MOSCÚ -- Rafa Márquez y Javier Hernández quemaron su pólvora en infiernitos, en juegos pirotécnicos de kermese.

Ambos se apresuraron en redes sociales a aclararle al bullicioso entorno de la selección mexicana que el pase a Octavos de Final es sólo mérito suyo y que no existe padrinazgo de Corea del Sur por humillar a Alemania, 2-0.

¿Y...?

Márquez y Hernández puntualizan que es mérito del Tri el haber sumado los seis puntos que los envían a enfrentar a Brasil, y que la sacudida de Corea del Sur a Alemania ocurrió en otro universo y no en su vecindario mundialista.

¿Y...?

Pasaron, los seleccionados, en cuestión de horas, de #ImaginémonosCosasChingonas a imaginarse complots.

Sin duda tienen razón. Los seis puntos los acercaron a un desenlace dramático, especialmente porque nadie podía apostar por la debacle alemana.

México siempre fue dueño de su destino, claro, hasta antes de que Suecia le diera tres tiros y no en el pecho, sino más abajito. Y entonces, sus feligreses tricolores prefirieran pujar por Corea, y olvidarse de sus héroes, que ya eran fiambres en descomposición en la cancha de Ekaterimburgo.

Márquez generaliza con el término "mediocres" a todo aquel que hizo mofa, meme, tweet, reporte noticioso, análisis o simplemente un chascarrillo, por la fortuna de que Corea del Sur finiquitó las esperanzas alemanas, y ahuyentó el peligro.

Márquez debe recordar que "el que generaliza, se descalifica y exonera", y al igual que Hernández, soslaya, lamentablemente, que en la amargura del 3-0, cabe la festividad consoladora de rendir tributo y agradecimiento a los futbolistas coreanos, que, dicho sea de paso, fueron recibidos de manera humillante en su país.

Contrastes pues: en Corea del Sur no se permite vanagloriarse por vencer a Alemania, porque no sana la herida de la eliminación; y en México se les trata como héroes porque sirven de catarsis para olvidarse de la abominación del 3-0 ante Suecia.

Ni Rafa Márquez ni Javier Hernández, ni otros seleccionados nacionales que se han inconformado de manera confidencial con algunos comunicadores, ninguno de ellos tenía porque desgastarse en esos mensajes de autocompasión.

¿De verdad Márquez cree que se les considera mediocres por la derrota ante Suecia? El 3-0, penoso, doloroso, no puede competir con la contundencia de no sólo vencer a Alemania, sino ofrecer 45 minutos brillantes ante los vigentes campeones del mundo y de la Confedereaciones.

¿Y de verdad Javier Hernández cree que se les considera "pendejos" por perder ante Suecia?

Curiosamente, cuando les conviene, los futbolistas argumentan que ni son los mejores cuando ganan, ni son los peores cuando pierden.

Y, ahora, mientras los aficionados se deleitan con el folklore tan mexicano de bailar un jarabe o un huapango sobre su propia tumba, son los mismos seleccionados, a través de sus aparentes líderes, Rafa y Chicharito, quienes se quejan de considerarse, a sí mismos, los peores porque perdieron ante Suecia.

Tal vez fueron celos: esperaban un apapacho y una felicitación, pero todas las atenciones fueron hacia los sudcoreanos.

Tal vez, el estar enclaustrados, el vivir entre cuatro paredes y la cancha de entrenamiento, los aísla de la realidad. A más de 48 horas después del descalabro ante Suecia, los aficionados mexicanos montan su caravana llena de ilusiones con rumbo a Samara

Rafa y Javier deben saber que ningún peregrino de sus propias fantasías, que se encuentra en Rusia, devoto del Tricolor, piensa que México ya perdió ante Brasil.

El fenómeno que implica una psicomotricidad anímica y espiritual, ese del "sí se puede", los lleva a esta jornada trasiega, porque creen que tras la exhibición ante Alemania, en verdad, ellos pueden.

¿Sabrán los seleccionados que hay fanáticos suyos que mal comen, mal duermen, viajan en tren, a veces no consiguen boleto, y hasta hay gente anciana que sufre para subir los escalones de los estadios?

Calificar y clasificar de "mediocres" a quienes festejan el triunfo de Corea del Sur, o pensar que sus seguidores les consideran que perdieron "por pendejos", es quemar pólvora en infiernitos.

Recordemos: en la Arena Ekaterimburgo no hubo abucheos, no hubo reclamos, aunque, ciertamente, no hubo ese éxtasis festivo como el alboroto que se armó tras vencer a Alemania y a Corea del Sur.

Si no hubo reproches, ¿a quiénes reprochan Márquez y Hernández, a nombre de todos en el Tri a través de sus epístolas mediáticas?

Es más, internamente, el aficionado debió agradecer esa dosis extra de estremecimientos, de angustia, de ansiedad, al olvidarse de bendecir a los de Ekaterimburgo, para implorar a todas las virgencitas para que el milagro ocurriera en Kazán.

Insisten ambos en que ya entendieron en qué se equivocaron y que pretenden solucionarlo ante Brasil. Ni falta hacía aclararlo. Ni por parte de ellos, ni por parte de otros jugadores que envían quejumbrosos mensajes directos a otros comunicadores. ¿Acaso no es su obligación?

Ahora, si estos boletinazos en redes sociales pretenden ayudar a la catarsis, a la autoexpiación de culpas, tiene todo su derecho. Tal vez, incluso, pueda ser un método de liberación que caiga en el librito de Imanol Ibarrondo.

No siempre estas reacciones son eficientes ni efectivas. Recordemos aquella cartita de Márquez, que balbuceó Héctor Moreno, y que le escribió un tundeteclas, por consejos de Decio de María y de Justino Compeán.

