#Caixinhismo

FECHA
02/06
2015
por Mauricio Pedroza

MÉXICO -- Hacía mucho tiempo que no me pegaban un grito así en el trabajo. En ese momento no lo entendí pero al final estaba justificado.

Uno de mis jefes llegó a exigirme que no hiciera más la "broma" de llamar el "Técnico Caipirinha" a Pedro Caixinha.

Lo dije antes de ir a una pausa comercial ante mi molestia -en cierto sentido- de que un club mexicano con buenos recursos como Santos haya apostado por un entrenador extranjero, desconocido, que no había ganado nada hasta ese momento, en lugar de dar la oportunidad a un técnico nacional. Vamos, me envolví groseramente en la bandera. Al final del día SportsCenter es un programa que permite ciertas libertades editoriales.

Par de años después, Pedro Caixinha ha dejado de ser un desconocido, tiene dos campeonatos y da la oportunidad a jóvenes mexicanos en muchas áreas de la gran empresa que administra llamada "Club de Futbol Santos Laguna". Seguirá siendo extranjero, pero conoce y entiende este futbol mejor que muchos mexicanos.

Es una empresa porque así la gestiona, es un C.E.O. con magníficas capacidades técnico tácticas, diseña planes a corto, mediano y largo plazo, es un brillante director de Recursos Humanos y fue capaz de digerir la voracidad financiera de la liga vendiendo caro y comprando barato.

Sus horarios no son los convencionales de un entrenador de futbol de este lado del mundo. Llega primero que todos y es el último en irse. Casi casi podría checar tarjeta, cumple sus ocho, diez o las horas que sean necesarias en su espacio laboral. Disfruta por igual la cancha que su sala de videos, una especie de laboratorio en donde con sus auxiliares -Gerentes, Directores o cualquier otra denominación empresarial- estudian qué es lo que su competencia hace bien para limitarlo y qué hace mal para explotarlo.

Pedro Caixinha no está casado con ninguna escuela de pensamiento futbolístico a la que el futbol mexicano hubiera estado familiarizado, pero no tiene que ver con jugar con línea de 3 o 4 defensores, achicar los espacios, jugar por fuera, no. Puede jugar de cualquier forma que cada partido le presente.

El futbol mexicano no estaba familiarizado con la escuela de pensamiento futbolístico que desde ahora podemos bautizar como el #Caixinhismo, que no es otra cosa más que tomar al toro por los cuernos (necesitada referencia a su pasado como forcado) de principio a fin. De abordar la dirección técnica de un equipo de futbol no con un silbato y un pizarrón, sino con todos los recursos humanos, tecnológicos e infraestructurales que una institución como Santos es capaz de ofrecer.

Así que desde aquí el reconocimiento para usted, Pedro Caixinha, por sus métodos; un agradecimiento por atreverse a hacer el futbol mexicano más profesional; una felicitación por su título de liga.

Y una disculpa por haberlo llamado Caipirinha.

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Mauricio Pedroza, Santos

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LOS ÁNGELES -- El Acúsame Más ha sido el tatarabuelo del Ódiame Más. El primero era un secreto a voces, un comadreo licencioso, incesante y casi silencioso. Los árbitros eran padrinos del América.

Esa acusación, antigua, enquistada, encallecida, se ha nutrido de suposiciones, de suspicacia, de sospechas, amamantadas, claro, febril, perversa y perseverantemente por hechos perpetrados falazmente por decisiones dolosas o torpes del arbitraje.

La historia está llena de casualidades o causalidades bendiciendo al americanismo. Aquel título ante Pumas. Y aquel ante Chivas. Y ese otro más ante su hermano bastardo Necaxa.

¿Errores humanos o crímenes juiciosos enalteciendo al América? El Acúsame Más fue el padre putativo del Ódiame Más.

Sólo los silbantes saben las respuestas. Y los que eventualmente pudieron dar órdenes a los árbitros. O aquella legión de nazarenos enriquecidos e implicados en Pronósticos Deportivos.

Recientemente, sólo un entrenador se atrevió a dictar una cátedra con recopilación incluida de esa alianza no consumada públicamente en sociedad, entre las Águilas y los cuervos del arbitraje.

Pedro Caixinha convocó a rueda de prensa con su legajo de crímenes el 25 de septiembre del año pasado, justo antes de enfrentar al América.

Citó que América había sido llevado de la mano por el arbitraje en siete partidos de un total de nueve. Respaldó su aritmética con detalles de jugadas y decisiones que ofendían de obviedad al sentido común.

Y el portugués, un acucioso recopilador de cifras, alertó que había una confabulación delictiva de los jueces y sus supervisores para custodiar los intereses del Nido. En ese lapso cuatro árbitros le habían pitado dos veces a las Águilas.

"Es algo muy extraño", dijo Caixinha con una retorcida y alargada sonrisa, y con los ojos brillantes de lascivia y morbo, mientras ofrecía copias de su estudio a quien lo necesitara.

