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Derrota del Tri ante Estados Unidos sería intrascendente, según 'Tata'

CHICAGO -- “No pasa nada”, dice Gerardo Martino, por si acaso México no levanta la Copa Oro ante Estados Unidos este domingo en el Soldier Field de Chicago.

“No pasa nada”, dice y entonces se deduce que no tiene ni la más remota idea de lo que ha vivido con la selección mexicana en la Copa Oro y en los partidos amistosos.

“No pasa nada”, y seguramente tiene razón: su contrato con México no se verá alterado ni en una coma, ni en un cero, ni en un punto y aparte, pero su declaración merece tres puntos suspensivos…

“No pasa nada”, y en lo competitivo habría un fracaso, pero no habría un desastre. Martino tiene razón: su trabajo comienza, y hasta antes del juego con EEUU, este domingo, su calificación es aprobatoria.

“No pasa nada”, afirma, y seguramente enmendará y zurcirá y parchará donde haya que enmendar, zurcir y parchar de cara al futuro. Todo entrenador es un sastre de sus resultados.

Lo preocupante es eso, que Gerardo Martino no logró entender de lo que se trata dirigir a una selección mexicana, esa que, ciertamente, nunca ha ganado nada en las grandes tertulias.

Hoy, siete meses después de dar el sí al Tri y de vivir una Luna de Miel, el Tata Martino no tiene ni maldita idea de en qué alcoba se acuesta y en qué alcoba se levanta. Sin duda, esta Luna de Miel se vive en camas separadas.

“No pasa nada”, y lo primero que se vino a mi mente después de escucharlo fue regalarle el libro “Vecinos Distantes” de Alan Riding, un legado escrito hace 35 años y tan fidedigno y genuino hoy como entonces, e incluso, hoy, más que entonces.

“No pasa nada”, y aún cuando comparte la empatía de los resultados con el peregrino mexicano en Estados Unidos, no queda en claro si hay simpatía o antipatía por ese maravilloso entorno.

“No pasa nada”, dice Martino. ¡Sí pasa, Tata! ¡Y pasa tanto! ¿Y si ganas, Tata? ¿No pasa nada o sí pasa mucho?

Pero, habrá tiempo para entenderlo, para vivirlo, para amamantarte de tantos escenarios de esta Copa Oro y en especial de enfrentar a Estados Unidos. Y entonces se verá que sí pasa… y pasa mucho.

De darse la victoria este domingo por la noche en el Soldier Field, como debería ocurrir, Tata Martino se dará cuenta de todo lo surrealista que sí pasa, especialmente entre esos legionarios que padecen en las citas de cuatro años, y toman como cataplasmas curativas para su frustración mundialista, la dosis poquitera de eventualmente ganar la Copa Oro.

“No pasa nada”, suena irreverente, insolente, irrespetuoso. No debe saber Gerardo Martino las historias detrás del casi millón de aficionados que ha seguido a su selección en los amistosos de este año y en la Copa Oro, incluyendo esta Final ante EEUU en el Soldier Field.

“No pasa nada”, y me imagino el rostro contraído, la mueca inescrutable, en Gerardo Torrado, hoy, su jefe directo en la selección. Y en Rafa Márquez, Andrés Guardado, Javier Aguirre, Jared Borgetti, Pável Pardo. Es que en la Copa Oro, ya ha pasado tanto…

Lo habíamos mencionado: simplemente como un gesto de agradecimiento, de cortesía, de generosidad a ese casi millón de fieles que han seguido al Tri, en sólo este año, la selección mexicana debe entregarles la Copa Oro.

Tal vez Gerardo Martino ignora ese arrebato dramático, a veces histérico, tan pasional, por beberse un momento de felicidad, entre migrantes mexicanos que montan su propia parafernalia, cierto, a veces patriotera, con México levantando la Copa y especialmente ante EEUU.

Seguramente ignora que en estas situaciones, lúdicas, intrascendentes, terrenales, para el aficionado mexicano, en testimonios de muchos de ellos, ganar significa un probete de felicidad, un dedazo de miel.

“No pasa nada”, y pasa, porque muchos de ese casi millón de idólatras tricolores, irresponsablemente sin duda, se embarcó en esa odisea de saciar su nostalgia, endeudándose, dejando de pagar la renta, mintiendo en su trabajo sobre eventual enfermedad, todo, por 90 minutos de dicha.

“No pasa nada”, y para cada mexicano radicado en Estados Unidos, otra eventual derrota ante EEUU, como retribución amarga por comportarse arrogante, sele viene una burla descarnada y encarnizada de manera multinacional y multiétnica.

“Todos mis compañeros en el trabajo, que son centroamericanos o estadounidenses, se van a burlar de mi, por meses”, ha sido el comentario recurrente especialmente mientras el Tri vivió bajo el estigma del “2-0” ante Estados Unidos, hasta que con Juan Carlos Osorio, en Columbus mismo, se dio el funeral.