En realidad, el que tipos experimentados, con recorrido por torneos europeos, ganadores de varios de ellos, con un historial en las primeras ligas del mundo, parecen demasiado bobalicones, distrayéndose del momento en que están.

Aquí falla Ibarrondo: debe hacerlos entender que ellos son los protagonistas de su propia historia, y no pueden perder tiempo y esfuerzo en lamentaciones, simplemente porque el aficionado y los medios se subieron al carrusel festivo del "coreano, hermano, ya eres mexicano".

Porque, ojo, estos futbolistas profesionales, predestinados, privilegiados, y ciertamente porque lo merecen, tienen la oportunidad histórica de invitar a la fiesta y al orgullo a 130 millones de mexicanos, con ese quinto partido, algo que ya hicieron balompiés con ligas inferiores a la mexicana, como Costa Rica y Estados Unidos, y sin tanto lavatorio público de sus culpas, como lo han hecho Márquez y Chicharito.

Ellos, todos, tienen algo más importante que enfrentar, antes que el chacoteo festivo de su perímetro pasional, como a un tal Neymar, una tal Coutinho, un tal William, un tal Marcelo, etc...

Lamentable pues que se distraigan en murmullos inocuos, inofensivos, inocentes y juguetones, cuando el entorno los ampara para que sean dignos competidores ante Brasil...

Por eso, insisto: dónde quedó aquello, Javier, de #ImaginémonosCosasChingonas en lugar de andarse imaginando complots...

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Se lee curiosa el encabezado de la columna. Sin embargo, es real. Muchos pensarían que los seleccionados deberían estar en este momento apesadumbrados, luego de lo sucedido frente a Suecia en la Arena Ekaterimburgo. Es verdad que el equipo sufrió una bofetada de realidad, pero también es verdadero que en el equipo están conscientes que es parte del futbol.

No minimizan lo conseguido en la primera ronda de la Copa del Mundo. Seis puntos no los alcanzó, por ejemplo, Argentina, uno de los acostumbrados candidatos a ganar el trofeo, pero sí México que superó todas las expectativas en los dos primeros partidos, porque el tercero fueron superados por el rival, aunque busquen maquillar el juego con la idea de que fue ‘suerte’ en todo caso la misma se busca.

Es verdad que debe aplaudirse que avanzaron por méritos propios y no porque Corea del Sur haya querido que México avanzara. Los coreanos tenían una deuda de honor, pero jamás pensaron en ganar para clasificar a México, así que las muestras que vi en redes sociales, incluso subiendo a hombros al embajador, son de las cosas inverosímiles que ofrece un país, acaso uno de los tres más apasionados del mundo. Ahora los que criticamos la derrota ante los suecos pensaríamos que los jugadores habrá que levantarlos anímicamente, pero la realidad es que ellos, el grupo en el pocos han creído —no me subo al tren— realmente sigue de pie y eso hay que aplaudírselo. Hoy los vi con buen ánimo y deseos de que frente a Brasil regrese la confianza perdida ante Suecia, habrá que ver el lunes de qué está hecha la Selección de Osorio. El camino ha sido bueno, pero falta dar el paso final.

Otra vez contra los pronósticos

 
Es un hecho que Brasil es la favorita para avanzar a los Cuartos de Final de la Copa del Mundo. La historia futbolística de ambas selecciones harían a cualquiera apostar al pase de la Canarinha, pero con este México la realidad es que surge la duda de que si se conecta como lo hizo frente a Alemania nadie puede dar por muerto a los mexicanos. A México siempre se le ha acomodado el estilo brasileño de salir a proponer, por su historia y permitir jugar al rival.

Es verdad que México línea por línea no tiene los nombres y tampoco el recorrido de los integrantes de la Pentacampeona, pero eso en el campo de juego queda de lado. Son 11 contra 11 y en la cancha es donde México buscará patentizar que las sorpresas no son casualidad, sino una realidad. No es que hoy me una la idea que generó Javier ‘Chicharito’ Hernández de que imaginemos cosas chingonas, pero este equipo mexicano posee la confianza de saber lo que quiere y por lo que vino. Para ellos seguramente será muy dolorosa entender que si no superan a Brasil, las victorias ante Alemania y Corea del Sur sólo serán una bonita anécdota. México tiene posibilidades de perder, ni duda, pero no me equivoco si les afirmo que darán hasta lo imposible por no fallarse a ellos mismos y como espejo a los millones de mexicanos que tienen una fe muy grande en ellos.

¿Dónde colocarías a México en la primera ronda?


Una vez terminada la primera ronda del Mundial ruso ¿dónde debería estar colocada la Selección Nacional? ¿Candidata, protagonista o competidora? Bueno, desde mi punto de vista, México ganó a pulso que se le considere protagonista de la primera fase.

Sin duda su juego inaugural resultó toda una grata impresión que sorprendió a propios y extraños. El Tri se metió en la boca de todos y ganó titulares de elogio en el universo. Desgraciadamente para el equipo lo volvieron a la realidad en su último enfrentamiento. Cada Mundial hay sorpresas muy gratas y México se perfilaba para colgarse esa medalla, sin embargo aunque la distinción es peleada hoy en día, una sorpresa frente a Brasil la pondría no sólo en los ojos del mundo, sino en el verdadero atractivo del mundial ruso.

Hoy México y su afición son el protagonista de una justa donde el apoyo de los connacionales es incomparable. Mención aparte debe destacar que debe ser la mayor delegación de personas en Rusia con casi 40 mil o más. Sin duda una posible eliminación de México le quitaría ese colorido que me parece que ha faltado a Rusia. México es un protagonista en la cancha y en las tribunas. Una eliminación será un trago amargo para los organizadores que sin duda deben estar felices de la invasión mexicana a este país. Habrá que esperar si el lunes el Tri hace historia y deja de ser un protagonista para convertirse en un candidato al título.

