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Para Faitelson, Tigres ganó de manera 'miserable, mezquina'
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Salir a ganar no basta. Debe hacerlo entendiendo que el juego es también un entretenimiento. No puede renunciar a su faceta de brillantez y de espectacularidad, porque tiene futbolistas para lograrlo. Puede que 'la culpa' no sea toda del 'Tuca', pero sí del nivel que sus futbolistas mostraron durante toda la liguilla. El séptimo campeonato, el quinto de la década, la hegemonía de época de un equipo y una poderosa y profunda pasión hacen que Tigres obtenga los créditos necesarios para colocarse al nivel histórico de América, de Chivas, de Cruz Azul, de Pumas o de Toluca, pero las formas y las maneras deben subsistir siempre en la vida de un club que presume su grandeza.

 

CIUDAD DE MÉXICO.- No tengo ningún reparo en llamar y considerar a Tigres un 'grande' del futbol mexicano, pero Tigres debe entender que un 'grande' se comporta siempre como tal. La especulación, el manejo de las circunstancias, las ventajas y los tiempos no deberían estar incluidos en el pergamino más sagrado de la grandeza de un club de futbol.

Siete títulos en su historia, cinco de los últimos 9 años, grandes planteles, inversiones, un futbolista de carácter histórico como Gignac, un portero de grandes condiciones como Nahuel, un entrenador legendario como el 'Tuca' y una afición plena y pasional. Tigres tiene todos los elementos para sentarse en la misma mesa que América, Chivas, Cruz Azul, Pumas o Toluca, pero debe entender que hay algunas cuestiones que van incluidas en esa clase o estirpe de clubes.

Sufriendo… Tigres fue a León dispuesto a sufrir. Sufrió, sufrió durante más de noventa minutos, tuvo a Nahuel como figura y amaneció este lunes con su titulo liguero más y con la indiscutible etiqueta del mejor club de la década en el futbol mexicano.

 

La máxima satisfacción en el futbol es levantar trofeos. Pero, para mí, las formas cuentan, sobre todo cuando te sobra talento en la cancha. Felicidades a los Tigres y sus aficionados, pero cuando tienes un equipo plagado de estrellas --Gignac, Vargas, Pizarro, Aquino, Quiñones, Valencia, Salcedo, Nahuel y el propio 'Tuca'-- puedes jugar de una manera diferente.

 

Tigres hizo cuatro goles en seis juegos, avanzó de fase a fase en la liguilla amparado por el reglamento y tuvo una postura medrosa, mezquina y tímida en un juego de vuelta de la final. Salió a defender el 1-0 que había obtenido en San Nicolás de los Garza durante la semana y, para su beneplácito, lo logró.

Al León se le acabó la 'magia' de la temporada regular. Dejó de hacer su futbol brillante de la temporada y perdió su cuota goleadora con las ausencias de JJ Macías (ausencia física) y la de Ángel Mena (ausencia moral). Entre los dos, aportaron 24 goles para el León durante la campaña. El equipo avasallador y espectacular --en números y en actuaciones sobre la cancha-- desapareció dramáticamente del panorama.

El portero de Tigres es el 'hombre de la liguilla'. Nahuel ha demostrado que es el mejor guardameta de la Liga. Fue trascendental en cada paso que daba el equipo campeón. Nahuel Guzmán fue tan importante que ensombreció la figura de André Pierre Gignac…

Yo soy 'fan' del 'Tuca'. Respeto su trayectoria, su capacidad, su continuidad, sus títulos, pero creo que anoche Tigres podía haber tomado un poco más de riesgos. Ello, sin embargo, no demerita su impresionante trayectoria en Tigres y en el futbol mexicano. Igualó a Don Nacho Trelles en títulos. Ya es el entrenador con más partidos dirigidos. Una leyenda viviente. El futbol mexicano y sobre todo la percepción que se tiene sobre el entrenador, los plazos, los tiempos cambiaron a partir del 'Tuca'.

 

La directiva de Tigres también merece un aplauso. Cinco campeonatos desde el 2011. Se fue el 'Inge' Rodríguez y se quedó Miguel Ángel Garza. Se mantuvo el trabajo que conduce a este equipo siempre a un alto nivel altamente competitivo y elitista. Los trofeos le han colocado en un sitio preponderante del futbol mexicano. Detrás de ellos, y en el equipo de Ferretti, personajes igualmente valiosos como Miguel Mejía Barón y Antonio Sancho.

Después de esta liguilla y del 'pobre' espectáculo de la final, el futbol mexicano necesita revisar su sistema de competencia. La liguilla que fue creada para tener un mayor espectáculo, mejores niveles de audiencia televisiva, se ha vuelto obsoleta, los equipos especulan y hay poco espectáculo.

En fin, no queda más que felicitar a Tigres y en general a todos los aficionados de Monterrey. Rayados fue campeón de Concacaf y Tigres de Liga MX, aunque me parece que, ante los grandes planteles que han logrado tener, las formas deberían contar más. El futbol, a mi manera de verlo, no es para sufrir.