Así es, Tata. Decir que “no pasa nada” si México pierde este domingo la Final de la Copa Oro ante EEUU es defenestrar a su gente, a sus migrantes, a los que viven en México. Es ignorar la historia. Ignorar el escenario político, social y financiero.

Y es también ignorar a Alan Riding, quien explica que cuando el mexicano huye de “una realidad que no puede manejar y entra en un mundo de fantasía donde el orgullo, el idealismo y el egoísmo social florecen con seguridad además de que la pasión domina sobre la razón”.

Ahí, Tata, justo ahí, especialmente ahí, es dónde entra el universo perfecto de la fuga: el futbol.

“No pasa nada”. Pero pasa, Tata. Y ojalá que no pase, para que a esos, a los que si les pasa algo, no tenga que pasarles.

Alan Riding establece que “los mexicanos necesitan pocos amigos porque tienen muchos parientes”. El marcador del Soldier Field será más explícito.

Una victoria este domingo, ante EEUU, desatará ese coro: “Martino, hermano, ya eres mexicano”. Es decir, pariente.

Tampoco te confíes, Tata. Lo mismo le cantaron a tu antecesor, Juan Carlos Osorio, y…

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CHICAGO -- Ungido ante Haití como atracador por la mismísima Concacaf, con el arbitraje como el benemérito de su urgida voracidad financiera, México se presenta ante Estados Unidos en la Final de la Copa Oro.

Las condiciones y las obligaciones no han cambiado para el Tri de Gerardo Martino: es el favorito.

Ojo: la condición de finalista de México no acepta réplica. A lo largo del torneo fue mejor que sus adversarios, y cuando se metió en problemas y sufrió de soponcios, como ante Costa Rica, por una torpeza arbitral, lo resolvió trémula pero eficientemente desde el manchón penal.

Ante Haití, con momentos de 80 por ciento de posesión de la pelota, el Tri se metió en sudoraciones víctima de su propia incapacidad para marcar alguna de las numerosas oportunidades de gol que tuvo.

Haití hizo gala del amontonamiento burdo, de una devoción estoica y de una fortuna compasiva, para mantener en cero en marcador y al tope la desesperación y los estremecimientos del equipo mexicano.

Llegó sin embargo, embozado de juez, el árbitro catarí Al-Jassim Andulrahman para que su mano pederastamente futbolera, le meciera la cuna al ya casi histérico equipo mexicano, marcando una falta inexistente sobre Raúl Jiménez.

Los defensores, a sueldo o por culto… o por incultos, se apoyan en la pifia arbitral a favor de los ticos o incluso una clara mano en el área al minuto 8 por parte de un jugador haitiano, para, entonces sí, súbita y convenientemente, canonizar la ley de la compensación.

Indemnizar una injusticia con otra injusticia es una doble prostitución de la justicia. Claro, la perversidad tiene otro tipo de interpretación.

Pero, Al-Jassim Andulrahman pagó la generosidad de ser invitado al torneo estelar de Concacaf para que la Final fuera tan estelar como era posible: México contra EEUU.

Promete ser un banquete. Tal vez más por el entorno que se apodera de estos enfrentamientos, que, a falta de mayores y mejores protagonistas, es el Clásico de la Concacaf. El uno para el otro.

Será útil este choque para Gerardo Martino, itinerante alguna vez, y muy poco exitoso, de otro tipo de Clásicos, como un Barcelona- Real Madrid o un proyectado Argentina-Brasil.

Afortunada y lamentablemente para el Tata, las circunstancias que confluyen en esta Final –escribiría hace 30 años Guillermo Chao en el ESTO—Cokakafkiana, azuzan pero amortiguan, la condición de favorito del Tri.

Más allá de jugar como local, con el Soldier Field abarrotado, y de esa sonrisa coquetona de la Concacaf a través del silbante catarí, México cuenta con futbolistas de protagonismo en diferentes ligas, algunos con títulos regionales, y también con un recorrido solvente en sus equipos.

De mortal a mortal –porque el jugador de Concacaf no es de otros hemisferios de grandeza–, es evidente que México cuenta con mejor plantel que el reconstruido cuadro estadounidense, que aún paga la cuota y la resaca de los desórdenes patrocinados por las aberraciones de Sunil Gulati y Juergen Klinsmann durante años.

Pulisic parece ser el jugador extraordinario de la zona y de esta Final, pero –él mismo lo sabe–, de no jugar por la selección de EEUU no lo haría por ninguna de Europa, como alguna vez intentó especular, como por ejemplo, con la de Croacia.

A Michael Bradley le queda grande la felpa de Capitán América, que mediáticamente portó Landon Donovan, y a Altidore se lo devoraron las comparaciones, y en general este equipo estadounidense, imberbe y gestacional, tal vez no entienda aún lo que representa enfrentar a México, como ocurría en otras épocas.

Al final, sin duda, en dos procesos en maduración, el de Martino y el de Gregg Berhalter, la conquista de la Copa Oro, de la manera más legítima posible, será un impasse de generosidad para la Liga de las Naciones y el largo camino clasificatorio al Mundial.