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EKATERIMBURGO - Brasil sigue jugando en pijama y con pantuflas. Se ha visto exigido, pero no apremiado en este Mundial Rusia 2018. Lo explicó antes Tite: "Pretendemos jugar la Final al tope". Caipiriñas, samba y sol. Como si fuera Ipanema.

Pero, ¿está sentenciado México ante este Brasil que ahora sí debe hacer combustión? Por el momentum de ambos, sí. Por otros tiempos y otros momentos, no.

La clave es simple para el Tri: jugar con la misma devoción, orden, confianza y compromiso que ante Alemania, advertiría a Brasil que el Mundial ya empezó. Con todo eso, pero sin Héctor Moreno.

Claro, ya la referencia de Alemania se envileció de desdén con su eliminación en el Mundial. Resulta que México no le ganó a La Alemania, sino a esa Alemania que sufrió ante Suecia y sucumbió humillada ante Corea del Sur.

Pero, México, en ese debut en la Copa del Mundo desconocía, contemplaba a Alemania como el resto del universo del futbol: el rival a vencer, el gran favorito.

En un sofisma perverso, si México venció a Alemania, y Alemania goleó 7-1 a Brasil hace cuatro años, entonces, México debe vapulear a Brasil. Lógica de abarrotero, claro.

México debe verse como que está en terapia intensiva. El daño que hizo Suecia no fue sólo en el marcador y en la vesícula biliar del Tri, hasta que Corea del Sur le liberó de sus tensiones.

Más allá de los estragos del paseo futbolístico a manos de Suecia, y del 3-0, que pudo haber sido otro 7-0, lo que recogió Juan Carlos Osorio en la cancha fueron las ruinas espirituales, futbolísticas, físicas y morales de su equipo.

Del coloso mundialista que emergió ante Alemania, en Ekaterimburgo echaron un guiñapo al baúl, agarraron camino a Moscú, y los vítores se siguieron escuchando sólo para Guillermo Ochoa. Debió ser un viaje largo, penoso. El fracaso se mastica como vidrio.

El cuerpo técnico debió empezar a trabajar en todo esto el mismo miércoles. No es fácil enmendar o remendar, aunque sea fácil parchar. A Osorio y al Tri no le conviene parcharse. A México le conviene reconstruirse.

Ante Suecia, se vieron jugadores que salieron con pesadillas, como Edson Álvarez, con un rictus de llanto desenfrenado, acorde, sin duda a su lamentable rendimiento, del cual bien puede culpar a su entrenador, pues ya se había visto patético ante Corea del Sur.

En su caso, necesita una terapia extrema, de resucitación absoluta. Ya no pasa por lo futbolístico solamente, pasa por la amenaza acechante: Neymar y apenas detrás de él, Marcelo.

Y aunque la arenga mediática y oportunista de Chicharito Hernández se hizo añicos (#ImaginémonosCosasChingonasCarajo) ante Suecia, la realidad al final es que es un clan, y que Edson no va a jugar solo ante estos brasileños que saldrán del letargo que los arrulló en la fase de grupos.

Por eso, México deberá repasar las directrices estrictas que mostró ante Alemania, ajustadas a las amenazas y las grietas que pueda tener Brasil. Porque al final, se gana con futbol y se pierde sin futbol, como ante Suecia.

Y después encontrar la Panacea. Esa que debe suministrar Juan Carlos Osorio, pero que no puede, no sabe, ni debe, hacerlo a solas. Y aunque las terapias grupales, colectivas, suelen ser de doble filo, en tiempos de crisis, son determinantes: o son el tiro de gracia o son el momento de resurrección.

Brasil seguramente repasó el juego ante Alemania y ante Suecia. Ya sabe qué no debe hacer y qué si debe hacer, aunque no juegue ni como alemanes ni como suecos.

Luego de vivir su peor actuación en fase de grupos desde Argentina 78, la selección mexicana vive su momento más frágil, más complejo, más desamparado.

¿Qué al jugador mexicano le sublima la camiseta pentacampeona del mundo? Pues sería el momento más de vivirlo que de contarlo, de otra manera...

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Sinceramente no entendí la mirada de molestia que al final me lanzó Chucky Lozano en la zona mixta de la Arena Ekaterimburgo. No es que guste de escribir estas cosas que son ‘normales’ para los reporteros que no somos porristas del equipo mexicano.

Ratifico mi postura, Suecia superó a México de principio a fin. La pregunta sobre el tema molestó en demasía a la figura del equipo mexicano que insistió en un par de ocasiones hacia mi persona si había visto el partido. Obviamente estuve ahí y puedo volverlo a decir, sin problema: SUECIA SUPERÓ a México de principio a fin.

El marcador lo dice todo. Si Hirving Lozano cree que fue ‘suerte’ es respetable, pero también debería haber un poco de humildad en el triunfo y la derrota. Evidentemente hay jugadores que tras lo acontecido, no hablan, elementos como Carlos Vela y Héctor Herrera pasan por la zona mixta sin ofrecer una declaración, lo cual es respetable, pero de ahí a que haya gesticulaciones de desaprobación al trabajo del periodista siempre será reprobable. Sin embargo, lo que no entiendo y en verdad me confunde es que al concluir la charla con los medios, dar la vuelta en camino que lleva hacia el camión, me extrañó la mirada retadora del ‘Chucky’, quien me parece un estupendo jugador, pero eso no quiere decir que no recibirá críticas hacia su persona o el equipo (por cierto el del PSV para mí fue de lo más rescatable nuevamente).

Suecia planteó un buen partido y se llevó las tres unidades que lo puso como líder del Grupo F. Es realmente triste ver cómo los jugadores esperan preguntas cómodas para que no se molesten. Si pasa lo contrario de inmediato vetan a medios o reporteros. Luego les digo un caso que se vive actualmente en Rusia. Así ha sido durante mucho tiempo y no cambiará. No me pongo ni me pondré ninguna playera de México. No confundo mi profesión. Prefiero que no me hablen los jugadores, pero jamás dejaré de ser objetivo en mis comentarios.

