Percibo un ambiente festivo anormal por un trofeo que no tiene una legitimidad futbolística. Ganar la Copa del Campeón de Campeones significa más una cuestión semántica que de un valor real deportivo. El triunfo del América empieza a confundirse desde el aparato publicitario que tiene siempre a su alrededor y a su servicio y que nos vende más un producto televisivo que un acontecimiento futbolístico. Sí, para los llamados ‘equipos grandes’, se trata de ganar, de sumar trofeos, pero nosotros tenemos la obligación de decirles de qué tamaño y de qué peso es el trofeo. No todos los trofeos son iguales...

CIUDAD DE MÉXICO -- No se confundan ni se mareen. Es un título que contiene más un valor semántico que futbolístico. Es un trofeo que se juega a un partido, en plena pretemporada, cuando las piernas y los corazones están fríos, cuando no estamos tan seguros y convencidos del rendimiento que tendrán los equipos en el venidero certamen. El campeón vigente del futbol mexicano es Tigres y el mejor equipo de la época también es Tigres. El América es el ‘Campeón de Campeones’.

El trofeo no vale lo mismo ni tampoco es capaz de establecer quien es realmente el mejor club del futbol mexicano. Es una copa que debes ganar como ‘equipo grande’, llevártela a tus vitrinas y utilizarla como motivación, pero hasta ahí nada más. No ofrece un parámetro exacto sobre quién es mejor de los dos últimos dos clubes que conquistaron el campeonato ni tampoco sobre quien comanda la época. Es más un partido de carácter comercial y televisivo, propiedad, intelectual y económica, por cierto, de la misma empresa que es propietaria del América.

 

Si se trata de sumar trofeos por sumar y de vender por vender, yo le pregunto a los americanistas: ¿Con el Campeón de Campeones, están satisfechos y contentos por el resto de la temporada? No, es un trofeo, una nominación que se ha distorsionado con el paso del tiempo. En la antigüedad, comenzó enfrentando a los monarcas de Liga y de Copa de los calendarios largos y ahora se ha transformado más en un evento concebido para efectos televisivos. La Liga entrega una noche antes los ‘Balones de Oro’, como un tributo individual y colectivo a sus más recientes campeones.

Los resultados de los últimos 10 años mantienen a Tigres como el equipo más regular del futbol mexicano. El América también tiene números que muestran una salud deportiva acorde a su impetuosa necesidad de competir por todo lo que tiene enfrente. Definir a un solo juego quien es mejor no es recomendable ni posible. La única realidad es que se ha generado una rivalidad muy profunda en la que el único ganador es el aficionado al futbol.

Tigres y América ejemplifican a la perfección los tiempos modernos del futbol mexicano. Cuadros armados con base a fuertes inversiones, decisiones inteligentes y un ímpetu competitivo arraigado y profundo. Lo tiene el América por una esencia de naturaleza y lo tiene Tigres por la profunda pasión que emerge sobre sus aficionados. Los dos están obligados a ganar trofeos y nosotros a decirles cuál es el verdadero valor de ese trofeo...

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¿América y Tigres están listos para enfrentarse en el Campeón de Campeones?

El 'Campeón de Campeones' enfrenta este domingo, en California, a quizá los dos mejores clubes de la ultima época en México, pero llega en un momento poco propicio para determinar quién es el mejor y cómo están de cara al futuro inmediato… América y Tigres no pueden, sin embargo, darle la espalda al trofeo. Deben buscarlo de acuerdo a la condición de 'equipos grandes' que presumen. Todo ello parece convertir lo de Carson en una cita incomoda…

SAN DIEGO, California.- Ni Tigres ni América 'salvan' o 'acreditan' su temporada ganando un trofeo que tiene más renombre semántico --Campeón de Campeones-- que el de una real validez deportiva e histórica.

 

Prevalece, sin embargo, una contradicción dentro de mi propio pensamiento: un equipo 'grande' o que se jacte de serlo, debe recoger todos los trofeos que aparezcan en su camino. Pero el torneo está fuera de una época competitiva --en pleno final de pretemporada-- y cuando ninguno de los dos equipos han alcanzado su potencial futbolístico. Es decir, no establece nada, ni siquiera qué tipo de cuadros veremos en el torneo que comienza formalmente la próxima semana.