Tigres debe aceptar que como un 'grande' hay cosas que no puede permitirse: alejarse de la brillantez y la espectacularidad debe ser parte de su decálogo más sagrado.

@Faitelson_ESPN

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Esa será la primera duda que tendremos cuando suene el silbatazo inicial de la gran final del Clausra 2019 este jueves en San Nicolás de los Garza. Quién tomará la iniciativa, con dos cuadros a los que les gusta tener la posesión de la pelota para controlar y protagonizar en el juego. Más allá de la calidad individual que sobra en Tigres y del armónico juego de conjunto que ha enseñado el León, está la mentalidad, la disposición, la postura con la que ambos afronten el compromiso. Esta vez no hay gol de visitante, no hay posición en la tabla que valga. Hay 180 minutos, tiempos extra y penaltis para definir al Campeón. León y Tigres se enfrascan en una batalla que además de ser de pronóstico reservado, podría y debería ser altamente atractiva en cuanto al espectáculo futbolístico...

 

CIUDAD DE MEXICO -- La mejor plantilla del futbol mexicano ante uno de los mejores equipos en la historia de los torneos cortos. La Final del Clausura 2019 deja, como ocurre siempre en esta instancia del campeonato, muchas cosas a la imaginación, pero hay una sola y absoluta certeza: tenemos la mejor combinación posible.

Tigres no ha jugado bien al futbol, pero sus individualidades lo han sacado adelante. Cuando no fue Nahuel, fue Giganc y cuando no apareció el francés, se trató de PIzarro. Tigres tiene un equipo poderoso que le ha servido para marcar una época en el futbol mexicano. Tiene al entrenador de más experiencia en la historia reciente del futbol en México y tiene una pasión de sobra que no le envidia nada a la convocatorias nacionales que presumen América, Chivas o Cruz Azul. Tigres puede ser Campeón el domingo y habrá sido una consecuencia del gran equilibrio que tiene en todas sus líneas y de un trabajo y una continuidad que le ha dado un equipo maduro capaz de reconocer sus maravillosas virtudes y esconder sus más temibles defectos.

El León no parece depender de sus grandes figuras, aunque claro que las tiene: Montes, Mena, Campbell, Cota, Sambueza, Macías, Navarro, Meneses... El León depende de un sistema de juego, de una armonía colectiva, donde los más importantes es el balón y la comunión que esos futbolistas logran a través de él. Ignacio Ambriz ha hecho un trabajo deslumbrante. Su equipo sabe lo que quiere y sabe como lograrlo y aún cuando tiene sus pocos claroscuros, como ocurrió en las semifinales ante el América, su propia convicción por esa operación del juego le hace subsistir. Sus grandes detractores han esperado una caída durante toda la temporada -cosa que nunca ocurrió- y luego 'cruzaron los dedos' para que sucediera en la Liguilla, cosa que tampoco funcionó. Este León opera con una máxima bien conocida: nadie es mejor que todos juntos.

Tigres es fuerte en cada línea del campo. El León es fuerte en todo el campo. A partir de ahí y si los estilos -y ante todo, las posturas- se combinan, podríamos ver el futbol que todavía no se ha asomado en toda la Liguilla del Clausura 2019.

Hay una cuestión que empezará a definir todo desde el primer segundo de este jueves en San Nicolás de los Garza: ¿Quien tendrá la posesión de la pelota? Yo no veo a Tigres sin ella. Cuando no la tuvo ante Rayados en el juego de ida por las semifinales, sufrió en demasía. Tampoco veo al León sin el balón. Lo necesita para desarrollar su futbol armonioso y profundo. He ahí la primera interrogante que la noche regiomontana deberá desvelar: ¿Quien se apropia de la pelota? Supongo, entonces, que se trata más de una batalla mental que de una futbolística. Ambos vienen de obtener el boleto a la final con el 'reglamento en la mano' -es decir, gracias a la posición que tuvieron durante el campeonato regular-. Pero aquí eso no vale más. Quien asuma mejor esos riesgos y controle mejor su temperamento y sus pulsaciones, tendrá más oportunidad de quedarse con la gloria.

Estoy seguro de que podemos ver un duelo extraordinario. Hoy, encontrar un favorito es imposible. Me gustaría decir que Tigres, por su gran plantel, por Gignac, por Ferretti, pero póngase a analizar el tamaño y la trascedencia de la temporada del León. Este no es un equipo cualquiera. Es una final de pronóstico reservado. Con la seguridad de que el domingo, en el Nou Camp, el mejor del futbol mexicano elevará el trofeo en todo lo alto...

@Faitelson_ESPN

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Dejaron atrás el vergonzoso tema del 'Pacto de Caballeros', pero alientan ahora la multipropiedad. Un equipo que pierde su categoría en la cancha por “malo” puede salvarse pagando una cantidad de dinero. La delgada línea de lo que es moral y ético amenaza siempre con romperse en un futbol donde el reglamento es frecuentemente pisoteado y donde los intereses marcan las reglas del juego.

 

SAN DIEGO, California -- Es una pena, pero no hay nada, o casi nada en el futbol mexicano que no pueda resolverse con dinero.

