión que existe hacia tu persona de compañeros que obviamente no van a decírtelo a ti para no terminar por estropear la relación de la plantilla. Es lógico, pasa, no somos moneda de oro para caerle bien a todos. ¿O sí?

Sin embargo, donde creo que te equivocas es en la forma de reclamo hacia Elenes, un tipo que hace su trabajo diario con profesionalismo, porque él en forma indignada me platicó la forma airada, irrespetuosa, ofensiva y sin sentido con el que lo enfrentaste el pasado martes en el estadio, delante de mucha gente, exhibiéndolo como un mentiroso y acusándolo de inventar chismes sin excluir la ofensa pública que te despachaste sin chistar o pensar en las consecuencias.

¿Por qué? ¿Por qué perder los estribos, Gaspar? Me parece que el diálogo, la tolerancia y el respeto en las diferencias deben prevalecer. Respetuosamente te digo que creo que cometes un error grave porque ese liderazgo de general de guerra en vez de ponerlo a las órdenes de los objetivos de un equipo te toman de rehén personal convertido en ira para para vilipendiar, acusar, intimidar y posteriormente amedrentar a un reportero que sólo hace su trabajo. Nada más.

Créeme Gaspar, no hay nada en contra tuyo, ni tampoco de la misma gente de redes sociales de tu club a quien acusaste en una plataforma de aparentemente no quererte sacarte en una foto. Imagínate si eso le reclamas a tu equipo que te paga ¿qué se puede esperar que le digas a un reportero?

En nuestro caso, no hay persecuciones. Te lo garantizo. Hacemos el trabajo con profesionalismo. En honor a la verdad y para beneplácito de nuestras millones de audiencias en el ámbito digital.

No creo que a quienes sí te mencionaron en forma socarrona, desde Argentina, como lo hizo Luis Islas, exauxiliar de tu técnico Maradona, te me vayas envalentonar y casi liar a golpes con él (se ve bastante fuerte en exarquero en comparación con mi compañero Iván) porque dio a entender que tu tatuaje te lo hiciste para mantener la titularidad, porque sabías que detrás de ti hay un portero mexicano con grandes talentos que te podría hacer sombra. ¿O sí? No lo creo.

Quiero terminar, Gaspar, con un consejo, quizá en una de esas nutridas pláticas con la viva historia del futbol el gran Diego Maradona, leelo bien Diego Maradona, pueda aconsejarte o instruirte de los errores que ha cometido contra periodistas y cómo tratarlos de enmendar para un mejor convivio. Seguro sacaras provecho positivo a una leyenda viva del futbol y no acercarte a él para como niño caprichoso para decirle que eres víctima de una ‘injusticia’. Él sabrá darte un consejo. Estoy seguro.

Bueno, Gaspar, me despido, agradezco tu tiempo, tu espacio en tu dura y nutrida agenda. Te deseo lo mejor. Eres un gran portero. Admirable. Ojalá podamos ver tus lances en Primera División con tus Dorados o con otro equipo que elija un guerrero en el campo con objetivos claros en su vida y no a una persona que crea diferencias al interior de los planteles por sentirse intocable.

Desde mi humilde opinión, estás para ser un referente en tu posición y convertirte en una imagen muy positiva y envidiable para generaciones de jóvenes porteros que buscarán ser como tú, un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Me pongo a tus órdenes y te mando un fuerte abrazo.

Que sigan los éxitos.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Get ADOBE® FLASH® PLAYER
Opiniones contrapuestas entre Marioni y fanático tras encontronazo

“Me pareció ver un lindo gatito”. La frase contundente que salió de aquel tierno personaje de Piolín, cuando veía al gato Sylvestre, misma que Jorge Vergara, dueño de Chivas, hizo famosa con un desplegado contra los Pumas, parece hoy más que nunca caer como anillo al dedo a un equipo que tristemente anoche exhibió una calidad digna del Ascenso.