Lo más relevante, en la batalla de este domingo, es que es beligerancia arrebatada e implacable en la cancha, entre cada uno de los jugadores, no se pierda. Esa esencia de odio deportivo es lo que vale el precio del boleto.

Y si el arbitraje le hizo perder crédito a México ante Haití, en esta Final de la Copa Oro, puede recuperar totalmente su credibilidad y hasta con un poquito de superávit.

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PHOENIX -- Instinto. Intuición. Experiencia. Fortuna. Malicia. Fe. Y más fe y un poquitito extra de fe. Aunque, en la pila bautismal del momento, él lo nombra simplemente “suerte”.

En la vorágine aturdida y aturdidora de la noche, tras 120 minutos de forcejeo, con el drama jugando rayuela en la incertidumbre del manchón penalti, en ese oleaje de silencio y estruendo de 71 mil gargantas bajo el colapso de la angustia placentera del placer angustiado, el héroe de la noche se fue sin su corona de laureles.

Mientras en el graderío se abrazaban al quietecito estallido del marcador fabricado desde el manchón penal, el cuerpo técnico de México se fundía en abrazos y los jugadores ejercían la saludable catarsis de aspirar, respirar y suspirar, porque Costa Rica los puso en aprietos.

Como antes, como esta noche del sábado, como siempre, Guillermo Ochoa mantenía ese perfil bajo, en rebeldía contrastante, claro, con la rebelde cabellera de rebeldes rizos.

“Es mérito de todos. Lo importante es que estamos en Semifinales”, dice a los medios con derechos de transmisión del Tri.

“Tuve suerte”, asegura con ese estribillo casi clandestino que ha esgrimido tantas veces, como cuando estirando el ya estirado esqueleto atajó aquel cabezazo hecho obús de Neymar en Brasil 2014.

Sí, el héroe de México se fue sin guirnaldas. Fue tan poderoso el clímax de eliminar a Costa Rica, que el egoísmo se tragaba a puños la lealtad de un festejo colectivo. En todos. Mi éxtasis es más importante que el tuyo. La dicha no se conjuga en plural.

Y claro, ahí tenía la razón Memo Ochoa: “Lo importante es la felicidad de todos, de toda esta gente, de que México está en Semifinales”, dijo a los medios que tuvieron acceso a entrevistarlo al término del juego en el NRG Stadium de Houston.

El futbol tiene esa mordaz forma de repartir sus bonos.

En Costa Rica había felicidad extrema sacando a pasear el “ya merito eliminan a México”, tras el desazón de la fase de grupos y en el altar de la admiración, el respeto y el desprecio, arrimaban cortejo a Guillermo Ochoa.

“(Guillermo Ochoa) cambió la historia. Hizo grandes atajadas en el juego y la forma en que para el penal es impresionante”, dice Bryan Ruiz en zona mixta.

“(Guillermo Ochoa) fue la diferencia, porque cualquiera pudo haber ganado. Hicimos un gran partido ante una selección con grandes jugadores”, reconoce Joel Campbell.

Gerardo Martino, sin embargo, habló tanto de Ochoa en la conferencia de prensa, que parecía entonar salmos de agradecimiento.

“Memo atajó ese disparo que nos salvó y llevó a la definición por penales y después, bueno, ataja el decisivo”, relata el director técnico.

“Claro. No sólo él tuvo una gran actuación sino todo el grupo, todos, incluso en la jugada del penal (la cual, aclara, sólo existió en la demencial imaginación del árbitro John Pitti), perdimos el balón, pero luego nos rehicimos y no se comete falta. Campbell patea a Chaka (Rodríguez)”, agrega El Tata Martino como para bajar un nicho del santoral a #PacoMemo.

Hombre marcado por desgracias (7-0 ante Chile) y por heroicidades innumerables, Guillermo Ochoa sabe que esa es la vida agitadamente versátil del portero. Ninguna victoria dulcifica todas las tragedias, a veces candilejas, a veces cirios.

El portero vive en las antípodas del futbol. Si es el salvador, permanece en el altar hasta que alguien cree que se equivoca, y si es el culpable, vive en el foso de los leprosos hasta que herculinamente rescata al Titanic en turno.

Vida de arquero, pues. Héroe incidental siempre, héroe accidental a veces.

La gratitud, en el futbol, se calza pocas veces los guantes.

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HOUSTON -- Lejos de desdeñar, ha estudiado a Costa Rica para descifrarlo y entenderlo, pero el técnico de la Selección Mexicana, Gerardo Martino, advierte que más que orientar su estrategia hacia el adversario, se dedicará a consolidar su forma de juego, lo que él alguna vez llamó “perfeccionar el Plan A”.

“Nuestra idea es comandar el partido. Si sometemos al rival a nuestra idea, estaremos más cerca de seguir nuestro plan de juego. Costa Rica tiene jugadores que seguramente no permitirán que desarrollemos nuestro juego, como parte del futbol”.

 

“Sabemos que México es uno de los candidatos (a ser campeón de Copa Oro) y nosotros debemos comportarnos y responder como candidatos”.