Lo del Veracruz es un ejemplo perfecto de ello. Un equipo que perdió la categoría por malo, logra permanecer en la primera división pagando una suma de dinero.

Y al mismo tiempo en la que el futbol mexicano deja atrás una ilegalidad -'El Pacto de Caballeros'- alimenta otra, que también tiene que ver con cuidar sus intereses (dineros): La multipropiedad.

La multipropiedad en el futbol es ilegal. Justificarla, de la forma que sea, es alentar una 'trampa' y convertirse en un 'tramposo'.

La promesa que Decio de María obtuvo de la Asamblea de Propietarios de que los dueños o las compañías que controlan más de un equipo terminarían en el 2018, se quedo arrumbada en alguno de los muchos archivos llenos de polvo de la Federación Mexicana de Futbol. Los que justifican esta política hablan de que no hay demasiadas personas físicas y morales dispuestas a arriesgar su dinero en el futbol. Durante años, ese fue el pretexto de la empresa -Televisa- que fomentó esa práctica en el juego. Irónicamente, esa misma empresa hoy está alejada, por fortuna, de ese ejercicio.

Lo que sigo sin entender es como, de la noche a la mañana, un equipo como Santos es capaz no solo de controlar su destino, sino también el de otro club como el Atlas. No veo una conexión geográfica, cultural, sentimental del nuevo 'operador' -Alejandro Irraragori- con los colores tradicionales de uno de los clubes más viejos del futbol mexicano.

Lo mismo sucede en los casos del Grupo Pachuca y su conexión con el León. Entiendo que se trata de una relación 'padre e hijo', que es perfectamente legal, pero lo que no es legal es que ambos clubes se aprovechen de esa relación para intercambiar o vender futbolistas. Lo mismo que sucede con Televisión Azteca y el control que tiene -deportivo y administrativo- sobre Morelia y sobre Puebla.

La delgada línea de lo que es moral y ético amenaza siempre con romperse en un futbol donde el reglamento es frecuentemente pisoteado y donde los intereses marcan las reglas del juego.

No se trata de leyes o de reglamentos, se trata de cumplirlos cabalmente, al pie de la letra, sin excepción alguna, porque los dueños de clubes del futbol mexicano son tan “brillantes” que mañana o pasado se reúnen y lo ilegal lo transforman en legal a su simple antojo y provecho.

@Faitelson_ESPN

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Se enfrentan los dos mejores del campeonato regular. Mejor, imposible: el 1 y 2 del torneo. El que mejor juega y el que mejor nómina tiene. Dos ciudades con dos pueblos pasionales. Un entrenador joven que se ha esmerado en prepararse y otro legendario que debe ser el más importante de la época moderna en este futbol. Dos directivas emprendedoras. Una que de siempre busca la excelencia con base en lo mejor disponible para jugar al futbol y la otra joven, que ha situado a la plaza en una posición privilegiada en lo deportivo y en lo estructural. Al León-Tigres no hay que agregarle ni quitarle nada. Es una final ideal para definir al mejor del futbol mexicano.

 

SAN DIEGO, California -- No sobra, no falta, ni se extraña a nadie. El futbol mexicano tiene un epílogo perfecto, justo y esperanzador cuyo ganador será, sin duda, el máximo club de la temporada.

Mejor, imposible: el 1 y 2 del torneo. El que mejor juega y el que mejor nómina tiene. Dos ciudades con dos pueblos pasionales. Un entrenador joven que se ha esmerado en prepararse y otro legendario que debe ser el más importante de la época moderna en este futbol. Dos directivas emprendedoras. Una que de siempre busca la excelencia con base en lo mejor disponible para jugar al futbol y la otra joven, emprendedora, que ha situado a la plaza en una posición privilegiada en lo deportivo y en lo estructural. Al León-Tigres no hay que agregarle ni quitarle nada. Es una final ideal para definir al mejor del futbol mexicano.

Los críticos se apresuraron a señal este lunes que ambos llegan esparciendo dudas sobre su capacidad en la ronda de las semifinales. Los dos lograron el boleto a la final gracias a su mejor posición en la tabla, un premio justo de acuerdo a su comportamiento en las 17 fechas del torneo regular. De algo debe servir la consistencia y el nivel que ambos desarrollaron a lo largo del campeonato. León y Tigres están aquí por merito propio. Podemos “acusar” a uno, de mezquino en su futbol y al otro, quizá, de no haber podido desarrollar su mejor calidad futbolística ante el América. Y sin embargo, el balance sigue favoreciéndoles.

León sufrió el domingo apenas su tercera derrota del torneo, pero tres días antes había vencido al América en Querétaro. Por algunos momentos, mostró la jerarquía futbolística que ha tenido en el año. Por otros, desapareció ante el ímpetu y la calidad individual de los americanistas. Queda la sensación de que el América fue todo lo que podía ser y que el León jugó por debajo de sus posibilidades reales. Luis Montes sigue siendo la base del juego leones. El '10' esta mejor que nunca, mientras Ángel Mena, Rubens Sambueza, JJ Macías y Joel Campbell cargan con el poderío ofensivo. León no pudo enseñar sus mejores argumentos en las semifinales y para la final, se perderá a Sambueza (no juega la ida por expulsión) a Macías, quien se ha marchado a Polonia para jugar el Mundial Sub-20. Aún así, habrá que recalcar el gran trabajo defensivo que el León tuvo durante la mayor parte de la serie ante el América. Demostró que aún sufriendo, puede sacar resultados.