 

El duelo tiene, también, un ingrediente particular. Se trata de dos de los mejores clubes de los últimos tiempos en el futbol mexicano. Tigres, por una cuestión de crecimiento --yo diría insólito-- donde con protagonismo y títulos se ha colocado de pronto en la escena de los llamados 'grandes' y se ha codeado con los equipos más tradicionales y pasionales en la historia del futbol mexicano. Y el América por una necesidad propia de ganar, de llamar la atención, de siempre ser un candidato a todo y de, hasta por cuestión de naturaleza propia, elevar el trofeo de campeón.

No parece ser el momento adecuado, insisto, para definir cuál manda por encima del otro. Tampoco nos ofrecerá un parámetro verdadero de lo que ambos son capaces de cara a la temporada. Y, sin embargo, ninguno de los dos está en la posibilidad de dejar pasar la preciada oportunidad de hacerse de un nuevo trofeo y demostrarle al otro que es mejor.

 

El receso tras la obtención del campeonato de Liga ante el León no ha sido muy agitado para Tigres. Han mantenido, básicamente, al mismo plantel --tal y como es la costumbre del 'Tuca' Ferretti--. El América se ha he desprendido del veterano Oribe Peralta y ha contratado al mexicano Giovani Dos Santos. Un movimiento mediático que no ofrece ninguna garantía de funcionar. Pero, al igual que Tigres, tiene un plantel respetable, serio, maduro y lleno de talento.

Creo que Tigres y América se meten en 'problemas' muy temprano. Ganar el Campeón de Campeones no significa una gran relevancia para su temporada. Perderlo es una afrenta por la que ninguno de los dos quiere pasar tan prematuramente en la temporada o pretemporada.

El Campeón de Campeones estorba, pero ninguno está en posición de dejarlo ir…

@Faitelson_ESPN

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La Suprema Corte de Justicia le ha dado a la "asociación civil" del Club Deportivo Guadalajara el último golpe de su tenaz lucha. La realidad es que el club terminó, apegado o no a ley en ese momento, en manos de Jorge Vergara como una plataforma de salvación y de esperanza a lo que se estaba gestando a su alrededor. Chivas era pretendido por Alejandro Burillo Azcárraga, en el entendido que iba a terminar siendo "un hermano" administrativo del América, su gran rival deportivo de la historia y con el que establece un parámetro de equilibrio en nuestro futbol. Para bien o para mal, apareció Vergara y Omnilife para que ello no ocurriera...

SAN DIEGO, California.- La decisión de la Suprema Corte de Justicia parece cerrar otro capítulo trascendente en la vida del club más popular y querido del futbol mexicano.

El reclamo de la antigua asociación civil del club Deportivo Guadalajara ha recibido un golpe letal y definitivo, pero más allá de la lucha legítima o ilegítima del abogado Francisco Cárdenas y algunos de los socios, debe quedar en claro que Chivas terminó en las manos apropiadas, porque en algún momento el desenlace de esta historia amenazaba con transformar al Club Deportivo Guadalajara en un "hermano" o "socio comercial" del América.

Quizá no lo apreciábamos, en aquellos días, con la magnitud que se puede ver hoy, pero Chivas deambulaba en horizontes poco estables dentro de su economía que amenazaba con ser "rescatado", en ese momento, por los intereses de la televisión. Chivas siempre fue un producto atractivo para quienes necesitarán contenido televisivo. Estuvo a punto de lograrse en una operación que encabezaba Alejandro Burillo -primo del señor Emilio Azcárraga y socio de Grupo Televisa-, que orquestaba desde el interior del club, el ex futbolista Aurelio Martínez y en la que colaboraba un personaje reconocido en el medio futbolístico y social de Guadalajara, llamado Ricardo Méndez y apodado "El Enorme". Ellos tres parecían listos para obtener la licencia de manejar a Chivas como lo habían tenido apenas meses antes la Promotora Deportiva Mexlub a cargo de Salvador Martínez Garza. Detrás de Burillo, estaba Televisa, dispuesta a hacer de Chivas "un hermano" del América, del Necaxa y de todas sus posesiones futbolísticas.

Apareció Jorge Vergara y Grupo Omnilife para "rescatarles" de algo que no sólo atentaba contra la soberanía de Chivas, también contra el equilibrio mismo de un futbol que, por un tema de "salud", necesita que los dos equipos de mayor convocatoria naveguen por rumbos diferentes.