EDSON ÁLVAREZ, INCONSOLABLE

El zaguero Edson Álvarez salió en llanto de la cancha de la Arena Ekaterimburgo. Sus compañeros lo fueron a ‘consolar’, pero sin duda fue infortunada la acción que materialmente fue la puntilla para México. El futbolista pasó por la zona mixta, pero obviamente no quiso hablar con la prensa internacional, quienes buscaban algunas palabras.

En la televisión local se pudo observar como el jugador del América abandonaba el terreno de juego entre llanto. En realidad fue una jugada desafortunada en la que involuntariamente le pega al balón que lentamente rebasa la línea de meta. Si algo resalta del equipo mexicano en general es la solidaridad con el compañero. Varios futbolistas, entre ellos Guillermo Ochoa, fueron a hablar con él. Carlos Salcedo entiende la acción como un momento malo y no pasa de ahí.

La realidad es que con ese autogol o sin él, Suecia superó a México en el campo y eso es indiscutible, desde mi punto de vista. Me llamó la atención el diálogo que hubo al mediotiempo entre Rafael Márquez y Juan Carlos Osorio. El ‘4’ aparentemente le movía los dedos, como si estuvieran intercambiando ideas tácticas sobre el partido. Me aseguran compañeros de campo que el colombiano quedó muy dolido con la derrota, tanto que también el equipo lo fue a rescatar del mal momento que atravesaba cuando concluyó el juego ante los suecos.

“Y YA LO VES, LOS MEXICANOS COREAMOS A COREA OTRA VEZ”

En los últimos minutos del partido, la afición mexicana vivió momento de mucha tensión. Cuando Suecia se puso arriba en el marcador 3-0 los connacionales comenzaron a ver en sus móviles cómo iba el partido que en ese momento se disputaba en Kazán entre Alemania y Corea del Sur. En forma inesperada, ya cuando agonizaba el juego de México, la gente estalló en júbilo porque sabían que Corea había conseguido el gol que prácticamente metía al Tri en los Octavos de Final de la competencia. “Corea... Corea... Corea... Corea...” fue la atronadora exclamación que se escuchó en las tribunas del Ekaterimburgo Arena hasta en dos ocasiones.

En el tercer tanto sueco, hubo un silencio sepulcral en el escenario mundialista, pero cuando se confirmó que el gol de los coreanos era válido, el partido pasó a segundo término. Para ‘fortuna’ de los miles de seguidores que se encuentran en Rusia, el conjunto nacional quedó en la segunda posición de grupo, un escenario que era el más probable y en el que muchos mexicanos consideraron sería lógico que México terminaría. Con esto, ya no tendrán que cambiar sus boletos, ya que el representativo nacional enfrentará a la poderosa escuadra de Brasil por el sueño del quinto partido. Ahora sí será tiempo verdaderamente de imaginar cosas chingonas y ojalá no terminemos con las mismas “chingaderas”.

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México pierde pero avanza

EKATERIMBURGO -- ¿Y ahora qué? ¿Y ahora para qué? ¿Y ahora con qué y con quiénes? La selección mexicana fue sacudida violentamente por Suecia: 3-0.

Súbitamente, tras la exhibición de México ante Suecia, la frase ¿matona? de Javier Hernández se convirtió en una frase impresa en papel y oculta dentro del vientre de una galletita china de la fortuna: "¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!".

¿Fue ante Suecia el peor partido de México en una fase de grupos en un Mundial desde Argentina 78? Sin duda. Notable ante Alemania, eficiente ante Corea del Sur, pero avasallado por Suecia.

Tal vez este papelón es sólo comparable con los desatinos del Tri de Ricardo Lavolpe en el Mundial de Alemania. Esa vez, México clasificó igual, por la misericordia de la aritmética, aunque con menos puntos: sólo cuatro.

En la conferencia de prensa, Osorio dejó una estela de preocupación. Casi calificó de penosa pero respetable la forma de jugar de Suecia a pregunta de un reportero de ese país. Éste se asombró, pero sonrió con sarcasmo: "Más vergonzoso debe ser perder 3-0".

Y en esa crisis de autocrítica, Osorio puntualizó que México no tiene deudas con nadie por estar en Octavos de Final, porque "le ganamos a Alemania y a Corea del Sur".

Se perdió del espectáculo fascinante de cómo en los diez minutos finales, los mexicanos se olvidaron del juego entre México y Suecia, para revisar en sus celulares el desenlace de Alemania contra Corea del Sur.

Y seguramente Osorio no escuchó a 30 mil mexicanos cantar "Coreeeea, Coreeeea, Coreeeea", porque era la forma, inútil de empujar a los asiáticos, pero noble, al final, de agradecerles que le regalaran al Tri el pasaporte a Octavos de Final.

"No estoy de acuerdo". "Está usted equivocado". Esos los estribillos de Osorio ante las interrogantes sobre qué había causado el desplome ante Suecia, de aquel equipo con personalidad ante teutones y coreanos.

Ciertamente Osorio llegó a la conferencia de prensa sin haber estado preparado para ella. Llegó caliente de resultado, de derrota, de decepción, de preocupación, de incertidumbre... y sin tiempo para cavilar del tsunami sueco que devastó las huestes timoratas, esta vez, del Tri.

Aunque confesó su pecado al plantear el partido "por ser purista en el futbol", asegura que hay una lección, aunque, supuestamente, ante Gales, Dinamarca y Escocia, pretendió hacer ensayos para encarar a Alemania y a Suecia, y no llevarse sorpresas. "Espero demostrar en el futuro que aprendí de esta lección".