Tigres no ha mostrado su faceta brillante en la Liguilla. Ha jugado al borde en la eliminación y con Nahuel Guzmán, su portero, como la figura indiscutible. Un casi milagroso gol de André-Pierre Gignac en la agonía del juego les dio el pase ante Pachuca en los cuartos de final y tuvo una batalla durante en el Clásico regiomontano ante Rayados, donde evidentemente fue mejor en el partido de vuelta, pero donde no terminó por convencer a nadie. Un gol más de pundonor, entrega, fuerza del argentino Guido Pizarro -quien terminó en el hospital- significó el pase a la final. Tigres tiene, hombre por hombre, uno de los mejores clubes de la historia en el futbol mexicano y un personaje como Ricardo 'Tuca' Ferretti que arriba a su séptima final y que debe ser el entrenador más importante en la historia contemporánea del futbol mexicano.

León y Tigres no piden ni extrañan nada. El hecho de que se juegue a goles, a marcador global y a la adecuación de estilos -dos equipos que gustan de tener el balón y de elaborar el juego- puede significarse en un duelo memorable sobre la cancha.

También habrá que tomar en cuenta que la final será transmitida bajo la señal de televisión restringida un hecho que marca los precedentes de los nuevos tiempos que se viven en el futbol mexicano.

No tenemos ni al América, ni a Cruz Azul, mucho menos a Chivas o a Pumas, pero tenemos dos maravillosos clubes de futbol que puede ofrecernos una gran Final. León y Tigres, uno de los dos, será proclamado el domingo como el mejor club de México…

@Faitelson_ESPN

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André-Pierre Gignac baja el balón y afirma tajantemente: “En Monterrey están los dos mejores equipos del futbol mexicano”. Y tiene razón, a pesar de que el América es el vigente campeón de Liga y de Copa y que otros parecen tener ventajas en popularidad y mercadotecnia, Rayados y Tigres han acudido a una instancia poco habitual en este futbol: la constancia de resultados, de arribos a finales, de un nivel protagónico que les mantiene como los más regulares en un futbol completamente irregular. El campeón de la Concacaf que, surgirá este miércoles por la noche, podría considerarse, sin reparo, el mejor club de México…

 

SAN DIEGO, California.- André-Pierre Gignac recurre a una lógica elemental en el futbol y en muchos otros aspectos de la vida: las estadísticas. Y es verdad que, en algunas ocasiones, los números “mienten” o no dicen toda la verdad, pero en este caso, respaldan totalmente lo que él afirma con vehemencia. “Los dos mejores equipos del futbol mexicano están en Monterrey”.

Ya luego, podríamos, discutir otros factores que son parte del futbol y de su manera de apreciar o medir la grandeza. Pero lo que me parece que, al final, casi reclama el futbolista francés en una entrevista con el periodista Roberto Gómez Junco que se pudo ver en Futbol Picante, es el poco reconocimiento que ambos clubes reciben.

 

Puedo imaginarme también la inmediata recriminación de los americanistas: “¡Somos campeones de Liga y de Copa!”. Y en parte tienen razón, pero los números establecen que nadie mas que Rayados y Tigres han sido dueños de un tema poco apreciado en el futbol de México: la regularidad. Lo han sido en sus actuaciones semanas a semana, en arribos a finales y en protagonizar juegos.

Medir la grandeza en el futbol puede resultar complicado y hasta cierto punto contradictorio. Dejemos de lado temas de popularidad, mercadotecnia, impacto en la industria y en la propia sociedad. Sabemos que el potencial de clubes como el América, Cruz Azul y Chivas va más allá en ese sentido, pero los equipos de Monterrey, dentro de su mercado muy particular, han logrado adaptarse mejor a las nuevas condiciones del futbol mexicano, donde las nóminas de la mayor parte de los clubes están inundadas de futbolistas extranjeros. Ahí, con un gran presupuesto, una inteligencia deportiva, los personajes adecuados en los puestos trascendentales, Rayados y Tigres se las han arreglado para ponerse al nivel de los llamados “grandes” del futbol mexicano sin una condición mediática parecida.

 

El campeonato de la Concacaf se define este miércoles por la noche en Monterrey. Y sí, el que levante la Copa podría llamarse el mejor club del futbol mexicano, sin ningún reparo, reproche o censura…

@Faitelson_ESPN

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Tigres y Rayados se enfrentan y dignifican el valor del trofeo de la Concacaf. También, el duelo promete cambiar parte de la mentalidad de los clubes mexicanos. Hoy, para los dos, inobjetablemente, es más importante el título regional que el de la Liga MX, siendo que ambos serán grandes favoritos en mayo, cuando comience la Liguilla. Tigres y Rayados, sus grandes inversiones, sus fantásticas plantillas, dos excelentes entrenadores, un estadio pasional y legendario, otro, fastuoso y moderno. Todo está en su lugar para que seamos testigos de una batalla histórica y sí, por la Concacaf…

 

SAN DIEGO, California.- “La madre de todas las batallas”. Y es que la Final Regia dignifica, enaltece y le da un valor diferente al título de la Concacaf.