No es demeritar el justo triunfo logrado por los Bravos de Ciudad Juárez. Felicidades. El equipo fronterizo hizo valer su sobrenombre. Buen futbol por momentos, hambre y ganas de trascender hicieron ver, en contraste, muy mal a unos Pumas que gradualmente de la mano de Bruno Marioni se les acabó la reacción de contar con un nuevo entrenador. Lo de anoche sólo dejó en claro que los universitarios no tienen liderazgo en sus filas. El Universidad es un equipo sin alma, gris, sin carácter, sin líderes en el campo. Traer al recuerdo su historia y su pasado reciente está demás. Le quedaría grande la historia y playera a muchos elementos actuales que están a años luz de verdaderos líderes del equipo que sabían lo que era portar sus colores en años pasados.

“Gatitos ni madres” fue la frase que Ailton da Silva mandó a plasmar en una playera como respuesta a la ofensa de Vergara, quien fue fuertemente criticado por lanzar a través de un desplegado una ofensa al club, pero que fue contestado con carácter y garra por un futbolista que dentro y fuera de la cancha sabía lo que era estar en la institución.

Hoy ¿quién podría tomar ese liderazgo? ¿Quién podría cambiar esta historia tan triste de un equipo sin garra y venido a menos? La crisis de Pumas no es de hoy. Su mal momento viene de atrás, aderezado con declaraciones infortunadas como las de Ares de Parga, directivo que no ha sido del agrado de los aficionados, pues sus resultados en lo deportivo no han sido los mejores. La UNAM no sólo necesita jugadores de a de veras, también dirigentes.

Y saben qué Rodrigo entre su declaración insensata tuvo un dejo de razón... Pumas necesita jugadores diferentes. Futbolistas que salgan al campo dispuestos a todo, por una institución histórica en el balompié mexicano. Es verdad que la filosofía de sacar avante la cantera es buena, pero bajo las condiciones actuales debe ser mejor planeada y ejecutada. Pumas debe invertir en elementos con mayor calidad y no sumar extranjeros a la nómina que pasan por la institución sin dejar huella.

No es nuevo. La política del Universidad debe ser mejor pensada incluso en beneficio de sus miles de aficionados que están cansados de ver cómo su nombre, a través de los años, se ha venido abajo debido a las malas gestiones deportivas entre ellas la de Ares de Parga, quien sí le ha dado un crecimiento al equipo, pero no en lo deportivo, parte toral de una gestión como dirigente.

Mención aparte es Bruno Marioni, técnico con carácter y hambre de sacar del atolladero a Pumas. Él sabe que se equivocó y de ahí la disculpa pública; sin embargo, a fuerza de sinceros cometió un grave error que seguramente la directiva no pasará por alto máxime que representa todos los valores universitarios de una gran institución de respeto a las ideas principalmente.

Este es el Pumas actual, el que se ajusta a lo que en su momento fue una provocación, pero que con el tiempo tristemente se ha hecho realidad: Nos parece a muchos ver un lindo gatito... Ojalá y Pumas salga pronto de su crisis por el bien del futbol mexicano. Ya es tiempo de mostrar no ser un equipo de Segunda.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- América aplastó despiadadamente las ilusiones de Pumas. Elocuencia pura: 6-1 (7-2 global), la noche de este domingo en el Estadio Azteca.

Pumas fue el Patiño en El Nido. Pero no fue culpa de David, técnico universitario, sino mérito del aprendizaje sufrido de Miguel Herrera ante Toluca y en el Juego de Ida ante Pumas. La letra con sangre entra.

Esta vez, con Pumas como doliente sinodal, El Piojo volvió a ser El Piojo y no la versión piojosa de los dos últimos torneos. Regresó a sus raíces. Esa consigna deliciosa de matar o morir.

Hicimos énfasis: el América del primer tiempo ante Santos, ante Toluca y en la ida ante Pumas, tenía esa estampa inconfundible de aspirante a campeón. Pero el de los segundos tiempos, desmentía brutalmente esa consideración.

Y se inscribe en La Final. Y La Final deseada: ante Cruz Azul, con todos esas sensaciones acumuladas desde aquella Final de 2013, la conspiración suprema de las maldiciones que muerden a Cruz Azul durante 21 años.