La realidad es que, en su papel, más allá de lamentos y pretender que no pasó nada, cuando recibe un 3-0, y bien pudieron ser varios más, pero afortunadamente estaba ahí, otra vez, Guillermo Ochoa, sólo queda confrontar la fase siguiente.

Porque preocupaciones tiene por delante. Debe poner de pie a un equipo fatuo, arrogante, tras vencer a Alemania y Corea del Sur, para desmoronarse en todos sentidos ante Suecia, con escasa capacidad de respuesta.

1.- Para empezar, ante Suecia presentó a su mejor alineación posible. A los que considera "influyentes". No tiene mejor opción que lo que paró en la cancha.

2.- Las pruebas médicas, a las que siempre ha hecho referencia y se ha apegado, deberán revelarle quién o quiénes están al 100 por ciento para Octavos de Final. ¿Cambiará de opinión?

3.- México nunca fue un oponente serio para Suecia. El más cercano al gol fue Carlos Vela y falló las que siempre mete, claro, en la MLS. La cantidad de llegadas, que siempre presume Osorio, esta vez no aparecieron.

4.- "Jugar el juego por el juego". Esa dinámica de Osorio que se hizo evidente ante Alemania, se redujo ante Corea del Sur y desapareció ante Suecia, necesitan recuperarla los jugadores, e imbuírselas de nuevo el cuerpo técnico. Sí, el equipo dejó de, en término de Chicharito, imaginarse muchas cosas.

5.- Las equivocaciones son entendibles. Los pecados son tolerables. El error juega siempre. Si Osorio se equivocó al plantear el partido ante Suecia, como lo aceptó públicamente, deberá entender que pretender, si él lo cree así, ser purista, ante otros impuros, puede ser un acto suicida.

Queda claro que nada ha cambiado para México, aunque todo ha cambiado en su escenario en esta Copa del Mundo.

¿Qué tan complicado será rescatar a la versión mexicana que se vio ante Alemania y Corea del Sur? Eso sólo lo sabe Osorio, su cuerpo técnico y los jugadores.

A menos claro, que aquel Tri de aquella noche del 17 de junio haya sido un espejismo contra la realidad devaluada de una selección de Alemania, que en un bochorno histórico, como campeona vigente, quedó eliminada en la fase de grupos.

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EKATERIMBURGO -- En los últimos días, Javier Hernández a secas, porque parece haber renunciado en redes sociales al legado bautismal y sanguíneo de "Chicharito", entregó dos machetes a la afición mexicana: uno para imaginar y otro para no dejar de hacerlo.

Desesperado, con ojos desorbitados, como si tuviera un corto circuito entre la lengua y -citando a Juan Carlos Osorio-, su cerebro reptiliano, a "Chicharito" se le cae la máscara del "very nice" y suelta su genuino "very noisy" ante David Faitelson en ESPN.

"¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!" y en el rostro de Hernández hay un alivio. Era el parto de su conciencia. La emancipación de su sinceridad.

No sólo dijo lo que quería decir sino cómo lo quería decir y dónde lo quería decir. La ecuación perfecta de un mensaje.

La segunda bayoneta para que la afición mexicana embista los payasos aterradores de sus cíclicas pesadillas mundialistas fue el gol ante Corea del Sur ("Imagínate que ya no tengas que imaginarte").

Y el gol despedazó cualquier muro: de imaginar a alucinar.

Los recatados sueños en blanco y negro ahora tenían tonos pasteles, hasta ese rosa mexicano, evolución bugambilia que aparece en todos los ornatos del folklore mexicano, desde las kermeses hasta los obituarios festivos del 2 de noviembre.

¿Hay alucinógeno más poderoso que un gol mundialista? Es la potestad para continuar en el desmadre vertiginoso de la utopía. Ese ensueño que comenzó cuando el mismo Hernández le dio aquél balón a "Chucky" Lozano ante Alemania.

Vamos, ambos machetes entregados por el ex "Chicharito", en la febril concepción de ambos momentos, implica el mensaje: imagínate que ya no tengas que imaginarte cosas chingonas.

"¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!", exclama Javier Hernández. Y lo dijo en su idioma genuino, con todos esos genes paternos que crecieron en ese barrio bravo y casi segregado de Polanquito, donde su padre tuvo los primeros escarceos con la pelota, sin imaginarse, ni aún en el acto más inconsciente, esas cosas que hoy su hijo llama chingonas.

En lo personal, defiendo el candor del término. Es el mellizo bueno del alumbramiento de la palabra prohibida.

Precisemos: chingón y/o chingona no es insulto, no es un ataque ofensivo, ni siquiera despectivo. Es el lado bueno de la fuerza de una palabra, de un verbo y en México, hasta de una forma de vida que oscila entre la divinidad y el cochambre, entre la exaltación y la humillación, entre el amor al éxito y el amor al fracaso.

Por eso, insisto, "chingona" no es una palabra que deba vetarse, porque no es una vejación, menos ahora que se ha convertido en un estribillo de guerra que ha sido exaltado a la fama como el himno de esa tierra etérea, peregrina y cuatrienal de los mexicanos en la fiesta ajena de los mundiales.

Claro, todo sin excesos.

No significa que por ser el nuevo evangelio del mundo populachero del balompié, según San Chicha, debe convertirse en el maná futbolero. Aunque en la intimidad del juego, se sabe, todo se vale.

Pero, ¿sonaría mal que el maestro, en lugar de una aburrida A+ calificara los exámenes con una "Ch+", de eso que dice Javier Hernández?

En el mundo surrealista del mexicano, más que un pomadoso diploma en latín, preferiría titularse con un "es usted el más chingón de los plomeros".

Es más, que la FIFA entregue a partir de hoy el "MChP" en lugar del MVP y que en la Final, Infantino no plagie el discurso desde la época de Joao Havelange: "Este ha sido el mejor mundial de la historia".