Gerardo Martino descarta que en su selección hay espacio para desdeñar al adversario de este sábado en el NRG Stadium.

“No hay motivo para caer en excesos de confianza en Cuartos de Final, menos aún ante la jerarquía del rival. No me toca hablar a los jugadores de cómo se ubica a México en la Copa Oro, ellos lo saben y saben que sólo resta demostrarlo”.

“Entendemos que tenemos que evitar errores, y sabemos que ante Martinica cometimos equivocaciones que ahora en eliminación directa pueden ser fatales. Entonces veremos si podemos confirmar que estamos listos para desarrollar nuestra forma de jugar”.

 

El técnico del Tri explica que tras la apretada victoria ante Martinica hubo entendimiento entre él y su equipo, de que volverán a l buen nivel previo.

“Espero un buen México ante Costa Rica. Me hicieron ver en el trabajo (posterior a Martinica) que vamos a tener al mejor México. Y que esas distracciones en Cuartos de Final te dejan fuera de la posibilidad de ganar (la Copa Oro)”.

Por otra parte, no descartó que Héctor Moreno pueda iniciar ante Costa Rica.

“Tenemos cinco marcadores centrales de buen nivel y Héctor Moreno está en condiciones de jugar contra Costa Rica, pero quienes han jugado en esta Copa Oro han respondido”.

Respecto a las reuniones entre directivos y jugadores para definir premios e incentivos, Tata Martino descartó que las negociaciones puedan distraer al grupo. “Por el contrario, alenté a que todo ese tipo de situaciones quedaran aclaradas”.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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HOUSTON -- Este sábado, en el NRG Stadium, se presentará, final y realmente Costa Rica en la Copa Oro. Y México tendrá la fortuna de medir los genuinos alcances de la Bendición Tatal.

Estigmatizar a la selección tica por su danza irregular en la fase de grupos, sería precipitado para todos.

Afortunadamente, también para todos, hasta el mismo Gustavo Matosas verá la mejor versión de su propia selección. Y también lo harán Gerardo Martino y su selección mexicana.

Puede ser, debe ser, el mejor partido del menú absoluto de la Copa Oro. Y México y el Tata, sin renunciar a su cartografía futbolística, tendrán el más genuino de sus exámenes.

Gustavo Matosas ha sido punzante: respetar su estilo casi suicida bajo el precepto dramático de a matar y a morir. “El futbol debe ser así, a dar y recibir, gol por gol. Es la esencia bella del futbol”, ha dicho el técnico uruguayo nacido en México.

Lo que Matosas desconoce aún, es la capacidad de sus propios jugadores. Este sábado verá a sus futbolistas con la adrenalina, el hambre, y la testosterona a tope, y la sangre en ebullición.

Hay quien trata de avejentado y caduco al plantel tico. Si uno de los estandartes es Alvaro Saborío con 37 años, habría margen para pensar así.

Pero, con su sangre veterana, con su pellejo de futbolista curtido, el costarricense ha impactado a México como en el primer Aztecazo y en procesos eliminatorios.

Incluso esta Roja llegó a territorios mundialistas a los que México sólo se asoma con los catalejos de la impotencia y la frustración. El Quinto Partido dejó de ser utopía para Costa Rica.

Por otro lado, el México de la Bendición Tatal, marcha con cifras perfectas, con un promedio de más de tres goles por partido, cierto en juegos amistosos y ante rivales como Cuba, Canadá y Martinica, dentro de la Copa Oro.

Pero el Tri de Gerardo Martino muestra orden y solidez, aunque a veces la defensa anda de excusión por Bobaliconia, y se traga goles impensables. Sin embargo, su mejor perfil es al ataque.

Por todo esto, debe ser un atractivo juego de futbol. Hay pasión desbordante debajo de ambas camisetas. Esto lleva a los 22 de la cancha a asumir el compromiso extremo de la batalla.

Porque además Matosas podrá ensayar como jugar más ordenadamente agresivo, pero nunca renunciar a su pasión kamikaze, y porque el Tata ha sido incisivo: trata de perfeccionar el Plan A de juego, antes de preocuparse por generar alternativas B o C.

Por eso, así como Matosas va a conocer el potencial puro de su equipo, cuando el adversario se lo reclama, así también Martino no puede permitir esa abulia, esa apatía de la que bochornosamente se embargó el equipo mexicano ante Martinica.

Insoslayable un par de detalles. México juega en casa. De los 69 mil boletos vendidos casi la totalidad están en poder de mexicanos. Pero, ¿alguien de verdad cree que a jugadores mundialistas, otros con roce europeo, les impactará verse circundados por el tumulto tricolor? Absolutamente.

Y el otro: deseable sólo, que en la generosidad de propuestas y de pasiones deportivas que ofrendan México y Costa Rica, se mantenga al margen la sospecha sobre el trabajo arbitral. Que no meta las manos la perniciosa necesidad de mantener con vida al equipo que es el Cuerno de la Abundancia de la Concacaf.