Puede que estemos, por primera vez en la historia, ante un escenario donde los clubes mexicanos se vean más obligados a obtener un torneo internacional que la competencia doméstica. Para Tigres y para Rayados, grandes favoritos para ganar la lLiguilla de mayo, la final que comienza este martes en el Estadio Universitario, promete dejar una huella imborrable en ambos equipos.

El futbol mexicano siempre ha sido un futbol de carácter local, incluso cuando se competía en la Libertadores, parecía que había siempre mayores pretensiones y reconocimientos con el torneo doméstico. ¿Se le valora como se le tiene que valorar al título que consiguió el Pachuca en la Copa Sudamericana del 2006? La realidad es que no. El club mexicano cuenta tanto por los cetros que ha ganado en su propia tierra.

Pero el Monterrey-Tigres está para ambos clubes, por encima del trofeo de la Liga MX. Ellos le dan otra dimensión al juego, al resultado, a la batalla, a la pasión, la polarización de la ciudad y al entendido de que hay algo más que un partido de futbol entre estos dos.

Tigres y Rayados han cambiado de alguna forma, las prácticas y costumbres del futbol mexicano. Las grandes inversiones, la necesidad de reforzarse por la competencia interna que ejerce el rival, la batalla particular entre ambos por ser mejor ha propiciado que la Liga MX sea mejor. Ahora, ambos trasladan esa competitividad a un torneo internacional, que hace algunos años, no valía para nada o para muy poco y que hoy, ante la desaparición del Mundial de Clubes, tampoco tiene un premio muy definido y ambicioso, pero que, en este caso, se satisface con ganar un Clásico al odiado rival deportivo. Le han dado otro valor a la Concacaf y puede que, a partir de aquí, la historia se transforme para siempre en el futbol mexicano.

Tenemos dos cuadros muy completos, con grandes figuras -Funes Mori, Gignac, Layún, Salcedo, Nahuel, Barovero, Pizarro y Avilés- y dos entrenadores de alta capacidad -Ricardo Ferreti y Diego Alonso-. La final comienza en un estadio 'caliente' como el Universitario y concluye en uno precioso como el de Rayados. No falta nada, solo recordarles a ambos, que están jugándose un trofeo de la Concacaf que, por muchos años, había sido una recompensan poco apetecible y reconocida para los equipos mexicanos.

@Faitelson_ESPN

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Todos los caminos se le fueron cerrando al argentino en México. No hubo una llamada de la FMF, no sobraron ofertas de clubes. El entrenador que había tenido un indudable éxito en las Chivas estaba pagando las consecuencias de haberse revelado y haber exigido lo que le correspondía a él y a sus colaboradores por un contrato. Chivas cobró venganza de Almeyda hasta provocar su destierro, su desarraigo, su huida a la MLS...

SAN DIEGO, CA -- A Matías Almeyda lo 'mató' --con comillas o sin ellas-- lo mató Chivas.

Y aunque el Guadalajara jura y perjura que no es el responsable directo del destierro del argentino, yo, la verdad, no les creo.

El futbol mexicano es así. Suele manejarse de esta forma. Cualquier futbolista o entrenador que intente lastimar o vaya por encima de sus intereses, queda congelado y ex exhibido como un ejemplo para el resto. Es una muestra de poder. Nadie puede o debe atreverse a hacerlo.

Lo increíble del tema es que a pesar de su gran éxito --porque, indudablemente lo tuvo-- en un club que sólo utiliza futbolistas mexicanos, el argentino no fue ni siquiera considerado como uno de los candidatos a dirigir a la selección mexicana. ¿Por qué? ¿Cuál fue el verdadero motivo? ¿Quién lo decidió? ¿Qué tipo de influencia lo concluyó así? El hecho de que Almeyda no haya sido tomado en cuenta para los planes de la selección mexicana en una época donde el puesto de entrenador está vacante me podría parecer hasta como una especie una derrota personal del Guadalajara.

A Almeyda le han cobrado cada factura de su enredada salida de Chivas. La relación se desgastó a medida que los acontecimientos avanzaban. Era un asunto en el cual, además de dinero, se involucraba orgullo. Tal parece que el club aguantó hasta el final para cobrar su 'venganza'. Los reflectores señalan hacia un personaje: José Luis Higuera, el siniestro presidente del equipo con quien Almeyda se había enemistado desde el momento en que Jorge Vergara se separaba de la vida activa en el club, Amaury Vergara no tomaba la fuerza necesaria y las cosas no estaban claras en cuanto a la separación de las determinaciones deportivas y administrativas. Almeyda y su grupo colaboradores argentinos tenían, al final del día, más poder que cualquiera en Chivas. La 'cacería' de Higuera habría comenzado; sin Vergara, todo comenzaban a derrumbarse para Almeyda.