Cierto, sonará raro en inglés, francés o ruso, pero Infantino puede declarar el de 2018 "el mundial más -usted ya sabe- de la historia".

Recuperando el tema de la doble ofrenda del "Chicharito", él mismo lo convirtió en una especie de cofradía o de hermandad en la conferencia de prensa del martes.

"Lo mejor (de imaginar cosas así) es conseguirlas con gente chingona", afirmó, e incluyó al plantel, al cuerpo técnico y al staff, aunque, a menos que este reportero haya escuchado mal -o demasiado bien- parece que excluyó de la condecoración a los directivos.

Insisto, Javier Hernández, finalmente, ha pasado de la hipocresía del "very nice" al "very noisy".

Ayer, su verborragia casi incomodó a Juan Carlos Osorio, mientras el jugador seguía en el tobogán festivo y, a veces rebuscado, de su homilía.

Pero, sin duda, hace falta ya que el seleccionado mexicano salga de esa apoplejía anímica y de personalidad en la que elige vivir, renunciando, en esa comodidad, a la licencia inherente de líder que le confiere ser un predestinado.

Y al final, ante Suecia, quedará claro el valor del mensaje implícito en la ocurrencia de Javier Hernández, ese, el de "Imagínate que ya no tengas que imaginarte", porque entonces el barro de la creación, también le pertenecería ya al futbolista y al aficionado mexicano.

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EKATERIMBURGO -- En Eneida, en el año 19 A.C., Virgilio publicaba: "La única salvación para los vencidos es no esperar salvación alguna".

Inmejorable diagnóstico para la Copa del Mundo Rusia 2018. Gesta y justa en la que los insalvables, hacen peligrar la salvación de los favoritos.

Porque Alemania sufre, con todo y sus honores y blasones de campeón mundial y de la Confederaciones, y hoy sobrevive porque la bazuka de Kroos evitó otro Día D para la armada alemana.

Y porque Argentina sufre, mientras el mejor futbolista del mundo se refugia como armadillo, hasta en la arenga suprema del atleta: su himno nacional. Messi se consume de pánico interno. El miedo a cargar con el miedo de 30 millones de temblorosos.

Y porque España sufre, tratando de jugar sin Lopetegui a lo Lopetegui, y con un exitoso hombre de escritorio, como Hierro, tratando de explicar con balances y hojas contables, la estrategia para no sucumbir sin tener una estrategia.

Y porque Portugal sufre, tratando de repetir la hazaña de la Eurocopa, ganando con lo justo y hasta veces de la mano de lo injusto, pero cobijado por el lugarteniente Cristiano Ronaldo. Portugal celebra a lo grande, un paso pequeño que contrasta con su amenazante llegada.

Y porque Brasil sufre, innecesariamente, porque se conforma con espantar al vecindario y después quiere juguetear, para convivir con la angustia.

Los favoritos en el papel, tienen hoy una entereza de papel en la cancha. España y Portugal se clasifican, pero dejando la duda sobre si manipularon el juego, si evitaron riesgos, o simplemente es su realidad, porque irónicamente, el enfrentamiento entre ellos fue como la gema del Mundial, pero después la engarzaron en cobre.

Ciertamente, cuando los poderosos se ven zarandeados irrespetuosamente, y quedan expuestos de manera indecorosa, como Alemania ante México o como Argentina en sus dos compromisos, la competencia estremece esa devoción materna por acurrucar al más débil.

Y ciertamente, en todos los equipos, a notables jugadores, deberá agregarles solidez gremial el paso de los juegos y de los entrenamientos. O al menos debería ocurrir, pero es tan dramáticamente frágil su oportunidad, que ya sólo disponen del desenlace histérico de los 90 minutos.

Bajo esos escenarios, se da el asalto de los polizontes. De los que se esperaba apenas que ejercieran su condición de chambelanes, como invitados al banquete por cuestión de cupos y no de pujantes antecedentes.

Por eso, el cierre de esta última jornada de la fase de grupos, con tambores de tragedia, pone a bailar a varios grupos.

México caminará pomposo por la forma en que superó a Alemania 45 minutos, y también la forma en que controló el juego ante Corea del Sur, pero si no es capaz de vencer o empatar a Suecia, su futuro quedaría prendido de aritméticas ajenas.

Lo cierto es que hoy, los animadores de la Final en Brasil 2018, tienen ilusiones abiertas de clasificar, pero Argentina más que preocuparse por Nigeria, se preocupa por saber si Messi sigue mirando el Mundial por el ojo de la cerradura, sin atreverse a participar.

Hoy, entonces, aplicando la reflexión de Virgilio, "la única salvación para los vencidos sigue siendo no esperar salvación alguna".

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Hoy la frase de Javier "Chicharito" Hernández comienza a darle la vuelta a México. El "Imaginemos cosas chingonas" ni siquiera estaba en la mente de miles de aficionados mexicanos que se desplazaron hasta Rusia para seguir a la Selección Nacional. La forma más fácil de darse cuenta fue a través de los comentarios que he escuchado de muchos mexicanos que tiene un temor: "México no quede en el primer lugar".

No es que los paisanos deseen lo peor al Tri, lo que pasa es que bastantes compraron boletos para la siguiente ronda, pero con la idea de que México quedaría en la segunda posición del Grupo F y no en el primer sitio, lo que hace suponer --era normal-- que todos pensaron que el representativo nacional no daría lo que hasta hoy ha demostrado en el arranque de la Copa del Mundo en Rusia.

En aeropuertos y lugares donde están los mexicanos, el comentario es el mismo "¿Conoces a alguien que quiera cambiar el boleto en caso de que México avance como primero?". Muchos empiezan a guiñar el ojo a los alemanes que podrían colarse en la segunda posición de la llave. El tema es saber cómo va a estar el intercambio. Por lo pronto varios connacionales rezan que les toque la suerte y hayan comprado el boleto bueno; sin embargo, hoy muchos que no pueden presumir de haber imaginado cosas "chingonas" antes de que viajaran a su aventura por Rusia.