Todo mi respeto y admiración para el licenciado Francisco Cárdenas, presidente de la asociación Chivas AC. Ha sido un luchador incansable por su ideología y por lo que él considera como sus derechos. Un tipo honesto y bien intencionado. Si yo fuera Amaury Vergara, lo invitaba a asesorar a Chivas.

La familia Vergara ha sido capaz, bien o mal, de llevar a Chivas a los tiempos de modernidad que su marca, nombre e historia exigen. Le han dado también una independencia del América, lo cual colabora, firmemente, con el bienestar deportivo de la Liga y del futbol mexicano en general.

Lo más trascendente y valioso de que Chivas haya terminado en manos de la familia Vergara es que no tomó un rumbo -porque así pudo haber sido- siendo hermano en la misma empresa que controla al América. Hubiese sido, sí, un "hermano" del América...

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David Faitelson, México

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Más allá de la Copa Oro, el verano futbolístico ha servido al futbol mexicano para confirmar que cuenta con la persona adecuada. El entrenador Gerardo Martino ha hecho efectivas las sospechas y las hipótesis sobre su capacidad, conocimiento, experiencia, personalidad, trato. Es el entrenador ideal para una selección mexicana. Necesita del apoyo de todos, pero creo que, a su alrededor, se puede construir el largo sueño y anhelo del aficionado mexicano de dar un paso de calidad que le aproxime a nuestro futbol al de las grandes potencias del juego...

SAN DIEGO, California - Lo mejor el verano futbolístico mexicano no es Guillermo Ochoa, Uriel Antuna, Rodolfo Pizarro, Oribe Peralta o Giovanni Dos Santos. Lo mejor del verano en el futbol mexicano ha sido la confirmación absoluta de que la selección nacional cuenta con el entrenador apropiado. Lo tenemos, no lo desperdiciemos...

Gerardo Martino debe ser el hombre que le dé el estilo y la convicción que el futbol mexicano tanto ha buscado para dar el paso de calidad y acercarse, lo más posible, a las grandes potencias del juego. Todas las sospechas, las hipótesis han terminado siendo ciertas: "El Tata" no solo sabe de futbol, también comunica de forma abierta y frontal tanto con el futbolista como con la opinión pública. Su conocimiento, experiencia y personalidad -en conjunto- están por encima de cualquier otro antecedente que una selección mexicana haya tenido en el puesto de entrenador. El primer gran acierto de la administración Yon de Luisa ha sido, sin duda, la firma del técnico argentino.

De aquí y hasta el Mundial del 2022, hay tiempo suficiente para seguir trabajando en el modelo futbolístico de Martino, un equipo que juegue bajo ciertos parámetros -supongo que una mezcla de la idiosincrasia del propio entrenador y las características de la generación actual del jugador mexicano- y un cuadro que tenga, además, la suficiente personalidad para poder competir en el máximo nivel posible del juego. Martino debe trabajar y conseguir ese equipo y los futbolistas, por su parte, deben seguir creciendo y desarrollando sus facultades, tanto en el nivel doméstico -que para el futbol mexicano nunca deja de ser trascendente- como en el contingente europeo que debe seguir engrosándose. Si esas condiciones se cumplen, México llegará al 2002 con otro tipo de argumentos y si existe una continuidad -algo totalmente anómalo en nuestro futbol- podríamos soñar con un paso aún más poderoso en el 2026, fecha en la que México tendrá la fortuna de jugar el Mundial en casa (México y Estados Unidos). Martino está totalmente calificado para el trabajo. La Copa Oro ha despejado cualquier duda -si es que realmente existió- sobre su capacidad y sobre el momento que vive como entrenador. La realidad es que México no pudo haber escogido mejor.

Martino necesita el apoyo y no hablo del apoyo del periodismo -ese no trasciende tanto-. Necesita, primero, del apoyo de la industria futbolística. Dueños, clubes, dirigentes, entrenadores, futbolistas, todos necesitan empujar hacia la misma dirección. Necesita que le demos un balance -lo más aproximado a a la excelencia- entre el futbol y el negocio. Que la Liga MX siga produciendo futbolistas, que los clubes fomenten más la exportación que la importación y que la Federación, a través de De Luisa, impulse la idea de darle los mejores juegos de preparación y fogueo. Los futbolistas necesitan entender que la selección no es un pesar -casi un "castigo"- y que deben aprovecharla al máximo para seguir afianzando su carrera. Los entrenadores del futbol mexicano requieren de olvidarse de diferencias, envidias y rencores y apoyar la gestión.