Relevante que América lavó sus culpas con lejía. Todos lo hicieron. Y públicamente. Desde Roger Martínez, hasta Guido Rodríguez, una sensible mejoría de Mateus Uribe, y la espléndida evolución de Jorge Sánchez y Diego Láinez.

Pero más relevante es que Miguel Herrera les soltara la rienda a sus jugadores. Al frente mordían para defender y para atacar. Cuando llegaban a zona de defensa la pelota estaba ya comprometida.

Esa pasión, ese compromiso de los jugadores y la bendición a la jauría, permitió al América cercenar a Pumas hinchando de euforia al americanismo conforme se hinchaba el marcador.

La semblanza, vista así, y la escandalosa tragedia del marcador de 6-1 este domingo en el Azteca, puede hacer creer que fue una tarea fácil. Y en realidad no lo fue. El mérito de las Águilas fue no menguar la devoción en ningún momento, para no permitir que la persistencia de Pumas pudiera fomentar una sublevación.

En contraste con un Cruz Azul que clasificó con el reglamento por delante, mérito sin duda de una magnífica campaña, América llega con los reflectores deslumbrando después de destazar y colocar la zalea del acérrima rival, Pumas, en el zócalo del Estadio Azteca.

Al final, en la despedida para la UNAM, el marcador es humillante, pero no termina por convertirlo en indigno participante. El marcador enloquece, sin duda, pero el mérito de convertir a Pumas en su patiño, es mérito de Miguel Herrera más que desastrosa conducción del otro Patiño, David.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

Así fue la noche del jueves en Ciudad Universitaria. Pumas 1-1 América. Diego Láinez, el mocoso irreverente de 18 años le endosó medio boleto a quien lo tiene -generalmente- a medio tiempo: Miguel Herrera.

Diego Láinez, lo deslumbrante de la noche. Fugaz, incluso. Vida y muerte en Semifinales en seis segundos. En el umbral del minuto 21.

Pegadito a la raya -alguna vez- de cal, como los extremos bohemios de otros tiempos. Paralela a la línea, la ruta del balón. Diego Láinez recibe de Paul Aguilar. Y la magia empieza.

El pequeñín recibe. Y mal corre Malcorra. Las piernas y las neuronas de Láinez carburan con vértigo. Malcorra forcejea, jalonea, trata de atenazarlo. Bip, bip, le susurra el Correcaminos Láinez al Coyote de Pumas.

Tres segundos y Láinez le manda una postal al acalambrado Malcorra desde el área de Pumas. Pespuntea la pelota como abuela zurciendo calcetines: cortito y firme. Cabeza levantada y el cuerpecillo sacando ventaja de su bajísimo centro de gravedad.

Amaga una milésima de segunda de la eternidad con meter el pase. "Diagonal matona", nos cantaría El Perro Bermúdez. Y no. Láinez recompone y descompone a la defensa de Pumas. Quintana se queda un segundo en la artritis del titubeo.

A pradera limpia, Láinez ya resolvió el crucigrama en su cabeza mientras Quintana aún no encuentra ni el periódico. El americanista ya revisó el horizonte y contempló a Saldívar, quien musita mil padrenuestros y mil avemarías para que ese desgraciado mozalbete centre y no dispare.

Algo hace mal Láinez que le resulta perfecto. Su cuerpo rebasa al balón, por eso la puñalada a Pumas es aún más vistosa. Su pierna izquierda pierde el vuelo del impacto y entonces la cucharea lo suficiente para que Saldívar aún se pregunte cómo aquel enigma locomotriz nunca se lo enseñaron en secundaria. 0-1.

Seis segundos habían pasado entre el pie de Paul Aguilar, la red de Pumas, el brinco en el marcador y el alarido en la tribuna.

No lo encontré en el Larousse, pero seguro busqué mal, porque seguro en algún diccionario del universo debe decir claramente: "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

¿El resto? Lucha, esfuerzo, empate de Pumas, y el bochorno absoluto, que hasta llega a ser sospechoso, del colombiano Roger Martínez, al cobrar el penalti con una enésima porción de la testosterona de Láinez en la jugada del gol. Desde el manchón de lo imperdonable, el cafetero perdona a Pumas.