Alguien más malignamente ladino aventuró entonces: "Verás que el próximo torneo el campeón es Santos". Y ocurrió.

Además de Caixinha, otro entrenador saltó y con su estilo directo, brutal, hosco, le clavó otra banderilla a la testuz calumniada de El Nido.

"El América juega siempre con 12", explotó Ricardo Tuca Ferretti, hoy quehaceroso y hacendoso en funciones de técnico alterno de Tigres y del equipo más importante para el dueño del América: la selección mexicana de futbol.

Ferretti en el momento de esa aseveración olvidó, casualmente, que en la Final en que se coronó ante Santos, en el Juego de Ida, el silbante Paul Delgadillo echó al minuto 23 a Chatito Rodríguez, inhabilitándolo claro del Juego de Vuelta, en el cual, echaría a Oswaldo Sánchez al minuto 12, el siempre sospechable Chiquidrácula Rodríguez.

Al término de esa Final, Alejandro Irarragorri, presidente del Santos, amenazó con "denunciar al arbitraje" y prometió "decir cosas extrañas que pasan en el futbol".

Y ya por entonces ese mismo alguien, más malignamente ladino, aventuró: "Verás que el próximo torneo (Clausura 2012) el campeón es Santos". Y ocurrió.

Hace unos días, Erim Ramírez, ex árbitro, que juró estar amenazado de muerte, salió a hacer denuncias escandalosas, de las que ha pretendido retractarse: "Todo es una telenovela, cada torneo es un guion elaborado", incluyendo claro en esa trama, al campeón.

Ahora, el América pone el grito en el Cielo. Abandonó el Ódiame Más y el Acúsame Más, para pasar de acusador a acusado, y denunciar que ahora él es el odiado por los jueces.

Como coincidiendo con las declaraciones de Erim Ramírez, El Pipa Benedetto saltó a decir que el árbitro del juego ante León, José Alfredo Peñaloza, "parecía que ya sabía lo que tenía que hacer", es decir, que llegó con la sinopsis aprendida de acuchillar al América.

Más allá de que Samudio debió irse con roja directa, Benedetto tiene razón en reclamar que el técnico Pizzi no fuera echado por manotear a Goltz, y un claro penalti sobre Güémez.

E imposible olvidar lo ocurrido en el Clásico que pierde ante Chivas. Ese gol del empate, en la agonía del encuentro, anulado a Oribe Peralta fue totalmente legítimo.

¿A quién creer?

¿A Caixinha?

¿Al Tuca?

¿A Bendetto?

¿O a Erim Ramírez?

¿O a los hechos incuestionables?

¿O a los rumores cuestionables? 

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ESPNFC Datos, Futbol, 5900, Santos

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En tan solo algunos años, el entrenador portugués se ganó una sólida reputación en el futbol mexicano. Y lo hizo con base a su trabajo, a su capacidad, a su profesionalismo y también su personalidad. En Santos lo van a extrañar, eso es seguro. ¿Qué tanto?, esa es la pregunta. La idea, por otra parte, de que el nombre de Pedro Caixinha se aproximara de pronto al escenario de una selección mexicana no parece un disparate, sobre todo ahora que el tiempo empieza a apremiar y que la idea es contar con un personaje que signifique un cambio estructural en la selecciones nacionales. Pedro, “Pedro El Grande”, puede ese hombre...

LOS ANGELES, CA. -- Hay un termómetro infalible para medir la capacidad de un futbolista o de un entrenador: La manera y la medida en la que se la extraña en el día después de su alejamiento.

A su manera, a su estilo, a su tiempo... Bajo la picaresca mirada que siempre mostraba, con el semblante tranquilo --de que no mataba ni una mosca-- educado y caballero para algunos, un dos caras, casi un “barbaján” para otros, pero Pedro Caixinha encontró la manera de que su club, el Santos y de que el futbol mexicano lo extrañe de manera profunda a la mañana siguiente de su partida.

Cuatro derrotas, 9 goles recibidos en cinco partidos y apenas 3 puntos de 15 disputados, pero ningún numero sigue pareciendo lo demasiado sólido para forzar la salida de un entrenador que hace menos de 3 meses conseguía un título y cuyo legado para el club y para su posteridad suponía ser más importante que cualquier clase de trofeo o resultado inmediato.

Pedro Caixinha se fue y eso queda claro, lo que no queda muy claro, conociendo al presidente del Santos, Alejandro Irarragorri y a la mayor parte de los personajes que conforman al club, si la decisión obedeció a una cuestión administrativa del equipo --una decisión ante el mal inicio del campeonato--, o quizá a un tema de “agotamiento” entre ambas partes --que los dos hayan decidido que era mejor darle un descanso a la relación-- o a una decisión personal del propio entrenador que requería un poco de calma alrededor de su vida. Sea como sea, cual haya sido el causante, no deja de ser una verdadera pena que el futbol mexicano no cuente en su Liga con un entrenador del trabajo, capacidad y visión del portugués.