Si todo eso se combina, podríamos tener un futuro alentador y por qué no, llevar al futbol mexicano a ese paso de calidad que tanto anhelan y también merecen sus aficionados. Por lo pronto, tenemos a la persona indicada. No la desperdiciemos.

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David Faitelson, México

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La Copa de Oro no puede ser “celebrada” por el futbol mexicano. Es una asignación obligada dado el nivel de juego que prevalece en el área. Hace tiempo que el futbol mexicano persigue otra clase de anhelos, como el de aproximarse lo más que pueda, a las grandes potencias del juego. La selección de Martino ha mostrado seriedad, buenas intenciones en su juego y algunas individualidades que han resaltado sobre el resto, pero nada extraordinario en un nivel competitivo precario. Medir a México aquí es como aceptar que se trata de un país futbolísticamente mediocre y pobre.

 

SAN DIEGO, California -- ¿Seriedad?, sí, ¿Buenas intenciones en su futbol?, también, pero nada de eso supera la mediocridad del torneo que México ganó el domingo en Chicago. La Copa Oro no puede ni debe ser parámetro ni motivo de orgullo o festejo del futbol mexicano.

Imponerse es un nivel mediocre te sirve solo para recordarte que no perteneces a esa mediocridad.

Se ganó porque esta es la zona que geográficamente le corresponde al futbol mexicano. Se tendrá que ganar la eliminatoria porque es aquí donde le toca al futbol mexicano obtener el boleto mundialista y nada más. El termómetro para medir el avance de la selección mexicana debe estar lejos, lo más lejos posible de la pobreza y mediocridad de la Concacaf.

Aún así, alcanza para subrayar que México mostró una seriedad competitiva en todo el campeonato, que superó momentos álgidos de la eliminatoria y que tuvo buenos propósitos en camino a encontrare un estilo de juego. Ello, más la demostración individual de algunos futbolistas, entre ellos el veterano portero Guillermo Ochoa, quien mostró que está listo física y mentalmente para buscar su quinto Mundial por México y los jóvenes Rodolfo Pizarro, Uriel Antuna y Carlos Rodríguez, en condiciones para ser parte de la base de las selecciones mexicanas en el futuro inmediato. A Gerardo Martino hay que darle también parte del crédito por el inicio con éxito de una era y la manera en la cual pudo administrar futbolística y también anímicamente al grupo a pesar de los obstáculos que afrontó.

Ya llegará el momento de medir realmente a una selección mexicana en otro nivel competitivo. El viejo anhelo de este futbol debe seguir siendo el de acercarse lo más que pueda a las grandes potencias del juego y no a seguir siendo el “gigante” de una zona futbolística que navega en la mediocridad. Quedarse o conformarse con ello resulta cómodo, lo ha sido, por muchos años, para el futbol mexicano y, sin duda, para el beneficio que significa el futbol en México.

La Copa Oro es una obligación para México, como lo es que obtener el boleto mundialista, porque en la Concacaf no esta el termómetro para medir la trascendencia de un futbol. Imponerse es un nivel mediocre te sirve solo para recordarte que no perteneces a esa mediocridad.

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David Faitelson, México

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El futbol mexicano conoce perfectamente las leyes no escritas de jugar en una de las zonas futbolísticas más pobres del mundo. Si ganas, no es gran cosa, es parte de tu obligación. Si pierdes, en cambio, afrontas el escrutinio de haber fracasado en un nivel muy bajo del juego. Así se presenta el juego de este domingo en Chicago. La Selección Mexicana debe ser marcada como favorita sobre Estados Unidos. Verlo de otra forma sería dejarse envolver por el negocio y los intereses que son la parte medular de la Copa... Aquí es ganar o fracasar. 

CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Favorito? Deber ser México o... ¿acaso usted entendería que, en el nivel que se juega una Copa Oro, la Selección Mexicana no partiera siempre como la máxima candidata? De ninguna manera. México está obligado en Chicago. Cualquier otro resultado que no signifique levantar el trofeo, será considerado como un gran fracaso.