Porque se puede entender la torpeza, la incapacidad, el nerviosismo, la incompetencia de los árbitros de la Concacaf, con un nivel acorde a la zona, pero que si se equivocan lo hagan por todos los defectos mencionados, no por la sevicia perversa de la voracidad financiera del organismo rector.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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CHARLOTTE -- Cito a José Luis Alvite: “La fama tiene a menudo poco que ver con el prestigio. Cualquier idiota puede conseguir la fama asesinando a un hombre de prestigio”.

No, el escritor gallego jamás se enteró que existía un tipo inmortalizado como #ElPelagatos2.0 por Ricardo Peláez, pero José Luis Higuera consiguió la fama asesinando lentamente a Chivas.

Cierto, no consumó la obra, pero que cerca estuvo de hacerlo. Le faltó tiempo, hasta que este lunes, un comunicado de Jorge Vergara encumbró a su hijo y mandó a hondear gatos de la cola al #ElPelagatos2.0 .

Higuera deja a Chivas en zona de descenso; saqueado en fuerzas básicas; sangrado financieramente, y reforzado con peores contrataciones, como la llegada de Oribe Peralta.

“Empezó en broma, de chiste (buscar a Oribe), y se hizo realidad”, confesó Higuera a Marca Claro. Son duda un negro sentido del humor.

Queda claro que Chivas no puede estar peor a partir de este lunes, de lo que llegó a estar con Higuera haciendo y deshaciendo a base de extravagantes ocurrencias, que, ya se sabe, son la manifestación más pura de quienes carecen de ideas, conocimiento e inteligencia.

¿Quiénes enlutan por la salida de Higuera? Sin duda los americanistas, que se solazaban impúdica y tenebrosamente al ver la forma en que uno de los suyos, Higuera, preparaba el holocausto del Guadalajara.

Se asegura en Guadalajara que Amaury Vergara sabe sus limitaciones. Que el delfín de la familia Vergara no quiere cometer, por ignorancia, por soberbia, los errores que en su momento cometió su padre.

Se dice que Amaury está ya en negociaciones para firmar a un genuino director deportivo. Que tiene candidatos en México y en el extranjero. Que no lleva prisa, porque el proyecto del Apertura 2019 ya está definido.

Y se dice que el primero que le dijo que no fue Dennis Te Kloese. Se dice que el promotor de Matías Almeyda ya lo contactó. Se dice tanto y se dice de más…

Amaury Vergara sabe que es una pizpireta, inocentona y virginal oveja en tierra de lobos sanguinarios como la Liga Mx. Se lo pueden tragar crudo y sin siquiera regurgitar.

Pero, así como sabe que está solo ante el monumental desafío de llevar las riendas de OmniLife y de Chivas, también entiende que sólo una persona noble, puede enfrentar la noble odisea de rescatar a Chivas en el innoble hábitat en el que se encuentra.

Y Vergara entiende que toparse con otro Higuera y entregarle las llaves del imperio en ruinas, terminará con el imperio y sólo quedarán ruinas.

Sin embargo, pese a todo, hay una círculo solidario en la Liga Mx. Lo comentamos hace meses en Raza Deportiva de ESPNDeportes: hay un pacto, esta vez sí de caballeros, entre los dueños de equipos del futbol mexicano para blindar más que a Chivas a Jorge Vergara.

En ese entonces comentábamos como las represalias, el contrataque de Angélica Fuentes contra Vergara, aprovechando su delicadísimo estado de salud, se estaba gestando en círculos empresariales y legales.

Pero, en la más reciente Yunta de Dueños en Toluca, se pactó blindar a Vergara, por eso, incluso, se le ha recordado al Grupo Pachuca que más que debilitar a Chivas, arrebatándole jugadores, debe ser solidario con un equipo cuyo patriarca ve menguada su salud cada día.

Ojo: Yon de Luisa, por instrucciones de Emilio Azcárraga Jean, ha enviado el mensaje de la trascendencia del Guadalajara. Las indicaciones son protegerlo, pero, insisto, especialmente por conmiseración al momento dramático del propietario del Rebaño.

Como sea, los asesores legales y financieros de Jorge Vergara tomaron la decisión más difícil: echar a #ElPelagatos2.0 y entregarle el báculo a Amaury.

Ya extirparon el cáncer. Y tienen seis meses para rehabilitarse. No hay quién estorbe, ni engañe, ni se aproveche de las circunstancias, ni mienta.

Pero, cuidado, la gran preocupación en la familia Vergara es que Higuera se reencuentre con Angélica Fuentes y empiecen a filtrar información privilegiada y delicada, como lo es, por supuesto el verdadero estado de salud de Jorge Vergara, el cual se mantiene bajo singular hermetismo.

Amaury Vergara sabe que Higuera y Fuentes pueden reconciliarse por el más poderoso, abyecto y mezquino de los sentimientos: el rencor.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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CHARLOTTE -- Diecisiete goles en contra y cuatro deserciones. Cuba paga una cuota elevadísima por su travesía en la Copa Oro.