Y Chivas entraba, enseguida, en un 'juego de poderes' extraños: La llegada de Paco Gabriel de Anda; la cara de Almeyda el día en que lo presentaron y la extraña media sonrisa de Higuera. El objetivo era restarle poder a Almeyda, debilitarle y obligarle a dejar al club. Para eso llegó Paco Gabriel, para eso fue utilizado por Higuera que, al final, también terminó aniquilando a su recién nombrado director deportivo. ¿Dónde quedó la pelota? En los pies de José Luis Higuera, que de paso se daba el tiempo para avanzar en el lobby federativo y cuyas recomendaciones e insinuaciones podrían haber afectado la imagen de Almeyda como posible candidato a la selección mexicana.

El tema personal --la forma en que su familia, sobre todas sus hijas, se adaptaron a Guadalajara-- terminaron propiciando que aceptara una oferta en la MLS. La idea de Almeyda era quedarse a dirigir en México. Los caminos, extrañamente, se le fueron cerrando. Nadie llamó de la FMF, ningún club ofreció algo importante. Estaba claro que Chivas había puesto el candado sobre la puerta.

Almeyda terminó desterrado. Chivas dice que no tuvo nada que ver. Yo, la verdad, no les creo... Me parece que el futbol mexicano ha aplicado otra vez su política sucia de vetar a quien no se someta a sus condiciones. El mensaje ha sido, nuevamente, muy claro: aquel que se queje, que se revele, sufrirá las consecuencias.

@Faitelson_ESPN

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Pumas y Tigres se quedaron en cuartos de final de la Copa MX. El América hizo una semana antes. Los llamados “grandes” parecen tener sus reservas cuando se trata de doblar las manos y admitir la derrota.

En medio de ello, una casi eterna polémica sobre cómo y quien determina la “grandeza” de un club en el futbol mexicano. La realidad es todo debe salir de una responsabilidad y de un compromiso, cosa que los futbolistas y los entrenadores muchas veces prefieren rehuir que enfrentar...

Hay un terrible miedo en el futbol mexicano a decir, simple y sencillamente: “Fracasamos”. Ni David Patiño, ni Ricardo TucaFerretti dieron ese paso al frente anoche, mientras Pumas y Tigres se despedían de la posibilidad de alcanzar las semifinales de la Copa MX. Casi al mismo tiempo, el futbol mexicano vive en su casi eterna confusión sobre quien “grande”, “mediano”, “pequeño” o de plano “no existe”. La realidad es que Tigres, Pumas y desde la semana anterior, el América, han fracasado en la Copa MX. Lo que me parece pasmoso es que algunos equipos pretendan ser “grandes” cuando ganan y “pequeños” cuando afrontan una derrota. Admitir un fracaso no es sencillo para nadie, ni en el futbol ni en la vida misma. La mayor parte son “grandes” cuando les conviene.

Hasta hace no mucho, en el futbol mexicano existía la creencia de que sólo había 4 “grandes” y poderosos, equipo que combinaban títulos con una gran cantidad de aficionados. América, Chivas, Cruz Azul y Pumas “comían” en una mesa aparte.

Pero los tiempos cambiaron. Llegaron los torneos cortos y con ellos campeones “exprés”; dos monarcas por años calendario con lo cual --perdone usted la palabra- se prostituyó el trofeo del futbol mexicano.

La dificultad de ser uno de los mejores en un torneo largo y luego triunfar en una liguilla se transformó por las necesidades de mercadotecnia. Torneos “al vapor” y campeones en “horno de microondas”. Y a partir de ahí, a los “4 grandes” se unieron otros: El Toluca dominó gran parte del inicio del siglo y también el de los campeonatos cortos y luego se agregaron Pachuca y Santos además del poder económico de los clubes regiomontanos.

Es imposible comprar al futbol mexicano con otra Liga del mundo. Al mismo tiempo en los torneos cortos generaban más campeones, también, hay que decirlo, la Liga se equilibro en cuanto a las condiciones económicas de los clubes.

Al América le decíamos “el cuadro milloneta”, cuando hoy, media docena de equipos o hasta mas tienen la misma capacidad -o mayor-que el América para invertir en el futbol. Aparecieron empresas, empresarios, marcas y el futbol mexicano, me parece, creció para bien en ese sentido. La pregunta es ¿Cuál es la fórmula para determinar que equipo es “grande”? ¿Los títulos? ¿los aficionados? Pumas no tiene tantos títulos como el Toluca, pero tiene mucho más aficionados. Cruz Azul tiene 21 años sin ganar un campeonato y plaza a donde se presenta levanta suspiros y genera pasiones.

¿Cómo no decirle “grande” a Tigres con todo lo que ha ganado y la clase de cuadros que ha montado? Y si a eso vamos, entramos en otro renglón: darle la responsabilidad al equipo en dependencia del material con que cuente o de las condiciones que le rodean.