Caixinha queda “en libertad” justo en un momento en el que el futbol mexicano atraviesa por un proceso delicado, donde debe reencaminar un proceso y encontrar a la persona adecuada para tomar el puesto de entrenador. La pregunta debe ser directa: ¿Es, puede y está a tiempo Caixinha de ser un “candidato” a la selección mexicana? Mi respuesta inmediata seria que sí, que por sus condiciones, su personalidad y lo que puede aportarle al futbol y al futbolista mexicano sería una magnífica oportunidad. Pero no sé si los tiempos estén sincronizados y si los esfuerzos de la Federación Mexicana de Futbol vayan encaminados hacia otro rumbo. El simple hecho de afirmar que Caixinha sería una buena opción no intenta dañar a nadie. Entrenadores con sus virtudes no sobran, aparecen por ahí muy de vez en cuando. Si no es hoy, será mañana o pasado, pero alguien, seguro, terminara aprovechando las “bondades” del entrenador portugués.

Yo creo que la mejor parte del trabajo de Caixinha se refleja en la manera en la cual ha logrado beneficiarse y obtener las mayores virtudes del futbolista y como lo ha traducido en equipos extremadamente competitivos. Un hombre claro, directo, contundente, que combina la disciplina férrea del europeo con cierta relajación del latino, que entiende que dirige seres humanos, pero que también sabe que hay ciertas normas científicas que van apegadas directamente al resultado de este deporte. Ni tan cuadrado ni tan relajado, Caixinha es una combinación casi perfecta de caracteres y métodos para obtener el resultado.

Nunca pareció “un disparate” la posibilidad de que Caixinha pudiese estar cerca de una selección mexicana y tampoco lo sería hoy, cuando queda poco tiempo y cuando se requiere de una transformación estructural en la manera en la cual se ha trabajado en las selecciones mexicanas. Caixinha tendría mucho que aportar. Siempre lo ha tenido, bajo esa picaresca y sutil mirada, para aquellos que lo quieren y hasta algunos más que lo odian, siempre habrá una posición de respeto para un personaje tan competitivo como él.

@Faitelson_ESPN

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LOS ÁNGELES -- Sentencia absoluta. Santos humilla a Querétaro. 5-0. Guerreros consolidados y confirmados, se yerguen desde el desdén del octavo lugar al podio de campeones.

Faltan 90 minutos. Seguro saldrá un vendaval en Querétaro. Los Gallos Blancos querrán salirse del rosticero. Abrumar como abrumaron al Pachuca. Confiarán en el Rey Midas, ese Víctor Manuel Vucetich que alguna vez hizo milagros en los misterios de lo imposible.

Pero esta vez, enfrente está Caixinha. Y su banda de desdeñados, se plantan ante la redención. El mismo portugués había sido vituperado por la tribuna, a la que le había respondido con ese lenguaje universal que implica una mentada de madre.

Pero, también, de los arrepentidos es el reino de los cielos y de la tierra.

1. Jesús Molina estaba en Santos aún antes de poder festejar su título con América. Llegó como moneda de cambio junto con el Quick Mendoza, por un momento de iluminación de la supuesta sabiduría de Ricardo Peláez. Carlos Darwin Quintero está de vacaciones, lleva seis meses de hecho, mientras que Molina está cerca de otro título.

2. El Avión Calderón, desmantelado en Pachuca, con solo 10 partidos y pocos minutos, se convierte en el eje de Santos, con una devoción y hambre de balón y protagonismo. Andrés Fassi y Jesús Martínez en otro de sus desaciertos.

3. Y especialmente, en esa legión de redimidos, el Chuletita Orozco. Hace cuatro de esos cinco goles. Con repertorio de artillero serio, implacable, asesino. Se convierten en momias sus jornadas de incertidumbre en un Cruz Azul que lo marginaba de la Liga y lo enviaba a torneos alternos. Integrante de esa generación frustrada, emerge en el partido decisivo con un equipo y un entrenador que lo respalda a muerte.

4. Néstor Araujo llega de esa misma generación maldita de La Máquina, donde el criterio es que todos los de su cuna son inútiles y engordan los intereses de Carlos Hurtado y algunos de sus propios dirigentes, contratando bultos del extranjero.

Y podemos agregar a Acosta, al Quick y sobre todo a Adrián Aldrete, piedra angular en el América del Piojo Herrera, pero desechado por Mohamed y Peláez.

Con esos jugadores, Caixinha revistió la columna vertebral de Santos: tres jugadores de Lanús, como el notable arquero Marchesin, un motor como El Pulpo González y un zaguero como Carlos Izquierdoz, quien arrancó con momentos titubeantes, para cerrar a la altura de las urgencias del equipo.

Y la apuesta a futuro. Un promedio de edad de 23 años y meses, en una transición penosa, especialmente porque de la etapa boyante, generosa, de grandes sueldos y grandes contrataciones debió constreñirse después a cierta austeridad.