América sale de Ciudad Universitaria ganando 1-1, con las cláusulas letales de la burocracia del reglamento. El gol de visitante abre puertas insospechadas.

¿Será Diego Láinez titular en la vuelta? Sólo Miguel Herrera lo sabe. Tiene a medio tiempo -generalmente- al que le da el medio boleto.

¿Seguirá Malcorra, aunque mal corra, como marcador de punta? Sólo David Patiño sabe si a su talentoso lo mantendrá de patiño de Láinez.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


No es mi “otro yo” hablándome a mí mismo. Es una disculpa que intenta ser sincera y profunda con el entrenador de los Pumas. Me equivoqué. Juzgué apresuradamente a David Patiño y hoy debo reconocer que es el entrenador apropiado para Pumas, que ha hecho una labor excepcional y que ha puesto al equipo --siempre respetando la filosofía histórica futbolística del club-- en el sitio que merece. Lo has logrado tú, David, a pesar de las criticas, de los momentos complicados y de los insolentes --como yo-- que dudábamos de tu capacidad. Nos has tapado la boca a todos…

SAN DIEGO, California.- Perdóname, David…

No, no es mi “otro yo” hablándome a mí mismo --aunque muchas veces tengo, debo admitirlo, esa clase de diálogos--. Soy yo ofreciéndole una sincera y profunda disculpa al entrenador de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

David Patiño nos ha tapado la boca a muchos. Yo, el primero, porque hace meses o semanas cometí un error, apresuré un juicio, al calor de la pasión que significa Pumas, su necesidad siempre de permanecer en un estatus competitivo y sano y su gran rivalidad con el América. No una, varias veces, pensé y afirmé que Patiño no tenía ni la preparación, ni el conocimiento ni la personalidad para guiar a los Pumas hasta el sitio que realmente le corresponde. Me equivoqué, por ello me disculpo contigo, David y con todos aquellos a los que, en su momento, pude haber afectado o lastimado.

 

Patiño no sólo ha puesto a los Pumas en un sitio preferencial, lo ha hecho también bajo los preceptos que son propios de la institución y del club: un equipo aguerrido que pelea en cada rincón de la cancha y que, basado en su cantera --llega a jugar con siete u ocho futbolistas de sus fuerzas básicas al mismo tiempo-- y sus futbolistas extranjeros de bajo perfil --algunos de ellos no brillaron demasiado en otros clubes de la Liga MX-- ha encontrado una forma de competir entre equipos que le superan de manera desproporcionada en inversión: Tigres, Cruz Azul, Monterrey y América y muchos otros que se quedaron al margen de la liguilla. Pumas fue tercer lugar general, a tres puntos del América y a seis de Cruz Azul. Hoy, están en semifinales. ¿Se le puede pedir algo más a David Patiño?

 

Creo que sí. Aunque la temporada ha sido incuestionablemente satisfactoria, Pumas tiene enfrente al América y es un partido que, pasional, histórica y hasta románticamente, saca “chispas”. Fue, además, este Clásico, durante la temporada regular, el juego que más polémica generó en cuanto al papel de Patiño como entrenador. Lo siento, David, pero así es “la vida” en Pumas y tú mejor que nadie la conoces. Cuando parece que estás en la orilla y que eres ya un ganador, aparece un nuevo reto y ese reto es ganarle a tu acérrimo rival, el América. Estoy seguro de que Pumas y Patiño encontrarán la forma de mantenerse competitivos en un duelo que sus aficionados viven intensamente.

El lunes, en la emisión de Futbol Picante de ESPN, Roberto Gómez Junco enaltecía la labor de Patiño y lo catalogaba ya como el entrenador de la temporada en el futbol mexicano. Estoy de acuerdo con Roberto. Patiño ha hecho mucho con lo que ha tenido y le ha devuelto a Pumas un sitio, siempre respetando las condiciones y características del equipo universitario. Eso tiene un valor excepcional.

Perdóname, David. No es el primero ni será el último juicio apresurado o equivocado que tenga, pero aprenderé de esto y trataré, en la medida de lo posible, de ser más cuidadoso en adelante. Juzgue premeditadamente. Tu trabajo es excepcional. Pumas tiene al ser humano y al entrenador adecuado.