Por ejemplo: hay quien dice que a Pumas no se lo puede exigir porque no cuenta con la misma calidad y amplitud en plantel que Cruz Azul, América o Tigres o que a Chivas hay que darle un tratamiento equipo especial: juega sólo con mexicanos a pesar de que los tiempos del futbol mexicano indican hacia otra dirección.

Es decir, “grandes” con asterisco, una excepción, una salvedad. Yo creo que eso no existe y es, al final del día, miedo a tomar compromisos. La “grandeza” en el futbol es relativa, pero tiene una formula invariable: admitir responsabilidades. Soy un “grande” y por eso fracasé. Es tan difícil admitirlo. Lo fue, al menos, para David Patiño y para Ricardo Ferreti, durante la noche copera del miércoles. En el futbol se gana y se pierde. Fracasar debe ser tan común como triunfar, pero es algo que tiene que ver con el ser humano y con la responsabilidad, el compromiso, sobre todo cuando se involucra el orgullo. Un club de futbol admite la “grandeza” con suma facilidad. El fracaso, lo rechaza, lo esconde, le tiene miedo.

@Faitelson_ESPN

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Pumas y Tigres se quedaron en cuartos de final de la Copa MX. El América hizo una semana antes. Los llamados “grandes” parecen tener sus reservas cuando se trata de doblar las manos y admitir la derrota.

En medio de ello, una casi eterna polémica sobre cómo y quien determina la “grandeza” de un club en el futbol mexicano. La realidad es todo debe salir de una responsabilidad y de un compromiso, cosa que los futbolistas y los entrenadores muchas veces prefieren rehuir que enfrentar...

Hay un terrible miedo en el futbol mexicano a decir, simple y sencillamente: “Fracasamos”. Ni David Patiño, ni Ricardo TucaFerretti dieron ese paso al frente anoche, mientras Pumas y Tigres se despedían de la posibilidad de alcanzar las semifinales de la Copa MX. Casi al mismo tiempo, el futbol mexicano vive en su casi eterna confusión sobre quien “grande”, “mediano”, “pequeño” o de plano “no existe”. La realidad es que Tigres, Pumas y desde la semana anterior, el América, han fracasado en la Copa MX. Lo que me parece pasmoso es que algunos equipos pretendan ser “grandes” cuando ganan y “pequeños” cuando afrontan una derrota. Admitir un fracaso no es sencillo para nadie, ni en el futbol ni en la vida misma. La mayor parte son “grandes” cuando les conviene.

Hasta hace no mucho, en el futbol mexicano existía la creencia de que sólo había 4 “grandes” y poderosos, equipo que combinaban títulos con una gran cantidad de aficionados. América, Chivas, Cruz Azul y Pumas “comían” en una mesa aparte.

Pero los tiempos cambiaron. Llegaron los torneos cortos y con ellos campeones “exprés”; dos monarcas por años calendario con lo cual --perdone usted la palabra- se prostituyó el trofeo del futbol mexicano.

La dificultad de ser uno de los mejores en un torneo largo y luego triunfar en una liguilla se transformó por las necesidades de mercadotecnia. Torneos “al vapor” y campeones en “horno de microondas”. Y a partir de ahí, a los “4 grandes” se unieron otros: El Toluca dominó gran parte del inicio del siglo y también el de los campeonatos cortos y luego se agregaron Pachuca y Santos además del poder económico de los clubes regiomontanos.

Es imposible comprar al futbol mexicano con otra Liga del mundo. Al mismo tiempo en los torneos cortos generaban más campeones, también, hay que decirlo, la Liga se equilibro en cuanto a las condiciones económicas de los clubes.

Al América le decíamos “el cuadro milloneta”, cuando hoy, media docena de equipos o hasta mas tienen la misma capacidad -o mayor-que el América para invertir en el futbol. Aparecieron empresas, empresarios, marcas y el futbol mexicano, me parece, creció para bien en ese sentido. La pregunta es ¿Cuál es la fórmula para determinar que equipo es “grande”? ¿Los títulos? ¿los aficionados? Pumas no tiene tantos títulos como el Toluca, pero tiene mucho más aficionados. Cruz Azul tiene 21 años sin ganar un campeonato y plaza a donde se presenta levanta suspiros y genera pasiones.

¿Cómo no decirle “grande” a Tigres con todo lo que ha ganado y la clase de cuadros que ha montado? Y si a eso vamos, entramos en otro renglón: darle la responsabilidad al equipo en dependencia del material con que cuente o de las condiciones que le rodean.

Por ejemplo: hay quien dice que a Pumas no se lo puede exigir porque no cuenta con la misma calidad y amplitud en plantel que Cruz Azul, América o Tigres o que a Chivas hay que darle un tratamiento equipo especial: juega sólo con mexicanos a pesar de que los tiempos del futbol mexicano indican hacia otra dirección.

Es decir, “grandes” con asterisco, una excepción, una salvedad. Yo creo que eso no existe y es, al final del día, miedo a tomar compromisos. La “grandeza” en el futbol es relativa, pero tiene una formula invariable: admitir responsabilidades. Soy un “grande” y por eso fracasé. Es tan difícil admitirlo. Lo fue, al menos, para David Patiño y para Ricardo Ferreti, durante la noche copera del miércoles. En el futbol se gana y se pierde. Fracasar debe ser tan común como triunfar, pero es algo que tiene que ver con el ser humano y con la responsabilidad, el compromiso, sobre todo cuando se involucra el orgullo. Un club de futbol admite la “grandeza” con suma facilidad. El fracaso, lo rechaza, lo esconde, le tiene miedo.