Santos clasificó como octavo. Y de carambola. Desastres ajenos le empujaron a la Liguilla. Y como ocurre en el futbol mexicano, los momentos o el momentum marcan diferencia.

Y el desahuciado entró a tundirle a los soberbios. Un Tigres favorito y líder y un Guadalajara pomadoso, con jugadores que hasta hablaban de emigrar al Real Madrid.

Santos aplicó la misma emboscada que contra Chivas. También a los Gallos, les comió terreno, les robó la pelota, los desbordó en la cancha, les mató en velocidad y certeza sorprendente -no sorpresiva- en los trazos. Fueron cinco, pero pudieron ser más, con apariciones sacrificadas, solidarias, generosas como la de Djaniny e insisto en el peso de Molina y Calderón.

Querétaro podrá intentar una ofensiva desesperada y desmesurada como lo hizo ante Pachuca desde el inicio en el Juego de Vuelta. La diferencia es que Caixinha no es el asustadizo Diego Alonso, y si se atreve Vucetich a creer que pueden retocar la historia con Sinha y Ronaldinho juntos -como algunos absurdamente lo reclaman-, será simplemente elegir el suicidio como forma alocada y poco honorable de morir.

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Fueron las buenas decisiones y hasta la valentía en momentos de apremio lo que los trajo hasta aquí. Gallos Blancos y Santos jugarán esta semana por el campeonato del futbol mexicano y cualquiera de los dos será un digno campeón. Atrás de ambos se esconde una historia de resistencia, de hombres, de nombres y de decisiones que cambiaron el presente y le brindaron un futuro como entidades futbolísticas. El Querétaro que resurgió de las "cenizas" de Oceanografía y el Santos que subsistió a la venta de un consorcio cervecero. La final del Clausura 2015 tendrá a dos grandes y auténticos representantes.

LOS ANGELES, CA -- No hay milagros, ni es una cuestión fortuita. Lo que hay es trabajo, buenas decisiones, responsabilidad y sin duda, profesionalismo.

No era la final soñada, pero Querétaro y Santos terminaron coleccionando los méritos de una campaña marcada por la medianía y la irregularidad en el futbol mexicano. Hoy, están en la final y cualquiera de los dos será un digno campeón del Clausura 2015. Más allá de los futbolistas que son y serán siempre la parte medular de este juego y de la consecución de los éxitos, hay algunos otros nombres que han sido claves en el arribo de Gallos Blancos y de Santos a esta final.

Y ahí, van, sin exagerar y con el afán de no dejar de ignorar los méritos de otros que seguramente han sido fundamentales, yo pondría sobre la mesa las siguientes "cartas": Alejandro Irarragorri, Pedro Caixinha, Olegario Vázquez Aldir, Arturo Villanueva, Joaquín Beltrán y Víctor Manuel Vucetich. A partir de ellos, no solo se tomaron decisiones deportivas que terminaron siendo elementales, también se dieron pasos a nivel corporativo que le permitieron a Querétaro y a Santos subsistir y afianzarse como entidades futbolísticas. Ya nadie se acuerda que hace menos de un año, Gallos Blancos "se hundía" en la corrupción del malogrado grupo de "Oceanografía" y que la plaza de Querétaro parecía destinada nuevamente a una etapa de desgracia en su historia. La aparición de un nuevo grupo -Grupo Imagen- comandado por un joven cargado de energía y determinación como Olegario Vázquez Aldir, terminó dándole otro rumbo a la organización. Y luego, una dirigencia también joven con Villanueva y Beltrán que tomaron las decisiones adecuadas, una de ellas, traer a Víctor Manuel Vucetich.

A partir de Vucetich, Gallos Blancos encontró métodos en el vestidor y en la cancha para transformar una temporada que había arrancado con seis derrotas en los primeros 10 encuentros. Y a la decisión de traer a Vucetich habría que agregar, anteriormente, la de Ronaldinho, el legendario futbolista brasileño que ha servido tanto en la cancha -por algunos momentos- como en la parte comercial que también es fundamental para un grupo cuya misión es generar y vender entretenimiento. Lo del Santos también viene respaldado por una historia de grandes y delicadas decisiones. Alejandro Irraragorri es el "padre" de este equipo, en casi todos los sentidos. Primero, por lo que generó desde los días en que trabajaba para Grupo Modelo. El nuevo estadio, el crecimiento del Santos y después, cuando el consorcio cervecero se vende y decide desprenderse del equipo.

Alejandro fue otra vez esencial para que Santos no de desmoronara -como muchos pronosticaban- y luego la decisión de traer y soportar a un entrenador como Pedro Caixinha. Santos ha hecho cambios en la ultima época, ha renovado planteles, ha sacado jugadores jóvenes y ha alimentado a otros equipos del futbol mexicano, todo ello, manteniéndose, siempre, en una faceta ampliamente competitiva. Y aquí los tienen: Gallos Blancos y Santos, la final del Clausura 2015. Los dos equipos guardan una historia suigeneris, un mensaje y hasta un aprendizaje: el trabajo, el profesionalismo y las buenas decisiones son capaces de llevarte a cualquier parte.