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Se agradece la rebeldía, el dramatismo, el arrepentimiento, la sublevación, la obstinación. Se agradece que los muertos quisieran salirse de sus tumbas.

Pasadas por ese fino y esplendoroso filtro del teatro supremo de las emociones del futbol, están definidas las Semifinales del Apertura 2018: Cruz Azul frente a Monterrey, y América contra Pumas.

Y por momentos, algunos eternos, algunos breves, los vivos estuvieron muertos de miedo. América tuvo un nudo en la garganta ante diez jugadores del Toluca, en un desenlace de partido con las Águilas empequeñecidas en su Nido.

Mientras tanto, Santos se negaba a ser mártir ante Rayados, pero de nuevo el poder de su ataque amenazante en la temporada regular menguó tanto como lo hizo su presuntamente impenetrable defensa, ante la única rescatable actuación de Monterrey en el año.

Pumas sufrió por las convulsiones desesperadas de Tigres, que se lanzaron como hienas en su oficio de rapiña, pero la trampa angustiosa de David Patiño, terminó devorándolo.

Mientras tanto, por un brevísimo momento, por unos instantes, Cruz Azul estremeció a sus propios fantasmas, haciendo pensar que todo lo que parecía imposible, dejaba de serlo, aunque sipo sofocar la reacción de Querétaro.

Y entre los sofocones de la cancha, el arbitraje ha dado un paso al frente. Se trasladó del ridículo al hazmerreír.

Ya bastante tenían los jueces con sus propias boberías, para que encima, ahora se convierten en el hazmerreír de la competencia, víctimas de las equivocaciones de criterio o de juicio o de resolución o de autoridad, de sus amigos, que más bien parecen enemigos, ubicados manejando el VAR.

El VAR mismo se ha convertido en un remedo del principio de asesoría y de criterio. Incluso algunas transmisiones de los juegos corroboraban hasta defectos técnicos en las imágenes y las repeticiones.

Y, en el paso de los años, en esa duda existencial y generacional de si el arbitraje es malo o mal intencionado, las sospechas se inclinan por lo segundo.

Al final, queda, sin embargo, agradecerles a los ochos equipos, los cuatro del ataúd y los cuatro en terapia que están también en Semifinales, que la Liguilla se ha visto ornamentada de compromiso, de intensidad y de ese dramatismo épico en los desenlaces.

Cruz Azul ratifica su condición de favorito. Acaso reclamarle ese lapso en el cual pensó que los Gallos Blancos estaban en la rosticería, pero llegaron a intimidarlo.

¿América? Confirma lo dicho: ofrece a veces unos primeros tiempos subyugantes, pero en los complementos se desorienta, se conforma, se distrae y termina sufriendo innecesariamente, al grado que con uno menos, Toluca lo metió en el embudo del pánico.

Monterrey amenaza, porque sus jugadores, después de vagabundear 17 fechas, en la Liguilla asumen el compromiso y se meten a Semifinales, dejando sin vida al campeón Santos.

Cierra la lista Pumas. En los primeros juegos del torneo, la pregunta es porqué no se ha ido David Patiño, pero este equipo, especialmente ante Tigres, demostró un sello que había caducado en la institución: combatividad extrema.

Los cuatro semifinalistas sólo pueden mejorar, pero, lamentablemente, hoy sólo queda pensar que el arbitraje y el VAR, sólo pueden empeorar.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Todos los caminos se le fueron cerrando al argentino en México. No hubo una llamada de la FMF, no sobraron ofertas de clubes. El entrenador que había tenido un indudable éxito en las Chivas estaba pagando las consecuencias de haberse revelado y haber exigido lo que le correspondía a él y a sus colaboradores por un contrato. Chivas cobró venganza de Almeyda hasta provocar su destierro, su desarraigo, su huida a la MLS...

SAN DIEGO, CA -- A Matías Almeyda lo 'mató' --con comillas o sin ellas-- lo mató Chivas.