 

Será la prueba principal de la Selección Mexicana en la Copa Oro. Parece imperativo elevar el nivel competitivo mostrado en rondas anteriores ante Costa Rica y Haití para poder superar a una selección de los Estados Unidos que, si bien ha ido de menos a más en el certamen, está entregada a un proceso de reconstrucción tras el fracaso que significó su eliminación para el Mundial de Rusia 2018. Estados Unidos está inmerso en un plan para el Mundial del 2026. México, con su urgencia de siempre, está pensando en este ciclo mundialista.

 

México es favorito, pero no sería una sorpresa extraordinaria que los norteamericanos ganaran la justa. Han logrado compenetrar un equipo equilibrado --sólo un gol permitido en toda la Copa-- y vienen de vencer contundentemente a Jamaica en las semifinales. Tienen a Christian Pulisic, la estrella naciente que el Chelsea compró en 70 millones y no saldrán al Soldier Field con la obligación de no fallar.

México, en cambio, está obligado. Amparado en su historia, en su nuevo entrenador, en su equipo que, aunque no parece la mejor versión que pueda presentar, es una nómina seria que ha generado expectativas. El presente y el futuro inmediato de Gerardo Martino estarán marcados por la primera Copa que tendrá oportunidad de ganar. El nivel del evento provoca que México esté obligado a dominarlo. Es, además, una buena oportunidad de dar un puñetazo sobre la mesa de cara a futuras competencias en el área futbolística, incluyendo y destacando la eliminatoria para el Mundial del 2022.

 

Se trata, indudablemente, de un Clásico de la zona. A México mismo le conviene que los estadounidenses recuperen su nivel futbolístico. Que presionen lo más que puedan. Es la única forma de encontrar cierto regocijo deportivo en un evento más apegado a temas comerciales y negocios que al propio futbol.

Martino debió haber recolectado un aprendizaje interesante sobre su equipo mostró --o no hizo-- en las dos fases anteriores. No basta tener el balón y el aparente control del partido. Hay que mostrar formas, ideas, tomar riesgos y no equivocarse en los metros finales. He ahí uno de los grandes retos del domingo. Enseñar que esta selección puede jugar mejor ante uno de los rivales más equilibrados y serios de la Copa.

La Copa Oro sigue siendo un torneo donde México tiene mucho más que perder a lo que va a ganar si resulta el vencedor, pero esas son las leyes no escritas, las ventajas y desventajas de jugar y competir en una de las áreas más pobres del mundo futbolístico. Si ganas, es tu obligación. Si pierdes, es un gran fracaso.

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México tuvo su peor noche futbolística de la era Gerardo Martino. Se atoró ante un rival inferior y no quedó muy claro si en realidad recibió una “ayuda” de los intereses que prevalecen sobre el juego para avanzar a la final de la Copa Oro. Fue evidente que, ante la dubitativa presentación mexicana, el árbitro qatarí no dudó en marcarle un rigorista penalti en los tiempos extra... La actuación ocurrió exactamente a un año de distancia de la caída mexicana en el Mundial a manos de Brasil, justo el rubro para el que fue traído el entrenador argentino...

 

SAN DIEGO -- ¡…Y que viva el negocio!

México ha avanzado de forma vergonzosa a la final de la Copa Oro. Ante un rival limitado, la selección mexicana fue aún más limitada. Durante 120 minutos, México enseñó su peor forma en nueve juegos de la era de Gerardo Martino. Ganó gracias a un penalti controversial -para mí inexistente- y que el arbitro qatarí no dudo en marcar para alentar el negocio que significa la presencia mexicana en la final el evento el domingo próximo en Chicago.

La selección mexicana dominó el partido a placer, pero careció de ideas y de formas diferentes -variantes- para atacar y cuando estuvo en la zona de definición, no tuvo la paciencia y la calidad para meter el balón. Una noche aciaga para Raúl Jiménez, Alvarado, Guardado, 'Chaka', Gallardo y compañía y un entrenador que no pudo hacer los ajustes para tratar de transformar el improductivo ataque mexicano. Fueron 120 minutos y si hubiera sido otras tres horas, el resultado habría sido el mismo.