Aun así, su técnico, Raúl Mederos, pretende aplacar el vendaval viendo al futuro. Espera mejoría con intercambios deportivos con Brasil y una numerosa exportación de futbolistas cubamos a Europa y Centroamérica, que “se hará oficial en cuestión de días”.

Acepta manejar los fuegos artificiales que trae en las manos, tratando de no quemárselas. Sabe que deberá rendir cuentas en Cuba por esos 17 goles a cuestas y por cuatro jugadores bajo refugio –no asilo, necesariamente – en Estados Unidos.

Yasmani López fue el primero en desparecer de la concentración. Y con él se llevó el gafete de capitán de la selección cubana. Le siguieron Daniel Luis Sáez, Reinaldo Pérez y Luismel Morris.

Anteriores cubanos que desertaron en Copa Oro, han relatado su aventura, aún con los remordimientos de lo que, en su momento, aseguraban, serían las represalias en Cuba.

Desde despidos de quienes trabajaban en oficinas de gobierno, hasta hostigamiento de los vecinos, en los trabajos y las escuelas. Desertar es de traidores, es dogma en Cuba.

Pero, Mederos asegura que no habrá represalias contra las familias de quienes abjuraron, ni tampoco contra el plantel que resistió en la Copa Oro los embates e México, Canadá y Martinica.

Reconoció sin embargo que le fue muy complicado rescatar moral y anímicamente al equipo de la deserción de sus compañeros, por ello el cataclismo ante Canadá.

“Es muy difícil levantar a los jugadores que se quedan. Se quedan afectados cuando los abandona su capitán (Yasmani López). Hay que trabajar en su mentalidad y su psicología. No quepa duda de que el abandono de estos compañeros de equipo, los ha perjudicado”, dijo Mederos.

“(La deserción) de esos cuatro jugadores nos hizo modificar la forma de jugar, los planes, la alineación, todo. Este es un plante muy joven y se ve afectado. El jugador más joven de esta Copa Oro juega con Cuba (Karel Espino, 17 años). Es difícil trabajar con esa incertidumbre”.

Mederos explica que tanto el grupo como el cuerpo técnico están ajenos a la separación de los cuatro futbolistas cubanos, e insiste en que sus familiares no cargarán con culpas ajenas.

“Los jugadores que desertaron fueron decisiones suyas, no tenemos nada que ver con eso. Sus familias nunca se van a ver afectadas ni abandonados por las decisiones de ellos. Nosotros somos un proceso revolucionario, un país socialista, y el gobierno cubano va a apoyar a sus familias”.

“Este grupo será sometido a examen, revisaremos las actuaciones, se tomarán decisiones, se pueden integrar al proceso Sub 23 de Juegos Olímpicos, pero tampoco para ellos habrá represalias por los resultados en la Copa Oro”.

Mientras que Onel Hernández, el primer cubano en la Liga Premier de Inglaterra, tras el ascenso con el Norwich, no fue convocado para la Copa Oro, por no se producto del sistema, Raúl Mederos afirma que hay una apertura de apoyo para que salgan los atletas cubanos a foguearse en mejores latitudes futbolísticas.

“El gobierno cubano apoya a sus atletas. En esta selección había siete jugadores actuando en el extranjero, y se están abriendo puertas, se están dando los primeros pasos para que se preparen y tomen fogueo en el extranjero”, indicó.

“Hoy tenemos siete jugadores entonces y pronto se sumarán otros. Todavía no se ha hecho público, pero pronto se hará, hay varios nombres de estos futbolistas que se manejan para ir incluso a Europa y otros a Centroamérica, especialmente en Costa Rica y eso aumentará nuestro nivel”, agregó Mederos.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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CHARLOTTE -- Mártir no es el gentilicio de Martinica. Y evitó serlo. Con tres clavos (3-2) la crucificó México, para mantener su cuota goleadora y apagar el intento de rebelión de los caribeños.

El Tri fue su cómplice en lo que parecía un escenario de masacre similar al de Cuba. Pero, Sin el fervor, la rabia, el compromiso y la devoción mostrada ante Cuba y Canadá, reaccionó apenas cuando recibe un golazo de Martinica, para poner orden en la cancha y en el anecdotario de la Copa Oro.

Uriel Antuna, Raúl Jiménez y Fernando Navarro sentenciaron a Martinica, que hizo el mejor gol de la noche con un soberbio cobro de Parsemain al ángulo derecho del Tri, coreado incluso por los 59,283 aficionados mexicanos que colmaron la noche festiva de Charlotte.

URIEL, DE NUEVO…

28 minutos necesitó México para encender el marcador, a la afición, las alarmas en Martinica, y las veladoras a Uriel Antuna.

Por derecha hace la jugadita que es una jugarreta a la osamenta del adversario. Antuna despega, amaga, pisa, recorta y mientras el zaguero reacomoda el esqueleto, el mexicano mete un zapatazo de zurda, de esos, rinconeros, traicioneros, retozones, que entra a la alcancía por esa ranurita entre los dedos desesperados del arquero y el poste. 1-0.