@Faitelson_ESPN

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LOS ÁNGELES -- Por definición, los espejismo son mentiras. Por tanto, de vida efímera. Y ni Marco Fabián fue el Messi que se candidateaba para el Real Madrid, ni Luis Michel fue el héroe consistente, ni Chepo de la Torre es un portento de estratega. ¿Y la afición incondicional, leal, fiel, genuina del #JuntosVsTodo? Cuatro mitos.

Santos los desnudó. A los cuatro. Y con tres goles prodigio y producto de un equipo, sin figuras pero con leales jugadores con los pies en la tierra y con un entrenador que debería abrir una academia nocturna e invitar a su adversario de este domingo. Caixinha empezó por el ABC y desnudó al Chepo.

Santos tiene todo el mérito de la victoria. Un partido perfecto. Intentando, proponiendo, yendo al frente, jugando con velocidad mental y física y siendo contundente, pero sobre todo con ese desparpajo del que no juega con miedo, sino con atrevimiento y confianza.

¿Con Chivas? el que tiene miedo a sufrir, empieza a sufrir desde que tiene miedo. Y el pánico del Guadalajara se contagió de lo mismo que el Tri en el Hexagonal Final de la Concacaf. Chepo contamina con su propia inseguridad.

Shakeaspeare, en El Rey Lear, escribe: "De lo que más tengo miedo es de tu miedo". Y con el Guadalajara echado atrás, especulando con la frágil ventaja reglamentaria del 0-0, Chepo de la Torre ofrendó a su Rebaño al sacrificio.

Y pronto se vio que el jugador de Chivas, de lo que más miedo tenía era del miedo de su entrenador.

Santos jugó con un sentido estricto de disciplina. Concentrado, comprometido, estoico, atento, suicida, cuando pugnaba por recuperar el balón.

Y lo notable: cuando lo tenía, había arrojo, descaro, atrevimiento, fe y una pasmosa confianza para trabajar el balón de primera intención.

Eso es reflejo del entrenador. Los jugadores de Santos en tres atrevimientos pisaban la sombra del pánico de Chivas en la zona limítrofe del área de Michel. En el Guadalajara, había una burocracia para manosear inútilmente el balón. Obvio, cuando se atrevían, entregaban mal o elegían la jugada incorrecta.

Otro mérito de un Caixinha atormentado y tormentoso en este torneo. Enderezó a un grupo de jugadores propenso al exterminio. La maquinaria trabaja embaladita, sincronizada, como reflejo de que entre semana, los entrenamientos son dirigidos a explotar sus virtudes.

Otra referencia: los balones largos de Chivas parecían rompimientos desesperados. Las salidas de Santos encontraban siempre en condiciones de recuperar el balón, no eran balonazos, eran despejes bien dirigidos.

Por Chivas, Marco Fabián, ese que ya está "listo para jugar en el Real Madrid" tras hacerle tres goles al Atlas, en los 180 minutos ante Santos corroboró que será eternamente ese Marquitos que sentenció públicamente José Luis Real, cuando exhibió su pusilanimidad y falta de temperamento.

Y quién merece una reprimenda, es de nuevo su afición, la tapatía, la que está avecindada y debería estar más comprometida.

Dos pésimos servicios de Giovanni Hernández, que terminaron casi en la tribuna, y el jugador fue sentenciado con abucheos, insultos y silbidos. Y el Chepo, con terror al juicio de la tribuna, en lugar de respaldarlo, motivarlo, ubicarlo, lo saca, lo exhibe, lo condena. En pocas palabras, el Chepo este domingo castró, así, castró, de por vida a Giovanni.

¿Y la solidaridad y la fe y el sentimiento incondicional de esa leal afición tapatía? ¿Con el 3-0 a cuestas, con al menos los 23 minutos reglamentarios por jugarse, empezó a convertirse el Omnilife de nuevo en el ZombiLife? ¿Y la lealtad de agradecer por haber salvado al equipo del descenso, por hacerles ilusionarse con una Final?

Esos que huyeron del estadio, que renunciaron a ser solidarios, que como roedores abandonaron el naufragio rojiblanco, visten con piel farsante de Chivas su mezquindad de advenedizos.

Es aquí cuando la afición Chiva de la Ciudad de México parece tener razón cuando afirman que muchos de sus seguidores que radican en Guadalajara son villamelones genuinos.

¿O el #JuntosVsTodo era sólo para los buenos momentos? Al final, los dejaron solos contra todos.