Cabe la hipótesis de que la Concacaf está protegiendo nuevamente el negocio que México significa en el evento. Un árbitro qatarí marcando de inmediato una jugada de contacto sobre Jiménez como penalti en un torneo que no cuenta, inexplicablemente, con el VAR. Hay muchas cosas, como siempre, sospechosas en una de las Confederaciones más agobiadas por la corrupción que se desprendió de FIFA.

La selección de Martino no jugó bien al futbol. Tuvo el control, sí, del juego ante un rival visiblemente inferior que se limitaba a no perder el orden, correr y contragolpear de forma tímida. México mostró pocos argumentos para ganar el partido hasta que una “mano negra” -la del árbitro- se entrometió en la película del juego.

Desde las alturas del imponente estadio de Phoenix, castigado por las tarjetas amarillas, Martino tuvo su primera noche de verdadera incertidumbre y desesperación. México volvió a pasajes poco memorables de la eliminatoria mundialista del 2014, una verdadera “pesadilla” de un futbol que no presentaba los argumentos necesarios para descifrar el juego y vulnerar al rival.

El resultado ocurre exactamente un año después de aquel juego con Brasil, donde México volvió a quedarse en la orilla de un campeonato mundial. Para ello, justamente llegó el entrenador argentino. Para empujar la idea de que México puede competir y avanzar en el mundo más desarrollado del juego. El martes, en Phoenix, se “empantanó” en el sub-desarrollo mismo del futbol.

Para mí es sencillo de interpretar: Como México no aparecía, aparecieron, entonces, los malévolos intereses de la industria.

@Faitelson_ESPN

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El futbolista mexicano escasea en el horizonte. La selección debe aligerar sus normas disciplinarias y Chivas repatriar jugadores. Esas son las primeras consecuencias de un futbol que le ha dado la espalda al futbolista nativo. Era sencillo adivinar que los únicos dos equipos que dependían totalmente de futbolistas mexicanos sufrirían las primeras secuelas. Este es sólo el inicio de algo que puede ser aún peor. Es necesario y urgente aumentar la producción del futbolista mexicano…

 

SAN DIEGO -- Ni aligerar la disciplina ni repatriar parecen ser las fórmulas apropiadas para el futbol mexicano, mucho menos cuando el número de los que regresan no es equitativo con los que se van y cuando históricamente la rebeldía y la insubordinación han sido características de las selecciones mexicanas. El problema es otro, el problema sigue siendo el escaso protagonismo y la poca producción que ha tenido el futbolista mexicano en la ultima época.

Y ello se refleja directamente en los dos equipos que dependen únicamente de jugadores mexicanos. La selección tiene sus contrariedades y las Chivas están sumergidas en uno de los procesos más graves y delicados de su historia futbolística.

Gerardo Martino ha enviado un mensaje distinto al que expuso la semana pasada. Ha dejado en claro que las reglas existen en la selección y que aquel futbolista que quiera venir, es bienvenido, con lo cual despejó los rumores sobre posibles vetos en el representativo del futbol mexicano. Es evidente que a México no le sobran futbolistas de calidad como para prescindir de jugadores como Héctor Herrera, Javier Hernández y Jesús “El Tecatito” Corona. “El Tata” y la propia Federación Mexicana de Futbol entienden que hay que sentarse a “negociar” con el jugador y convencerlo, mas que obligarlo de atender el llamado.

Y las Chivas han reforzado su zaga central con dos futbolistas repatriados del futbol europeo como Oswaldo Alanís y Antonio Briseño y su delantera con un jugador de 35 años de edad como Oribe Peralta. El primer resultado formal de la pretemporada resultó en una catastrófica goleada el viernes ante el River Plate argentino. Tomás Boy está urgido por mejorar el plantel en medio de lo que se supone es también una crisis económica en el Club Deportivo Guadalajara.

No hay demasiados futbolistas mexicanos de primer nivel, una sentencia que es diferente a decir que no hay calidad en el futbolista mexicano. Calidad, por supuesto, que existe. Lo que no tienen estos elementos es el sitio apropiado para enseñarla y terminar de desarrollarla. Y he aquí las primeras consecuencias de un futbol que, a través de su liga, la MX, ha silenciado el despliegue del jugador nativo.

La selección y las Chivas sufren por un elemento que, progresivamente, ha ido desapareciendo del horizonte: el futbolista mexicano.