Y aunque el Guadalajara jura y perjura que no es el responsable directo del destierro del argentino, yo, la verdad, no les creo.

El futbol mexicano es así. Suele manejarse de esta forma. Cualquier futbolista o entrenador que intente lastimar o vaya por encima de sus intereses, queda congelado y ex exhibido como un ejemplo para el resto. Es una muestra de poder. Nadie puede o debe atreverse a hacerlo.

Lo increíble del tema es que a pesar de su gran éxito --porque, indudablemente lo tuvo-- en un club que sólo utiliza futbolistas mexicanos, el argentino no fue ni siquiera considerado como uno de los candidatos a dirigir a la selección mexicana. ¿Por qué? ¿Cuál fue el verdadero motivo? ¿Quién lo decidió? ¿Qué tipo de influencia lo concluyó así? El hecho de que Almeyda no haya sido tomado en cuenta para los planes de la selección mexicana en una época donde el puesto de entrenador está vacante me podría parecer hasta como una especie una derrota personal del Guadalajara.

A Almeyda le han cobrado cada factura de su enredada salida de Chivas. La relación se desgastó a medida que los acontecimientos avanzaban. Era un asunto en el cual, además de dinero, se involucraba orgullo. Tal parece que el club aguantó hasta el final para cobrar su 'venganza'. Los reflectores señalan hacia un personaje: José Luis Higuera, el siniestro presidente del equipo con quien Almeyda se había enemistado desde el momento en que Jorge Vergara se separaba de la vida activa en el club, Amaury Vergara no tomaba la fuerza necesaria y las cosas no estaban claras en cuanto a la separación de las determinaciones deportivas y administrativas. Almeyda y su grupo colaboradores argentinos tenían, al final del día, más poder que cualquiera en Chivas. La 'cacería' de Higuera habría comenzado; sin Vergara, todo comenzaban a derrumbarse para Almeyda.

Y Chivas entraba, enseguida, en un 'juego de poderes' extraños: La llegada de Paco Gabriel de Anda; la cara de Almeyda el día en que lo presentaron y la extraña media sonrisa de Higuera. El objetivo era restarle poder a Almeyda, debilitarle y obligarle a dejar al club. Para eso llegó Paco Gabriel, para eso fue utilizado por Higuera que, al final, también terminó aniquilando a su recién nombrado director deportivo. ¿Dónde quedó la pelota? En los pies de José Luis Higuera, que de paso se daba el tiempo para avanzar en el lobby federativo y cuyas recomendaciones e insinuaciones podrían haber afectado la imagen de Almeyda como posible candidato a la selección mexicana.

El tema personal --la forma en que su familia, sobre todas sus hijas, se adaptaron a Guadalajara-- terminaron propiciando que aceptara una oferta en la MLS. La idea de Almeyda era quedarse a dirigir en México. Los caminos, extrañamente, se le fueron cerrando. Nadie llamó de la FMF, ningún club ofreció algo importante. Estaba claro que Chivas había puesto el candado sobre la puerta.

Almeyda terminó desterrado. Chivas dice que no tuvo nada que ver. Yo, la verdad, no les creo... Me parece que el futbol mexicano ha aplicado otra vez su política sucia de vetar a quien no se someta a sus condiciones. El mensaje ha sido, nuevamente, muy claro: aquel que se queje, que se revele, sufrirá las consecuencias.

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Pumas y Tigres se quedaron en cuartos de final de la Copa MX. El América hizo una semana antes. Los llamados “grandes” parecen tener sus reservas cuando se trata de doblar las manos y admitir la derrota.

En medio de ello, una casi eterna polémica sobre cómo y quien determina la “grandeza” de un club en el futbol mexicano. La realidad es todo debe salir de una responsabilidad y de un compromiso, cosa que los futbolistas y los entrenadores muchas veces prefieren rehuir que enfrentar...