Santos, por lo pronto, está en la mejor oportunidad de Caixinha para coronarse campeón, con el mérito de haber rescatado a jugadores casi desechos de otros clubes, o titubeantes en el torneo, incluyendo al 'Avión' Calderón, quien deleitó con ese golazo de media cacha a Luis Michel, a quien ya le había hecho otro similar.

Chivas, por lo pronto, a tener conciencia que el próximo torneo lo arranca de nuevo en el purgatorio de la zona de descenso. Otro año de jugar para sumar y sobrevivir, bajo la doctrina de un técnico que hace del miedo el motor cascabeleante de sus estrategias.

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LOS ÁNGELES -- Revelada la lista de la Copa América, sobresale el pelotón de la Copa Oro. Se prioriza la asistencia a la Copa Confederaciones. Las obligaciones, en México, se cotizan mejor que las aventuras. En guerra anunciada, no hay soldado muerto, y Miguel Herrera no quiere desfallecer antes el Mundial de Rusia.

En la lista de El Piojo para Concacaf aparecerán Guillermo Ochoa, Paul Aguilar, Héctor Moreno, Maza Rodríguez, Diego Reyes, Miguel Layún, Andrés Guardado, Héctor Herrera, Jonathan dos Santos, Gallito Vázquez, Giovani dos Santos, Chicharito Hernández, Tecatito Corona, Carlos Vela, Oribe Peralta, Jonathan Orozco, Moisés Muñoz, y otros más que garanticen el medio boleto para ese duelo extra ante EEUU. Hay pocos misterios ya.

Se había comentado que México enviaría a sus mejores suplentes como base a la Copa América. La banca del Tri en la Copa Oro será una mezcla de selección B y C.

¿A qué se aspira en Copa América? Recordemos antecedentes. A la pasada edición de esta competencia, llegaron a semifinales tres equipos que no fueron al Mundial 2014 (Perú, Venezuela y Paraguay), y el cuarto, el campeón Uruguay, sólo se arrimó a Brasil gracias a la infamia arbitral en la repesca ¡y ante Jordania!

Argumentan, desean, anhelan, que en esta edición, Argentina con Messi, Brasil con Neymar, y el anfitrión Chile con Alexis, además de Colombia con James y Ecuador con Valencia, se conviertan en genuinos protagonistas, y que estos cinco no sean de paso efímero como en la edición de 2011. En la teoría, así debe ser.

La lista de México puede ser despreciada, pero no es despreciable.

Subrayemos algo: carente de figuras mundiales, carente de superdotados, el Tri debe aspirar, debe forzar, debe convencerse que con testosterona, resistencia, devoción y juego de conjunto, sólo así, será capaz de equilibrar ante las constelaciones de desequilibrantes.

Ojo: en el uno a uno, en el jugador por jugador, en el comparativo, en la balanza de futbolista a futbolista, México pierde desde la convocatoria. Y queda eliminado desde el sorteo. Y desde antes del silbatazo, hay que empezar a entonar el Cielito Lindo.

Pero, insisto, con los valores agregados mencionados, fue capaz de sobrevivir a Brasil, de someter a Croacia, y de quedarse --como siempre--, ante Holanda, en el catálogo eterno de ya merito.

Más allá de los pasajes de nandrolona y clembuterol, y otras yerbas en selecciones nacionales, la auténtica droga que sublima al jugador mexicano es la camiseta, el Himno, y, por supuesto, esa hambre acumulada e insatisfecha por una conquista suprema entre los torneos adultos, como Copa América, de la cual ha sido dos veces finalista, y claro, más allá de su mayor satisfacción que ha sido el oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Como siempre, la convocatoria de seleccionados es cuestionable y cuestionada. En un país con 130 millones de técnicos, el entrenador en turno, en este caso El Piojo Herrera, siempre será tratado como el más ignorante, con un conocimiento de futbol por debajo de los 129,999,999 estrategas restantes en México. El técnico del Tri, según el juicio popular, siempre es el más burro de la clase.

¿Qué hace Vuoso? ¿Cinco goles y tres asistencias con Jaguares? Siempre he pensado que un país debe ganar lo que merezca con lo que su raza, su suelo, su sangre, su mestizaje, su idiosincrasia, sean capaces de entregarle. El extranjero y el naturalizado serán bienvenidos en todas las demás áreas importantes, porque hay genios en las artes y en las ciencias, pero esto es futbol, es un pasatiempo, un apasionamiento, una herencia lúdica entre ganar y perder en 90 minutos.

Aclarado pues, el porqué del rechazo a Vuoso, lo justifico, entendiendo a El Piojo: es un jugador que en el ocaso empieza a pagar deudas de todo lo que debió ser en otros pasajes. Es más lucha, más liderazgo, más astucia y fuerza bien dirigida. A final de cuentas no desplaza ni a Eduardo Herrera ni al Paleta Esqueda. ¿Opciones? Omar Bravo y Aldo de Nigris, en especial el primero, a mi juicio, ojo, no el mejor futbolista del torneo, pero sí el mejor jugador de futbol del torneo, entendiendo las diferencias entre los dos especímenes.