@Faitelson_ESPN

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México tiene una prueba máxima en la Copa Oro cuando juegue prematuramente --en cuartos de final-- ante Costa Rica. El juego será mucho más cerrado y complejo de lo que todos imaginan. Es un Clásico y los dos no pueden permitirse una derrota sin que sea considerado un gran fracaso. La primera prueba del ‘Tata’ y también la de Matosas, cuya era en Costa Rica ha comenzado en medio de opiniones divididas.

 

CIUDAD DE MÉXICO -- Acabemos pronto con la polémica. Ni México es verdugo ni Costa Rica es víctima. Es un viejo Clásico del área futbolística que luce muy parejo y complicado para ambos.

México saldrá como favorito este sábado en Houston, pero nadie debe ni puede descartar un triunfo centroamericano. México sería tan candidato para ganar si el juego fuera en el Estadio Azteca como lo sería Costa Rica si el encuentro se jugara en San José. Los dos se conocen bien, saben de sus virtudes y defectos y entienden que hay demasiado honor y lustre por ganar el partido. Quedarse fuera de semifinales sería un fracaso para ambos. Y, sin embargo, por la propia historia de la Copa Oro el más perjudicado en caso de darse un resultado como ese, sería la Selección Mexicana.

El equipo de Gerardo Martino debe estar consciente de que necesita elevar su nivel --o el que mostró ante Canadá y Martinica-- si es que pretende tener una jornada triunfal. Hasta ahora, el nivel de exigencia del torneo no colabora para entender el verdadero alcance de esta selección. Todos sabemos que puede jugar mejor. Es momento de hacerlo.

Costa Rica sabe que tiene una maravillosa oportunidad de revertir las críticas negativas que han surgido en el inicio de la era de Gustavo Matosas. ¿Qué mejor que hacerlo ante México? ¿Qué mejor que lograrlo en un escenario donde nunca han podido alcanzar el éxito? Es un juego para ganarse, dijo Matosas durante la semana al ser increpado por el periodismo mexicano que lo conoce muy bien.

El único premio que otorga esta Copa Oro para México es su confirmación como el equipo más poderoso del área. La selección mexicana debe marcar el terreno de la CONCACAF y enviar un mensaje contundente de su supremacía de cara, sobre todo, a la eliminatoria mundialista que comenzará a finales del próximo año. Jugar bien, ganar bajo presión, ante un rival con el que existe una larga y añeja historia particular y encontrar una forma de jugar que pueda servirle en retos futuros. Con eso debe ser suficiente para motivar a un cuadro mexicano a ser mejor de lo que ha sido en el certamen.

Qué me gustaría ver de México? A Héctor Moreno en la central ya recuperado de sus males. A los dos laterales –‘Chaka’ Rodríguez y Jesús Gallardo. Los avances de Edson Álvarez que parece destinado a jugar muy pronto en un nivel mayor del juego y una línea de ataque con Pizarro --empieza como titular-- Uriel Antuna, el gran descubrimiento de esta Copa y el goleador Raúl Jiménez. Veremos a México con la pelota en los pies ante un equipo que hace transiciones rápidas y que será poderosamente peligroso en el contraataque que puedan encabezar Joel Campbell y Bryan Ruiz.

Ni México es verdugo ni Costa Rica es víctima. Será un partido duro en el mediocampo y creo que con pocas opciones de gol. Ganar, es fundamental y valioso para ambos, de ahí que la jornada promete.

@Faitelson_ESPN

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El regreso de Neymar al Camp Nou y la idea de juntarlo con Messi, Suárez y Griezmann evoca la idea de una nueva época en el futbol, donde todo lo que hayamos visto anteriormente quede anticuado. Algo más que el 'jogo bonito', el 'futbol total' o el 'tiquitaca'. Un juego más cercano a la magia y la virtuosidad de cuatro futbolistas que más bien son artistas en la cancha. Neymar necesita regresar al Barcelona y el Barcelona y el futbol necesitan el regreso de Neymar...

 

CIUDAD DE MÉXICO -- El verano de los efectos especiales ha comenzado con 'Toy Story IV'y podría continuar con 'Los 4 fantásticos' del Barcelona.