Hay un terrible miedo en el futbol mexicano a decir, simple y sencillamente: “Fracasamos”. Ni David Patiño, ni Ricardo TucaFerretti dieron ese paso al frente anoche, mientras Pumas y Tigres se despedían de la posibilidad de alcanzar las semifinales de la Copa MX. Casi al mismo tiempo, el futbol mexicano vive en su casi eterna confusión sobre quien “grande”, “mediano”, “pequeño” o de plano “no existe”. La realidad es que Tigres, Pumas y desde la semana anterior, el América, han fracasado en la Copa MX. Lo que me parece pasmoso es que algunos equipos pretendan ser “grandes” cuando ganan y “pequeños” cuando afrontan una derrota. Admitir un fracaso no es sencillo para nadie, ni en el futbol ni en la vida misma. La mayor parte son “grandes” cuando les conviene.

Hasta hace no mucho, en el futbol mexicano existía la creencia de que sólo había 4 “grandes” y poderosos, equipo que combinaban títulos con una gran cantidad de aficionados. América, Chivas, Cruz Azul y Pumas “comían” en una mesa aparte.

Pero los tiempos cambiaron. Llegaron los torneos cortos y con ellos campeones “exprés”; dos monarcas por años calendario con lo cual --perdone usted la palabra- se prostituyó el trofeo del futbol mexicano.

La dificultad de ser uno de los mejores en un torneo largo y luego triunfar en una liguilla se transformó por las necesidades de mercadotecnia. Torneos “al vapor” y campeones en “horno de microondas”. Y a partir de ahí, a los “4 grandes” se unieron otros: El Toluca dominó gran parte del inicio del siglo y también el de los campeonatos cortos y luego se agregaron Pachuca y Santos además del poder económico de los clubes regiomontanos.

Es imposible comprar al futbol mexicano con otra Liga del mundo. Al mismo tiempo en los torneos cortos generaban más campeones, también, hay que decirlo, la Liga se equilibro en cuanto a las condiciones económicas de los clubes.

Al América le decíamos “el cuadro milloneta”, cuando hoy, media docena de equipos o hasta mas tienen la misma capacidad -o mayor-que el América para invertir en el futbol. Aparecieron empresas, empresarios, marcas y el futbol mexicano, me parece, creció para bien en ese sentido. La pregunta es ¿Cuál es la fórmula para determinar que equipo es “grande”? ¿Los títulos? ¿los aficionados? Pumas no tiene tantos títulos como el Toluca, pero tiene mucho más aficionados. Cruz Azul tiene 21 años sin ganar un campeonato y plaza a donde se presenta levanta suspiros y genera pasiones.

¿Cómo no decirle “grande” a Tigres con todo lo que ha ganado y la clase de cuadros que ha montado? Y si a eso vamos, entramos en otro renglón: darle la responsabilidad al equipo en dependencia del material con que cuente o de las condiciones que le rodean.

Por ejemplo: hay quien dice que a Pumas no se lo puede exigir porque no cuenta con la misma calidad y amplitud en plantel que Cruz Azul, América o Tigres o que a Chivas hay que darle un tratamiento equipo especial: juega sólo con mexicanos a pesar de que los tiempos del futbol mexicano indican hacia otra dirección.

Es decir, “grandes” con asterisco, una excepción, una salvedad. Yo creo que eso no existe y es, al final del día, miedo a tomar compromisos. La “grandeza” en el futbol es relativa, pero tiene una formula invariable: admitir responsabilidades. Soy un “grande” y por eso fracasé. Es tan difícil admitirlo. Lo fue, al menos, para David Patiño y para Ricardo Ferreti, durante la noche copera del miércoles. En el futbol se gana y se pierde. Fracasar debe ser tan común como triunfar, pero es algo que tiene que ver con el ser humano y con la responsabilidad, el compromiso, sobre todo cuando se involucra el orgullo. Un club de futbol admite la “grandeza” con suma facilidad. El fracaso, lo rechaza, lo esconde, le tiene miedo.

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Pumas y Tigres se quedaron en cuartos de final de la Copa MX. El América hizo una semana antes. Los llamados “grandes” parecen tener sus reservas cuando se trata de doblar las manos y admitir la derrota.

En medio de ello, una casi eterna polémica sobre cómo y quien determina la “grandeza” de un club en el futbol mexicano. La realidad es todo debe salir de una responsabilidad y de un compromiso, cosa que los futbolistas y los entrenadores muchas veces prefieren rehuir que enfrentar...