¿Le desagrada, le decepciona esta formación? Corona, Flores o Aquino (no se sorprenda), Salcedo, Márquez, Ayala, Domínguez, Güemez, Medina, Montes, Tecatito Corona y Raúl Jiménez o Paleta Esqueda. ¿Se sorprendería viendo a Marco Fabián en lugar de Domínguez? Lo permitiría una media cancha muy sólida como la mencionada de Güemez, Medina y Montes.

Recuerde que en primera fase, México sólo necesita una victoria que le coloque como uno de los dos mejores terceros lugares. Bolivia puede ser esa piedra de apoyo. Chile y Ecuador tienen sin duda jugadores con mayor calidad.

El problema empieza en los Cuartos de Final. Ahí, si avanza como mejor tercero iría contra el mejor del Grupo B: ¿Argentina o Uruguay? Ya para entonces Messi estará recuperado del ajetreo con el Barcelona, y Tévez y Agüero están intratables.

La inevitable realidad es el choque de intereses. Y, lo habíamos comentado, el Tri, Miguel Herrera, la FMF, los dueños de la selección, deciden irse de Copas con la más rica y rentable, la Copa Oro, aunque la más deseable, voluptuosa y seductora, sea la Copa América.

Dice un popular refrán colombiano, cortesía del decano del periodismo cafetero, Óscar Restrepo: "El que no tiene para más, con su mujer se acuesta". Y la mujer del Tri, infiel, perjura, ingrata y voluble a veces, sigue siendo la Concacaf.

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LOS ÁNGELES -- La debilidad de los poderosos hace parecer poderosos a los débiles. Un acto de ilusionismo de la mediocridad. Espejismo puro en este Clausura 2015 que se asoma a su Liguilla.

Las cifras no mienten sino que certifican. Cuando tres clasificados cargan con seis derrotas, entre ellos el líder general Tigres, y uno más suma siete es evidente la epidemia de medianía.

Calcule: entre los ocho mejores del torneo totalizaron 41 derrotas, sólo tres menos que otro torneo memorablemente para el olvido, como el Clausura 2014, con 44 tropiezos entre los ocho primeros y que como reflejo de su pobreza ostentó a Cruz Azul como líder del torneo, que fue rápidamente eliminado por el campeón al final, un León que clasificó tras inexplicable carambola.

Revisemos estadísticas de otras competencias para entender que los poderosos no eran tan débiles como para fortalecer a los débiles.

Así, en el apertura 2013, los ocho primeros perdieron apenas 28 juegos entre todos. Lo mismo ocurrió en el Clausura 2013. En el Apertura 2014, las derrotas de los ocho clasificados totalizaron 34.

Por eso cuando se habla de medianía debe entenderse que ese eventual equilibrio competitivo, ocurre en planos de una mediocridad que se hace más evidente con la cascada de errores arbitrales, al grado de que los diferentes analistas especializados no logran precisar si se dejaron de marcar 29, 30 o 31 penaltis, muy legítimos, y todo gracias a la incompetencia o dolo de los silbantes en este Clausura 2015.

Y si quiere agravarlo, considere la pobre participación de los equipos mexicanos en competencias como Concachampions, donde el América rescata el orgullo, mientras que en la Libertadores sólo hacen una digna representación los Tigres. ¿La Copa Mx? La gana un equipo que se salvó del descenso por la incompetencia del Santos en los últimos minutos de la jornada 17.

Y como ya pasó en el Clausura 2014, cuando el polizonte de la Liguilla, el León, echó fuera al pomposo Cruz Azul, el mismo riesgo rige para Tigres ante Santos, aunque no tiene compromisos en la Libertadores que se estorben con los Cuartos de Final de la Liguilla.

EL PANORAMA...
Unas Chivas con cuatro juegos de Liga sin ganar, dos derrotas al hilo, y tras perder la Final de la Copa MX enfrentan a un Atlas, que ve truncada ante el América su racha de cinco juegos sin perder, en el duelo atrayente de la Liguilla, especialmente por la guerra civil que significa.

El líder general Tigres reedita su rivalidad norteña ante Santos, que clasifica gracias a la apatía del Toluca y que con una irregularidad impresionante se mete a la Liguilla gracia a un empate lastimoso ante el Puebla, que termina salvándolos a ambos.

El América, campeón vigente, reflejo también de la inconsistencia en el torneo, deberá medirse a un Pachuca que abusa de la indolencia de los Tiburones para colocarse como el séptimo mejor del torneo, pese a comenzar la justa con sólo cuatro puntos de 15 posibles.

La Liguilla cita al Veracruz, el equipo más agradable del torneo, dominante gran parte con el eliminado Xolos, para enfrentar ante el resucitado del Clausura 2015 desde la llegada de Vucetich, el Querétaro, que hasta logró darle un segundo aire al fiestero y desahuciado Ronaldinho.