Antes de la escapada de Antuna, México había intentado, pero con cautela, con recelo, sin prisa. Incluso, en el área, hizo remates con el pie izquierdo de la indolencia

A sabiendas que no había una olla de oro al final del arco iris de estos 90 minutos ante Martinica en el abarrotado Estadio de las Panteras, México se dedicó a llenar el formulario de Concacaf para el miércoles partir a Houston.

Martinica parecía programado para la derrota, pero no resignado ni abnegado para una humillación. Por eso cerró compuertas y el Tri colaboró con la serenidad y condescendencia de las circunstancias.

Martinica llegó a la cancha con el video de Canadá bajo el brazo: cuatro en el fondo, cinco a las persecuciones y uno en punta, más abandonado que Fidel Kuri en junta de dueños.

Con el 1-0 como pacto entre quien no quiere ser humillado y quien no quiere exponerse, se van al descanso ante la resignación de la tribuna, que pagó ilusionada con un rosario y le habían dado a cuentagotas.

El segundo tiempo comenzó meciéndose en aguas tranquilas. DEemasiado tranquilas para México, que se solazaba en el amparo del 1-0.

Pero al minuto 57 sacaron al Tri de su sopor. Y de manera espectacularmente brutal. Tiro libre por izquierda. El veteranazo Kevin Marius Parsemain recordó las enseñanzas de Brian Schmetzer en el Seattle Sounders: su obús fue brutal al ángulo superior izquierdo. 1-1.

Pero el baile tribal de Martinica duró apenas unos acordes en sus corazones. Al 61, Rodolfo Pizarro desborda por izquierda. El balón se pasea ante la inocente perplejidad de los caribeños, y Raúl Jiménez empuja el 2-1.

Habría más. Raúl Jiménez prolonga un balón a la ansiedad agazapada y acechante de Fernando Navarro, quien caza el balón y lo cruza sobre la desesperación de zaga y arquero. La pelota culebrea lentamente sobre el poste derecho. 3-1.

Pero Martinica aún tenía ansias de indulto. Servicio al área, y con los defensas mexicanos idos mentalmente al vestuario, Jordy Delem, del Seattle Sounders, salta en el área, totalmente abandonado y se da tiempo para acomodar el cuerpo y meter un testarazo al poste izquierdo.

Para agregarle pachanga a la pachanga, en los minutos finales, algunos aficionados enarbolaron el “sí se puede, sí se puede…”, pero en apoyo a Martinica.

México permanecerá en Charlotte hasta el miércoles, cuando viajará a Houston para librar su juego correspondiente a Cuartos de Final de la Copa Oro.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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CHARLOTTE -- Gerardo Martino entenderá pronto la diferencia entre ser un hombre bueno y un buen hombre.

El futbol mexicano es la perversa comadrona que acaba con esas virginidades.

En la conferencia de prensa de este sábado, previa al juego contra Martinica en el estadio de las Panteras de Carolina, el técnico del Tri mostró un candor absoluto, de esos que enternecen.

Hace unos días, Martino pidió tribuna. Pidió sentarse con Yon de Luisa y también pidió plaza ante el pleno de la memorablemente llamada Yunta de Dueños por Sven-Goran Eriksson.

De Luisa hará un espacio en su amplia agenda de ocio. Debe ser aburrida la burocracia del servilismo y seguramente programará en una asamblea de dueños la presencia del técnico del Tri. La democracia perfecta de la dictadura.

Debo decirlo: Tata Martino le puso un pliegue festivo y emotivo a su voz cuando aceptó este sábado que el delfín de Emilio Azcárraga Jean aceptará oír sus inquietudes. Sabrá, en su momento, que en esas esferas del futbol mexicano, hablar no significa ser escuchado y que ser visto no es ser contemplado.

El técnico del Tri expuso algunos puntos de su agenda para esos cónclaves que ha gestionado porque, y eso es respetable y meritorio, cree y quiere hacer el mejor trabajo posible con la selección mexicana.

Martino quiere hablar de la reducción de extranjeros y de la facilidad en la cesión de futbolistas para el Tri, además de otras inquietudes que antes había revelado: Copa Libertadores y Copa América.

Vamos, incluso dentro de esa bonhomía, de esa postura generosamente intencionada, tratará de recortar los tiempos que patrocinadores y propietarios de derechos de transmisión ejercen sobre la intimidad de la selección nacional.

Sabrá pronto que tales diligencias han sido propuestas hasta el cansancio por todos sus antecesores. Los muros de la FMF están encalados con los huesos de las buenas intenciones.

Sus predecesores, hoy tumbas resignadas, pidieron lo mismo de manera pública y privada y lo hicieron a través de charlas directas o de foros públicos o de sus propios dirigentes inmediatos en el organigrama.

¿Creerá Tata Martino que nunca a nadie más se le ocurrió que en el futbol mexicano tales obstáculos, trabas y taras debían ser solucionadas y erradicadas?

Ternurita.