EN ESPAÑA AGRADA LA PROPUESTA DEL TRI


Diego Acedo, del Diario Marca, periodista asignado a seguir a la Selección Nacional me expresó su agrado de ver a México como un protagonista. El reportero asegura que sigue al Tri desde su primer partido contra Dinamarca. Si duda, le sedujo el primer partido del representativo nacional ante Alemania, en el que el representativo le jugó de tú a tú a los alemanes y le sacó la lengua a lo lógica.

Obviamente uno de los elementos que más destaca es la participación de Hirving "Chucky" Lozano, quien ha sido la figura del equipo en los dos primeros capítulos rusos. El escritor asevera que tiene mucha calidad, pero seguramente el PSV Eindhoven lo pondrá con números muy altos, en caso que quiera desprenderse del futbolista canterano del Pachuca. Lo que sé es que la salida del joven seleccionado estaría basada en su participación en la cita mundialista. Si no pasaba nada con él, era muy probable que su próximo equipo sería el Everton de la Liga Premier de Inglaterra, pero uno buena actuación lo colocaría hasta en el Arsenal. Seguramente los ‘Gunners’ han de haber acelerado la posible compra; sin embargo, después de los visto en Moscú y Rostov, a Hirving le salieron varios enamorados más de gran jerarquía.

En España también hay horas clave. Miguel Layún concluye este sábado su contrato con el Sevilla y las cosas se han complicado para su continuidad. Sin embargo, llegarán dos embajadores más: Los centrales Néstor Araujo (Celta de Vigo) y Oswaldo Alanís con el Getafe. Estoy seguro que este Mundial deparará nuevos horizontes a seleccionados nacionales, porque lo que han hecho en este país marca honda huella a nivel internacional.

PRECIOSO ESCENARIO LA ARENA DE EKATERIMBURGO


Pocas veces hago comentarios sobre los estadios, pero sin duda me enamoró la Arena Ekaterimburgo por la originalidad de su construcción --dos tribunas están desplazadas-- y los bonito de su arquitectura. Me llama la atención que los uruguayos hayan bautizado estas sectores (cabeceras) como ‘Alexis Sánchez y Arturo Vidal', ¿por qué? porque son rojas y están afuera. Bueno o malo el chiste, la realidad del escenario es que está ubicado cerca del corazón de la ciudad donde habitan 2 millones de personas.

El problema de construcciones es que se hizo de esta forma por las demoras para finalizar las obras en tiempo y forma previo al arranque del Mundial. Los arquitectos de esta localidad, asegura nuestro acompañante ruso con ESPN, de nombre Anthon, es que la solución fue la edificación de las plataformas, lo cual a la hora de observar el inmueble luce curioso.

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ROSTOV -- El apoyo incondicional de los mexicanos a la selección es un combustible -diría Miguel Layún- muy importante para los resultados que ha obtenido en Rusia. Las victorias del Tri generan una gran alegría a miles de connacionales desplazados a este país para seguir muy de cerca al equipo de Juan Carlos Osorio. En los aeropuertos y en los aviones el ambiente mexicano le da un toque especial a la Copa del Mundo.

El tema será saber si sólo será para la primera ronda o todo el trayecto del equipo, hasta donde llegue. La duda salta porque hace cuatro años, en Brasil, en el juego de Octavos de Final frente a Holanda, los paisanos ya no fueron en gran número, porque regularmente los paquetes incluyen los tres primeros partidos, pero en algunos casos ya no pueden mantener el seguimiento al equipo y a partir de la siguiente fase comienza a mermar el público mexicano. Ojalá y el jugador número 12 se mantenga hasta el final de la participación de México en el torneo y sigan cantando alegremente “Y ya ya lo veeesss y ya los veeesss somos locales otra vez”. La fanaticada mexicana debe ser una de las más grandes que se encuentra en Rusia. En el aeropuerto y al interior de los aviones no cesa el grito de “México... México... México...” Que siga la felicidad y el buen comportamiento de la gente.

 La familia, un soporte inigualable

Excelente que los jugadores, después de dos arduas batallas, hayan recibido la visita de sus familiares. Por vez primera vi una etapa diferente de los seleccionados que con gran amor atendían a sus consanguíneos. Sin duda, eso fortalecerá el ánimo de todo el equipo. Sé que las familias no desean salir en lo más mínimo a los medios de comunicación y para algunos les costó trabajo acceder a una entrevista. Desde acá mi agradecimiento a todos y cada uno porque en algunos casos respetuosamente -entendible- pedían no ser abordados.

La familia lo único que desea es que más allá de ser el representativo de México en el deporte más popular de nuestro país, sus cercanos disfruten el sueño que desde muy niños tuvieron. Así que enhorabuena y que siga la fuerza para los elementos del Tri que en verdad como niños chiquitos se veían apapachando a los suyos. Fue curioso ver el amor de Jesús Gallardo detrás de la reja besando a su padre y luego salir corriendo -como en la escuela, cuando un hijo dice adiós para ir al salón- hacia la concentración. Un abrazo a todos ellos.