A esperar pues los duelos en los que las debilidades evidentes de los poderosos debilitados dejan abiertos los imponderables para los débiles fortalecidos.

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LOS ÁNGELES -- 1986. Edgardo Codesal sólo reclamó un derecho: "Que me digan que me equivoco por inepto, pero no por corrupto".

1990. Final de la Copa del Mundo en Italia. Comete un error que los argentinos aún no le perdonan: inventa un penalti a favor de Alemania.

Este martes en Raza Deportiva de ESPNDeportes Radio, lo ratifica: "Me equivoqué como árbitro muchas veces", pero, puntualiza que nunca puso pretextos, y menos aún ampararse bajo el socorrido "errar es de humanos".

Sin embargo, la sentencia original de Séneca es: "Errare humanum est, sed in errare perseverare diabolicum". "Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico".

Y del latín exquisito iríamos a la contundente sabiduría arrabalera: "Ahí está el detalle", dixit Cantinflas: que la reincidencia en los yerros ya ha pasado del anecdótico traspiés a la maquiavélica suspicacia.

La duda prevalece bajo el razonamiento de "piensa mal y acertarás": ¿el arbitraje mexicano es sólo malo o es muy bueno, pero mal intencionado?

El buche se llena de piedritas de asombro, morbo, retorcimiento, sospecha, fascinación, sadismo e inquietud. Suman ya cinco jornadas del Clausura 2015, y a falta de equipos deslumbrantes y de jugadores sobresalientes, los reflectores acosan implacables las pifias arbitrales.

Así, la injusticia es protagonista en las canchas de México. El balón, "circunféricamente perfecto", es amenazado por las esquirlas de la impunidad o la perversidad.

En cinco jornadas del torneo, a falta de dioses y virtuosos en los estadios, se venera con la notoriedad a sus demonios. ¿Torpes o torvos?

Árbitros en funciones y ex árbitros, involucrados como analistas, aseguran que no han sabido jamás de algún cohecho en el futbol mexicano. Ni con amenazas ni con incentivos; ni con intimidaciones, ni con sobornos.

Hay sin embargo dos denuncias puntuales hechas en Octubre de 1997 al diario Público de Guadalajara. Los silbantes Ramiro Casillas y Jesús Mercado acusaban puntualmente a directivos de la FMF, a su secretario general, Dagoberto Acevedo, de haberles ofrecido dinero, a uno de ellos $300 mil pesos [alrededor de $20 mil dólares] "para que lleves a tu familia a Disneylandia".

Sólo como un detalle accidental o incidental, casual y no necesariamente causal, en esa época, el presidente de la Comisión de Arbitraje en el futbol mexicano era Javier Arriaga, suegro del entonces árbitro y hoy director técnico de la Comisión de Arbitraje, Edgardo Codesal.

Un árbitro asistente no puede estar marcando un tiro de esquina y ver el banderín en lugar de seguir viendo hacia la cancha... El banderín no se va a mover de ahí, y él debía estar atento a la cancha.

-- Edgardo Codesal
"Arriaga nunca quiso hablar conmigo de ese tema. Nunca me dio la cara", explicó entonces Mercado, quien fue relegado de partidos y gafetes FIFA tras lo que el jefe de los árbitros identificó como insubordinación.

"Jesús (Mercado) es muy buen árbitro, pero prefiero gente disciplinada conmigo aunque no sean tan buenos como él", explicaría por ese entonces Arriaga a este reportero. ¿Torpes o torvos? O, ¿torpes y torvos?

Hoy, Codesal habla de errores inadmisibles, imperdonables e inaceptables. Habla de trabajar en detalles fundamentales como la personalidad, la concentración, la preparación física, hasta detalles técnicos de ubicación y seguimiento de las jugadas.

"Un árbitro asistente no puede estar marcando un tiro de esquina y ver el banderín en lugar de seguir viendo hacia la cancha. Él debió ver la agresión (de Carlos Darwin Quintero sobre el Pikolín Palacios) y marcarla al árbitro. El banderín no se va a mover de ahí, y él debía estar atento a la cancha", explicó Codesal este lunes en Raza Deportiva de ESPNDeportes Radio.

Ostentándose alguna vez, según él, como patriarca y formador de Ramos Rizo, los Brizio Carter, Armando Archundia y García Orozco, entre otros, Codesal indica que en su regreso al arbitraje mexicano tras diez años de ausencia, no encontró el mejor barro disponible para moldear el prototipo de silbante adecuado para cada partido de la Liga MX.

La realidad es que tras su retorno a los escritorios lúgubres de la Comisión de Arbitraje, el escenario, Codesal no ha logrado que mejore el nivel de sus silbantes en las canchas del futbol mexicano, mientras los equipos en la zona de descenso son los que más sufren.

Cada error contra Chivas, Puebla, Veracruz y Leones Negros, tiene todas las implicaciones macabras de un "Beso de Judas".

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