Malas noticias, señor Martino. Sus muy buenas intenciones arden, desde hace tiempo, en la hoguera del desprecio y del menosprecio.

Gerardo Martino fue tan franco y leal, que hasta se sonrojó del atrevimiento en esta misma conferencia de prensa y casi disculpándose, dijo: “Yo no soy el dueño de la verdad, pero quiero compartir mis opiniones para ayudar a la selección mexicana”.

Insisto, peor sería para él quedarse cruzado de brazos. Insisto, peor es que no enristre su lanza ilusa e ilusionada para enfrentar una batalla que él, aún no lo sabe, ya tiene perdida.

Es, incluso, de agradecerse que se sienta capaz de sentarse ante Yon de Luisa y creer que podrá derribar los corruptos y podridos Muros de Jericó del magnífico negocio de los futbolistas extranjeros, el plan viciado de la Copa MX, el flujo multimillonario de promotores y patrocinadores y hasta la transmisión de la Copa América y Copa Libertadores.

Es de agradecerse esa gestión tan genuina y aventurera de mártir. Creer que los directivos del futbol mexicano no saben aún de la importancia de darle prioridad al futbol sobre la farisea voracidad hacia los dineros lícitos e ilícitos.

Que preparen los clavos y la cruz: hay otro espontáneo redentor al que hay que darle una lección.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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DENVER -- Tomás Boy salió a defender el pasado de Oribe Peralta, al no tener posibilidades de defender su presente.

Boy olvida que Chivas no necesita una pieza de museo ni una reliquia de anecdotario sino un gladiador que lo salve del descenso. Las tragedias no se anticipan ni se solucionan en las hemerotecas y cuando alguien habla tanto de su pasado, es porque ya renunció a su futuro.

Al hacer una efeméride de Oribe, Tomás Boy lo momificó en lugar de resucitarlo.

“El mejor delantero mexicano de los últimos 10 años”, asegura el técnico de Chivas para justificar el capricho compartido con #ElPelagatos2.0 (inmortalizado José Luis Higuera así por Ricardo Peláez) y el autoproclamado como presidente de los incompetentes, Amaury Vergara.

“Él (Boy) lo pidió y todos lo aprobamos”, explicó Higuera a ESPN y ese “todos” incluye al directivo y también achichincle de promotores (Greg Taylor), Mariano Varela.

Exagera, pero no miente Tomás Boy.

Oribe fue el delantero mexicano más importante en su Liga, pero decir de los últimos 10 años es una falacia. Hace dos años por lo menos que está en deuda con América. Los 35 años de edad del “Hermoso” no espantan a Boy. De hecho, él se siente un ungido por Dorian Grey y asegura que amamantará con la Fuente de la Eterna Juventud a Oribe, como lo hizo en Atlas con Omar Bravo, cuando el jugador tenía 32 años.

Peralta llega de una pretemporada trunca, tras vacacionar y tras una rehabilitación y por supuesto, meses sin competir y sin ritmo futbolístico. ¿Sabrá Tomás Boy que tiene un mes justo para poner a tono al delantero mexicano?

Seamos claros: “El Hermoso” tiene todo el derecho de, en el ocaso de su carrera, aceptar cualquier oferta que engorde su cuenta bancaria aunque enflaque su trayectoria deportiva. Especialmente si América fue generoso para dejarlo ir.

¿Chivas? Despedaza su ideología, sus principios, sus juramentos. Jorge Vergara había dicho que nunca llegaría un americanista a Chivas y #ElPelagatos2.0 dijo que nunca contrataría a un jugador mayor de 30 años. El mismo Oribe dijo que a “Chivas le basta con ganar Clásicos para salvar un torneo. En América, la obligación es ganar títulos”.

Bueno, ahora Peralta es reclutado como estandarte por y para esa legión del conformismo.

Un jugador de 35 años que viene de una secuela de lesiones, de rehabilitaciones, lentas, penosas, complicadas, cansinas, ¿estará en la plenitud competitiva, bajo presión, bajo amenaza de descenso y bajo la exigencia de esta farsa?

Para regresar a las canchas de la mejor manera posible, Oribe tendrá que someterse a un riguroso plan de trabajo regenerativo, nutricional, bajo cuidados y terapias especiales.

Para ello está buscando un referente perfecto: Rafa Márquez, quien regresó a los 33 años de edad a México. Aseguró que trabajaría para jugar el Mundial de Brasil y, además, ser capitán en ese mundial y en el de Rusia 2018, hizo bicampeón al León, emigró al Hellas Verona y regresó a retirarse con el Atlas a los 39 años.

El plan absoluto, integral, de Rafa Márquez puede alargar la vida deportiva de Oribe Peralta. Luis Fossati y Daniel Ipata, socios en las clínicas del jugador rojinegro, podrían asesorar al nuevo atacante de Chivas.

Vaya mezcla, vaya ecuación: un ícono del Atlas ayudando a un ícono del América, para que deje de ser repudiado por la afición de Chivas y salve al enquistadamente aborrecido rival, del descenso.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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