@Faitelson_ESPN

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Eso ha hecho el futbol mexicano ante los graves actos de violencia o terror que se vivieron el domingo en Monterrey previo al Clásico. Ni la Liga MX, ni la FMF, ni Tigres, ni Rayados parecen determinados a tomar decisiones drásticas ante un escenario verdaderamente drástico. El futbol mexicano prefiere 'lavarse las manos' y afirmar que la situación ocurrió lejos del Estadio. Bonilla, de Luisa, Miguel Ángel Garza y José González Ornelas han turado el balón a las autoridades.

SAN DIEGO, CA - Lavarse las manos. Esa fue la postura del futbol mexicano ante los actos de violencia --terror o barbarie, serian calificativos más indicados-- que propuso la jornada del domingo previo al Clásico entre Tigres y Rayados.

La primera reacción consiste en taparse, esconderse, lavarse las manos. Enrique Bonilla, el presidente de la Liga MX, dice que no habrá sanciones contra Tigres y Rayados. "Son pandilleros que se ponen las playeras de nuestros clubes. Fue a kilómetros del estadio".

Impresentables las palabras del señor Bonilla. La Liga MX tendría que estar preocupada e interesada en el tema. Con lo que se vio ayer en Monterrey... ¿Quién se acercará con su familia a un estadio del futbol mexicano? ¿Qué imagen da el futbol mexicano hacia el mundo?

Un escueto boletín de los dos clubes. ¿Eso es lo único que piensan hacer Miguel Angel Garza y José González Orenelas?

Claro que tendrían que existir sanciones. Sanciones radicales a partir de un incidente radical. Lo primero que tendría que hacer la FMF es reevaluar si en verdad vale la pena llevar el juego de la Selección Mexicana ante Costa Rica a Monterrey y luego, quitarle los puntos que ganaron el domingo Tigres y Rayados. Ninguno de los dos clubes se los merece.

Amanecer el lunes en terapia intensiva por un simple juego de futbol... esa sí que es una estupidez.

La violencia en México no la genera el futbol. La violencia existe en la calle, en el barrio, en el metro, el autobús, pero el futbol ha consentido --y lo sigue haciendo-- con ciertas conductas y situaciones que han permitido que lleguemos a escenarios de caos y de terrorismo como ocurrió el domingo por la tarde en los alrededores del Estadio Universitario de Monterrey. El futbol mexicano no ha hecho lo necesario para contener y erradicar a esos grupos de animación que se hacen llamar barras. La mayor parte de los clubes patrocina, alienta y hasta utiliza a esos grupos de vándalos, vagos, sinvergüenzas, irresponsables y buenos para nada. Esos mismos que bajo los nombres de 'Libres y Locos' o de 'La adicción' terminan transformando a las tribunas y a las calles del futbol en escenarios de guerra y de barbarie. Llegó el momento de erradicarlos. ¿Para qué necesita el futbol a las barras?

Recuerdo aquellos domingos de sol en el estadio, con familias, abuelos, papas, niños siendo parte de la fiesta. Han desaparecido. Algunos explican que es parte de un fenómeno social que nada o poco tiene que ver con el futbol. Y está bien, aceptémoselo así, hay un deterioro social, pero los clubes tienen el derecho y también la obligación de cuidar y hasta de educar a través de un espectáculo, de que se respeten los reglamentos y de que no se confunda la pasión con el fanatismo.

Hace tiempo que los brotes de violencia aparecen en diferentes escenarios del futbol mexicano. Hace tiempo que se minimizan o que se permuta la responsabilidad a otros. La imagen del futbol mexicano no puede ser la de un muchacho joven --un ser humano-- tirado en la calle, desnudo, con marcas de apuñalamiento en las costillas y un charco de sangre a su alrededor.

Los clubes necesitan ponerse a trabajar, con la misma profundidad y ahínco que utilizan para reforzar un plantel, contratar un futbolista o un entrenador. Hay que generar consciencia, educar, hablar con los aficionados, convencer a los pseudo aficionados. Su labor es prevenir situaciones como las que ocurrieron el domingo en Monterrey.

Las barras pueden y deben desaparecer. Ya lo hizo Jorge Vergara en Chivas y no pasó nada. A raíz de que lo hizo el equipo más popular del futbol mexicano, lo pueden hacer lo demás. El futbol es un entretenimiento, un juego, algo lúdico, trivial, divertido. No un campo de batalla, donde te a vas a jugar la vida vestido con la camiseta de tu equipo favorito.

El futbol mexicano renuncia a su responsabilidad de tomar decisiones, Ha sido cómodo, pasivo, timorato y ha dejado el balón en los pies de las autoridades.

@Faitelson_ESPN

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David Faitelson, U.A.N.L

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