“No es el Barcelona, son los ´Harlem Globetrotters´ vestidoa de azul y grana”. Recuerdo aquel titular después de algún juego de la Liga española, donde sobre el césped del Camp Nou se dibujaron, se plasmaron y se gestaron jugadas que parecían extraídas del guion de un mago o de un juego de video computarizado. Lo que habíamos visto ese día distaba algo del 'Jogo Bonito' que los brasileños establecieron en los setentas, del 'Futbol Total' que los holandeses -Rinus Michel y Johan Cruyff- expusieron algunos años más tarde e incluso iba más allá del propio Barcelona que Guardiola presentó al mundo en los albores del nuevo siglo. Era algo diferente, un rectángulo de pasto, con tres actores que entendían y comunicaban de manera distinta a través de un balón.

Neymar y el Barcelona están por lograr que el regreso de Woody y de Buzz Lightyear sea tan solo un éxito de taquilla. Lo que el poderoso club catalán y el carismático jugador brasileño proponen es volver al futbol de espectáculo total, de magia, del entretenimiento por medio de un juego vistoso que alcance manifestaciones y aproximaciones a un futbol jamás antes practicado, con la inteligencia, la velocidad y la creatividad con las que sólo ellos pueden lograrlo.

Neymar quiere volver al Camp Nou y el Barcelona pretende que no solo se reencuentre con Lionel Messi y con Luis Suárez , sino agregar al francés Antoine Griezmann en la ecuación. Cuatro futbolistas que, siempre por medio de la inspiración del astro argentino, serían capaces de llevar al futbol a niveles de encanto y personalidad ilimitados.

Está claro que la carrera de Neymar ha entrado en todo un dilema. No ha sido capaz de ganar nada luego de su millonaria transferencia del Barca al Paris Saint-Germain. Ni con el cuadro parisino ni con la selección de Brasil. La trayectoria de Neymar parece suspendida, detenida, justo cuando tendría que estar en la plenitud de acuerdo con lo que establecen sus maravillosas facultades. Neymar corre el riesgo de perderse en la vida fácil. Las distracciones, lesiones, acusaciones, su aparición en sitios que no son los adecuados para un futbolista, le ha hecho pensar que la única forma de retomar el rumbo de su carrera, una carrera que prometía, algún día, llevarle a los mismos escalafones que Messi y que Cristiano Ronaldo, es volviendo al sitio donde mejor expuso sus vastas condiciones futbolísticas.

Y puede que Neymar pierda dinero. Se dice que sacrificaría un salario que ronda los 42 millones de dólares al año por 27, apenas dos más de lo que devengaba en su primera etapa como jugador blaugrana, pero se trata de algo más trascendente: rescatar su vida, su carrera, encontrar en el Camp Nou, en Messi, en Suárez, en Busquets, un salvavidas cuando sus sueños aparecen cada vez más lejos de convertirse en una realidad.

Más que Neymar y el propio Barcelona, el verdadero ganador del verano podría ser el aficionado al futbol. Disfrutar y apreciar el talento de estos 'cuatro fantásticos' de la cancha nos podría llevar a otra época maravillosa, quizá la última de Messi, donde impulse un equipo que, además de ganar, sea capaz de confundir al futbol con la magia y el encanto. El balón tocado por el argentino, matizado por el brasileño, profundizado por el francés y finiquitado por el uruguayo. ¿Hay que agregar algo más?

El futbol no puede remitirse o conformarse con solo ser una expresión de triunfo. El futbol puede y debe ir más allá, en el entendido de su capacidad de entretener, divertir, satisfacer a quienes van al estadio o encienden la televisión o un dispositivo para verlo. El futbol debe ser, antes que nada, un espectáculo. Y si tienes la posibilidad reunir en la misma cancha a los más talentosos y virtuosos para practicarlo, debes dejar primero que ellos se diviertan, luego que echen a andar su imaginación y después que evoquen todo lo que un artista -disfrazado de futbolista- puede manifestar a través de una pelota. Neymar necesita al Barcelona, pero el Barcelona y el futbol necesitan que Neymar se junte otra vez con Messi, con Suárez y, si se puede, si no es mucho pedir, que también esté Griezmann. Así el futbol adquirirá otra elevación, otro sentido, otro grado de ejecución y, casi al mismo tiempo, recuperaríamos la esperanza por un futbolista brasileño que insinuaba, algún día, en ser el siguiente Pelé.

@Faitelson_ESPN

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