 ¿Debería suceder en México

Es de aplaudirse lo sucedido el sábado en la Arena Rostov. Más de 30 mil mexicanos evitaron el grito ‘discriminatorio’, porque se pusieron de acuerdo, pero también por la advertencia abierta de que el aficionado que fuera sorprendido con esa exclamación, sería sacado de inmediato del estadio. En Rusia, como ya lo he dicho, el tema de seguridad no es un juego. Aquí la Ley se hace respetar de inmediato. En los aeropuertos los procesos para los viajantes son muy rigurosos y nada que no esté controlado puede suceder en este país. Un ejemplo es lo que vi esta mañana en la terminal aérea de Rostov donde varios connacionales se acostaban en el piso, mientras esperaban sus vuelos (sucede comúnmente en México), sin embargo, apenas lo hacían y las autoridades aeroportuarias, en grupo, pedían que se levantarán y preguntaban a qué hora era su vuelo. Si no era cercano, les solicitaban no reposar en el piso, con lo que los nuestros de inmediato se levantaban y a caminar. El respeto a la autoridad y las leyes acá no es una vacilada, ojalá que en México se hiciera respetar de igual manera... Seguramente sería otro país. Lo lamento, pero es real.

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ROSTOV ON DON -- En cancha y fuera de ella, había motivos para dudar entonces, como hay motivos para creer hoy.

Soslayando el 7-0, el 4-1 y el descalabro ante Jamaica, llegó un momento en que México perdió la brújula: jugaba mal, jugaba feo... y a veces, ni jugaba.

Había, hubo, insisto, motivos para dudar, así como hoy, los hay para creer.

Y resulta que hoy, ya en pleno mundial, las cartas ocultas de Juan Carlos "El Tahúr" Osorio, eran, finalmente, cartas marcadas. Fascinante.

Y mientras, las dudas germinaban, generalizando escepticismo e incertidumbre en todos, especialmente con los juegos finales ante Gales, Escocia y Dinamarca.

Claro, suspicacia en todos, excepto, por supuesto, en los sabihondos advenedizos que con la velocidad del oportunismo, hoy aseguran que ya sabían que las notables exposiciones ante Alemania y Corea del Sur, ya las veían venir.

Esas pitonisas chaqueteras gozan, siempre, de la cabal salud de las palomas: siempre vuelan donde hay pan. Ser arribista es la supervivencia de los camaleones.

Y así, en un escenario en el que ya Juan Carlos Osorio, en dos conferencias de prensa consecutivas, ha sacudido el pañuelo blanco de hasta nunca jamás, como adioses inconfundibles, el juicio precipitad iba a terminar yéndose, como las bestias, de hocico.

En estos días, se desnudan detalles de logística, de trabajo desconocido o en apariencia irrelevante, como parte de una estrategia del cuerpo técnico, más de ocultamiento que de ocultismo. Y se siente como tomadura de pelo, claro en los que aplique esta exclamación.

Juan Carlos Osorio ha hablado del "médico del sueño", como un agregado del plan maestro, en un staff de casi 60 personas, en las que aparentemente hay labores necesarias.

En artículo aparte, se hace referencia a otra de las pistas que desliza Osorio: el proceso regenerativo de los jugadores en el mismo vuelo de dos horas de Rostov a Moscú, aplicando el procedimiento de Australia, después del juego de ida en el repechaje ante Honduras.

Los especialistas australianos explican en un reportaje con ABC que si esa estrategia les daba el uno por ciento de ventaja sobre el adversario, valía la inversión hecha por 1.25 mdd.

Y tras el médico del sueño y este recurso regenerativo, se sabe ahora que Imanol Ibarrondo no había fracasado, como era de suponerse, insisto, porque había motivos para dudar, así como hoy, los hay para creer.

Falta aún discernir si ese razonamiento explosivo de "imaginémonos cosas chingonas" de Chicharito con David Faitelson es de su propia cuña, o como lo deja entrever el mismo Ibarrondo en su cuenta de Twitter, él mismo mexicanizó sus arengas.

Por ejemplo, aquel tema ya expuesto del secreto del juego, de jugar por el jugo, charlado con Juan Carlos Osorio, lo refresca Javier Hernández en otro mensaje en redes sociales.

Evidentemente la culturización del competidor en el jugador mexicano, parece haber llegado al clímax.

Y mientras, de manera saludable, porque, hoy, es entendible haber mantenido todo eso confidencialmente, resulta que Guillermo Ochoa no mentía cuando uno pensaba que era un discurso bobalicón: "Lo que pasa es que no queremos mostrarle las armas al enemigo, no queremos darles pistas a nuestros rivales".

Por eso, insisto, saludablemente, Juan Carlos Osorio timó a todo México en un proceso largo de preparación, de ir sumando desde logísticas complejas hasta acumular información simplona. Todo suma.

Por ello, lo que parecía un bluf, un amague, de novato y parlanchín jugador de Póker, resultó contundentemente cierto: desde hace seis meses, Osorio tenía la ratonera lista para cazar al gato alemán.

Y cuando se sentó, sin explicarlo detalladamente, con Guus Hiddink, para que le relatara esa semilla de la evolución y sello del futbol coreano, Osorio empezó a conocer los trucos del cuerpo técnico adversario.

Osorio hasta se gastó una broma, tras la victoria: "Ustedes -dijo a un reportero--, se cambian las camisetas para que no los identifiquemos... nosotros no hacemos eso".

Y deja en claro que en ese intento de mantener coloquialmente la armonía familiar del grupo, juega a la Ruleta Rusa. Quiere que todos se sienten a la mesa a comer.

Prueba de ello el gol de Corea del Sur: con tres años menos, Rafa Márquez no pierde la distancia, ni la velocidad, ni permite que el coreano que se planta de poste, lo contenga, para dejar terreno limpio al cañonazo de Son.

Ahora que el Mundial está en curso, y el Houdini colombiano saca los trucos de la chistera, quedan aún más detalles por conocer.

Mientras tanto, bienintencionadamente, pero Juan Carlos Osorio timó a todo México, pero, qué bien se siente.

Y así, del escenario voluble del "fuera Osorio" en Pasadena y en el Azteca, al "eeeeel profe Osoooooorio", del juego ante Corea.

Claro, aún México no ha ganado el pase a Octavos de Final. Tiene el trámite riesgoso ante Suecia, pero, en términos de García Márquez, lo importante será vivir para contarlo.

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