Hay un terrible miedo en el futbol mexicano a decir, simple y sencillamente: “Fracasamos”. Ni David Patiño, ni Ricardo TucaFerretti dieron ese paso al frente anoche, mientras Pumas y Tigres se despedían de la posibilidad de alcanzar las semifinales de la Copa MX. Casi al mismo tiempo, el futbol mexicano vive en su casi eterna confusión sobre quien “grande”, “mediano”, “pequeño” o de plano “no existe”. La realidad es que Tigres, Pumas y desde la semana anterior, el América, han fracasado en la Copa MX. Lo que me parece pasmoso es que algunos equipos pretendan ser “grandes” cuando ganan y “pequeños” cuando afrontan una derrota. Admitir un fracaso no es sencillo para nadie, ni en el futbol ni en la vida misma. La mayor parte son “grandes” cuando les conviene.

Hasta hace no mucho, en el futbol mexicano existía la creencia de que sólo había 4 “grandes” y poderosos, equipo que combinaban títulos con una gran cantidad de aficionados. América, Chivas, Cruz Azul y Pumas “comían” en una mesa aparte.

Pero los tiempos cambiaron. Llegaron los torneos cortos y con ellos campeones “exprés”; dos monarcas por años calendario con lo cual --perdone usted la palabra- se prostituyó el trofeo del futbol mexicano.

La dificultad de ser uno de los mejores en un torneo largo y luego triunfar en una liguilla se transformó por las necesidades de mercadotecnia. Torneos “al vapor” y campeones en “horno de microondas”. Y a partir de ahí, a los “4 grandes” se unieron otros: El Toluca dominó gran parte del inicio del siglo y también el de los campeonatos cortos y luego se agregaron Pachuca y Santos además del poder económico de los clubes regiomontanos.

Es imposible comprar al futbol mexicano con otra Liga del mundo. Al mismo tiempo en los torneos cortos generaban más campeones, también, hay que decirlo, la Liga se equilibro en cuanto a las condiciones económicas de los clubes.

Al América le decíamos “el cuadro milloneta”, cuando hoy, media docena de equipos o hasta mas tienen la misma capacidad -o mayor-que el América para invertir en el futbol. Aparecieron empresas, empresarios, marcas y el futbol mexicano, me parece, creció para bien en ese sentido. La pregunta es ¿Cuál es la fórmula para determinar que equipo es “grande”? ¿Los títulos? ¿los aficionados? Pumas no tiene tantos títulos como el Toluca, pero tiene mucho más aficionados. Cruz Azul tiene 21 años sin ganar un campeonato y plaza a donde se presenta levanta suspiros y genera pasiones.

¿Cómo no decirle “grande” a Tigres con todo lo que ha ganado y la clase de cuadros que ha montado? Y si a eso vamos, entramos en otro renglón: darle la responsabilidad al equipo en dependencia del material con que cuente o de las condiciones que le rodean.

Por ejemplo: hay quien dice que a Pumas no se lo puede exigir porque no cuenta con la misma calidad y amplitud en plantel que Cruz Azul, América o Tigres o que a Chivas hay que darle un tratamiento equipo especial: juega sólo con mexicanos a pesar de que los tiempos del futbol mexicano indican hacia otra dirección.

Es decir, “grandes” con asterisco, una excepción, una salvedad. Yo creo que eso no existe y es, al final del día, miedo a tomar compromisos. La “grandeza” en el futbol es relativa, pero tiene una formula invariable: admitir responsabilidades. Soy un “grande” y por eso fracasé. Es tan difícil admitirlo. Lo fue, al menos, para David Patiño y para Ricardo Ferreti, durante la noche copera del miércoles. En el futbol se gana y se pierde. Fracasar debe ser tan común como triunfar, pero es algo que tiene que ver con el ser humano y con la responsabilidad, el compromiso, sobre todo cuando se involucra el orgullo. Un club de futbol admite la “grandeza” con suma facilidad. El fracaso, lo rechaza, lo esconde, le tiene miedo.

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


AL INICIO